| Paz
Vega
Al otro lado... del teléfono
La actriz española que deslumbró
en Lucía y el sexo, y que hoy enamora a los venezolanos
en El otro lado de la cama, habló en exclusiva con
Estampas sobre su carrera y su reciente incursión
en Hollywood. Raúl Chacón
Soto
Dicen muchos que ella es y será
siempre Lucía, refiriéndose, por supuesto, al personaje
de Lucía y el sexo que la dio a conocer al mundo,
y que significó el comienzo del trabajo con grandes directores
y en roles de protagonista. Había empezado muy poco antes,
cinco años atrás, si acaso, cuando había decidido
abandonar su Sevilla natal para irse a vivir a Madrid, sola, con
una maleta y 90 mil pesetas en el bolsillo. Siempre actriz, aunque
no estuviera trabajando, se presentaba a cualquier casting
convencida de que el papel terminaría por ser suyo. Para
su fortuna, muchos lo fueron casi desde el principio, cuando se
presentó a una selección para un comercial. Al poco
tiempo ya se había ganado sus primeros roles para televisión,
y también, sus primeros papeles en el cine. En este medio
su carrera ha sido meteórica. Después de Sobreviviré,
Nadie conoce a nadie y Zapping, llegaría la
película de Julio Medem que le cambiaría la vida -con
ella obtendría el Goya como mejor actriz revelación
de 2001-. De allí en adelante aparecen trabajos con Pedro
Almodóvar -es la chica del corto mudo insertado en Hable
con ella-, Vicente Aranda -la quiso para que le diera cuerpo
y alma a su Carmen-, y Emilio Martínez-Lázaro,
el director de la muy taquillera El otro lado de la cama,
película que actualmente prueba suerte en el país.
Con otros cineastas menos conocidos también ha trabajado
-ella ha dicho que le da igual que el realizador tenga nombre o
no-, así que también protagoniza películas
como Sólo Mía y Di que sí, esta
última todavía no estrenada en España. Su última
incursión en el cine dice mucho del alcance de su vuelo,
y es que acaba de interpretar uno de los personajes protagónicos
en la nueva comedia de James L. Brooks (La fuerza del cariño,
Mejor Imposible), titulada Spanglish. En esta cinta,
que explora las diferencias culturales entre los latinos y los estadounidenses,
la sensual actriz interpreta a una inmigrante mexicana que trabaja
en la casa de una pareja que, a su vez, es interpretada por Adam
Sandler y Téa Leoni. No podía haber iniciado con mejor
pie su entrada a Hollywood, conocida la capacidad del director por
sacarle brillo a sus actores y llevarlos, incluso, a la gran vidriera
que significan las nominaciones al Oscar. No sería de extrañar,
entonces, que pronto su nombre resuene aún mucho más...
las clases de inglés ya las está tomando, por si acaso.
En Venezuela se estrenó hace
varios días El otro lado de la cama. El film tuvo
un enorme éxito en España -más de 10 millones
de euros recaudados-, ¿a qué atribuyes esa acogida?
“Creo que es una comedia muy loca y que realmente el peso
de la película está en los actores, y los actores
están estupendos... y que es la primera vez que se ha hecho
un musical en España de ese estilo, y la verdad que ha salido
muy bien, es un musical así como de andar por casa, sin grandes
escenografías, sin grandes números, pero eso le da
mucha cercanía y mucha gracia”.
En ese sentido, ¿el papel
de Sonia representó un reto especial para ti?
“Sí, era la primera vez que bailaba delante de la cámara,
o cantaba, pero fue muy divertido hacerlo”.
¿Estás contenta con
tu participación en la película?, porque en otras
ocasiones, incluso con Lucía y el sexo, has dicho
que ahora serías capaz de dar mucho más...
“Sí, eso siempre pasa, cuando haces una película
y pasan los años la vuelves a ver y piensas que ahora lo
harías mejor, o por lo menos diferente...”.
¿Es cierto que habrá
una segunda parte?
“Sí, la va a haber. Yo no voy a participar en ella,
pero la va a haber”.
En Venezuela eres conocida por tu
papel en Lucía y el sexo, ¿qué significó
para ti ese personaje de Lucía?
“Fue la primera vez que hice un papel protagonista. Julio
Medem, que es un gran cineasta, es uno de esos directores con quien
cualquier actriz soñaría trabajar... La hice hace
cuatro años, por ella me han conocido en el extranjero. Esta
película me ha dado mucho...”.
Después trabajaste con Almodóvar,
con Vicente Aranda... ¿Qué nos puedes decir de trabajar
con cada uno de ellos?
“Con Julio, fue una relación muy de amistad, porque
éramos muy amigos. Aprendí muchísimo, fue la
primera vez que protagonizaba en una película de esa envergadura.
Con Pedro Almodóvar también
fue muy divertido. Hicimos esa pequeña historieta dentro
de la película. El estaba muy relajado, y todo el mundo disfrutó
mucho.
Con Vicente Aranda hice Carmen,
que es un mito. A cualquier artista le gustaría hacerlo.
Este personaje nació y vivió donde yo nací...
y fue volver a mi tierra a rodar”.
Han dicho que Carmen debe mucho a
tus aportes...
“El personaje se crea en el rodaje, con el actor y el director.
Es verdad que yo aporto mucho, pero no sólo en esta película,
en todas”.
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Paz Vega en Lucía
y el sexo
y en El otro lado de la cama |
La crítica no ha sido muy favorable...
“La crítica siempre está allí, y hay
que hacerle caso... pero no sé, yo estoy contenta con mi
trabajo... hay gente a la que le ha gustado, y gente a la que no,
es normal”.
¿Cómo te preparas para
asumir tus roles?
“Depende del tipo de rol, de la película, del director
y del compañero que te toca delante. Yo me apoyo también
muchísimo en los elementos: el vestuario, y la escenografía...
pero no tengo un método, me dejo llevar por la situación”.
Aranda ha dicho que eres del tipo
de actor que se desconecta del personaje una vez termina la filmación...
“Sí. No tengo que estar las 24 horas haciendo el personaje
durante los tres o seis meses que dure el rodaje. Automáticamente
cambio el registro, y ya está”.
Tus últimos proyectos son
muy diferentes. Di que sí, de un debutante español,
y Spanglish, de James L. Brooks. ¿Qué puedes decir
de cada una?
“Di que sí es una comedia romántica muy loca.
Es la primera película de Juan Calvo... Y Spanglish es una
comedia realista en la que trabajamos Adam Sandler, Téa Leoni
y yo. Trata de las diferencias culturales entre el mundo latino
y el mundo americano”.
¿Cómo ha sido la experiencia
americana?
“Maravillosa. He aprendido muchísimo, estoy aprendiendo
inglés... Es mi entrada a Hollywood, el sueño de cualquier
actriz...”.
Habías dicho que no estaba
en tus sueños, entre tus metas, llegar a Hollywood...
“Bueno, es que no era una meta, pero sí es una consecuencia
de mi trabajo. Uno trabaja con un millón de directores, y
lo normal es que salte el charco y lo haga allá, porque además,
ahora, el mundo latino está muy de moda, es la minoría
mayoritaria”.
¿Cuál es la mayor diferencia
entre Brooks y los directores españoles?
“Los grandes genios lo son en el idioma que sea... y él
para mí era otro gran genio al mismo nivel de Medem o de
Almodóvar... Tienen sus diferencias, pero en el fondo tienen
un amor incondicional al cine”.
De Brooks se dice que tiene fama
de sacarle brillo a sus actores...
“Sí, es muy metódico, muy exigente y muy perfeccionista.
Le da igual hacer 30 ó 40 tomas, pero hasta que no tenga
la perfecta no se queda tranquilo”.
Allí interpretas a una inmigrante
mexicana, ¿qué fue lo que más te costó?
“Bueno, pues poner el acento, tuve que trabajarlo... y tuve
relación con muchas mujeres mexicanas, para saber de sus
vidas, de cómo emigraron a Estados Unidos”.
¿Es cierto que no harás
más películas de sexo?
“Es que no creo que haya hecho películas de sexo. Las
películas que he hecho no se pueden catalogar de esa manera...
Hay tantos papeles por hacer que lo que menos me apetece es hacer
una película así”.
¿Nuevos proyectos?
“De momento hay varias cosas habladas para hacer en Estados
Unidos”.
Se sabe que estás casada con
un venezolano... ¿qué puedes contar?
“Bueno, le conocí en Ibiza, pero nos enamoramos en
Madrid, y a los cinco meses decidimos casarnos... y todavía
nos dura... afortunadamente”.
¿Cuántas veces has
venido a Venezuela?
“Dos veces. Es un país maravilloso... la vegetación,
las playas, la gente, la comida es rica... Estuve en Margarita,
en Cuyagua... muy lindo. Todavía tengo que ir a Los Roques,
pero ese viaje está por venir”.
¿Es cierto que en España
montaste un restaurante y una tienda de zapatos?
“Sí, pero básicamente de eso se encarga mi marido,
Orson. La tienda se abrió con una fiesta... y en el futuro
abrirá un restaurante ítalo-japonés... hay
otras cositas.”.
Dicen tus amigos que cuando algo
se te mete en la cabeza no desistes hasta conseguirlo, ¿qué
tienes metido entre ceja y ceja?
“Estudiar inglés. Es mi meta y objetivo a corto plazo.
En unos días me voy a Nueva York, donde estaré por
tres meses”.
Has declarado qué quieres
tener pronto hijos y un perro. ¿Ya tienes el perro?
“Sí, se llama Tombo”.
¿La fama no te ha cambiado?
“Hombre, te cambia algo, pero personalmente no. Cambia las
circunstancias, te cambia cómo la gente te ve, pero yo soy
la misma”. l
rchacon@eluniversal.com
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