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Inventos al servicio de
MAMA

Se han convertido en imprescindibles herramientas para llevar digna y sanamente la vida de ellas y de todos aquellos que las rodean. Aunque no necesariamente fueron creados pensando solamente en las madres de la casa, igual les han ayudado a resolver el día a día, y las largas noches, desde que los hijos nacen, crecen, se multiplican, salen por su cuenta, ensucian ropa como si fueran cien, o comen como si fueran mil. María Elisa Espinosa

El pañal desechable
El Top One en siglos
De seguro que a cualquier niño o joven de esta última generación le resultará inaudito escuchar que sus padres jamás llegaron a probar en carne propia (y lo de carne es literal) las bondades de un pañal desechable. La necesidad de este artículo —así no fueran los reusables— nadie la ha puesto en entredicho, y mucho menos las mamás. De hecho, la historia coloca al pañal como uno de los primeros inventos que distinguió al hombre del animal, considerando que en algún momento las “descargas” de los bebés se intentaron contener con hojas de árboles o pieles de conejo rellenas de pasto.

Pero, indudablemente, mucho más atinada fue la invención de su versión desechable, ubicada en los años cuarenta en Suecia, aunque su comercialización, masificación y perfeccionamiento tardó tres décadas más, quedando la tarea a cargo de los países desarrollados; y a partir de eso su proliferación para proteger todas las nalguitas del mundo, pero sobre todo, para cuidar la salud física y mental de mamá. ¿O cuántas de ellas no reconocen que gracias a esta invención fue que pudieron guardar en el baúl de los cachivaches aquel tobo lleno con agua y jabón donde por largo tiempo dejaron en remojo su tan merecido tiempo libre para hacer otras cosas?
El tetero
Haciendo las veces
La naturaleza definitivamente es sabia, pero tampoco se puede olvidar el empujón que le ha dado el hombre para facilitar algunas cosas. Allí está como otro buen ejemplo el tetero, creado en el siglo XVIII como respuesta a la necesidad de algunas mujeres de alimentar a sus bebés cuando por otra vía no pudieron. Bajo el riesgo de que los defensores acérrimos de la lactancia materna repongan en lo que aquí se escribe, no faltan, sin embargo, quienes coloquen la invención del biberón en un histórico sitial. Pues, incluso para aquellas madres que sí han podido amamantar a sus hijos, un tetero sirve como perfecto contenedor de esta leche para aquellos momentos en que se va a trabajar o se está ausente de casa por cualquier otra razón. Así que sean de metal o vidrio (tal como se crearon en un primer momento) o de plástico o desechable, con mamilas de silicona o caucho, o los de tetillas que dosifican la succión, el tetero está allí para servir, tal como un scout. ¡Siempre listo!
El tiraleche
Para cuando no se está
No falta la madre que haya montado un altar en su casa para venerar al tiraleche luego de tantos favores recibidos. Gracias a este singular aparato, pudo saborear las mieles de alimentar con su propia esencia a su bebé, incluso cuando ella no estaba o cuando no podía porque sus pezones se encontraban muy sensibles. Pues he allí una de las fundamentales funciones del sacaleche (como también se le conoce en otras latitudes): succionar del pecho materno el alimento más perfecto de la vida, e incluso luego de eso armar un “banco de leche” en el freezer, en el caso de que mamá se ausente. Definitivamente, sean manuales, eléctricos u operados por baterías, se trata de una opción que muchas madres agradecen, más allá de tener la sensación de estar siendo, literalmente, ordeñadas.

La nevera
Frescura las 24 horas
¿Y cómo dudar de lo funcional que puede resultar un refrigerador, cuando de alimentar a la prole se trata?
Imagínese al batallón —o así sea a una única cría— a la espera del desayuno en una casa donde no haya nevera. Definitivamente, un exabrupto por donde quiera que se le vea, ¿o no?

Nada más importante para una madre que tener la seguridad de que todos en casa comerán y tomarán productos perfectamente conservados. Cuán atinado, entonces, resultó el escocés William Cullen al lograr hacer, en 1755, un poco de hielo con vapor de agua en una campana de vidrio al vacío; así como todos aquellos que le sucedieron en el reto de crear un aparato que enfriara, así fuera artificialmente, durante las 24 horas del día.

Entre ellos, Gérald Nairne, quien dos años después de la iniciativa de Cullen agregó a los experimentos del otro, el elemento ácido sulfúrico, consiguiendo con ello más adelantos en la tecnología de la refrigeración; así como lo hizo Edmond Carré, quien finalmente en el año 1866 logró diseñar un aparato que enfriara garrafas llenas de líquido.

La lavadora
Adiós al “chaca-chaca”
Nada más obsoleto —aunque tampoco faltan sociedades y estratos socioeconómicos que todavía las utilicen— que las bateas para restregar la ropa. Atrás quedó también aquel tobo de la famosa publicidad setentosa, en la que Henry Altuve hacía de mago logrando que se moviera de un lado a otro cual lavadora automática. ¿Cómo prescindir de ese “chaca-chaca” gracias al cual kilos y kilos de ropa quedan impecables?

Pues sí, la lavadora es eso y más para cualquier madre —o su extensión: la muchacha de servicio— a la hora de ahorrar tiempo y esfuerzos. ¿Y todo gracias a quién? La historia se lo endilga preliminarmente a los romanos, quienes fueron los primeros en mover y golpear la ropa enjabonada; pero luego llegó Robinson de Lancashire, quien en 1780 patentó la primera máquina automática para lavar, escurrir y exprimir la ropa. Aunque no es mentira que hubo que esperar otros cien años para que este aparato calentase el agua.

El celular
¿Y dónde carrizo estás tú?
Es verdad: para los hijos pre y adolescentes puede resultar más bien el peor invento de la vida, si la excusa a la hora de regalárselo es exclusivamente poderlos tener “precisados” durante el día y la noche. Pero tampoco se puede negar que, justamente, esa motivación es la que convierte al teléfono celular en una bendición para la madre que se desvela por la seguridad de todos en la casa. Y qué decir de una nueva modalidad que está por comenzar a comercializarse en Japón, llamado tsuugaku keitai, que literalmente significa “portátil de camino a clases”. Se trata de un móvil que además trae incorporado un receptor de localización (GPS), gracias a lo cual se puede ubicar (a través de un correo que reciba en su PC o celular) el lugar exacto donde se encuentra la otra persona en determinado momento.

Fuentes consultadas:
www.richernet.com;
www.gpoabs.com.mx;
www.educar.org;
www.telepolis.com

 

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