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Las
bondades
de la leche descremada
Tiene menos calorías y grasas,
sin comprometer su contenido de calcio. Una buena opción
para hombres y mujeres que quieren mantenerse saludables y verse
bien. Blanca García Bocaranda
La cocina sana ha de ser ligera
sobre la base de sus ingredientes, abarcando siempre los tres grupos
básicos: proteínas, carbohidratos y vegetales. La
guerra a las grasas comienza desde el momento mismo en que se hace
la compra en el mercado. Una buena opción es la leche descremada,
bien sea para beber un vaso, diariamente, o como ingrediente de
las recetas del menú familiar. Si para las mujeres la ingesta
de leche es determinante, los hombres no escapan del necesario consumo
diario de leche descremada, contrario al mito de que a ellos no
les hace falta este rico alimento, cuya deficiencia se traduce en
inadecuados niveles de calcio, lo que auspicia el aumento de peso.
"Estudios especializados demuestran que niveles bajos de calcio
en sangre usualmente corresponden a personas obesas. Por ello, tomar
leche dentro del plan de adelgazamiento ayudará a romper
con el círculo vicioso del incremento de peso", asegura
la licenciada Andreina Millán, nutricionista del Centro Médico
Docente La Trinidad.
De acuerdo con la especialista,
la población femenina tiene en la leche descremada la principal
fuente de suministro de calcio en la dieta, y de no tomarla tendrá
alto riesgo de presentar osteoporosis. "En cambio, la población
que durante años ha consumido leche completa experimenta
consecuencias negativas en su salud, como es el aumento de los niveles
de triglicéridos en la sangre (hipertrigliceridemias), y/o
de grasas en la sangre (hipercolesterolemia). Esa hipertrigliceridemia
se traducirá en una placa de ateroma culpable de un infarto,
o un accidente cerebrovascular, o en otras patologías severas.
En caso de que la persona ya presente problemas metabólicos,
quizás degenere en la diabetes mellitus tipo 2", advierte
Millán.
La nutricionista continúa:
"El consumo de leche descremada no debe hacerse sólo
cuando ya exista uno de los problemas mencionados, sino también
al estar dentro de la población de alto riesgo para enfermedad
cardiovascular, tomando en cuenta el factor genético. Las
grasas consumidas en exceso son verdaderamente nocivas para la salud,
lo cual no significa que no podamos consumirlas, pero sí
debemos seleccionar aquellas que no sean de procedencia animal,
como la presente en la leche completa, la cual es grasa saturada.
Un vaso de beneficios
Un vaso de leche descremada tiene 30 por ciento menos calorías
que un vaso de leche completa, por lo tanto se recomienda su consumo
a personas con sobrepeso u obesidad, para así disminuir el
consumo calórico. Un vaso de leche completa aporta 158 calorías,
mientras que la leche descremada, apenas 102,5 calorías.
El contenido de proteínas de la leche completa y descremada
es igual, de tal manera que el consumo proteínico no se verá
afectado.
"El contenido de grasas totales
de la leche descremada es 76,4 por ciento más bajo que el
de la leche completa. Un vaso de leche completa contiene 8,5 gramos
de grasa y otro de leche descremada aporta apenas 2 gramos de grasa.
Recomendamos a personas con hipertrigliceridemia
e hipercolesterolemia el consumo de leche descremada, sin olvidar
que el tratamiento médico y nutricional ha de ser individualizado,
con controles periódicos que es preferible no obviar",
explica Millán.
En la consulta nutricional el consejo
constante es ingerir alimentos que contengan carbohidratos provenientes
de granos enteros, frutas, vegetales, y optar por la leche descremada,
como parte de una dieta saludable. La prevención de enfermedades
crónicas, no transmisibles (cardiovasculares, cerebrovasculares,
cáncer, etcétera) reside en la dieta baja en grasas,
colesterol y azúcares. Por ende, debe aumentarse el consumo
de vegetales y frutas frescas. El cambio de hábitos alimentarios
no puede ir sin la práctica de ejercicios aeróbicos,
al menos tres veces por semana.
Millán hace mención al
mito sobre la mujer embarazada, quien supuestamente ha de "comer
por dos", cuando eso más bien la perjudica. "Es
preciso que coma por ella y para garantizar la salud del ser en
formación, pero nunca raciones dobles. En líneas generales,
dos vasos de leche descremada, a diario, serán suficientes
para cubrir su necesidad de calcio porque también puede adquirirlo
en otros alimentos, como los vegetales verdes, quesos y algunos
cereales".
| Completa para los pequeñines |
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Aprender
a degustar la leche es un acto que viene desde la infancia
cuando, erróneamente, las madres tergiversan su sabor
en la preparación de los teteros al agregarles una
cantidad desmedida de azúcar. Luego corresponde mantener
el consumo de leche sola, en vaso. Al acostumbrar al niño
a tomar leche siempre mezclada con cereales y azúcar
en el tetero, llega el momento en que lo rechaza por la monotonía
del sabor, sin haber aprendido a tomar la leche sola, lo cual
es un gran perjuicio a futuro.
Millán advierte: "Ningún niño menor
de dos años debe
tomar leche descremada, a menos que exista una indicación
médica para ello, debido a algún problema de
salud importante que exija no ingerir leche completa. Los
bebés menores de 12 meses consumen fórmulas
lácteas infantiles adecuadas a su edad, y la madre
debe darle solas las fórmulas de inicio, o de continuación,
en biberón sin agregado de cereal, el cual consumirá
en papillas.
Unir el cereal con la leche y azúcar lo enseñará
a consumir alimentos demasiado dulces". Posteriormente,
el niño sustituye la leche por el refresco, cuyos valores
nutricionales son diametralmente distintos. Sería preferible
que los niños merendaran en la escuela con un vaso
de leche y no con maltas, o jugos envasados, equivalentes
a un refresco por la cantidad de azúcar y sin la cantidad
de vitaminas y minerales necesarios, comparados con jugos
naturales.
La prevención de la osteoporosis comienza antes de
los 18 años. Los refrescos, por su alto contenido de
fósforo, son enemigos de la formación de masa
ósea, porque
el fosfato hace que el proceso de descalcificación
sea mayor al excretar mayor cantidad de calcio. Si, además,
el niño no bebe leche, sino que la sustituye por refrescos,
podemos adivinar la calidad de masa ósea que tendrá
en la adultez, sobre todo en el caso de la mujer.l
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