POLICÍA ABALEADO
A SANGRE FRÍA
Cuando varios estudiantes descubrieron que uno del grupo
era un oficial encubierto, algunos quisieron vengarse
En un buen mapa, cualquiera puede encontrar la ubicación de Midlothian, estado de Texas. El pueblo de 7.000 habitantes está ubicado unos 50 kilómetros al sur de Dallas. No es que cosas extraordinarias pasen allí, pero en 1987 los pobladores se dieron cuenta de que los vendedores de drogas, tan numerosos en Dallas, habían encontrado un nuevo mercado entre los jóvenes de su comunidad, particularmente entre los estudiantes de la escuela secundaria de Midlothian.
Aunque el programa Just Say No (Dile No a las Drogas) lanzado por Nancy, la esposa del presidente estadounidense Ronald Reagan, estaba consolidado en la secundaria, todos sabían que se consumía marihuana, cocaína y anfetaminas casi libremente en la institución.
El concejo municipal, conjuntamente con la policía, decidió que se introduciría un agente encubierto en la escuela secundaria para que descubriera la fuente de suministro de los narcóticos. George William Raffield tenía 21 años, pero lucía como si tuviera 17. Fue a él a quien seleccionaron para ser el agente secreto que se haría pasar por estudiante de Midlothian. George se desempeñaba como operador de radio de la policía en la pequeña población de Red Oak cuando lo llamaron para el trabajo. Debido al riesgo que implicaba su tarea, a Raffield le cambiaron el nombre y pasó a ser George Moore. A George le inventaron una historia para justificar su presencia en el pueblo, según la cual había venido a Midlothian desde Temple, Texas, y vivía con un tío.
Visitaría a su novia en Temple casi todos los fines de semana; también compraría drogas para revenderlas en ese pueblo.
En realidad, George nunca había estado en Temple, pero pasó varios días allí para poder responder cualquier pregunta sobre el lugar que le pudieran hacer sus futuros nuevos amigos. Luego, se inscribió como alumno de último año en Midlothian. A fin de asegurar la autenticidad de su historia y evitar cualquier fuga de información, a ningún profesor le comunicaron la presencia del agente encubierto.
George Moore no fumaba ni bebía, pero le enseñaron a fumar un cigarrillo de marihuana sin inhalar el humo. Se afeitó el bigote. Le dieron una vieja camioneta que supuestamente le pertenecía a su tío. La policía siempre sabía cuándo estaba en el liceo porque veía la camioneta en el estacionamiento de la escuela. A George le indicaron que se comunicara con la policía por teléfono todas las noches.
George Moore estaba preparado. Regresó a la escuela secundaria y gradualmente hizo nuevos amigos. Greg Knighten y George se hicieron grandes amigos después de que el agente encubierto se enteró de que Knighten podía conseguir drogas.
Cuando Knighten iba a Dallas a conseguir drogas, George le pedía que también buscara algo de hierba para él. En la noche, George le entregaba sus compras al jefe de policía local. En poco tiempo conoció los nombres de los contactos en Dallas; esta información también fue transmitida a la policía.
Jonathan Jobe y Richard Goeglein, quienes eran grandes amigos, conocieron al chico nuevo del pueblo; les agradaba George Moore. Lucía muy simpático en su rápida camioneta GMC 1986 y por sus deseos de colaborar para comprar hierba entre todos.
A medida que pasaban los meses, algunos comenzaron a notar ciertas cosas que no cuadraban del todo respecto de George Moore: no subía al máximo el volumen de la música en su camioneta como hacían los demás. Siempre parecía tener dinero. A menudo le pedían que visitara el hogar de sus amigos, pero él nunca invitaba a nadie a la casa de su tío. Siempre compraba droga, pero se mostraba reacio a encender algún cigarrillo de marihuana.
Quizás fue Cynthia Fedrick, la novia de Knighten, la primera en apuntar su dedo acusador hacia George Moore. Desde el principio no le había agradado; cuando su equipo estereofónico robado fue confiscado por la policía justo después de que George y los demás chicos estuvieron en su apartamento, se convenció de que era un agente antinarcóticos.
Hacia finales de octubre, un viernes por la tarde, Greg se topó con Jonathan y Richard y les dijo que estaba convencido de que George Moore era policía y que había que hacer algo.
| Tres disparos perforaron el aire nocturno. El primero de ellos le dio a George en la parte de atrás de la CABEZA... |
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Les contó que sus contactos en Dallas habían sido arrestados y que el equipo estéreo robado de Cynthia había sido decomisado por la policía. Jonathan estuvo de acuerdo. Una buena paliza debía ser suficiente. Greg pensó que había que tomar medidas más drásticas. Les pidió a sus dos amigos que fueran a su casa esa noche. Cuando se presentaron, Greg les mostró una pistola calibre 38. Le imploró a Jonathan que participara en el plan para eliminar al agente; finalmente, aceptó. Richard también se dejó convencer. La suerte estaba echada. Esa misma noche, George condujo hasta la casa de Greg. Greg y Richard subieron a la camioneta. Jonathan salió por la puerta de atrás; tenía instrucciones de recoger a sus amigos en la Carretera 875.
George condujo la camioneta por el camino. Él y sus amigos decidieron detenerse en medio de un pastizal, abrir las puertas, poner la música a alto volumen y salir del vehículo. Se sentaron en la puerta de carga de la camioneta como adolescentes comunes y corrientes. Escucharon música. Era agradable estar en el campo esa clara noche de otoño. Uno de los muchachos dijo: "George, ¿le subirías el volumen a la música?". George se apeó de la puerta de carga y comenzó a caminar hacia la puerta abierta de su camioneta. Tres disparos perforaron el aire nocturno. El primero le dio a George en la parte de atrás de la cabeza. El segundo le rozó la cabeza. El último no alcanzó su objetivo. George estaba muerto antes de que se disparara la tercera bala.
Greg se agachó y le quitó la billetera. Después de que Jonathan los recogiera en la Carretera 875 se dirigieron al apartamento de Cynthia. Ella asumió el mando. Quemó la licencia de conductor de George y arrojó su billetera a un cesto de basura.
Los oficiales de policía estaban preocupados. George Moore no había hecho su llamada de rutina esa noche. Al amanecer del día siguiente se inició la búsqueda. El cuerpo fue encontrado tendido en el lugar donde le dispararon. No hacía falta ser Sherlock Holmes para descubrir las identidades de los chicos que habían segado su vida. Los cuatro fueron enjuiciados, encontrados culpable y sentenciados.
Jonathan fue sentenciado a ocho años de cárcel; purgó dos años y luego salió en libertad. Greg y Richard fueron sentenciados a 40 y 45 años de prisión, respectivamente. Cynthia Fedrick fue condenada por conspirar para cometer asesinato. Fue sentenciada a ochos años de presidio, pero sólo estuvo tras las rejas año y medio antes de ser liberada..
Traducción: José Peralta.
Ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net
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