| La
muerte
les sienta bien
CSI Nueva York, ya en la señal
de Sony, consolida el romance de los espectadores con el
policial que transformó a los detectives forenses en los
nuevos héroes de la pantalla chica. Estampas conversó
en exclusiva con Gary Sinise, el actor que conducirá el team
de Manhattan. Enmar Pérez
Factura elegante y por demás envolvente,
historias atractivas con diálogos ingeniosos, el cuerpo de
detectives con más “actitud” de la pantalla chica,
y, como guinda, tanto derroche ahora por partida triple: un programa
ambientado en Las Vegas (el original), otro en Miami, y el recién
estrenado en Nueva York… El resultado no podía ser
otro: millones de fanáticos han convertido a CSI (Crime
Scene Investigation), transmitido en Venezuela por Sony Entertainment
Television en el policial número uno de Estados Unidos,
incluso por encima de su más fuerte rival: La Ley y el
Orden.
Para un show que elevó la medicina
forense -con toda su sangrienta experiencia- a una profesión
de talante seductor, donde “incluso la ciencia tiene que ser
más sexy que los protagonistas”, como afirmaba un verdadero
CSI, no se habría alcanzado finalmente el clímax si
la Gran Manzana no se ofrecía para un sustancioso bocado.
“Todas las ciudades son fantasías
construidas por los sueños individuales de sus habitantes.
Nueva York es su propia fantasía… es la gran fantasía
de los cientos de miles que llegan allí desde otros países.
Puede, o no, ser más real. Puede, o no, tornarse dorada bajo
el sol, pero siempre será una amalgama del sueño de
todos”, destaca Andrew Lipsitz, uno de los escritores y productores
de la serie. No había que darle muchas vueltas: dieciocho
millones y medio de personas se instalaron frente al televisor en
el país del Norte, para disfrutar del estreno de CSI NY
el pasado 22 de septiembre… Un tiro al piso.
“Esta vez, la atmósfera será
más fría en invierno, opresiva, muscular. Menos brillo,
menos glamour… Vamos a profundizar más en los personajes,
regalándoles momentos preciosos que capturen la esencia del
drama humano, con diálogos más cortos y más
música”, es la promesa del creador Anthony Zuiker.
Así se vio en el primer capítulo,
plateado, “opresivo”, muy Nueva York. Sin embargo, la
tarea no era fácil. El exceso -hasta de lo bueno- llega a
ser contraproducente, y de policiales inspirados en las historias
neoyorquinas está plagada la TV -algunos estupendos. Del
otro lado, como en el caso de sus predecesoras, si bien para CSI
NY la ciudad es un escenario insoslayable, la mayoría
de las secuencias transcurren en interiores y son filmadas, las
más de las veces, en Los Angeles. No hay nada de insólito
en ello, el principal objetivo de cada capítulo -sea en la
urbe que sea- es resolver un crimen a punta de deducciones astutas,
ADN y aparatos con nombres tan sugerentes como Gaschromatografmasspectrometer
(GCMS). La inteligencia y el laboratorio por encima de las persecusiones
callejeras, las armas y los puños, apoyados en un show televisivo
llevado al non plus ultra de la exquisitez en cinematografía.
No en balde los momentos favoritos de los fanáticos están
llenos de flashbacks que se van al detalle para conducir
al espectador, con sus propios ojos y efectos especiales mediante,
por la ruta de, por ejemplo, una bala que entró por un costado
del cuerpo y terminó alojada en el dedo gordo de un pie.
He ahí justamente el problema: cómo no repetirse entre
una y otra franquicia. La Gran Manzana era, después de todo,
insuficiente. El cast debía estar, asimismo, a la altura
de sus rascacielos.
Por encima de todo
He ahí que de nuevo, donde pusieron el ojo clavaron la bala:
el actor Gary Sinise -el recordado teniente Dan de Forrest Gump,
también en filmes como Apollo 13, Misión a Marte
y The Forgotten, recién estrenado en el país
-, asumió al detective Mack Taylor, el “cerebro”
del equipo forense que se desvela por los habitantes de Manhattan.
“Mac”, un policía obcecado, quien perdió
a su esposa en los atentados terroristas del 11 de septiembre, drena
sus angustias personales en una entrega casi monástica al
trabajo. “Estamos emocionados por haber conseguido a un actor
como Gary, alguien a quien hemos perseguido por años”,
declaró a Hollywood Reporter Les Moonves, uno de los
principales ejecutivos de CBS. No es para menos: es precisamente
el ganador de los premios Emmy y Globo de Oro, nominado también
al Oscar, lo que hace la diferencia. “Sinise tiene más
talento en su ceja izquierda que David Caruso (el protagonista de
CSI Miami) en todo su cuerpo”, señala el crítico
Toni Fitzgerald.
También director y músico,
GS se inició en la actuación a los 19 años
-hoy tiene 49-. Para ese entonces, fundó con un grupo de
amigos la Compañía Teatral Steppenwolf de Chicago,
actualmente una institución de alto vuelo en el mundo de
las tablas de EEUU. Entre sus compañeros de andanza se encontraba
el no menos ‘“venerado” John Malkovich, a quien
Sinise dirigiera más tarde y con quien compartiera los roles
protagónicos del film Of Mice and Men en 1992. Aun
cuando su reconocimiento en el mundo del cine y la TV -donde arrancó
como director- llegó después de un largo tiempo en
las lides teatrales, en estos momentos es considerado uno de los
actores de carácter más respetados de su país,
aun cuando su formación es totalmente autodidacta.
Unos días antes del estreno en
Venezuela de CSI Nueva York por Canal Sony (el pasado
jueves 4 de noviembre, 8:00 pm), conversó por teléfono
con Estampas, en exclusiva.
Se dice que usted escoge cuidadosamente
sus personajes. ¿Qué le llamó la atención
del detective Mack Taylor?
“Nunca he estado en una serie de televisión en la que
haya actuado por un largo tiempo, así que cuando me ofrecieron
el rol sentí que (la propuesta) había llegado en el
momento y el lugar oportunos. La escritura del programa es muy buena,
los guionistas son maravillosos, le di una mirada a los otros shows
(CSI y CSI Miami) y son muy interesantes, excelentes scripts,
y eso es lo que los actores siempre estamos buscando: buenos escritores”.
¿Qué tipo de investigación
realizó para interpretar el papel? ¿Compartió
con detectives forenses reales?
“Hice eso hace algún tiempo cuando interpreté
un personaje en la película Ransom: pasé unas
horas con CSIs verdaderos, que además estaban con nosotros
en el set y aclaraban cualquier duda que se presentara al respecto”.
La experiencia, dice, le valió
para esta vez: “Conservé algunos detalles de lo que
ellos me dijeron entonces, e hice algo más de investigación
por mi cuenta”.
¿Llegó a ver algún
cadáver en sus andanzas con los CSIs?
“No, fueron en realidad días lentos para ellos”.
(Risas).
¿En qué sentido su
personaje se diferencia de sus colegas en Las Vegas y Miami?
“La verdad es que no lo sé, no veo los otros shows
y no sé exactamente en qué andan esos otros detectives”.
Los productores de la serie han declarado
que esta vez profundizarán un poco más en los personajes…
“Sí, esperamos llegar algo más allá,
para que la gente alcance a conocerlos, pero no creo que estemos
haciendo algo muy diferente a los otros programas; es decir, aunque
nos internemos un poco más en los personajes, siempre se
tratará de un policial. Eso es lo que estamos haciendo al
final”.
¿Llegará “Mac”
a ensuciarse un poquito? Sus pares de las otras franquicias, a pesar
de lidiar con sangre, cadáveres y quién sabe qué
tipo de cosas, están siempre impecables, y se mantienen muy
cool…
“Mi personaje es también muy nice, así
que tengo que conservarlo limpio”. (Risas).
Hábleme de Nueva York como
escenario. ¿Se va a apreciar el drama de la ciudad a la par
del de los personajes?
“Sí, Nueva York es
una tremenda ciudad, ofrece múltiples posibilidades, es una
urbe multicultural de la que vamos a extraer historias desde variados
puntos de vista. Esa es la razón por la cual tantas películas
y series están ubicadas allí”.
En su opinión, ¿qué
hace a CSI tan atractiva para la gente?
“Creo que es un viaje al mundo criminal llevado a otro plano,
a un nuevo nivel. Probablemente, diez años atrás,
este programa no habría sido posible porque son la tecnología
científica y los avances con el ADN lo que hacen factible
el show. Es otra manera de ver el espectáculo que gira en
torno al crimen, y ellos lo conciben de una forma muy sexy, hacen
de la tecnología forense algo muy cool”.
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LOS NUEVOS DETECTIVES
DE CSI: SHELDON HAWKES (HILL HARPER), AIDEN BURN (VANESA FERLITO),
MACK TAYLOR (GARY SINISE), STELLA BONASERA (MELINA KANAKAREDES),
DANNY MECER
(CARMINE GIOVINAZZO)
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¿Qué tiene todavía
de ese chico rebelde que años atrás fundó la
compañía Steppenwolf en el sótano de una iglesia?
“¡Oh!, estoy mucho más tranquilo… Ahora
soy papá, tengo tres hijos, estoy tratando de ser un buen
ejemplo para ellos y estar tan cerca como pueda. De allí
que esté renunciando a hacer tantas cosas diferentes al mismo
tiempo. Eso es lo que realmente quiero hacer ahora, por eso la serie
de televisión tiene tanto sentido para mí. Hoy quiero
estar en casa, al lado de mis hijos”.
¿Los estimularía a
seguir sus pasos en la actuación si ese fuera el caso?
“Sólo si ellos lo desean. Este es un negocio muy duro
y se debe lidiar con mucho rechazo, puede ser muy cruel, y tienes
que ser realmente capaz de poner a un lado la sensación de
soledad que viene con ello, querer hacerlo y aguantarlo… Pero
si eso es lo que ellos quieren, seguro, buscaría la manera
de ayudarlos”.
También es bajista, ¿qué
representa para usted la música en estos momentos?
“Tengo una banda grandiosa y tocar con ellos se me hace muy
divertido, es algo que realmente disfruto. Yo solía tocar
en bandas antes de iniciarme como actor. Pero ahora no tiene que
ver con trabajo, para mí es una excelente descarga, es más
acerca de pasar un buen rato juntos”.
Con la banda ha estado dos veces
en Irak, entreteniendo a las tropas estadounidenses. ¿Por
qué es importante esto para usted?
“Bueno, nuestros soldados están ayudando a otro país
a defenderse, y ellos necesitan apoyo adondequiera que vayan. Yo
he estado involucrado con grupos y organizaciones de veteranos de
Vietnam desde hace muchos años, cerca de dos décadas,
y ahora hay soldados estadounidenses arriesgándose en muchas
partes del mundo, siento que no debemos olvidarlos, y que esto es
lo menos que puedo hacer por ellos”.
Cuando era joven, usted tenía
un objetivo: convertirse en actor. Ya lo es, y muy respetado. ¿Tiene
ahora algo así como una meta para el futuro?
“Sí, ser en una mejor persona…”.
Y eso lo dijo sin titubeos. l
eperez@eluniversal.com
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