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Llegó
Miranda

La cinta Miranda Regresa, dirigida por Luis Alberto Lamata y protagonizada por Jorge Reyes, se estrenará el 12 de octubre. El film cuenta la vida del "ilustre caraqueño" desde los 17 hasta los 66 años, cuando fallece en La Carraca.
Por Johan M. Ramírez

Se le conoce como el "caraqueño universal", y a su pensamiento se debe la idea de La Gran Colombia. Dedicó su vida a la lucha por la independencia, y tras ese sueño recorrió el mundo entero, leyendo y releyendo su amada biblioteca, y batallando en las más importantes revoluciones de la época. Peleó en África, fue héroe en Francia, Estados Unidos y en toda América. Su cultura era asombrosa, hablaba siete idiomas, tocaba la flauta, y era amigo de los más influyentes personajes de su generación: Bolívar, O'Higgins, Napoleón, Catalina. Su nombre, Francisco de Miranda, remite a un soldado incansable que murió olvidado en una vieja celda europea. Sin embargo, su historia puede ser contada una y mil veces, siempre con el mismo encanto, a través de libros, documentales y películas. No en vano la primera gran producción cinematográfica de La Villa del Cine tomó su vida como punto de partida. Miranda Regresa es el título de un film que promete no sólo contar la historia de un "prócer de la patria", sino también mantener en vilo a su audiencia a través de dos horas y veinte minutos de intensas emociones, escenas históricas, y batallas libradas a lo largo de los 66 años del ilustre "precursor de la independencia".

Bajo la dirección de Luis Alberto Lamata, y con Jorge Reyes interpretando al prócer, Miranda Regresa se estrenará el próximo 12 de octubre en todas las salas del país. La producción requirió el esfuerzo de más de mil quinientas personas que, en dieciocho meses de trabajo, han hecho realidad este rodaje.

Trabajo de sobra

"A mí me interesaba que todo el equipo, no sólo los actores, investigaran sobre Miranda. Esa fue nuestra primera tarea. Entonces, a diario, lo estudiábamos, todos nos comprometimos a documentarnos, compartíamos autores, nos prestábamos libros.
Fue un proceso muy bonito", asegura Lamata, y acota que justamente lo más difícil al asumir el desafío (recrear una historia que ocurrió hace más de doscientos años), se convirtió en lo más "sabroso", pues el reto sobrepasó a Miranda como individuo, y hubo que adentrarse también en el momento histórico para cuidar detalles y recrear situaciones que escapan al hecho de documentarse sólo con una biografía.

La película tiene una duración de ciento cuarenta minutos, pero está concebida también para presentarse luego bajo el formato de una miniserie de televisión de seis capítulos. Por ende, sólo un tercio del rodaje conforma el film. Hay múltiples escenas que no aparecen, y Lamata confiesa que decidir cuáles quedaban para la película y cuáles no, fue uno de los procesos más arduos.

"Hubo escenas muy bonitas o muy difíciles de grabar que tuvimos que sacar, y era muy doloroso hacerlo. Claro, igualmente quedarán para la serie, y eso es lo que nos consuela", confiesa.

Para la realización de la cinta se usaron cerca de ochenta locaciones. Se trabajó en los dos estudios de la Villa del Cine, en uno de los cuales se recreó la Caracas de la época. Por otra parte, hubo que trabajar una semana en Praga, un mes en La Habana, y varias semanas en Araya, El Jarillo y la Universidad Simón Bolívar, entre otros lugares.

Desafío actoral

Jorge Reyes, por su parte,
asumió el rol protagónico,
lo cual considera ha sido lo
más importante que ha hecho
en su vida. "Interpretar a Miranda comenzó como algo interesante, pero mientras investigaba sobre
el personaje entendí que aquello sería lo más grande en mi carrera. O lo hacía bien o quedaría
en ridículo", asegura.

Meses antes de asumir el papel debió "sumergirse en la lectura" para conocer al prócer. Leyó cuantos libros y biografías caían en sus manos e, incluso, compró una réplica de Colombeia, un compendio de los escritos que Miranda hiciera a lo largo de sus años de viajes y batallas: una especie de diario personal.

"Al darme cuenta de que aquello no era un proyectico, sino algo muy importante, me entregué de lleno. Me metí en clases de esgrima, de inglés y francés, de flauta, de baile y de equitación. En mi cuarto coloqué varias fotos de Miranda, para estar siempre en contacto con él y, poco a poco, fui asumiendo su personalidad. ¡Ahora soy ciento por ciento mirandino!", cuenta el actor.

Pero protagonizar el film no sólo demandaba conocer al personaje, sino enfrentar un reto actoral muy grande, pues debía representar al "precursor" desde los 17 años hasta su muerte a los 66. "Era muy importante reflejar la transición entre el joven y el adulto, y su proceso de madurez. El gran reto era hacer al Miranda viejo, porque es el que la gente recuerda con más frecuencia", confiesa.

Jorge Reyes se comprometió con el personaje de tal manera que, una noche, mientras dormía, soñó que se lo encontraba cara a cara.
"Fue algo muy curioso, ya que hubo un momento en el sueño en el que no soporté más su compañía. Era incansable, gruñón, mandón, gritón… era de una personalidad tan fuerte que no quería seguir a su lado. Era muy extraño, porque deseaba conocerlo, escucharlo, pero a la vez quería irme", recuerda.

Por el contrario, Luis Alberto Lamata confiesa que en lugar de un sueño tuvo varias pesadillas. "Es que en un rodaje siempre surgen situaciones que no puedes controlar".

De Praga a Petare

En efecto, una de esas "situaciones" sucedió mientras grababan una importante escena en Praga, República Checa. Francisco de Miranda peleaba con espadas por las calles coloniales de la ciudad, cruzaba una esquina, y seguía la pelea. El día de la filmación, cuando Jorge Reyes estaba cruzando la esquina, una cerrada lluvia de granizo comenzó a caer sin control. Los actores y productores esperaron hasta que aquello se calmara, pero al rato comprendieron que sería imposible continuar. El problema supremo era que
al día siguiente debían regresar a Venezuela. Entonces,
el ingenio de Lamata dio muestras de su brillantez.

"En ese momento se nos venía un gran problema, pero enseguida recordé una calle en Petare que nos podía ayudar. Cuando regresamos visité el lugar, ajustamos los encuadres, y continuamos la escena. Luego, con una fotografía y una edición bien cuidadas, logramos terminarla y creo que pasa inadvertida. Literalmente, una escena que comenzó en Praga, terminó en Petare", sonríe.

Creatividad a toda prueba

Durante la fase
de preproducción,
el equipo se enfocó en la búsqueda meticulosa de locaciones
para grabar. Lamentablemente,
no encontraron construcciones antiguas en Venezuela que
se ajustaran a los requerimientos
del rodaje. Por
ello, para recrear
La Carraca, por ejemplo, Lamata
debió recurrir
nuevamente al ingenio.

"Hace años tuve la oportunidad de conocer El Morro de La Habana. Curiosamente,
en aquel momento pensé que así debía haber sido La Carraca. Siempre pensé que
se parecían, y cuando tuve el proyecto en mis manos no dudé en proponer la
locación para recrear el lugar", señala.

Estando en Cuba, rodaron también algunas escenas en la ciudad de Trinidad, donde reflejaron los interiores de la embajada española en Rusia. También hay escenas en Araya, donde Miranda camina "sobre la nieve"; El Jarillo y la Universidad Simón Bolívar que, por unos días, se convirtió en un hermoso bosque francés. El viaje a Praga se justificó por la necesidad de un castillo, y allí usaron el Palacio de San Petersburgo, lugar donde el caraqueño se topa con Catalina de Rusia (Mimí Lazo).

Un difícil "Adiós"

La mayoría coincide en que el momento de mayor emotividad que se experimentó durante las grabaciones fue la escena
en la que Miranda muere, encerrado
en La Carraca.

"Eso fue algo muy especial. Verlo morir era como desprendernos de la persona por la que habíamos vivido durante los últimos meses. Le habíamos entregado nuestra
vida a Miranda, y ahora se nos iba",
cuenta con cierta nostalgia Luis Alberto Lamata.

Jorge Reyes, por su parte, no paraba de llorar mientras hacía la escena e, incluso, debieron parar la grabación para que el actor
contuviera las lágrimas.

"No podía dejar de llorar. Era muy raro, pues sentía que Miranda estaba allí compartiendo con nosotros el set. Interpretar su muerte fue muy duro, porque era el momento de desprenderme de aquella persona que había internalizado tanto", recuerda, y confiesa que aún le cuesta dejar de ser Miranda.
"Al día siguiente, miraba el techo y me preguntaba: ¿Ahora qué hago?", dice.

La vida continúa

No obstante, aquel sentimiento de "despecho" que sintieron varios al terminar el rodaje de Miranda Regresa, debía superarse. Jorge Reyes, a sus 36 años, sueña con seguir haciendo cine, pues le "encantaría vivir de la gran pantalla". Sin embargo, sabe que la realidad venezolana no ofrece tales oportunidades, aunque tiene esperanzas en los proyectos que emprende La Villa del Cine. Entretanto, esperará hasta el 12 de octubre para ver la cinta por primera vez, como todos los venezolanos, ya que prefiere aguardar con emoción hasta el día del estreno. Por lo pronto, las telenovelas emergen de nuevo.

"Esa es nuestra realidad. Como actor, uno necesita trabajar, porque tiene que seguir viviendo y comiendo. Quisiera seguir en el cine, pero, como todos, tendré que agarrar lo que salga en alguna telenovela", apunta.

Fotos: cortesía la villa del cine

Curiosidades
•Jorge Reyes participó en el casting para la primera película que se hizo sobre Miranda (dirigida por Diego Rísquez y protagonizada
por Luis Fernández). Era un fuerte candidato, pero ya estaba contratado por Venevisión
para protagonizar la novela Los
Querendones
, y no pudo aceptar el papel.

•La película termina con una imagen
de Miranda leyendo sobre un bote repleto
de libros. Siempre se ha dicho que el prócer
"se sumergía en la lectura", y en la última escena del rodaje aquello sucedió literalmente, pues el bote se hundió como consecuencia
del peso.

Ante semejante situación, Jorge Reyes saltó a otro bote que estaba cerca, y apenas
puedo rescatar una antigua edición de El Quijote de La Mancha, que desde que había
subido al bote le había llamado la atención.

•El afamado actor Danny Glover tiene una breve aparición en la película. La escena, que recrea un hecho ocurrido en Estados Unidos, es una de las pocas habladas en otro idioma.
 
Datos
• La película requirió 18 meses de trabajo.
•Contó con la participación de más de cien actores y cerca de mil extras.
•Se trabajó en más de ochenta locaciones.
•La Caracas antigua fue recreada en uno de los estudios de
la Villa del Cine, ubicado en Guatire, con una extensión
de cuatro hectáreas.
•Hubo dos locaciones internacionales: Praga y Cuba.
•Aproximadamente mil quinientas personas trabajaron en la cinta.
•El film contó con un presupuesto de cinco millardos
de bolívares.
•Jorge Reyes dedicó su actuación a Yanis Chimaras, fallecido recientemente, quien en la película representaba al padre de Francisco de Miranda.
 
Director y protagonista

"Jorge Reyes se entregó en cuerpo y alma a Miranda como un gran profesional. No sólo se encargó de lo superficial, como estudiar algunos idiomas o practicar varios deportes, sino que fue más allá. Se metió en la piel del personaje, conoció su fibra, y eso no se logra leyendo biografías. Ese es el resultado de utilizar un músculo creativo que no tiene nada que ver con los libros, sino con el talento. Descubrimos en él a un gran actor, y no sólo a uno eficiente o un galán apuesto. Ahora es cuando Jorge comienza a darnos una gama extraordinaria de papeles. El cine
y el teatro latinoamericano deben prestarle atención".
Luis Alberto Lamata

"Luis Alberto es un monstruo en la dirección de cine. Yo creo que si hubiese nacido en otra tierra, se sabría más de él. Es un ser admirable, un ser humano excelente. Además tiene una visión para hacer montajes muy buena. Es tremendo director, porque permite que los actores propongan sus ideas, y les da espacio para crear. Trabajar con él fue una experiencia maravillosa".
Jorge Reyes

 


Ver también:
- Llegó Miranda
- 12 segundos de oscuridad y de luz con Jorge Drexler

- La mole de concreto a vuelo de pájaro
- Claire Danes Como caída del cielo
- Ralph Lauren Un sueño americano

 
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