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¿Es feliz su hijo
en el colegio?

No existe una fórmula para saber si los niños son felices
o no en la escuela. Aquí algunos consejos de dos expertas, los cuales deben ponerse en práctica de la mano de una buena dosis de sentido común por parte de los padres.
Idalia De León

Hay niños que una vez que empiezan a acudir a la escuela manifiestan cambios en sus actitudes habituales. Algunos encuentran el clima de confianza en casa para expresar lo que les sucede dentro de la institución. Otros, aún muy pequeños, sólo consiguen en el llanto y la violencia la forma de llamar la atención de sus padres debido a que algo no está bien.

Hay una máxima que suele repetirse con relación a los niños y es que estos no mienten. Si se toma la idea como válida y se aplica al tema que tratamos habría que decir que el chico siempre manifestará espontáneamente cómo se siente dentro de la escuela. Cuando son niños en edad preescolar y que todavía no tienen un buen manejo del lenguaje, buscan la manera de decir lo que sienten sobre lo que ocurre en su entorno. Claro está que no hay recetas para detectar cuándo el niño la pasa bien en la escuela o no, pero sí existen ciertos parámetros que pueden ayudar a los padres a orientarse en este sentido.

Dos especialistas, Beatriz de Elguezábal, psicóloga clínica, y Niliam Narváez, licenciada en Educación, ofrecen su mirada acerca del tema y algunas sugerencias para los padres.

¿Cuáles son las principales actitudes que muestra un niño que no es feliz en la escuela?
BDE: “Si un niño no es feliz en la escuela se mostrará primordialmente triste. Otras actitudes pueden ser que se muestre inquieto o rebelde. En general, su conducta será diferente. Estos cambios, igualmente, se pueden manifestar en sus hábitos de sueño, de alimentación o en la esfera emocional.

NN: “Cuando a la salida de la institución el niño se muestra lloroso o con signos de que ha pasado el día llorando, es muy probable que exista algún problema en la escuela. También puede mostrarse retraído, se acurruca en un rincón de la casa. Hay niños que cuando los van a buscar se muestran violentos con los padres, hacen pataletas sin razón aparente. Es su manera de llamar la atención. Una recomendación válida es mirarlos a los ojos para saber lo que éstos transmiten. Interróguelos amorosamente, así todavía no sepan hablar. Ellos, con su mirada, lo dirán todo”.

¿Y cómo se comporta cuando es feliz en la escuela?
BDE: “Un niño que no tiene conflicto con su escuela se observa alegre y siempre se muestra dispuesto a asistir a la misma aunque sea día de fiesta nacional. Igualmente, se siente a gusto contando las experiencias que vive en la escuela”.

NN: “Primero que nada hay que tomar en cuenta el período de adaptación del chico, que puede extenderse hasta unas tres semanas, y durante el cual el niño puede quedarse o salir de la escuela llorando o con estados de ansiedad. Una vez transcurrido ese período, si al niño le gusta la institución, se mostrará contento. Entrará y saldrá de ella con actitud segura e independiente”.

Cuando el niño no quiere ir a la escuela ¿puede significar que no le gustan las obligaciones escolares, que tiene problemas con otros niños o que tiene problemas con los docentes?
BDE: “Pueden ser todas o alguna de estas opciones. A veces el excesivo número de tareas agobia al niño, quien seguramente empezará a presentar un estrés evidente. Otras veces puede tratarse de un niño hiperactivo a quien rechazan sus compañeros por no saber seguir las reglas de los juegos. En este caso, el chico también puede presentar problemas con el docente debido a que este no lo conoce todavía y no comprende su problemática”.

NN: “En general, puede ser algún problema con el docente. Casi nunca se trata de problemas con otros niños, sobre todo si hablamos de niños pequeños. También puede ocurrir que se trata de una institución que siga normas muy rígidas a las que el niño se resista. En cualquier caso, los padres deben procurar tomar medidas para encontrar salida al problema, de manera que la relación del niño con su escuela sea o vuelva a ser óptima”.

¿Cuáles son los hitos más importantes dentro de la escuela que pueden marcar o modificar la conducta del niño frente a la institución?
BDE: “La actitud del docente es lo más importante para un niño. Siempre recordaremos a los maestros que nos exigieron adecuadamente y, además, nos dieron su cariño y apoyo. Ellos como docentes saben encauzar a un niño tímido o poco comunicativo o a un niño inteligente pero rebelde”.

NN: “La actitud del maestro es determinante. Todo lo que el docente haga, bueno o malo, marcará al niño. Por eso es tan importante, por ejemplo, que la maestra abrace al chico, que lo reciba con amor, que lo contenga”.

¿Que el niño no se quiera levantar en la mañana para ir a la escuela siempre significa que no le gusta ir?
BDE: “Es difícil levantar a un niño a las horas tan terribles de la madrugada que se tienen que levantar en este país. Sin embargo, los padres saben intuitivamente o por comunicación del hijo la causa verdadera del rechazo a asistir”.

NN: “Creo no se debe buscar en esa actitud del niño un signo de que no le gusta la escuela. Hay niños a quienes les gusta su centro educativo, pero cada mañana hay que esforzarse para que se pongan en pie. El que se le peguen las sábanas tiene que ver más con su naturaleza”.

¿El entorno familiar (apego, dependencia) puede afectar una correcta adaptación?
BDE: “Indudablemente. Una sobreprotección familiar afecta ese despegue del hogar y, por ende, le costará adaptarse. Si esta situación se prolonga en el tiempo, se puede generar una fobia escolar que deberá ser tratada por un psicólogo clínico de niños o un psiquiatra de niños”.

NN: “Hay niños muy consentidos y que no se adaptan fácil a la escuela porque no se sienten cómodos lejos de la protección familiar. Los padres deben tener cuidado con las actitudes sobreprotectoras pues, a la larga, sólo formarán adultos con una personalidad insegura”. l

ALGUNAS RECOMENDACIONES

l Cuando su hijo ingrese por primera vez a una escuela, llévelo
a conocerla. El siguiente paso después de la inscripción es propiciar una visita del niño por el lugar donde empezará a pasar muchas horas de su vida

l Háblele al niño de los amigos que hará en la escuela, de lo que le ofrecerá el centro de enseñanza, de lo que podrá aprender y jugar

l Nunca lo amenace con enviarlo a la escuela cuando se porta mal o porque no haya cumplido alguna instrucción o porque sencillamente no quiera comer. Si coloca a la escuela como lugar de castigo, difícilmente podrá levantarle la imagen al centro educativo

l Cuando deje a su hijo por primera vez en el colegio, si bien es natural que usted sienta ansiedad por la separación, procure no transmitirla al chico. Dígale que lo quiere mucho con la promesa que se verán de nuevo al terminar la tarde

l No pierda el contacto con los docentes y directivos del colegio. Dentro de sus posibilidades, asista a las reuniones y eventos programados por la escuela. No se limite a llevarlo y traerlo del colegio

 

 
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