| Globo adelgazante
Mantener el peso perdido es una ardua tarea para quienes padecen de obesidad. Si siente que las dietas, los ejercicios y hasta los medicamentos
no le funcionan, conozca la técnica del balón intragástrico, una alternativa para quienes desean estilizar su figura sin tener que recurrir al bisturí. María de los Angeles Herrera Podria sonar descabellado, pero la obesidad se ha convertido en una enfermedad casi tan importante como el cáncer, debido al número de personas que mueren anualmente producto de afecciones relacionadas directamente con el sobrepeso. En Estados Unidos, uno de cada cuatro adultos son obesos, saque usted la cuenta de cuántos padecen de esta enfermedad si la población total del coloso del norte supera los 280 millones de habitantes; adicionalmente, existen cerca de siete millones de personas que sufren de superobesidad, pues superan los 100 kilogramos de sobrepeso, y para mayor asombro, ambos grupos gastan cerca de 117 billones de dólares anuales en el tratamiento médico de todas las enfermedades generadas por el exceso de peso.
Más que una cuestión estética, la obesidad es una condición que merma la calidad de vida de todos aquellos que la padecen, pues está directamente relacionada con la aparición de enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial, la diabetes y múltiples afecciones cardiovasculares, sin contar con el deterioro que causa en las estructuras óseas y las articulaciones. Cuando la adhesión a regímenes alimentarios saludables, la práctica regular de ejercicios y el consumo de medicamentos no funciona, los pacientes pueden recurrir al balón intragástrico, un método alternativo que favorece el proceso de reducción de peso y que ha sido diseñado especialmente para ayudar a quienes no son candidatos aptos para practicarse una cirugía, o bien para aquellos que siendo elegibles no pueden entrar a un quirófano debido a la numerosas fallas que presentan sus sistemas cardiorrespiratorios.
| Data reciente |
| Hace sólo tres años que el balón intragástrico llegó a Venezuela, pese a que el dispositivo ya tiene diez años aplicándose en Europa. Su éxito internacional le ha permitido ubicarse como uno de los métodos alternativos más relevantes en el tratamiento de la obesidad; sin embargo, en Estados Unidos y Canadá no fue aprobado su uso, debido a los múltiples errores de diseño que presentaba su antecesor, el balón de Garren-Edward, que fue sacado del mercado en 1987. |
Esferas terapéuticas
Muchos se preguntarán qué es un balón intragástrico y cómo actúa dentro del organismo. En primer lugar es necesario que sepa que este no es un procedimiento creado para los rellenitos que, simplemente, buscan un método diferente para estilizar sus cuerpos; es más bien un dispositivo médico diseñado exclusivamente para personas obesas. ¿Pero qué es en realidad lo que define esta condición? El doctor Dervis Bandres, gastroenterólogo especialista en vías biliares, señala que las personas obesas “son aquellas que tienen un índice de masa corporal —que es el peso dividido entre la altura al cuadrado— mayor o igual a 30. Cuando eso sucede los pacientes tienen, aproximadamente, entre 18 y 20 kilos de sobrepeso”. En esos casos extremos, las personas generalmente cuentan con varios intentos fallidos de dietas, prácticas de ejercicios e, incluso, consumo de fármacos, por lo que deben emplear una opción mucho más agresiva, que los ayude a ganarle la batalla a la obesidad.
El balón intragástrico es un dispositivo flexible que se coloca en el estómago a través de una endoscopia y contribuye con el control del exceso de peso, debido a la reducción sustancial de la capacidad estomacal del paciente. Bandres explica que su efectividad va a depender de ciertas características ideales, entre ellas su diseño, que debe ser esférico y de bordes lisos; y, por supuesto, el proceso de llenado con la solución salina, que debe realizarse cuidadosamente, para evitar fugas. Una vez colocado, es fundamental que el médico tratante solicite los servicios de un nutricionista, para que diseñe un plan alimentario hipocalórico adecuado a los requerimientos del paciente.
Transcurridos los seis meses de su colocación el balón es retirado a través del mismo procedimiento, esto en virtud de que los ácidos estomacales actúan sobre las paredes de la esfera, ocasionando su debilitamiento progresivo. En ese momento se verifica el éxito de la técnica aplicada: si la pérdida de peso es mayor a 50 por ciento del sobrepeso que presentaba inicialmente el paciente, se dice que fue una operación célebre; si la pérdida estuvo entre el 30 y el 50 por cierto del exceso de peso, el proceso fue satisfactorio; pero si la persona sólo adelgazó entre un cero y un 20 por cierto, se hablan de unos resultados pobres, lo cual ocurre en los casos en que los enfermos “engañan al balón”, cosa que —como explica Bandres— se logra comiendo poca cantidad de comida, pero sin respetar la dieta baja en calorías a la que es preciso ceñirse.
En caso de que la persona quiera seguir bajando de peso una vez transcurridos los seis meses, puede reaplicarse el tratamiento, pero el doctor Bandres recomienda no hacerlo de inmediato, sino esperar tres meses para monitorear el comportamiento del paciente y verificar si se produce una ganancia importante de peso en ausencia del dispositivo.
 Riesgos menores
Este método tiene una tasa de mortalidad de 0,2 por ciento, bastante baja si se le compara con otros que implican cirugía, como el by-pass, cuya tasa está entre uno y tres por ciento. Todo esto, aunado a que es un tratamiento ambulatorio, que no implica la colocación de anestesia general, no requiere de reposo prolongado y es completamente reversible, lo convierte en un procedimiento apto para ser aplicado en los distintos rangos de edad en los que se presente el exceso de peso, incluso por encima de los 60 años.
Ahora bien, luego de colocado el balón intragástrico es común que el paciente permanezca durante tres o cuatro días con una sensación perenne de pesadez, náuseas, vómitos y gases, lo cual es producto de la adaptación natural del organismo al cuerpo extraño que se le ha introducido. No obstante, es poco común que estos síntomas se agraven y le impidan a la persona llevar a cabo sus tareas cotidianas. Transcurrido algún tiempo, también se pueden presentar eructos fétidos, producidos por las sustancias que se quedan retenidas entre el balón y las paredes del estómago, en esos casos —explica el doctor Dervis Bandres— es necesario tomar un vaso de agua, una hora después de comer, para favorecer el flujo de los alimentos.
El riesgo de que el balón se desinfle es bastante bajo, cercano a dos por ciento; sin embargo, el paciente no debe preocuparse, pues el especialista afirma que su interior contiene soluciones inocuas, además de que el azul de metileno funciona como un marcador que tiñe las heces y la orina de un tono azulado o verdoso, fácilmente reconocible por la persona. El proceso de vaciado es gradual y puede que tenga su origen en filtraciones o en la debilidad de la cubierta, cuando el balón permanece en el organismo durante un tiempo mayor a los seis meses sugeridos. Respecto al peligro de complicaciones mayores, debe saber que, generalmente, los dispositivos desinflados se evacuan sin mayor problema, aunque existe la posibilidad de que se atasquen en el intestino, lo cual ameritaría una intervención quirúrgica para solventar el inconveniente. Fuerza de voluntad
Bandres afirma que durante los seis meses de vida que tiene el balón, la reducción de peso dependerá en un 50 por ciento del interés del paciente, pues es indispensable que la persona siga al pie de la letra las recomendaciones nutricionales, además de que no debe ingerir bebidas alcohólicas ni algunos medicamentos, como las aspirinas y los antiinflamatorios, que pueden quedarse atrapados entre la mucosa gástrica y el balón, ocasionando irritaciones en las paredes del estómago. Respecto a la práctica regular de ejercicios, elemento fundamental para el correcto funcionamiento de este método, el gastroenterólogo aconseja actividades diversas a excepción de las de alto impacto, como el boxeo, el karate o cualquier otra en la que se corra el riesgo de recibir un golpe en la zona abdominal.
Mantenerse activo no es una sugerencia arbitraria. Si la persona no practica ejercicios mientras tiene puesto el balón, la dieta hipocalórica que debe mantener hará que su cuerpo extraiga las calorías que necesita de su propia masa muscular y, obviamente, no podrá controlar el efecto flácido de la piel; por otra parte, una vez retirado el balón intragástrico, si el paciente no realiza alguna actividad deportiva, las calorías que ingiere —al no ser quemadas— se depositarán en diferentes zonas de su cuerpo, ocasionando que recupere el sobrepeso perdido.
De más está decir que este método no es la panacea contra la obesidad. Una vez retirado el balón, la persona debe proseguir con el consumo de alimentos sanos, bajos en grasas y carbohidratos, pues esta es la única garantía de que los resultados obtenidos se mantengan en el tiempo. l mherrera@eluniversal.com
| No aptos |
| Los pacientes que sufren de hernia hiatal mayor a cinco centímetros, esofagitis, úlcera o gastritis no pueden disfrutar de los beneficios del balón intragástrico; tampoco aquellos a quienes les han
practicado cirugías abdominales o que tienen antecedentes de sangrado digestivo. Este procedimiento también se encuentra contraindicado para pacientes con cáncer, enfermedades psiquiátricas graves, trastornos alimentarios —como la bulimia y la anorexia—, adicciones al alcohol o a las drogas, e incluso aquellas personas que son adictas al consumo de medicamentos como aspirinas o antiinflamatorios. |
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| ¿Cuál escojo? |
Muchas personas que padecen de obesidad se preguntan cuáles son las diferencias que existen entre el balón, la banda gástrica y el by-pass, más allá del costo estimado que tiene cada uno, el cual ronda los seis millones de bolívares, en el caso del balón; los nueve millones, en el caso de la banda gástrica y, finalmente, los veinte millones de bolívares, para una intervención de by-pass.
En primer lugar, el balón intragástrico es un método restrictivo que tiene un carácter menos invasivo, debido a que se realiza por endoscopia y bajo el efecto de un sedante suave, mientras que la banda y el by-pass requieren del uso del bisturí y se practican bajo anestesia general, lo cual implica un mayor tiempo de reposo para el paciente. Por otra parte, estos dos últimos procedimientos son ideales para las personas que tienen un sobrepeso mayor a 40 kilogramos y que desean un tratamiento permanente, mientras que el balón es un dispositivo de uso transitorio, por lo que sólo es recomendable para los pacientes que presentan menos de 40 kilos de peso adicional o para los obesos crónicos que necesitan preparar su cuerpo para una cirugía. |
Fuentes consultadas:
www.el-carabobeno.com
www.dietaonweb.it
www.dsalud.com
www.drcomillot.com
www.elmundo.es/suplementos/salud
Especialista consultado: Doctor Dervis Bandres. Gastroenterólogo, especialista
en vías biliares y ultrasonido endoscópico. Clínica Atias y Centro Médico Docente
La Trinidad. Telfs.: 603.3200/ 945.8531
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