


El laureado cantautor visita el país el 11 de octubre -se presentará en el Aula Magna de la UCV- y trae su poético repertorio como excusa para hacer lo que le gusta: reflexionar sobre la vida Por Adriana Gibbs
Fotos: Cortesía Palo de Agua
Fue hace poco más de un año cuando un amigo me presentó a Jorge Drexler. No conocía su trabajo discográfico. Todo se transforma fue el primer tema que escuché y luego fui posándome -poco a poco- en cada una de las composiciones del disco Eco (2004). Esa suerte de enamoramiento siguió después con 12 segundos de oscuridad (2006), al punto de llevarme a indagar su música de tiempo atrás. Me detuve en las composiciones de cuando él vivía en Montevideo y en las que vinieron después cuando se aventuró a vivir en Madrid. Antes de Eco, Jorge Drexler era casi un desconocido y no se había ganado un Oscar (su tema Al otro lado del río logró la primera estatuilla de Hollywood para una canción de habla no inglesa). El encanto se mantuvo intacto tras escuchar al Drexler de antes.
Inicialmente, lo que me sedujo fue la poética de sus letras. Luego, se me fue revelando la música que las acompaña, esas sonoridades que a veces dan acento a una frase o que, sin estridencia alguna, la dejan allí como al descuido. Que no es tal. "El hombre es polaridad y esto me interesa abordarlo en mi música. Por ello, si la letra es sencilla, busco equilibrarla desde los sonidos; si, por el contrario, la música es compleja y tiene cosas por decir, la letra se vuelve pura simpleza", dice Drexler.
Su voz estuvo al otro lado (y no del río) del hilo telefónico. El acento de Drexler delata su origen sureño (nació en Uruguay y cumplió 43 años el pasado 21 de septiembre) y no deja entrever la década que tiene viviendo en Madrid, país al que llegó por una invitación de Joaquín Sabina. Fue telonero de tres conciertos del cantante español. La intención era pasar sólo un mes en España y resulta que todavía está por esos predios. "Soy indisciplinado por naturaleza, en mis hábitos y en mis maneras", afirma.
Este 11 de octubre el cantautor de la voz susurrante se presentará acá en Caracas, ciudad que contempló en la gira de su disco 12 segundos de oscuridad. Éste, según sus propias palabras, "es una alegoría del viaje que destaca el rol de la oscuridad como guía. Al utilizar a la oscuridad como eje de este repertorio, estoy poniendo en práctica la idea de tratar de aprovechar y sacar partido de todas las cosas de la vida", explica el músico. Las canciones de esta producción fueron escritas en medio de su proceso de divorcio -estuvo diez años casado con la también cantautora Ana Laan y actualmente hace pareja con la actriz y cantante
Leonor Watling. "Componer es un momento de cuestionamiento, euforia y depresión. Una vez
que abrís una canción, no tenés más remedio
que terminarla. Éste es el más duro de todos
mis discos, lo más personal que he escrito.
Es puro desasosiego".
Se ha dicho (y con razón) que en el arte la obra es variación sobre los mismos temas; esto es, el amor, la soledad, la vida, los miedos, la muerte, los deseos... Estos asuntos aparecen en las andanzas musicales de Drexler. Le propuse, pues, un juego. Seleccioné fragmentos de algunas de sus letras, con la idea de que él los comentara, bien desde el tema planteado, bien desde alguna reflexión que quisiera hacer o bien desde su vinculación afectiva con las propias canciones. Le invité, pues, a pasear por ellas. Aquí parte del resultado de este juego:

Si dejo elegir a mis pies, me llevan camino del mar...
"En buena parte de mis primeras canciones el mar estaba muy presente, pues mi vida transcurría cerca de él. La palabra mar, además, es muy linda, tanto por lo que nombra como por su sonido; tan breve como palabra y tan ancha cuando uno le mira. Por ser
una hermosa palabra es también un desafío, pues uno como compositor puede hacer
de ella una especie de comodín, ponerla aquí, allá y más allá. Ahora, viviendo en
Madrid, debo hacer largos recorridos de más de tres horas si quiero zambullirme
en el azul. Esta lejanía se ha traducido en que aparece cada vez menos en mis
letras, pero digamos que sigue muy vivo en mí, no deja de estar presente desde
el afecto. Sigo siendo más del mar que de la montaña".

En uno de sus temas dice:
Vengo de un país con el nombre de un río,
un edén olvidado, un pueblo habituado
a añorar. Y en el tema Montevideo:
Yo tengo pintada en la piel la lágrima
de esta ciudad, la misma que da
de beber, la misma te hará naufragar...
"Tengo ya tantos años en España… Cuando estoy en Madrid extraño a Uruguay y cuando estoy en Uruguay, país que felizmente visito unas cuatro o cinco veces al año, siento saudade por España. Me gusta España por la alegría de vivir que hay, el clima, la variedad de regiones, gastronomías, idiomas e idiosincrasias. En Madrid te sientes en casa rápidamente".

La vida no para, no espera, no avisa, canta
en Inoportuna. Y en el tema No pienses de más
dice: La vida es así, cambia el viento,
cambia la estación...
"Sí, en varias de mis letras hablo del cambio, pues
como bien se sabe nada tan cierto como que todo
cambia todo el tiempo. Somos seres dinámicos
que vivimos en un equilibrio inestable y delicado.
La vida de las personas va cambiando por el
mero hecho de seguir vivas, lo cual es una
fortuna muy grande para todos".
Qué me estará queriendo decir la noche que
no lo sé, dice en Milonga paraguaya. Luego,
canta: Creo que he visto una luz al otro lado
del río. Y después: No es la luz lo que importa
en verdad, son los 12 segundos de oscuridad...
"He dicho en alguna oportunidad que no se puede elegir entre la luz y la oscuridad, pues no existe la una sin la otra; es una dualidad que revela cosas. Me gusta la parte alegórica del faro marino que no sólo guía al navegante a través de la luz, que es lo más evidente, sino también en el intervalo de oscuridad. Un paisaje nublado ofrece más detalles que uno soleado; esto lo digo por esa tendencia de ver sólo el lado luminoso de la vida. Habría que aprender a mirar esos momentos de oscuridad, pueden ser de buena orientación. Lo son para el navegante… ¿por qué no para uno? Uno aprende de la luz cuando ésta falta".
Yo no entiendo ni a mi corazón, canta en No pienses de más. Tu corazón va a sanar y va a volver a quebrarse, dice en el tema Sanar. ¿Quién no habrá dudado de su corazón?, se pregunta en Fusión...
"De la paleta anímica de la vida, me interesa todo. Y aunque no me interesara todo, tarde o temprano -si tenés una existencia completa- te toca vivir todo. A mí, que escribo canciones, me interesa ser consecuente con lo que siento, más allá de si es o no oportuno. Yo rara vez he hecho canciones de encargo, hablo de lo que me conmueve y me resulta imposible reiterar lo que me funcionó antes. Diría lo siguiente: valoro la originalidad, pero no es precisamente la búsqueda de ella lo que pretendo como cantautor. Si un tema mío logra emocionar a quien lo escucha, ya eso me contenta. Nunca había tenido un proceso tan intenso y doloroso de composición como el de 12 segundos de oscuridad. Una canción no es más que la secuencia genética de unos sentimientos".
Soy jardinero de mis dilemas, hermana duda...
"A mis dilemas, además, los cultivo y los riego con paciencia. Sólo que hay que tener cuidado porque pueden convertirse en una enredadera y así atraparte y paralizarte. Al dilema hay que aceptarlo como parte de la vida, pero también hay que hacer pausa. Esa frase es de uno de los temas de 12 segundos de oscuridad y se trata de la duda, de la incertidumbre como motor del aprendizaje personal. Hablo de la duda como dinamo, como ayuda a la reflexión. Éste es un mundo en el que se duda cada vez menos y la duda es el primer paso hacia la libertad".
Qué raro que seas tú quien me acompañe,
soledad, a mí, que nunca supe bien cómo estar solo...
"Ese tema (en el que le acompaña la cantante brasilera María Rita) se gestó en un tiempo en el que aprendí a relacionarme con la soledad. Fue en Cabo Polonio, en Uruguay. Alquilé un sitio sin electricidad y me refugié a componer. Un lugar muy salvaje: no puedes recorrer en coche los últimos siete kilómetros. Es la alegoría de ese momento duro de mi vida. Allí apliqué eso de que puedes sacar enseñanzas esenciales de los momentos bajos de tu vida, cuando estás literalmente solo".
Hay tantas cosas, yo sólo preciso dos: mi guitarra y vos...
"La guitarra es un instrumento muy especial que desde hace tanto tiempo ha estado acompañando al hombre. Tengo muchas. Hay unas que reverencio, que muy pocas veces me atrevo a tocar, hay otras más manoseadas, que están siempre conmigo. Me relaciono de maneras distintas con todas ellas".
Otras pistas

Sus obras han sido interpretadas por cantautores como Ana Belén,
Víctor Manuel, Pablo Milanés, Miguel Ríos, Ketama, Neneh
Cherry, Ana Torroja, Rosario Flores y Paulinho Moska.

Su disco Sea (2001) fue nominado a los Latin Grammy Awards
y a los MTV Latin Awards. También fuevotado entre los 10
mejores álbumes de 2001 por la revista Rolling Stone, de Argentina.
Eco fue nominado en España en la categoría de mejor álbum en la IX Edición
de los Premios de la Música de 2005, y consiguió el Disco de Oro en
España y Argentina, y de Platino en Uruguay. Estuvo nominado a los
Latin Grammy Awards y a los Grammy Awards estadounidenses.

Recibió un Oscar por la canción Al otro lado del río, incluida en el largometraje Diarios
de motocicleta, de Walter Salles. Hubo polémica. La organización del evento de la
entrega de los Premios Oscar decidió que el cantautor uruguayo no debía interpretar
su canción, debido a que no era una figura lo suficientemente conocida como para hacerlo. En la entrega la canción fue interpretada por el actor Antonio Banderas, acompañado del guitarrista Carlos Santana. Días antes, Drexler había mostrado su disconformidad por este hecho; así que, cuando se acercó a recibir el premio,
en vez de dar el respectivo discurso de agradecimiento, interpretó un fragmento
de su canción a capella, obteniendo de alguna manera su revancha.

12 segundos de oscuridad fue galardonado como el Mejor Álbum del Año
en los Premios de la Música Española (2007) y está nominado a los
Latin Grammy Awards.
De visita
El Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela recibirá
a Drexler el próximo 11 de octubre a las 8:00 pm. Las entradas
tienen un costo mínimo de 95.000 bolívares, según ubicación,
y están a la venta en www.mipunto.com, la tienda Esperanto
San Ignacio y las taquillas del Aula Magna de la UCV. Lo trae Producciones Palo de agua, productora que destaca la manera
como Drexler se aproxima a sus presentaciones en vivo: "Hay
un despliegue de producción donde las luces le permiten crear
un ambiente íntimo y sugestivo para expresar su talento a través
de su guitarra, un sampler y su voz (...) El suyo no es un arte beligerante
ni abiertamente provocativo; sus reflexiones son calmadas, optimistas
y quizás nostálgicas, y su guitarra suele asumir el mismo rumbo.
Al parecer le basta su garganta y su instrumento acústico para interpretar
unas canciones que, al ser tan buenas, no necesitan de artilugios
mayores para ser apreciadas".
Ver también:
- Llegó Miranda
- 12 segundos de oscuridad y de luz con Jorge Drexler
- La mole de concreto a vuelo de pájaro
- Claire Danes Como caída del cielo
- Ralph Lauren Un sueño americano
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