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Pasapalos
saludables
John Briffa
Los bocadillos que se ofrecen en los bares no
necesariamente son malos para la salud. No se abstenga de pedir
aceitunas si está tomando cerveza.
A muchos nos puede parecer que no hay nada
como un trago fuerte de gin and tonic o una cerveza helada para
calmar nuestros destrozados nervios al final de un día difícil
y prepararnos para las celebraciones nocturnas. Sin embargo, debido
al hambre que nos acosa después de un almuerzo que ya nos
parece muy lejano, junto al efecto del alcohol al agudizar el apetito,
seguramente nos veremos buscando algo sólido que acompañe
nuestro refrigerio líquido.
En los bares de todo el mundo al caer la noche se observa un gran
número de personas que se hartan de papitas fritas y maníes
-alimentos grasosos que se consideran perjudiciales para nuestra
salud. A pesar de ello, los pasapalos salados que suelen ofrecer
en los bares no tienen que ser necesariamente un desastre nutricional,
y muchos de ellos incluso tienen beneficios que ofrecer. Por ello,
me propuse elaborar una guía de qué cosas son buenas
y cuáles no en el menú de aperitivos de un bar.
La madre de los pasapalos salados es la papita frita. Lamentablemente,
la papa ofrece pocos elementos deseables tales como fibra y nutrientes,
incluso si no está adulterada. Además, su transformación
en papitas fritas la lleva a niveles nutricionales incluso inferiores.
Debido al proceso de fritura a altas temperaturas, es muy probable
que quede impregnada de grasas perjudiciales conocidas como ácidos
transgrasos. Esta clase de grasas, que no se encuentra en cantidades
significativas en la naturaleza, preocupa a los expertos en nutrición,
toda vez que hay pruebas de que podrían contribuir al desarrollo
de enfermedades cardíacas y algunas formas de cáncer.
Las semillas y nueces son otros de los pasapalos que nos pueden
resultar tentadores en los bares.
Al igual que las papitas fritas, las nueces son ricas en grasa.
Pero una alta porción de ellas viene en forma de grasa monoinsaturada
-cuyo efecto de protección contra enfermedades cardíacas
y ataques de apoplejía es ampliamente reconocido. Las nueces
también son una buena fuente de fibra, magnesio y potasio,
que se cree tienen propiedades beneficiosas para el corazón.
En más de un estudio, el consumo de nueces es asociado con
una reducción substancial del riesgo de enfermedades cardíacas.
Dado que el calor puede perjudicar la grasa contenida en las nueces,
es casi seguro que la mejor forma de comerlas es crudas. No obstante,
incluso tostadas, las nueces representan una alternativa más
saludable que las papitas fritas en abundante aceite.
Otro aperitivo que suele estar presente en los bares es la aceituna.
Tanto las negras como las verdes son frutos naturalmente grasosos,
aunque la grasa que contienen es principalmente del tipo saludable;
es decir, moninsaturada. Las olivas también contienen nutrientes
antioxidantes. Varios estudios sugieren que una dieta rica en aceite
de oliva puede ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas
y ciertas formas de cáncer. Si bien los científicos
han concentrado su atención en el aceite de oliva, lo más
probable es que comer todo el fruto tenga efectos similares en el
organismo.
En lo que a las propiedades nutricionales de los pasapalos de bares
concierne, la evidencia sugiere que las nueces y las aceitunas son
la opción más conveniente. l
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