| Defensa mortal
El pequeño y pintoresco pueblo de Pickering yace en las colinas Yorkshire de Inglaterra. Allí nunca ocurría nada emocionante. Eso era hasta que Anthony O’Rourke se trasladó al lugar.
Max Haines
Tony, uno de los hombres más encantadores con los que uno podría tropezarse, llegó a Pickering en 1947 con su compañera, Florrie Marshall, y un grupo de niños. Al principio, obtuvo alojamiento para su familia con un señor también llamado Pickering, un pensionista anciano que vivía solo en el 10 de la calle Willowgate.
inalmente, la familia se mudó a una casa cerca de Castlegate.
El 5 de noviembre de 1949, Tony fue visto bajando por la calle Willowgate. Se metió en el número 10. Sin lugar a dudas estaba visitando al viejo señor Pickering, pensó Lilian Fenwick. Una hora después, otro vecino vio salir a Tony del número 10.
Esa misma tarde, un conocido del señor Pickering no lograba que el viejo amigo abriera la puerta. Otro hombre entró en escena y escaló a la casa metiéndose por una ventana. Encontró a Pickering tumbado en el suelo de la sala. Su cabeza yacía sobre un charco de sangre. Un atizador fue encontrado al lado del hombre inconsciente y las gotas de sangre se hacían evidentes por toda la habitación. Cerca de la chimenea había un charco aún más grande. Era obvio que Pickering llevaba algún tiempo rodando por la sala antes de colapsar donde había sido encontrado.
Pickering fue trasladado al hospital de inmediato, donde rápidamente recibió varias transfusiones de sangre. Dos días más tarde fue operado para extirpar los restos de fragmentos de huesos que le habían entrado en el cerebro. Esta herida fue el resultado de un golpe en el cráneo con el atizador.
Los vecinos se presentaron y contaron que habían visto a Tony O'Rourke entrando y saliendo de la casa del señor Pickering. Tony se había ido del pueblo, pero fue detenido cuando volvía a visitar a Florrie y los niños. En el momento de su arresto, le dijo a la policía: “No pensé que le había dado tan fuerte”.
El 5 de diciembre, un mes después del ataque, Pickering hizo una declaración dramática bajo juramento en la sala del hospital. El hombre gravemente herido declaró que Tony visitó su hogar y que, probablemente, le había golpeado en la cabeza. La declaración tartamudeante, obviamente hecha por un hombre que no estaba en completo control de sus facultades, añadía poco al caso. Era difícil, pues, ir a favor o en contra del acusado.
El 15 de diciembre, el señor Pickering murió, y Tony fue acusado de su asesinato. La muerte de Pickering se atribuyó a una neumonía contraída como resultado de la meningitis séptica causada por las heridas de la cabeza. Cabía poca duda de que Tony O'Rourke había atacado viciosamente al anciano, dejándole tambaleando en su propia sangre hasta que colapsó.
Al contrario que en otros juicios por asesinato, el acusado subió al estrado. Tony admitió haber estado en la casa de Pickering y haberle dado un golpe con el atizador. Aquí está su historia. Pickering le invitó a ir a su casa. Una vez allí, el viejo le dijo a Tony que Florrie no era más que una mujer fácil. Añadió que había estado con ella en la cama y que pagó por el privilegio.
Tony declaró que Pickering lo agarró por el abrigo y comenzó a sacudirlo. Los dos hombres cayeron al suelo mientras peleaban, con Pickering encima de Tony. Pickering tomó el atizador y lo alzó, pero Tony le agarró el brazo y le pegó con el instrumento. El anciano dio una vuelta en el suelo. Tony montó en pánico, cerró la puerta tras él, y corrió.
Bueno, ahora repasemos algunos de los hechos. Cuando Tony fue arrestado su abrigo estaba roto del tirón. Había una gran mancha de sangre cerca de la chimenea, por lo que era posible que Pickering hubiese recibido el golpe allí y después se diera la vuelta en ese mismo lugar. Los expertos declararon que el golpe en la cabeza de Pickering podría haber sido perfectamente propinado según había contado Tony.
La historia de Tony ofrecía, entonces, una defensa perfecta. Según la ley, si uno pega cuando está amenazado de muerte, y al mismo tiempo no tiene posibilidad de retirarse, ciertamente uno es inocente de asesinato. De hecho uno estaría actuando en defensa propia.
Para ser culpable de homicidio involuntario, Tony tendría que haber matado después de haber sido provocado por un asalto, lo que causaría que un hombre razonable perdiera el control y golpeara.
El jurado se retiró para decidir su veredicto. Tenían tres opciones: culpable de asesinato, culpable de homicidio involuntario e inocente.
Tony salió del juicio como un hombre libre. Eso debería ser lo último que escucháramos de Anthony O'Rourke, pero ese no fue el caso.
Una de las casas de Pickering en la que Tony y Florrie habían alquilado un cuarto antes de trasladarse permanentemente a Castlegate, era el hogar de Rose Hannah Harper de 55 años. En el verano de 1951, un año y medio tras el ataque de Pickering, Tony despertó a la policía a las 6:30 de la mañana. Al primer oficial con el que habló le dijo: “Ayer maté a Rose Harper”.
La policía se dirigió rápidamente a la casita de Rose en el 129 de Westgate y descubrió que su cuarto había sido saqueado. En la sala, bajo la mesa y cubierto con una alfombra, se encontraba el cuerpo de Rose Harper. El cuerpo estaba completamente vestido. Rose había sido estrangulada. Su asesino había apretado una media negra en su cuello y le había metido un pañuelo en la boca.
De la casa habían desaparecido una radio, una máquina de coser y algunas cosas de la cama. Más tarde fueron recuperadas todas las cosas en la casa de Tony. Este último, como siempre, fue muy directo: “La maté con mis manos y la empujé bajo la mesa”.
De nuevo Tony se sometió a juicio por asesinato. Consiguió el mismo abogado defensor, quien había hecho un trabajo admirable la primera vez. Una vez más, Tony subió al estrado y dio una muy buena impresión acompañada de una historia plausible.
Un poco antes del asesinato Tony había comprado una radio, una máquina de coser y sábanas de Rose por 16 libras, con la condición de que él recogería las cosas más adelante. El lunes 9 de junio, Tony llamó a Rose para ir a recoger sus compras. Rose le dijo a Tony que la máquina de coser estaba arriba en su dormitorio.
Tony dijo que, una vez en el cuarto, Rose de repente lo empujó a la cama. Rose le pidió rudamente que tuviera sexo con ella. Tony se negó, calmando a la mujer agitada. Más tarde tomó un té con ella abajo, pero mientras lo hacían Rose le dijo a Tony que su Florrie se iría a la cama con cualquiera por dinero. Se inició una discusión. La pareja se peleó. Rose se agarró de los genitales de Tony. Tony agarró la garganta de su adversaria hasta que la dejó de respirar. Lleno de pánico metió un pañuelo en la boca de la mujer y también le ató una media negra en su boca. Al darse cuenta de que la mujer postrada no se había movido por un rato, desató la media. Entonces se percató de que Rose estaba muerta.
El resto del día lo pasó bebiendo. Esa noche paró un taxi y regresó a la casa de Rose. Transfirió la radio, la máquina de coser y las sábanas a su casa. Después de todo, razonó Tony, eran de su propiedad. Incapaz de quedarse dormido, se entregó a la policía.
Una vez más, los pequeños incidentes en la historia de Tony coincidían con los conocidos hechos. Un taxista verificó que Tony había recogido sus cosas un poco borracho.
Esta vez el jurado sólo tardó media hora en declarar a Tony culpable de homicidio involuntario. Fue sentenciado a diez años en prisión, pero fue puesto en libertad por buen comportamiento después de cumplir con dos tercios de la sentencia.
Después de su puesta en libertad en 1958, Tony se casó inmediatamente con Florrie Marshall, quien tuvo la desconcertante experiencia de estar junto a su hombre durante los dos juicios por asesinato. La pareja se trasladó a Londres y cambió su nombre. Según mis informes están aún vivos. l
Ilustraciones: David Márquez |