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Cura
oriental
para la ansiedad
¿Se siente con los nervios de punta?
Apague su cerebro y arremánguese los pantalones
Hace unos días me dirigía en
el asiento de atrás de un taxi a una cena de negocios. Aunque
había esperado con impaciencia la reunión, me sentía
nervioso y un poco ansioso. No había un verdadero motivo
para ello, dado que nada en particular dependía de la reunión.
Acababa de regresar después de un largo día en otra
ciudad que requirió una concentración bastante intensa
y no había tenido tiempo de recuperarme; mi mente -como suelen
hacer las mentes- comenzó a buscar razones para mi ansiedad.
Luego, de golpe, vi la situación desde un nivel puramente
energético.
La ansiedad y el nerviosismo surgen cuando la energía de
los riñones está baja (según el conocimiento
médico oriental), independientemente de las circunstancias
externas. Si una factura sumamente elevada le llega por correo,
por ejemplo, y la energía de sus riñones está
fuerte, usted no le hace el más mínimo caso. Si, por
el contrario, su energía renal está debilitada por,
digamos, estrés, cansancio, enfermedad, mala alimentación,
demasiado sexo o falta de ejercicio, la cuenta provocará
que experimente una terrible caída energética. Pero
si ajusta la energía de sus riñones, incluso si la
factura aún debe ser pagada, ello no le causaría mayor
preocupación.
El taxi no tenía un vidrio de división entre el conductor
y el pasajero, y el chofer era un tipo más bien tosco, así
que no me sentía cómodo realizando un exhibición
como si fuera uno de esos bichos raros iniciados en terapias alternativas:
echar mis caderas hacia adelante para presionar y frotar la parte
baja de la espalda -el enfoque más directo- estaba totalmente
descartado. Después de todo, uno siempre debe mantener el
decoro, se tambalee la energía de los riñones o no.
En lugar de ello, opté por presionar una discreta combinación
de puntos meridianos que, con igual fuerza, realizaría el
ajuste requerido, incluso si la sensación inmediata no sería
instantáneamente gratificante. La cura fue milagrosa, y en
cuestión de minutos había desaparecido todo indicio
de ansiedad: me sentía tan calmado y dueño de mí
mismo que para el momento en que me senté a la mesa, me había
olvidado por completo de que se trataba de una reunión de
negocios cuyos resultados podrían beneficiarme.
Así que si se siente nervioso o ansioso sin motivo aparente
y quiere un remedio rápido que se aplique usted mismo y que
no le haga verse demasiado estúpido en público, permítame
presentarle la información que logró el milagro.
Comience por identificar qué está sintiendo y acéptelo
a un nivel energético, en lugar de tratar de determinarlo
con la mente. Dígase: "Estoy haciendo esto ahora para
fortalecer la energía de mis riñones y así
eliminar todo rastro de ansiedad y nerviosismo".
Ahora, sentado como si se doblara para atarse los cordones de los
zapatos, use sus dedos pulgares para presionar directo detrás
de la articulación interna del tobillo en ambas piernas,
en esa oquedad natural ubicada donde la carne sobre el hueso es
delgada, hasta que sienta que un dolor placentero se esparce a través
de su tendón de Aquiles. Al presionar este punto (3 de riñón),
sus riñones obtienen más energía del agua o
la humedad -el "elemento fuente" de estos órganos-
que se encuentra en el "aire" del ambiente que le rodea
a usted, y ese incremento hace que se relajen.
Luego, con sus piernas dobladas en ángulo recto, use sus
dedos índices para ejercer presión en el músculo
directamente lateral a la tibia, justo debajo del borde de cada
rodilla hasta que sienta un dolor que se irradia por la pierna hacia
el pie. Este es un punto del canal de estómago (36 de estómago),
pero estimularlo en combinación con el 3 de riñón
aviva el "fuego de los riñones", el cual calienta
el "agua" y le proporciona vigor.
Finalmente, durante un momento respire lentamente para calmar su
mente y permitir que la energía se asiente.
Por cierto, pese a mi discreción, el taxista me observó
por el retrovisor y me lanzó una mirada de desprecio, como
si yo fuera alguna clase de sujeto raro alternativo que se estuviera
estimulando (lo cual es cierto, supongo), pero, ¡qué
diablos, no eran sus riñones! l
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