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Recuperando
la memoria perdida

Los olvidos frecuentes suelen preocupar a quienes los padecen, pues la pérdida de la memoria comúnmente se asocia con demencia senil. Sin embargo, quienes ocasionalmente olvidan nombres o palabras, sólo deberían cambiar algunos hábitos en el estilo de vida y realizar actividades y ejercicios que potencien la función cerebral. Idalia De León

Un estudio realizado en la Universidad de Bristol, Inglaterra, arrojó que, en menos de 10 años, se podrá disponer de un fármaco para mejorar la memoria. Las llamadas píldoras inteligentes, que actualmente sólo están concebidas para personas que padecen de enfermedad de Alzheimer y demencia senil, también podrían ser utilizadas por individuos sanos, según revelaron científicos británicos en un trabajo publicado en Psychopharmacology. Sin embargo, mientras estos medicamentos transitan el largo camino para su legalización y comercialización es mucho lo que una persona puede hacer para mantener su mente despierta y mantener a raya el incómodo problema de la mala memoria.

La alarma y la queja es común entre quienes sienten que su memoria ya no es la misma de antes. El olvido de alguna palabra o un nombre, o sobre los detalles de una historia o sobre quién se las contó, es cada vez más frecuente en personas sometidas a estrés que viven en entornos urbanos. En efecto, la mayoría de los “olvidos” responden a razones de carácter no patológico y tiene su origen, comúnmente, en problemas como estados de angustia o depresión. Partiendo de esta premisa muchos de los individuos que asisten a consultar a un especialista sienten alivio al constatar que su problema no responde a un factor fisiológico, y al enterarse de que la condición puede revertirse aplicando algunos cambios en el estilo de vida y ejecutando algunos ejercicios que permitan recuperar la memoria. Seguidamente, algunas breves recomendaciones que podrían contribuir a mejorar su memoria.

Viva el momento
Procure tomar conciencia de cada acto que realice. Una de las razones por las que probablemente no recuerda dónde dejó algún objeto, por ejemplo, es porque realiza sus actividades de manera automática.

Sea organizado
No cambie constantemente de lugar los objetos de uso cotidiano. El teléfono celular o las llaves deben guardarse en el mismo lugar.

Tome nota
Cultive el hábito de hacer listas de aquellas actividades o diligencias que tiene que realizar. Plantéese, incluso, realizar una tarea por día, lo cual contribuirá con su organización y ayudará a descargar su memoria. Si le resulta más cómodo lleve una agenda y acostúmbrese a revisarla y actualizarla diariamente.

Asocie
Un viejo truco para recordar nombres o direcciones es establecer asociaciones con palabras que guarden cierta similitud. Hay personas que cuando conocen a alguien nuevo repiten su nombre en voz alta y lo asocian con alguien, ya sea por su parecido físico o porque se llama igual que alguien cercano. Antes de dormir tómese un tiempo para repasar lo que hizo en el día. Intente recordar, paso a paso, el orden en que fue cumpliendo sus rutinas de la jornada.

Mantenga su mente activa
Practique la lectura y comente luego lo que leyó. Vaya al cine, interésese por indagar sobre el director del filme, sus actores, haga el esfuerzo por recordar en qué otras películas los ha visto actuar. Igualmente, procure hablar con alguien sobre la película que vio, esfuércese por recordar detalles.

Procure no aislarse, pues para el buen funcionamiento de la actividad mental se recomienda desarrollar una vida socialmente activa. Es importante, si supera los 50 años, que posea varios hobbies o intereses.

Adiós al estrés
Lo recomendable es que busque un especialista que lo acompañe en una terapia que lo ayude a liberar tensiones y preocupaciones.

Para contribuir con el buen funcionamiento de la mente se recomienda no abusar del alcohol y del cigarrillo. Igualmente, mantener una rutina de ejercicios, de la mano de una dieta sana, libre de grasas y de exceso de sal.

Cuando se trata de estudiantes algunas recomendaciones los ayudarán a potenciar su memoria:
l Procure hacer una pausa cada vez que lee y haga un resumen mental de lo que acaba de leer. Erradique la memorización mecánica.

l Repase una y otra vez el material de estudio para lograr fijar la información nueva.

l Esfuércese en pensar a través de imágenes. Para lograrlo, debe potenciar su imaginación y tratar, si el tema de estudio lo permite, de ubicar algún aspecto novedoso para darle forma y destacarlo caricaturescamente. l

CUANDO PREOCUPARSE

La mala memoria es razón de preocupación cuando comienza a afectar el normal desenvolvimiento en la vida cotidiana. El no recordar la dirección a la que se ha acudido muchas veces puede ser motivo de alarma. Sin embargo, la experiencia médica da cuenta que, difícilmente, una persona que sufra de un trastorno severo de la memoria lo identificará por sí misma. Los allegados al individuo son los que detectan que los olvidos no son sólo despistes ocasionales, sino que ocasionan problemas importantes en su vida cotidiana.
En este caso se recomienda la visita a un especialista (neurólogo), el cual realizará los tests y estudios correspondientes orientados a detectar cuál desorden puede estar ocasionando la pérdida de la memoria.

Seguidamente, algunas de las conductas en las que incurren personas que podrían estar padeciendo de algún tipo de demencia senil, y que requerirían ayuda de un especialista.

l Dificultad para mantener una conversación debido a que olvida nombres y detalles de determinados hechos.
l Habilidades para el manejo de dinero o para tomar decisiones se ven menguadas.
l Reiterar ideas durante una misma conversación.
l Problemas para ejecutar rutinas o tareas que ya ha realizado muchas veces. Igualmente se hace difícil aprender cosas nuevas.
l Los eventos cotidianos son registrados con dificultad.
l Eventuales episodios de desorientación temporal o espacial.

 


 

 
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