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ME DIVORCIO,
no me divorcio...
Según los especialistas, la separación de una pareja puede llegar a ser más dolorosa que la muerte de un ser querido. Apartando el ámbito legal, he aquí los escenarios que anteceden y suceden a tal acontecimiento, con las pistas que le permitirán evaluar y decidir si su relación es "para toda la vida" Por Pablo Blanco
La decisión de separarse legalmente de una pareja implica un proceso psicológico tan complejo que insta a la dupla en cuestión a revisar si este dramático paso es acertado o no. Los psiquiatras Luis Madrid, profesor de Psicopatología en la Universidad Central de Venezuela, y Jessica Díaz Nágel, de la Unidad de Estudios y Terapia Cognitiva y Sexual, y la psicóloga y psicoanalista Blanca Rosa Martínez, miembro de la Nueva Escuela Lacaniana Caracas Asociación de Psicoanálisis, coinciden, esencialmente, en dos puntos:
1) Ante la duda -sobre si divorciarse o no- lo mejor es buscar ayuda especializada, llámese psicólogo, psiquiatra o terapeuta de pareja.
2) Tal especialista jamás indica o propone el divorcio o la reconciliación como una solución, eso es algo vetado desde el punto de vista ético y profesional. La labor del experto es acompañar al paciente a una toma de decisión para retomar su relación o separarse definitivamente.
Dicho esto, se presentan, en las líneas que siguen, las etapas por las que pasa una relación de pareja que se deteriora. En la primera se encuentran los denominados anclajes, condensaciones y ofrendas fundamentales de la unión. La segunda contiene las complicaciones manifiestas y las causas del divorcio. En la tercera se enumeran las consecuencias del hecho. Si la idea de separarse le ronda la mente, permítase revisar cada ítem expuesto por los especialistas y compárelos con su situación actual. Poner en práctica este ejercicio podría ayudarle a vislumbrar el futuro de su relación, de acuerdo a las decisiones que tome.
VIAJE SIN RETORNO
"El divorcio es la separación que un juez competente hace, por sentencia legal, de dos personas unidas por el vínculo del matrimonio", define Madrid. "Apartando el aspecto jurídico, el fin de una relación de pareja puede acontecer con las mismas causas, dinámicas, procesos y consecuencias, si estos dos individuos están casados o no. Tienen que ver con elementos internos de ambos personajes, así como con la dinámica erótica-amorosa que ocurre entre ellos, las expectativas en la convivencia y en la construcción conjunta del futuro, y las dificultades que enfrenta el 'desprenderse' o el 'desgarro' que produce el punto de no retorno". Martínez acota que "puede llegar a ser, inclusive, más doloroso que la muerte de un ser querido.
Cuando se pierde a alguien por accidente o por vejez se vive un proceso de duelo natural como consecuencia de ese suceso, pero el dolor que se atribuye al hecho de que 'dejaron de quererte' puede presentar mayor dificultad de ser elaborado para un sujeto, de acuerdo a las significaciones inconscientes que le representan los lazos establecidos con esa persona que se está separando de él". Díaz Nágel resume las dos definiciones anteriores. "En realidad el divorcio es un concepto legal, pero desde el punto de vista psiquiátrico podríamos decir que es la separación legal, emocional, y definitiva de la cohabitación con la pareja habitual. Implica, además de los legales, otros problemas de orden económico, además de cambios en la vida de la pareja que se divorcia, y un proceso de duelo que es normal (aunque también podría tornarse patológico y ameritar tratamiento psiquiátrico). Algunos de los temas que debe afrontar quien se divorcia son: cambios en el lugar de residencia, el estatus social como pareja, la rutina diaria, los sueños e ilusiones rotas, la división de los bienes y el cambio en el cuidado de los niños".
ETAPA 1: TE AMO
La primera causa del divorcio es el matrimonio. Y al matrimonio se llevan lo que Madrid resume como los anclajes fundamentales de una relación. ¿Cómo están los suyos?
a) El amor: Sentimiento que implica un "querer" del otro, de verlo, de estar cerca y escucharle; como se sabe, un afecto placentero que busca el constante encuentro (real o fantaseado) con la persona amada. Es la relación con "la persona". ¿Siente usted amor por su pareja?
b) El deseo: Como es de suponerse está más relacionado con los aspectos físicos y sexuales. Es la necesidad excitante de cercanía con el otro llegando a querer poseerle. Es la relación del individuo con el cuerpo de su cónyuge. ¿Todavía desea usted a su pareja?
Las parejas suelen divorciarse sin haber detectado las causas REALES
que las conducen a la separación
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c) La necesidad: El ser humano es un ser gregario, que sale de un grupo familiar con la necesidad de crear su propio grupo, comenzando por la pareja como fundamento genérico de la familia. La necesidad de estar con otra persona puede obedecer a dos distintas razones: la similitud, que hace que esa pareja pueda compartir y tener proyectos y gustos comunes, y la complementariedad, que hace que uno tenga cosas que el otro no tenga y viceversa. Un individuo se "completa" a través del otro.
d) Los artificios gregarios: Son los aspectos geográficos, culturales, sociales y religiosos -como el matrimonio- que denotan ciertas obligaciones o tendencias a cumplir cuando se pertenece a determinados grupos.
"Todos estos anclajes van condensándose gradualmente durante los períodos iniciales de las relaciones (fase de apasionamiento y noviazgo)", explica Madrid, quien añade que los mismos se estructuran en una búsqueda de estabilidad sólida de la pareja, permitiendo que se desarrolle o no lo que se denomina las condensaciones de la pareja, que son:
• Sentido mutuo de pertenencia.
• Expectativas de vida en común con su consecuente deseo de convivencia.
• Trascendencia a través de la familia o pareja (incluye hijos, proyección social, etc.)
• Adquisición y construcción de bienes en común.
El especialista expone que, tanto los anclajes como las condensaciones concurren en una serie de ofrendas propias de enamorados, como las siguientes:
I. Correspondencia: En lo amoroso, sentir respaldo frente al entorno, empatía, complacencia erótica y amorosa, etcétera.
II. Fidelidad: Corresponde a lo sexual y amoroso, igualmente existe una fidelidad social.
III. Respeto: Darse un trato respetuoso y evitar el uso de la violencia y trato inmoral.
IV. Compromiso: Son particulares de cada pareja. Está relacionado con obligaciones adquiridas intrínsecamente por cada miembro de la pareja frente al otro.
ETAPA 2: POR TU CULPA
La mayoría de las relaciones que entran en "crisis de incompetencia matrimonial" no saben o entienden que hay que ir haciendo modificaciones en el transcurso del tiempo. Madrid señala que "no es lo mismo un matrimonio de cuatro años o menos, que un matrimonio de ocho años, y mucho menos que uno de veinte. Las experiencias que han tenido como pareja, los altibajos emocionales y afectivos, las enfermedades o discapacidades de alguno de ellos, el manejo adecuado o inefectivo de los niveles de discordia marital, la 'toma de conciencia' de 'mi responsabilidad'; todos estos aspectos pueden, de alguna manera, agrietar o solidificar aún más una relación", comenta el especialista, quien asegura que las parejas suelen divorciarse sin haber detectado, a tiempo, las causas reales de lo que se conoce como complicaciones manifiestas del divorcio (mejor conocidas como causales de divorcio). Helas aquí, diferenciadas.
Las causas fundamentales
• Falta de conocimiento de sí mismo: esto hace que el individuo desconozca la causa de su insatisfacción y frustraciones con respecto a su pareja y culpe a los demás de su malestar.
• Expectativas personales no cumplidas.
• Intolerancia ante las diferencias con su pareja.
• Inmadurez y dependencia patológica de la pareja.
• Desinterés en mejorar la relación, sobre todo cuando se presentan las crisis existenciales, propias de toda pareja.
• Celos injustificados.
• Baja autoestima.
• Ideas equivocadas del amor.
• Falta de compromiso emocional.
• Aprendizajes erróneos de lo que debe ser una relación de pareja, gracias a experiencias previas, sobre todo durante la niñez.
• Problemas económicos.
• Problemas sexuales.
• Intervención constante y sin límites de la familia de cualquiera de los dos.
• Desamor.

LAS VERDADERAS RAZONES
Conviene distinguir entre las causas reales que conducen a una separación y lo que los especialistas llaman las complicaciones manifiestas. Entre las primeras se encuentran las expectativas no cumplidas, la intolerancia ante las diferencias con la pareja, la inmadurez, los celos, la baja autoestima... debido a ellas aparecen las segundas, que son la infidelidad, la rutina y el aburrimiento, el abandono del hogar...
identifíquelas y actúe. |
Las complicaciones manifiestas
Como lo asegurara uno de los especialistas consultados, el no detectar las causas deviene en lo que se denomina las complicaciones manifiestas, que son las siguientes:
• Infidelidad.
• Discordia marital (peleas frecuentes que pueden llegar a la violencia).
• La violencia de pareja íntima (se refiere a agresiones de parte y parte y no únicamente hacia la mujer, cuyo término correcto es violencia de género).
• Rutina y aburrimiento.
• Problemas de comunicación y manejo de la responsabilidad (se proyecta la responsabilidad en la pareja).
• El abandono erótico-amoroso o cese del débito conyugal de uno de los miembros de la relación.
• El abandono del hogar.
• Las adicciones de alcohol y drogas que imposibilitan la vida en común.
• Una enfermedad crónica, terminal o psiquiátrica que imposibilite la vida en común.
• El presidio de alguno de los dos.
• La famosa incompatibilidad de caracteres, producto de todo lo anterior.
ETAPA 3: ¡NO ME DEJES!
Tal y como lo indicaran los entrevistados, divorciarse conlleva a una serie de fases parecidas a las del duelo por la muerte de un ser querido. Ellas son:
Etapa de shock
Se da, principalmente, cuando uno de los miembros de la pareja quiere el divorcio y el otro no se lo espera (aún cuando fuese una relación de permanentes conflictos). La persona dejada reacciona como emocionalmente anestesiada o perpleja, y no es coherente. Es una manera que tiene la mente de "ganar tiempo" para prepararse para enfrentar el dolor abrumador. "En esta etapa uno como terapeuta trata de que el paciente -que está como disociado- ponga palabras en lo que está sintiendo. Hacer que relate lo ocurrido de manera pormenorizada en repetidas ocasiones le provoca, en la mayoría de los casos, el llanto, pero, al mismo tiempo, genera que vaya saliendo del shock", explica Madrid.
| El dolor (por la separación) puede ser tan intenso que la mente activa un mecanismo que NIEGA el evento |
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Etapa de negación
El dolor puede ser tan intenso que la mente activa un mecanismo que niega el evento o el afecto ligado al hecho. La persona suelta frases como "no puede ser", "esto es un sueño del cual despertaré", "él (o ella) está equivocado (a) o confundido (a) y en cualquier momento se echa para atrás en su decisión", "lo dice para asustarme", "eso se
le pasa". Los síntomas: ansiedad, cambios en el apetito y el sueño y en la concentración. "Frente a tales afirmaciones, lo que uno hace como especialista es proponerle al paciente otras posibilidades de lo que pudiera estar pasando. Se le hacen otras preguntas estilo: '¿Por qué tú crees que tu ex pareja está confundida?', por ejemplo", acota el psiquiatra.
Etapa de caos emocional
En la medida que va aceptándose que el matrimonio se ha terminado, se comienza a tomar conciencia de la pérdida de la relación matrimonial y de lo que ésta implicaba: los sueños, los buenos tiempos compartidos, los cambios económicos, sociales y familiares.
Se provocan, entonces, diferentes emociones muy intensas que van desde la rabia hasta el miedo y desde el dolor hasta la angustia extrema. Estos cambios emocionales y la falta de control sobre ellos pueden ser preocupantes para la persona, pero se trata de un proceso normal. El individuo puede sentir ira contra su ex pareja por su "desamor indolente", o contra sí mismo por no haber detectado o intervenido los problemas a tiempo. Tristeza y aflicción por lo que se pierde, miedo al futuro, indefensión y rechazo social, vergüenza por haber "fallado", e, inclusive, alegría o calma porque ya se acaban los gritos, insultos y conflictos.
Etapa de aceptación racional
El sujeto que es dejado se muestra más calmado y centrado. Ha comprendido las razones de la separación y las acepta. Igualmente ha comprendido que es mejor estar separados para un adecuado nivel de salud mental, y ha encontrado en otras actividades o relaciones de apoyo, la sana resignación.
Etapa de recuperación
Se puede hablar de recobro de un divorcio cuando el sujeto que es dejado:
• Puede sentirse tranquilo con su nuevo estatus.
• Deja de ver dolorosamente hacia el pasado.
• Comienza a ver el futuro como algo positivo.
• Se siente capaz de resolver los problemas de su cotidianidad sin la dependencia física o emocional de su ex pareja.
• Disfruta de nuevas actividades y nuevas relaciones.
• Se ha perdonado a sí mismo y ha perdonado a su expareja.
Es importante también señalar que la mayoría de los divorcios se dan después de un prolongado y penoso proceso de discordia. La mayoría de las personas se separan peleadas o con intensa rabia derivada de la sensación de ser abandonadas, humilladas, de haber sido víctimas de infidelidad o de un abandono indolente. En más de 80 por ciento de los casos una de las partes quiere separarse irremediablemente y la otra parte no lo desea o desea darse otra oportunidad, inclusive pasar la página, si ha sido victima de maltrato. Estas diatribas son las que hacen que muchos divorcios terminen en terribles batallas de abogados y propiedades a 'pelear', humillaciones y venganzas y amenazas de 'no ver más a tus hijos'". Con respecto a este punto, Madrid alerta que suele suceder lo que se conoce como Síndrome de la alienación parental. "Eso es cuando uno de los miembros comienza a envenenarle la mente a los niños con frases estilo 'tu papá (o mamá) es malo (a) porque nos dejó'. Lamentablemente, es más una regla que una excepción y suele tener una consecuencia directa en esos individuos que se están formando, que terminan siendo futuros maltratadores o maltratados de sus parejas".
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ASUMIR EL DUELO
"Quienes trabajamos en terapia de pareja pensamos que toda relación es rescatable, haya pasado lo que haya pasado; siempre y cuando, de ambas partes, se haya tomado verdadera conciencia de los problemas existentes en la relación,
y se tenga la madurez suficiente para asumir las responsabilidades que implica el nexo afectivo que genera
el matrimonio. Lo que se evalúa con la pareja es la posibilidad de cambiar, de redefinir las cosas. Si durante ese proceso de evaluación no hay evolución uno sugiere que el individuo considere la posibilidad de separarse", explica Madrid. La psicoanalista Blanca Martínez señala como importante que la persona se reconozca en un proceso de duelo y sea capaz de determinar de qué modo el mismo afecta tanto a escala personal como en su relación con el entorno. "¿Estoy preparado para divorciarme?, es una pregunta que no tiene una sola respuesta. El estar preparado no significa cumplir con una serie de requisitos universales; tiene que ver con cada caso particular. En todo caso, el estar preparado no significa que sea una decisión feliz o que no vaya a causar ciertas problemáticas. Muchas veces se prorroga el malestar de la separación buscando soluciones en alternativas que no son válidas como tratamiento o lo son para otros contextos, como libros de autoayuda, psicofármacos, meditaciones… Entonces el individuo, en lugar de atacar el problema buscando ayuda profesional, interrogándose y promoviendo cambios a partir de sí mismo, atribuye lo que le sucede al destino o a su signo zodiacal, mientras los síntomas del malestar se agudizan. Hay que entender que todo duelo tiene un proceso normal: se está triste, la mente está un poco abstraída. Asumir la tristeza, en esos casos, puede ser un síntoma de salud. Podría ser un signo preocupante que alguien que está atravesando una separación dolorosa se vaya a celebrar. Tan preocupante como el hecho de que la tristeza por ese duelo se prolongue indefinidamente y el individuo comience a dejar de asearse, pierda su empleo o deje de alimentarse, poniendo en riesgo su existencia".
Venezuela en cifras
Como se sabe, el país no escapa a la tendencia a divorciarse en Latinoamérica (común también en Estados Unidos, que está a la cabeza a escala mundial, y Grecia, que le sigue muy de cerca). "En Venezuela -continúa Madrid- se ha determinado que, desde el año 2002, viene dándose un incremento en la cantidad de divorcios, de un índice de 66 por cada 100 mil habitantes a uno de 92 por cada 100 mil para el año 2006. Se proyecta que para este año superaremos los 100 por cada 100mil habitantes", menciona Madrid. Esto según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Otro número relevante es que 50 por ciento de las parejas que asiste a una terapia termina separada. No se menciona mucho por temor a que los matrimonios descarten la consulta. De hecho, los pacientes que conocen la cifra suelen decir: '¿Para qué voy a ir a terapia si igual me voy a separar?'". |
LA VIDA EN RIESGO
¿Cuándo divorciarse parece ser lo más sensato? Los especialistas consultados enumeran algunas situaciones en las que, según su experiencia en la consulta, el divorcio es inminente. "El divorcio parece ser la salida cuando hay un riesgo de vida en el paciente que acude a la consulta", comenta Madrid. "Esto suele ocurrir cuando se presentan trastornos de personalidad como la celopatía. El celópata está convencido de que su pareja le es infiel y hay que eliminarla, esa característica es parte de sus rasgos psicóticos u obsesivos. El hecho de que el celópata amenace a su pareja de muerte y desaparezca del escenario representa un peligro inminente. El afectado debe buscar ayuda, protección, seguridad y, a la vez, plantearse la posibilidad de separarse. El otro cuadro es el que la psiquiatra estadounidense Lenore Walker define -en su libro The Battered Woman- como "el ciclo de la violencia en una relación de pareja". Se trata de un maltratador cuya violencia va en escalada: comienza con humillaciones públicas a su pareja. Después viene la descalificación y la burla. Y pronto llegan también los empujones y los golpes. El maltratador no se detiene. Y cuando las consecuencias son devastadoras se inicia la etapa definida como la "luna de miel". El agresor se arrepiente de lo que hizo y pide perdón a su pareja, prometiendo que no lo volverá a hacer, hasta que comienza a aparecer nuevamente la tensión: la irritación, las preguntas. Entonces la víctima comienza a 'caminar sobre cáscaras de huevo'; es decir, a hacer lo posible para que el individuo no se moleste, para no estimular sus celos.
Al final regresa nuevamente la explosión y la víctima dice: 'es que yo soy la que hago que se moleste'. Son casos en los que la separación es recomendable. Y apenas ésta se plantea el maltratador comienza a lanzar amenazas estilo: 'si te separas de mí, te mato'. Aplica, entonces, lo que denominamos psicoterapia directa: uno le dice al paciente: 'Si no vas en el camino de la separación, no puedo seguir atendiéndote'. Eso sin contar que, según las nuevas leyes, uno puede denunciar la violencia de género (contra la mujer) o la violencia contra los niños (más que una posibilidad es una obligación)".
pblanco@eluniversal.com
Especialistas consultados
Luis Madrid, médico psiquiatra. Telf.: (0412) 262. 3743.
Correo electrónico: luismadridp@msn.com
Blanca Rosa Martínez, psicóloga y psicoanalista. Telf.: (0412) 960.2104. Correo electrónico: blanromar@hotmail.com
Jessica Díaz Nágel, médica psiquiatra del Centro Profesional Santa Paula. Telf.: 986.8286.
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