Para abrazarlo
Mejor
Con ejercicio y unos
cuidados básicos
es fácil conseguir
unos brazos
firmes y bien
modelados
No son de la parte más
conflictiva, o por lo menos
no son los primeros en
acusar los signos del envejecimiento, el estrés
o las agresiones externas.
Pero esto no quiere decir
que a los brazos no haya
que prodigarles unos
cuidados básicos, y que
cuantas más atenciones
reciban en la adolescencia
y en la juventud, mejor
recibirán el paso del
tiempo. Con muy poco
esfuerzo, los brazos
pueden aguantar bastante
bien el tirón.
Desde el punto de vista cosmético, exfoliación e hidratación son los tratamientos de obligado cumplimiento, para mantener la piel flexible, suave y uniforme. Basta elegir la textura adecuada a las preferencias de cada quien y a la calidad de la epidermis, aunque resulta recomendable aplicar cremas más untuosas, incluso aceites, en las pieles más secas. Una consideración aparte merecen los codos, éstos, como las rodillas, tienen una piel más seca y rugosa. Además, gracias al continuo roce con la ropa y por ser un punto de apoyo, los pelillos, aunque finos, suelen atrofiarse en los poros, fenómeno que también se produce a veces en la parte interna del brazo. Tanto para suavizar la textura de la piel como para eliminar esos puntos negros formados por la atrofia capilar, es recomendable incrementar la frecuencia de las exfoliaciones en esta zona. Pero con el paso del tiempo, todo cae. También la tonicidad del brazo. Se empieza por una incipiente atonía muscular que se va transformando en flacidez y descolgamientos. Además, en la zona interna de estas extremidades puede aparecer también celulitis. Todos los síntomas relacionados con la pérdida de firmeza se pueden retrasar con la práctica de algún deporte y tratamientos -cosméticos y de instituto- de acción reafirmante y anticelutítica. Es el momento entonces de cambiar la hidratante habitual por cremas más específicas. Los tratamientos de brazos en los centros de belleza constituyen una ayuda "extra" bastante eficaz, siempre que se realicen las sesiones adecuadas. La combinación de técnicas de ionización y electroestimulación con masajes y productos activos aseguran una mejoría en la tonicidad de la piel, una reducción del contorno del brazo y, sobre todo, una mayor firmeza.
Para hacer en casa
En estos ejercicios se deben emplear mancuernas de entre
dos y cuatro kilogramos.
Curl de bíceps. De pie, las
palmas de las manos hacia
arriba y apuntando al frente. Flexionar los brazos llevando
el peso hacia los hombros,
sin llegar a tocarlos. Los codos
no se deben mover nunca. Cuando se sienta la necesidad
de llevarlos hacia delante para acercar el peso a los hombros,
hay que empezar a bajar
el peso. Realice entre tres
y cuatro series de ocho
a diez repeticiones.
Press francés. Boca arriba con las piernas flexionadas y las plantas de los pies apoyadas en el suelo. Las manos sobre los hombros. Flexionar y extender los
codos, llevando las manos a la altura de las sienes. Los codos deben estar
siempre en la misma posición sobre los hombros. Efectúe entre tres y cuatro
series de diez a doce repeticiones.
Elevaciones laterales. De pie, con las manos delante del cuerpo y los brazos ligeramente flexionados. Separar los brazos lateralmente hasta que los codos
estén a la altura de los hombros. El truco está en que, a medida que se suben
los brazos, se vaya girando las manos simulando que se está vaciando dos
vasos. Entre tres y cuatro series de ocho repeticiones.
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