
Al borde de la línea
de manos
de Carlos Villegas
En su primer largometraje,
este director venezolano prestado en estos días a la televisión mexicana, le presenta
al espectador en tono tragicómico dos preguntas: ¿Será que nuestra vida está guiada por la suerte o por el destino? ¿O acaso por ambas cosas? Busque usted mismo la respuesta en las salas de cine a nivel nacional.
María Elisa Espinosa /Fotos: Cortesía Arcana Producciones
Claudia se siente sola, porque lo está. Su madre prefirió “el mar” a ella. De su papá nunca se supo. Puede que tenga hermanos, pero ya es tarde para averiguarlo.
Y a falta de esa familia que añora, nada buena ha resultado su vida como mucama
de un hotel de poca monta. Lo único que quiere es que su destino cambie. Y su suerte también.
Para ello lanza una moneda: si cae cara, se queda; si cae sello, se va del “Crepúsculos de Venecia”. Pero nada será fácil. Su salida del lugar —gracias a un guión escrito a cuatro manos por Annie Van Der Dys y Carlos Villegas— estará marcada por una desesperante secuencia de calamidades. Comenzando por haberse enamorado del tipo equivocado.
Al borde de la línea, la ópera prima de Villegas como director de largometrajes, está contada en tono de tragicomedia y melodrama. Y la razón de ello es que, para este joven cineasta venezolano, no encajaba otro. Al menos no para esta historia: “A mí me encantan ambos géneros y queríamos que la película tuviese ese toque; que la gente la viese y tuviese una complicidad con lo que se estaba contando, tanto para reírse como para sufrir… Que en los momentos de comedia gozara con una sonrisa y en los momentos de drama le llegara al corazón. Y si llora, ¡pues hasta mejor!”.
Lo que suceda en este sentido quedará, sin dudas, en manos de quienes asistan al estreno de la película a partir del próximo viernes 19 de enero. Por lo pronto, Villegas
y el equipo responsable de este film venezolano financiado por el CNAC, Ministerio
de la Cultura, Conac, Arcana Producciones y Cinemateriales, cruzan los dedos para que el esfuerzo sea bien recibido, amén de concurrido.

Izquierda: Carlos Villegas, concibió el personaje
de Caridad Canelón (Alma) como protectora
de Daniela Bascopé (Claudia)
Derecha: Villegas y Jerónimo Gil (Juan)
en su primera película
Planeando la huida
 
Izquierda: Caridad Canelón se estrena en el cine nacional
Derecha: Dag Dáger (Perla) hace de cantante venida
a menos y Jerónimo Gil delira por ella
Esta primera película de Carlos Villegas fue rodada hace cuatro años, aunque la idea nació hace seis: “Yo tenía en la cabeza una historia con una chica que trabajaba en
un hotel, que está encerrada y tiene esta aspiración de salir del lugar para poder
lograr sus sueños, siempre con la idea de que su destino, lo que ella tiene predeterminado en la vida, no podía ir más allá de lo que soñaba. Quería buscar un personaje que pensara que iba a lograr muchísimas cosas y la verdad es que la vida lo que le ofrece es poquito y con eso tiene que conformarse”, esboza el principal responsable de Al borde de la línea, cuyo guión obtuvo el primer premio en el III Concurso Nacional de Guiones de Largometrajes de Fundavisual Latina.
Junto a Villegas, Van Der Dys terminó dándole forma a la historia y a los personajes que acompañarían a Claudia —interpretada por Daniela Bascopé— en esta lucha sin descanso por cambiar su (mala) suerte.
Es así como aparecen en escena Roque Valero (como Salvador, un chofer de la morgue obsesionado por el amor de la muchacha), Jerónimo Gil (o Juan, el cantante itinerante de quien se enamora ella aunque él quiera a otra), Caridad Canelón (en su primera aparición en el cine, interpretando en este caso a Alma, compañera de trabajo en el hotel de citas), Armando Gota (como Rodríguez, dueño del establecimiento y amante obligado de Claudia), Dad Dáger (haciendo de Perla, la ex pareja de Juan
y también cantante venida a menos), Aníbal Grunn (o Salas, el secuaz de Rodríguez), Javier Paredes (Eduardo, el nuevo marido de Perla y chulo por añadidura), Jesús Monserrat (Nemesio, recepcionista del hotel), Julio Mota (gandolero de fugaz aparición), junto a Lourdes Valera y Luis Alberto Lamata (en una actuación no menos fugaz haciendo de impaciente parejita que le quiere sacar provecho a las horas
y minutos en una de las habitaciones del mullido, pero cumplidor, hotel).
A Gustavo…
Izquierda: Lourdes Valera y Luis Alberto Lamata,
extras de primera línea
Derechas: Daniela Bascopé y Armando
Gota (Rodríguez), pareja por circunstancias
Todos estos personajes conforman los hilos con los que se tejió la historia, aunque
en el resultado tuvieron mucho que ver algunos amigos de Villegas a quienes les confió el guión mucho antes de la filmación. Entre ellos, el también cineasta Gustavo Báez, quien tuvo entonces la oportunidad de dar su punto de vista. De allí que
Al borde de la línea esté dedicada a este amigo que desapareció tan pronto.
“Este compartir fue muy importante; se hicieron críticas —algunas severas— que nos ayudaron a replantearnos parte de la historia o a mejorar cosas que se sentían que no estaban funcionando… Ese fue un trabajo muy importante que debemos hacer todos: enfrentarnos a la crítica, pero no a la crítica malsana sino constructiva. En el cine nuestro necesitamos que nos digamos las cosas, sin herir pero con honestidad, porque de esa manera vas creciendo”.
Y mientras se espera por el feedback que pueda recibir la película, sus hacedores no dejan de hablar de los intríngulis detrás de la pantalla. Como, por ejemplo, que la locación principal es el legendario hotel Waldorf de La Candelaria, del cual se alquiló todo su primer piso sin importar que el resto de la estructura siguiera su curso como hospedaje de largo o corto aliento.
Las escenas del bar, sin embargo, debieron filmarse en Sabana Grande pues el Waldorf no contaba con uno; y en el caso de la fachada del hotel fue tomada de otro establecimiento de citas ubicado en San Bernardino. Toda una amalgama de imágenes, pues, para un resultado que cuidan como un hijo no sólo su director general, Carlos Villegas, sino además su productora ejecutiva, Luisa De La Ville,
el director de fotografía, Alejandro García Wiedemann, y su directora de arte, Evelyn Villegas, entre otros responsables de la película. l
mespinosa@eluniversal.com
Sobre los protagonistas
• Jerónimo Gil
Más habituado a la pequeña pantalla
—de hecho Al borde de la línea es la primera película en la cual incursiona— este actor fue seleccionado para el film entre otras cosas por “la estética maravillosa que requería el personaje:
un hombre ojeroso, misterioso…”,
según resume Villegas sobre este actor conocido por las telenovelas Mujer secreta, Mis tres hermanas, Carissima,
A calzón quitao, Mi gorda bella, Qué buena se puso Lola y Por todo lo alto.
• Daniela Bascopé
Como todos, llegó a Al borde de la línea por un casting. Pero fue “su cara y candidez” lo que hizo a Villegas decidirse por ella y no por otras actrices que aspiraban a la protagonización de esta película. “Me cautivó su deseo, su energía y las ganas de hacer el personaje”, resume hoy el director sobre esta artista que se inició en el teatro a los 10 años y ya ha trabajado en varias telenovelas de Venevisión (Samantha, Toda mujer, Engañada y Ciudad bendita); dos películas (Los pájaros se van con la muerte y Punto y raya), además de una obra de teatro (Primero muerta que bañada en sangre), sin contar los cortometrajes que ha dirigido (La carta, Subjetiva, La foto de Gilberto y La ceguera de los caminos).
• Roque Valero
Hace cuatro años no era el actor ni el cantante reconocido que hoy llena la pantalla chica como el antigalán en Ciudad bendita y las emisoras de radio con sus sonados éxitos musicales. Pero por algo fue el seleccionado entre varios aspirantes: “En su caso, también hicimos casting, pero cuando lo vi por primera vez, lo dije: ‘¡Este es el actor que quiero para el personaje, por ser tan natural, por tener tanta credibilidad…”’, apunta el director de Al borde la línea sobre el también actor de La pluma del arcángel y Punto y raya, film por el cual Valero obtuvo el premio a la mejor interpretación en los festivales de Biarritz, del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, de Gramados y Santo Domingo.
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Sobre el director
Carlos Villegas es comunicador social graduado en la Universidad Central de Venezuela con maestría en Escritura de Guiones Cinematográficos, obtenida en Madrid, España. A partir de 1986 comienza a trabajar como asistente de montaje en largometrajes como Señora Bolero de Marilda Vera, Disparen a matar de Carlos Azpúrua, Cuchillos de fuego y La oveja negra de Román Chalbaud y Con el corazón en la mano de Mauricio Wallerstein. También trabajó como asistente de dirección en A la media noche y media de Mariana Rondón y Marité Ugas, Salserín: la primera vez de Luis Alberto Lamata y en Caracas: amor a muerte de Gustavo Balza. Pero su currículum no queda allí. Como director de telenovelas ya lleva sus varios títulos. En Venezuela: Engañada, Guerra de mujeres, Amantes de luna llena y Calipso, entre otras. Mientras que en México, donde reside actualmente, también ha podido engrosar la lista con varias producciones de TV Azteca: Amores Cruzados, Los Sánchez, Dignidad y La heredera. Ha dirigido además tres cortometrajes en 35mm: Remoto, Entre Mentiras y Rosa, un delirio. Actualmente desarrolla el guión de su segundo largometraje llamado Equipajes, “en el cual abordo —junto a la argentina Leticia Castro—tres historias que se entrelazan y tienen que ver un poco con el equipaje que cada uno lleva a cuestas”.
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