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Los más veloces
 Son considerados como los seres más rápidos sobre la faz de la tierra, pues
en repetidas oportunidades han dejado clara su superioridad en las disciplinas
deportivas que practican. Hoy, Estampas los presenta para que todos conozcan
los increíbles registros que han logrado. María de los Angeles Herrera
Sobre un auto
Muchos se preguntarán qué hay detrás del fenómeno de masas que ha permitido que Fernando Alonso, un joven de apenas 24 años, haya sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2005, hecho bastante criticado por quienes minimizan sus méritos frente a los alcanzados por consagradas figuras como Pelé y Andre Agassi. Pero más allá de los comentarios negativos, hay que reconocer que Alonso es el primer español en obtener el campeonato mundial de automovilismo y, como si esto fuera poco, es el piloto más joven en la historia de la Fórmula 1 que ostenta este título, por encima del neocelandés Bruce McLaren y el estadounidense Troy Ruttman.
Los poco conocedores del entorno de las pistas ven a Alonso como una imagen emergente porque ignoran que el asturiano ha participado en competencias de alta velocidad desde que tenía tres años, y que a los quince ya se había coronado como campeón mundial de karting en la categoría junior; sin contar con sus destacadas actuaciones dentro de la fórmula 3.000 y de su exitoso debut en la Fórmula 1, terreno donde —en sólo dos años de prácticas— consiguió ponerse de tú a tú con veteranos de la talla de Michael Schumacher.
Pero quienes creen que la fama de Nano —como le dicen cariñosamente sus allegados— es producto únicamente de su destreza dentro de los circuitos automovilísticos, están realmente equivocados, pues Alonso tiene un carisma innato que le hace merecedor de la simpatía de millones de personas alrededor del mundo; de hecho, fue gracias a las miles de cartas escritas por sus seguidores que los organizadores del Premio Príncipe de Asturias lo tomaron en cuenta como posible candidato.
Además de su sencillez, el piloto español es un deportista integral que disfruta de la práctica de actividades que van desde el tenis hasta la natación, pasando por el fútbol y los bolos; también es fan número uno del ciclista Lance Armstrong y un luchador incansable a favor del respeto por los derechos de los infantes, labor que desarrolla como embajador de la buena voluntad de la UNICEF. No es difícil entender por qué sus oponentes le llaman Magic Alonso y por qué, en sólo un par de años de vida pública, se ha convertido en uno de los solteros más codiciados del globo. Sobre una moto
Dicen que la genialidad implica un toque de locura y, definitivamente, Valentino Rossi es una muestra de ello. Il Dottore, como le llaman quienes reconocen su increíble habilidad en las pistas, es el actual campeón mundial de MotoGP, pero más allá de eso es quien ha logrado desmontar la teoría de que las máquinas son más importantes que sus conductores: Luego de tres años consecutivos ganando el campeonato a bordo de una Honda, el motorista de Urbino aceptó la oferta de Yamaha —escudería que no ganaba un título desde el año 1992— y contra todos los pronósticos logró coronarse nuevamente como campeón del mundo. Al respecto señaló en una entrevista que un piloto es el ganador porque marca la diferencia en las curvas y no porque posee la moto más rápida en las rectas.
Pero más que sus siete títulos mundiales y sus 77 victorias en premios relevantes, son las excentricidades de Rossi las que le han valido la simpatía de miles de fanáticos del motociclismo a escala mundial, quienes lo han visto encender una traca valenciana (cohete típico de la región española, caracterizado por causar un gran estruendo), quemar ruedas, pintar la moto al estilo hippy o lanzarla al suelo para correr a las gradas, pasearse en traje de baño o vestido de preso alrededor de la pista e, incluso, subir al podio con un pollo en la cabeza. Y es que Valentino parece no tener límites cuando busca divertirse y tampoco cuando se dispone a competir, pues con tan sólo 26 años ya ha sido comparado con leyendas como el australiano Michael Doohan o con corredores imbatibles de la talla de Giacomo Agostini (122 victorias) y de Angel Nieto (90 triunfos). Sin embargo, no todo ha sido bueno en la carrera del número 46, ya que ha tenido que lidiar con el envío de libros bomba por parte del grupo terrorista Las Cinco C, sin contar con las fuertes rivalidades que han surgido con sus homólogos Max Biaggi y Sete Gibernau.
Pese a que para este año Rossi repetirá con Yamaha, tiene pensado incursionar en la Fórmula 1 en 2007 y desde ya Ferrari lucha por el ingreso de este hábil conductor a sus filas. Todo parece indicar que el italiano está ansioso por superar las hazañas logradas por el británico John Surtees, quien llegó a convertirse en campeón mundial de motociclismo y automovilismo. En todo caso, habrá que esperar para ver si Valentinick estará a la altura del desafío que representan las pistas lideradas por el español Fernando Alonso. Sobre una bicicleta
Siete Tours de Francia. Un reto jamás alcanzado por ningún ciclista en la historia del mundo y, como si esto fuera poco, los triunfos fueron consecutivos, pues desde que en 1999 Lance Armstrong se dio a la tarea de participar en esta exigente competencia, no hubo poder humano capaz de hacerlo desistir de su empeño por superar el pentacampeonato, que sólo había sido logrado por cuatro leyendas: Bernard Hinault, Jacques Anquetil, Eddy Merckx y Miguel Indurain. Pero Armstrong no sólo es el campeón indiscutible de la resistencia, también fue el ganador de la contrarreloj final en la más reciente edición del tour galo, con lo cual demostró su potencia y velocidad.
Pese a la destreza del estadounidense sobre dos ruedas, ha sido su capacidad para superar las adversidades y su increíble fortaleza las cualidades que le han hecho merecedor de la admiración del mundo. En 1996, luego de obtener el campeonato mundial y con una prometedora carrera, le fue diagnosticado un cáncer testicular con metástasis pulmonar y cerebral. Contra todos los pronósticos, Lance no sólo superó la enfermedad y se repuso a los efectos colaterales de los tratamientos aplicados, sino que volvió a las pistas para comenzar su cadena de éxitos en el Tour de Francia.
En ese tiempo también se casó, tuvo tres hijos, se enfrentó a un divorcio y rehizo su vida junto a la cantante Sheryl Crow. Nada mal para alguien a quien los médicos le daban un pronóstico de vida de 40 por ciento.
Sin duda, Armstrong marcó un hito en la historia deportiva mundial. De hecho, se convirtió en un referente dentro del entorno ciclístico debido a su exigente entrenamiento, su dieta especial y los equipos tecnológicos que ha utilizado en sus últimas competencias. Estas herramientas se han convertido en objeto del deseo de sus más destacados rivales, y no es para menos, ya que es difícil contar con elementos tan exclusivos como una bicicleta extraliviana elaborada en fibra de carbono y boro, zapatillas con suela de fibra de carbono que disponen de una curvatura mayor para favorecer el contacto con los pedales, un manubrio y unos lentes de sol que ni siquiera han salido al mercado y, finalmente, ropa sin costuras, de un material similar a la superficie de una pelota de golf, que le proporciona un mayor efecto aerodinámico durante el pedaleo.
Luego de esta cadena de triunfos y de un merecido premio Príncipe de Asturias otorgado en 2002, Armstrong se retiró del ciclismo; sin embargo, su carrera se ha visto nublada por recientes acusaciones en las que el consumo de estupefacientes es protagonista. Al respecto, quien inspiró las populares banditas amarillas sólo atinó a decir que los franceses —autores de las denuncias— nunca han podido aceptar que un estadounidense los supere en sus propios predios. Sobre el agua
En el terreno de la natación muchos podrían pensar que la mejor marca pertenece al estadounidense Michael Phelps, quien con tan sólo 15 años de edad mejoró el récord mundial en los 200 metros mariposa, o al surafricano Roland Schoeman, ganador de los 50 metros estilo libre en el último Campeonato Mundial celebrado en Montreal. Sin embargo, pocos son los que reconocen la existencia de Filippo Magnini, el italiano que ostenta el título del nadador más veloz del mundo en la actualidad, tras haber logrado, en la prueba reina de la natación durante la cita mundial, el segundo mejor tiempo de la historia (48,12), sólo superado por el neocelandés Pieter van den Hoogenband, quien en Sydney 2000 obtuvo 47 segundos y 84 centésimas.
Pese a la importancia que ha adquirido Superpippo —apodo que le han otorgado sus compatriotas de la región ibérica— poco es lo que se conoce sobre su vida, más allá de un par de victorias previas a su título mundial, que obtuvo en destacadas competencias como los Campeonatos Europeos 2003 y 2004.
Su éxito en el Campeonato Mundial 2005 fue realmente una sorpresa, sobre todo porque sus competidores habían sido importantes medallistas y, en cambio, Magnini no había obtenido su primera medalla de oro. Pese a esto, el joven de 23 años ha tenido una lucha constante por mantenerse dentro de las mejores posiciones del mundo, lo cual ha podido conseguir gracias a su constancia y a que se ha alejado de la improvisación, una conducta típica en este deporte. De cualquier forma, habrá que esperar a ver si esta joven promesa de la natación persiste en su intento por igualar a grandes leyendas como Alexander Popov y Matthew Biondi. Talento, sin duda, es una de sus mejores armas en esta batalla. Sobre sus propias
piernas
Mientras un grupo de estadounidenses competía por obtener el título del atleta más rápido del planeta, una figura emergente —el jamaiquino Asafa Powell— superó todas las expectativas al adjudicarse el máximo reconocimiento en los 100 metros planos. Y como si esto fuera poco, el joven de apenas 23 años logró batir el mejor registro de la historia —con un tiempo de 9,77— en las carreras llevadas a cabo en Atenas, a mediados de junio de 2005.
Pese a que el norteamericano Justin Gatlin ocupa el primer lugar en la lista de corredores más veloces de la Asociación Internacional de Federaciones Atléticas, Powell es quien ostenta el récord mundial, luego de superar en una centésima el tiempo que Tim Montgomery logró en el año 2002.
Pero pocos son quienes reconocen el nombre de Powell, pues su experiencia hasta hace dos años fue muy poco significativa. Asafa fue descalificado en los cuartos de final del Campeonato Mundial de Atletismo, realizado en París en 2003, pero a partir de ahí se propuso entrenar para derrotar a los velocistas más reconocidos, reto que logró cumplir antes de las Olimpíadas de Atenas 2004, cuando ya había superado a su ídolo, el estadounidense Maurice Greene, en varias oportunidades.
Más allá de sus deseos de convertirse en un referente para las nuevas generaciones de corredores, Powell pretende labrarse un futuro como ingeniero eléctrico, aunque para los especialistas en el área deportiva aún le queda mucho camino por recorrer dentro de las pistas. l mherrera@eluniversal.com
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- Calendarios con buena intención
- Despropósitos de Año Nuevo
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