- Por su mirada fresca. Se Dice: Pequeña fortuna.
- Noches de televisión. Aula Magna Sinfónica.
- El Dato: Escena 8. Belleza con propósito.

 CRONICA
- Una tercera mujer
- Ese algo especial
de Lucy
- ¿Qué se siente
ser mujer?
TENDENCIAS
- Cómo ser una mujer equilibrada
NUTRICION
- La leche descremada
BELLEZA
- Manos a la vista
MODA
- Espíritu seductor
COCINA
- El curry
MASCOTAS
- Presencia en la red
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

Diente por diente
Max Haines

La mayoría de los dentistas excavan y extraen, pero el doctor Thomas Young hacía mucho más

Corria el verano y la vida era sencilla. El padre y la madre de Grace Hunt se veían bien.
Papá Hunt, nativo de Los Angeles, era un financista que había ganado en el casino tantas veces, que se le hacía embarazoso. La niña de sus ojos era su única hija, Grace. La chica asistió a los mejores colegios y se asociaba sólo con las personas de más prestigio.
La suerte quiso que Grace se convirtiera en una joven voluptuosa -un perfecto diez-. Papá era muy protector con su bella hija, consciente de que había muchos "buscadores de oro" que atravesaban el Estado de California con el objetivo de hacerse ricos, y encontrar una "pepita" como su Grace.
Charlie P. Grogan fue invitado a cenar a un club exclusivo con Frank Hunt y su hija. El viejo Charlie casi ni miró su langosta. Sus ojos sólo veían el cabello de la joven. El papá estaba feliz. ¿Qué importaba si Charlie era lo suficientemente viejo como para ser el padre de Grace? Se le conocía a través de la costa como el "Rey de la aceituna de California". Y era más rico que el mismo Frank.
El papá le susurró a Grace al oído que ese era un hombre que la podría hacer feliz. Grace se resistió, señalando lo obvio, que el rey de la aceituna era un gordo evidentemente poco atractivo y muy, muy viejo. El padre estaba seguro de que no había nada de qué preocuparse, ya que en algunos pocos años el rey de la aceituna se iría de este mundo, dejando a Grace toda su fortuna. Grace estuvo de acuerdo y en tres meses se convirtió en la reina de las aceitunas.
Frank Hunt debe haber tenido un poco de la sangre de Nostradamus en sus venas. Todo funcionó como se predijo. Claro, Charlie anduvo por allí mucho más de lo esperado, pero eventualmente murió, dejándole toda su fortuna a Grace, de 33 años.
El dinero no lo es todo, o por lo menos es lo que nos quiere hacer creer la gente que tiene grandes cantidades del mismo. Grace era una de esas personas. Tenía el botín, pero estaba deseosa de reemplazar a su maridito cuando entró en el consultorio del doctor Thomas Young para que le rellenara un diente. El doctor Tom no era el dentista promedio: tenía una práctica floreciente, pero el guapo extractor era conocido por saber tratar a las mujeres, a veces hasta en la detestable silla reclinable de su consultorio.
A Grace le gustó el doctor Tom de inmediato. El sentimiento era mutuo. Grace y Tom se unieron. El papá estaba furioso. Grace le explicó que Tom no estaba en bancarrota, pero al padre no le interesó. No era más que un "buscador de oro". Grace tomó las riendas del asunto y se casó con el nómada excavador.
Tres años más tarde, el 21 de febrero de 1925, Grace Young desapareció. Bueno, no exactamente. La policía supo sobre la desaparición de Grace el 14 de abril cuando el doctor Tom reportó que su esposa estaba desaparecida. Según el dentista, él y Grace habían discutido el 21 de febrero, justo antes de la cena. Pelearon todo el camino hasta el Plantation Club, donde Grace no tocó su comida.
Exasperada, ella dijo que necesitaba un cambio de escenario y que se iba esa noche a Nueva York. El doctor Tom trató de convencerla para que no hiciera esa locura, pero su esposa insistió. Se fueron a la casa, Grace empacó, y sólo para mantener a la bestia alejada le dejó 150.000 dólares en bonos negociables.
¿Y por qué -quería saber la policía- el buen doctor había esperado casi dos meses antes de reportar la desaparición de su mujer?
Tom les dijo que había recibido varias cartas de Grace desde Nueva York. Parecía estar pasándola bien; de hecho, él pensaba que habían aclarado sus diferencias vía postal. Ustedes saben, la distancia fortalece el amor, decía el doctor. Le mostró las cartas a la policía. La letra demostró ser la de Grace Young. El doctor no había guardado los sobres, pero las cartas habían sido escritas en el hotel Astor en Times Square.
Frank Hunt llamó a la policía. Les dijo que no creyeran al doctor Tom ni por un segundo. Según el papá, el malvado dentista estaba tratando de orquestar un escenario que llevaría a creer que Grace se había escapado con un extraño y le había dejado, para protegerse, 150.000 dólares. El papá se imaginó que Tom quería quitar a Grace del camino, y así hacerse cargo de la situación y heredar su enorme fortuna.
Puso a un detective privado para seguir los pasos de Tom y confirmar lo que éste era en realidad. Ese hombre tenía más mujeres famosas entrando y saliendo de su silla que el mismo estudio de la MGM. El detective del papá no tuvo problemas en sacudir la suciedad, pero no halló rastro de la desaparecida Grace.
La policía consideraba extraño que el doctor Tom sólo tuviera empleado a un sirviente en su espaciosa casa. El solitario sirviente dijo que alguna vez habían sido más, pero que habían sido despedidos en febrero, poco después de que Grace se fuera a Nueva York. Los detectives querían saber cada detalle de ese día de febrero cuando Grace había emprendido ese fatídico viaje.
El sirviente repasó una lista de actividades. Recordaba ese día porque era el anterior al cumpleaños de Washington. La festividad había pasado casi desapercibida. Mencionó una cosa que hizo que los detectives se interesaran y tomaran nota. El día posterior al cumpleaños de Washington, el doctor Tom le había pedido que lavara su carro extremadamente bien. El dentista había viajado a su cabaña de caza en Beverly Glen, donde estaba llevando a cabo unas reparaciones. Tom había hecho el viaje a la cabaña el día feriado para inspeccionar el cemento recién puesto.
Para comenzar con el juego, los detectives realizaron un último chequeo para ver si Grace había retirado algo de dinero de algunas de sus varias cuentas bancarias o si había contactado a alguien desde el 21 de febrero. Cuando no hallaron nada, se dieron cuenta de que las cartas desde Nueva York eran la única evidencia de que Grace estaba viva, luego del 21 de febrero. Decidieron visitar la cabaña en Beverly Glen.

¡Adivinaron! Allí, debajo de las tablas del piso, en la bodega, los detectives descubrieron una vieja cisterna medio llena con cemento. Enterrado bajo el cemento estaba el cuerpo de Grace Young. Cuando los detectives amenazaron con llevar al doctor Tom a la escena, éste se quebró y confesó, con tal de no enfrentarse con la imagen del cuerpo de su esposa. Había usado un inhalador y gas para dejar inconsciente a la mujer. Luego la estranguló y cargó su cuerpo hasta la cisterna, en el sótano de la cabaña. ¿Pero cómo podría haber escrito su esposa las cartas desde Nueva York estando ya muerta? Simple, señaló el doctor Tom. Las cartas fueron fechadas con el mes y el día correspondientes, pero no eran de ese año. Dos años antes, Grace había estado en Nueva York y le había escrito varias cartas, las cuales él guardó. Eran éstas las cartas que le había dado a la policía, diciéndoles que las había recibido entre febrero y marzo de 1925. Destruyó los sobres con el estampillado postal y la fecha incriminatoria.
El 17 de agosto de 1925, el doctor Thomas Young se presentó al juicio por el asesinato de su esposa. En la mañana del noveno día del juicio, fue encontrado muerto en su celda. Había logrado ahorcarse con un cable de electricidad tomado de la radio. En el piso, al lado de su catre, escrito en el polvo, decía: "Esto es mejor que la cámara de gas". l

Ilustraciones: David Marquez

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso