Hany Kauam
Balada de un optimista
Demandado. Sin guitarra. Fuera de escena. Silenciado. Enjuiciado. A su pesar, ahora transforma su historia. Dos guitarras propias. Doce temas. Un estudio para sí. Un segundo disco en grabación. Comienza otra vez la fiesta del artista rebelde
POR NÉSTOR LUIS LLABANERO
FOTOS: RAFAEL SERRANO
Hasta hace seis meses, Hany Kauam fue un joven con un carácter exuberante. Lo mismo dio abandonar su casa en el estado Bolívar a los 15 años, que desertar de un programa televisivo (Fama, sudor y lágrimas) o aceptar desligarse de un contrato de trabajo que cualquier debutante, no él, anhelaría. Sigue siendo ese joven. Sin embargo, desde enero comenzó a reconducirse de modo diferente. La oscilación depende de la experiencia que ha tenido con el silencio obligado. Estuvo confinado al ostracismo del espectáculo, cuando alguien supuso conveniente para él convertirlo en observador de la vida, no en su hacedor. El artista consideró una arrogancia ese intento mutilador de demandarlo.
Por casi un año se le impuso callar al cantautor que para entonces tenía la música de fiesta. Hoy, está de vuelta a los estudios de grabación. Su sonido anda exultante, y sus letras contemporáneas han reanudado el festín interrumpido. Aún espera otras decisiones legales, pero a principio de año, un juzgado resolvió a su favor el impedimento de aceptar compromisos artísticos. Incluso, anuló la sentencia que lo obligaba a permanecer en Caracas.
En aquel momento, los contactos físicos con su familia en Puerto Ordaz, donde él nació el 11 de octubre de 1981, estaban condicionados a la posibilidad que tuvieran aquellos de trasladarse a la capital, a un alquilado y reducido apartamento en la avenida Baralt, donde Hany se vio forzado a estrecharse. Ahora se expande en Montalbán, desde una residencia cedida por su abuela. Hombre libre. Artista autónomo. A sus anchas para crear música pop. No con una sino con dos guitarras que están facturadas en su nombre. Con doce canciones sentidas, digeridas y boceteadas en el encierro temporal. Con Yasmil Marrufo como productor. Con nuevo empresario, Jefferson Cárdenas. Con el estigma de la huella mediática, a veces necesaria para el mercadeo. Y mundo curioso, hasta con el consuelo de un litigio que por excederse en lo público terminó generando ventas por más de 80 mil copias de su disco homónimo. "Para mí no hubo ningún tipo de ganancias sustanciales, siempre fue para el sello disquero, pero a mí no me importa eso, gané el sentimiento de la gente que es más que cualquier dinero", dice sonreído, sabiéndose ajeno a la derrota. "Me hicieron un reconocimiento de la Cámara Fonográfica de Venezuela por haber reactivado la industria discográfica".
Hany, quien llega a la cita con chaqueta negra de cuero sintético y barba incipiente, al descuido, saluda a los demás tomándolos con sus dos manos y con una risa que no termina de salirle de la cara, pero cuyo guiño mantiene durante casi todo el encuentro. A lo largo de la jornada, repetirá un mismo gesto: abrirá sus brazos y mirará al cielo para exclamar: "Gracias a mi Diosito". De ese modo argumenta la emoción de estar en su esencia, en un estudio de grabación.

NO ME NIEGO A CANTAR TEMAS DE OTROS, PERO DISFRUTO LAS CANCIONES QUE ESCRIBO

|
"MI CONCIENCIA ESTÁ LIMPIA"
Define su nuevo disco como "equilibrado y variado". Allí incorporará una cumbia "billera" (Billo's) con aires de pop. "Se llama Rumifia y Rultrofia, y la letra de la canción es una gozadera. Es la historia de dos tipas que son de distintas maneras. Tal vez no tenga nada de conciencia, como sí lo hago en otros temas, pero será para bailarla y sentirse bien". También hay baladas, dedicadas a "personas que quieren decir cosas bonitas", esas que él dijo a su pareja ya olvidada hace ocho meses cuando rompió su relación. "Es mi momento de estar solo", justifica su soltería.
Espera que para este año el compacto esté en el mercado. Aún no tiene nombre definitivo. "A mí me gusta algo sencillo. Por ejemplo, Hany Kauam número 2. Es como una saga", describe desde el estudio de grabación Backstage, en Bello Monte.
Desde allí, ha reeditado eficientemente su mundo nocturno. Ya ha grabado casi la totalidad de las voces de la producción. Siempre a partir de las siete de la noche. Hasta la madrugada indeterminada. "Desde principio de este año lo estamos grabando y hemos funcionado muy rápido. Lo iniciamos casi el mismo día cuando salió la sentencia que me autorizaba cantar".
¿Qué hiciste cuando conociste la sentencia?
"Pegué un brinco en mi cama. Estaba amanecido porque había escrito algunos temas durante la madrugada. Sólo esperaba el veredicto para entrar al estudio. Y aquí me tienes. Estoy feliz, hermanito".
Dicen que las obras reflejan a sus artistas...
"Mi disco tiene sentimiento y conciencia, y mi conciencia está limpia, fresca y sin culpas. Una de las canciones a la que más apego le tengo es la que le escribí a mi madre. Va por esa secuencia de Es tu amor, pero es más personal. Se llama Tú eres para mí".
¿Por qué tanto apego materno?
"Porque cuando uno se va a otra ciudad, a recomenzar la vida, es bonito valorar lo que has dejado atrás. Ahora requeteamo a mi mamá".
LA VOZ
DE MI MADRE,
A PESAR DE SU TRISTEZA, ERA,
AL MISMO TIEMPO, MI IMPULSO POSITIVO A SEGUIR
 |
 |
"ENTRÉ AL ESTUDIO A VIVIR MIS CANCIONES"
Se recuerda a sí mismo como un chico inexperto que en su primer disco entraba a grabar casi guiado por el instinto, a veces desubicado en el temperamento requerido por los temas. "Entraba con miedo, pero ahora me siento más maduro", sostiene sobre su evolución artística. La misma ha ido de la mano del productor Yasmil Marrufo, sobre quien dice: "Lo que más me gusta del maestro Yasmil es cuando me dice: 'Entra al estudio y vive tu canción', y yo entré al estudio a vivir mis canciones".
¿Eres más creativo como compositor?
"Como compositor tengo más libertad, y como cantante debo decirte que yo me apoyo en la técnica; es decir, mi voz no es que se va a expandir por notas altas ni me voy a poner a dar esos gritos (imita un grito cantado). Hay quienes sí saben pegarlos, pero no dicen nada sentimental".
¿Te enriquece componer a la medida?
"No lo hago de manera prefabricada. Pienso en la tesitura de voz del cantante sin olvidar mi esencia. Yo lo he hecho para Calle Ciega, Samir Bazzi, Bacanos, y ahora Chino y Nacho".
ARTISTA DESDE FACEBOOK
En su etapa de ausencia, realizó videos que colocaba en Internet. Al interactuar con sus seguidores, de éstos obtuvo reacciones favorables. "Como si no hubiese pasado el tiempo", recuerda. "Seguí comunicándome a través de Facebook, me grababa con una camarita dándole las gracias a la gente por las cosas bonitas que me escribían. Las personas me daban aliento. Aunque legalmente no podía utilizar mis canciones, agarraba mi guitarra y las silbaba. A veces invitaba a algunos amigos para que cantaran por mí. Ese intercambio me hizo sentir vivo".
¿No hay límites entre vida pública y privada?
"No veo diferencias. Los artistas necesitan ser conocidos por el público. No me molesta que sepan como soy".
¿Los lentes te hacen transparente en la noche?
"Yo me los quito (se los quitó) para que vean que es más costumbre que cualquier cosa. Las luces no me agradan mucho. No quiero ocultar nada".
Antes apostabas al silencio para crear…
"Sigo pensando igual. A veces agradezco ese año de silencio que viví. Me dio experiencia como artista, saber que, te guste o no, tienes que conocer el manejo administrativo".
¿Pasaste a ser empresario?
"No, siempre voy a ser Hany Kauam el cantautor. Pero ahora me asesoro al momento de firmar".
¿Eso has aprendido de tan ingrato pasaje?
"Lo que me pasó hizo recordarme que debo seguir tocando tierra. Creo que debí vivir ese momento, formó parte de mi crecimiento".
| "BUSCO LA AUTENTICIDAD" |
Yasmil Marrufo, ligado a producciones de Paulina Rubio, Ricky Martin y Ricardo Arjona, trabaja el disco del venezolano Hany Kauam. También lo hizo en su primer compacto. El sello de Marrufo lo han conocido Carlos Baute, Ricardo Montaner y Reynaldo Álvarez. Sobre Hany comenta: "Es un romántico empedernido y la ventaja es que el romance no pasa de moda".
¿Cuáles podrían ser los argumentos para diseñar un disco internacional?
"Es determinante el apoyo de la disquera y de las personas que están al mando de ese producto. En cuanto a Hany, su lenguaje es universal, presenta letras sencillas y melodías directas. Eso puede hacerlo funcionar".
¿Por qué te involucraste?
"Ante todo, por la calidad de las canciones. Yo no hago las cosas por el dinero. Desde el primer momento que lo escuché me dije que había que trabajar con ese artista".
¿Qué le has advertido?
"En ocasiones, artísticamente, Hany es muy pasivo, no exige y, a veces, me genera inseguridad. Yo le pregunto si algo le ha gustado y entonces él prefiere que yo opine, me deja el paquete a mí. Tiene que opinar más, de eso se trata la producción, de trabajar en equipo. Yo me nutro de lo que sale de él, porque como productor yo busco la autenticidad y creo que Hany es único".
¿Hay un quiebre entre este disco y el primero?
"Hemos mantenido la misma línea, sólo que en éste tenemos temas más movidos, un poco más latinos y algunos cambios en sonidos. Hemos utilizado el piano de los sesenta y setenta, porque esto se ha vuelto una tendencia. Y la batería es más grande, las guitarras eléctricas más crudas".
¿Qué debe aprender el músico venezolano?
"Debe asumir la autenticidad como factor predominante. Generalmente todos tenemos una influencia, pero llega el momento en que tiene que hacerse un trabajo más personal. He visto casos y, a veces me duelen, de gente talentosa haciendo cosas parecidas a otras. Me refiero a que ser único es lo más importante. Hay muchísimas copias. ¿Sabes qué pasa? En Latinoamérica hay una tendencia a imitar lo que se hace en Estados Unidos. Nos olvidamos de la capacidad propia de crear". |
nllabanero@eluniversal.com |