Ghost Whisperer
Éxitos detrás del susurro
Muy a propósito de la tarea que le ha tocado vivir en la Tierra a la joven Melinda Gordon: ayudar a espíritus en pena a elevarse a un “plano superior”, esta serie de televisión también ha logrado superar un trance que hoy no se supone tan fácil: pasar de la primera a una segunda temporada al aire. Pero allí está, celebrando una creciente audiencia que —según aseguran sus productores— mucho ha tenido que ver con la necesidad de la gente de creer en algo... Así sea en fantasmas. María Elisa Espinosa / Enviada Especial / Los Angeles Fotos: Cortesía Buena Vista International Television
Un enorme galpon. Casi medio centenar de periodistas de todos los confines del planeta buscando algunas respuestas. El talento hollywoodense presto a darlas.
Una imponente puerta corrediza que se cierra. Un comentario entre los asistentes:
“¡Y ahora, el gas!”. Muchas risas, algo de nervios. Pero no, no hay nada que temer.
Por más que se diga que existen, no necesariamente tienen que estar volando ese día por allí. Por más que puedan susurrar al oído, no necesariamente lo harán con la prensa internacional. Por más que alguien hubiera podido sugerir —así fuera en chiste, y a propósito de las circunstancias— que el espíritu de un oficial de la SS, o un alma en pena de Auschwitz, quisiera hacerse sentir en pleno siglo XXI, lo cierto es que nada de eso estaba pasando.
Se trataba, más bien, de un gran portón con ruedas que, en todo caso, estaba siendo cerrado por uno de los tantos muchachos —¡de carne y hueso!— del equipo de producción de la serie Ghost Whisperer, justo cuando terminaba su trabajo la misma mañana, y en el mismo lugar, donde se estaba desarrollando este encuentro con los actores y ejecutivos responsables de un programa que celebra en estos días haber superado el difícil trance de una primera temporada, así como el estreno de una segunda en la que no han faltado los buenos augurios ni la positiva receptividad
de los televidentes.
Eso sí, esta continuación de la historia que narra las vicisitudes por las cuales debe pasar la joven Melinda Gordon (Jennifer Love Hewitt / Sé lo que hiciste el verano pasado) al haber nacido con el don de comunicarse con los espíritus que todavía no alcanzan subir a un nuevo plano, está siendo abordada con ciertos y no tan sutiles cambios —“todo en nombre de la evolución del programa”— entre los cuales destaca un tono más oscuro y misterioso, tal como aclaran los dos principales productores de la serie —Ian Sander y Kim Moses— a la concurrencia.
Es decir, que a partir de ahora la dulce Melinda tendrá que aprender a lidiar con otro tipo de almas; no solamente con las de aquellas buenas personas que una vez muertas se resisten a asumir el salto al más allá (recordemos que esa es la creencia sobre la cual versa la serie); sino, además, con aquellas otras que en la Tierra fueron una piedra en el zapato para muchos e insisten en seguir siéndolo en cualquier plano que les corresponda.
James Van Praagh,
más que un inspirador
de la exitosa serie
Así que habrá que prepararse no sólo para llorar con sentimiento al final de cada hora de programa de Ghost Whisperer, como suele sucederle a parte de sus seguidores; sino, también, para evitar clavarle las uñas al sillón o a la persona más próxima con quien se esté disfrutando esta segunda temporada de la serie. Este mayor suspenso lo prometen sus responsables, y prueba de ello es la inclusión, en algunos episodios, de personajes como Wide Brim o Laughing Man, pertenecientes al repertorio de la mitología terrorífica de los estadounidenses.

En esta segunda temporada
se le suma suspenso a una trama
que se basa en el más allá
  
¿Ficción o realidad?
Ghost Whisperer está parcialmente inspirada en la experiencia en la vida real de los médium Mary Ann Winkowski y James van Praagh. No en vano, este último es coproductor ejecutivo de la serie, pues, así como la mismísima Melinda Gordon (sólo que con un look muy diferente al que proyecta Jennifer Love Hewitt, ¡y ni hablar de los bigotes y cabello rojizos!), Van Praagh asegura contar con un don especial para comunicarse con los muertos y ayudarlos a superar el camino hacia otro nivel, cuestión que ha sabido explotar muy bien a través de la publicación de más de media docena de libros, programas especiales de televisión y un talk show propio que le hace una fuerte competencia al conducido por su colega John Edward.
A propósito de esta habilidad que dice tener, el coproductor ejecutivo de Ghost Whisperer no descarta que muchos otros también la ostenten. De hecho, defiende tal tesis como parte de sus principales convicciones de vida: “Creo que todos tenemos experiencias paranormales. Así sea que alguien piense en alguna persona en particular y cinco minutos después esta persona lo llama por teléfono; eso es intuición, eso es una habilidad psíquica. Pero también puede suceder que de pronto sientes una brisa fría a tu alrededor, o que llegas a soñar con un ser amado que ha muerto. Pienso que todo el mundo, no importa el país de donde provenga, ha tenido alguna experiencia de este tipo”.
En el caso del propio Van Praagh, descubrió sus habilidades especiales cuando apenas tenía ocho años. Y lo recuerda como si fuera hoy: “Estaba en mi cuarto la mañana de un sábado. Aunque había sido criado en una familia católica, nunca me había relacionado demasiado con esta religión, pero sí con la fuerza de un Dios, la que fuera, y yo quería verla. Así que desde mi cama lo pedí: ‘Quiero ver a Dios’, y de pronto apareció una luz brillante en una esquina del cuarto que terminó inundando todo el espacio. Claro que, como niño que era, estaba aterrorizado, pero igualmente me dije: ‘Allí está Dios’, que no necesariamente era una figura, más bien era una energía y yo me llené de esa sensación... Nunca, entonces, hablé de esto con ninguna persona”. Ni falta que hizo; luego llegarían los libros en los cuales se explayó contándolo.
Pero experiencias más, experiencias menos, así como poniendo de lado todas aquellas dudas y la desconfianza con la cual muchos escépticos tratan a Van Praagh (especialmente a través de innumerables blogs en Internet), lo cierto es que la serie Ghost Whisperer —así sea con personajes de ficción— ha calado en su país de origen. Al menos así lo avalan los numeritos del rating sacados a colación por sus orgullosos productores: “Nuestra audiencia masculina, con edades comprendidas entre 18 y 34 años, ha aumentado 100 por ciento. Y en el caso de las mujeres, con esa misma edad, creció 47 por ciento”.
¿Razones de tan abrupto exitazo? Moses y Sander piensan que todo tiene que ver con la necesidad de la gente de creer en algo, así sea creer en fantasmas y en la posibilidad de una vida en el más allá. Y vuelta a los numeritos para sustentar lo que afirman: “Antes de que comenzáramos a producir el show, nos servimos de una encuesta de la New York Gallup en la cual se preguntaba directamente: ¿Usted cree en fantasmas? Lo cierto es que resultó muy interesante saber que, desde los niños hasta los adultos de 60 años inclusive, mucha gente cree en ellos. Empiezan a ser escépticos sólo a partir de esa edad”.
¡Y sí que vuelan..!
Concretamente, las consultas esgrimidas por los hacedores de Ghost Whisperer hablan de 75 por ciento de estadounidenses que manifiestan creer en fantasmas; entre los cuales habrá que incluir a algunos de los actores de la serie, según ellos mismos no tardan en reconocer: “La verdad es que debo ser honesta y decir que aquí están ocurriendo algunas cosas extrañas, como por ejemplo, luces que explotan sobre la cabeza de la gente. ¿Que si ocurrirían en el caso de que se tratara de otro show que no tuviera fantasmas en la historia? La verdad es que no lo sé”, se pregunta y se responde la hermosa Jennifer Love Hewitt.
Pero se atreve a más: “Definitivamente nosotros hemos tenido aquí fantasmas manifestándose, y eso es algo interesante y gracioso a la vez, porque normalmente uno no experimenta ese tipo de cosas... Aunque esto no quiere decir que mi mente se haya abierto más con respecto a lo que ya pensaba sobre este tema hace un año... Siempre he creído que existe una energía allá afuera, que absolutamente pueden ser fantasmas o espíritus que sienten que no han terminado su trabajo aquí (en la Tierra)”.
Otro que también se confiesa creyente de todo esto es David Conrad (en el rol de Jim Clancy, el amoroso y muy paciente esposo de la inquieta Melinda), aunque no de manera tan contundente como Hewitt: “Yo sí creo que hay algo más, pero no sé lo que es; pienso que hay una especie de unidad de espíritu en la gente que nos mantiene comunicados y esto se manifiesta de diferentes formas”.
Aún así, o quizás por eso mismo, el joven actor reconoce el pavor que le produce mirar a los ojos de James van Praagh cuando llegan a coincidir en algún pasillo del estudio o en algún evento en particular: “Constantemente evito su mirada, es como si no quisiera saber lo que él tiene que decirme... (risas)”. ¿Como, por ejemplo, que podría tener un espíritu detrás de su espalda? Para Conrad resultará siempre mejor no averiguarlo. •
mespinosa@eluniversal.com
Coordenadas
La nueva temporada de Ghost Whisperer
se transmite en Venezuela por Sony, todos
los lunes a las 9:00 de la noche, con repetición
los domingos a las 4:00 de la tarde
Los nuevos entre matemáticas
Camryn Manheim
Tras la muerte en la primera temporada de su mejor amiga y socia de la tienda de antigüedades, Andrea Moreno (Aisha Tyler), la joven Melinda Gordon logra contar —en compensación— con la también incondicional y generosa compañía de Delia Banks, personificada por una cara conocida de la televisión estadounidense: Camryn Manheim, ya sin los ropajes de la inolvidable Ellenor Frutt (The Practice), pero igualmente queriendo siempre hacer justicia, así sea entre vivos o muertos. La participación de esta actriz en la segunda temporada de Ghost Whisperer le llegó en un momento ideal de su carrera, “especialmente ahora que mi hijo entró al preescolar y no quisiera andar dando tumbos entre New Orleans, Canadá y Los Angeles”. Pero, además, porque ahora sí podrá poner a prueba sus creencias y, de pronto, ¿por qué no?, las de su padre: “El es un científico y, como tal, no es que crea mucho en el concepto del karma; es decir, que tú hagas muchas cosas buenas y eso se te revierta en bien también. Eso él lo llama estadísticas, y lo explica de esta manera: ‘Si tú haces muchas cosas buenas, también habrán muchas más probabilidades de que te hagan cosas buenas a ti’. Yo crecí sintiendo eso y supongo que por ello, a pesar de que soy una persona espiritual, también busco la evidencia y la prueba de las cosas”. ¿Acaso se las confiará Melinda?
Jay Mohr
“Un llamado”, o más bien una llamada (en este caso de los productores) recibió este actor más de cine que de televisión (Jerry Maguire, Pluto Nash, Speaking of Sex) para terminar participando con el rol del profesor Rick Payne en la segunda temporada de Ghost Whisperer. Cuestión que le halaga,
¡y sobre todo tranquiliza!, tomando en consideración que
–como él muy bien admite- las posibilidades de trabajo en
“La Meca” pueden resultar cada vez más escasas. La televisión, por otra parte, se ha convertido en el receptáculo —aunque Mohr prefiere llamarla el “paracaídas”— para que muchos actores de la pantalla grande consigan asegurarse unos cinco o seis años de estabilidad laboral. Así que muy agradecido dice estar por aquella llamada, no tiene por qué negarlo, ni busca hacerlo. Como tampoco esconde su particular posición con respecto a la probabilidad de una vida más allá de ésta: “Volviendo al asunto de las matemáticas (aludiendo los razonamientos de su nueva compañera de serie), debo decir que siempre he creído en lo espiritual y lo paranormal... Si tú eres un matemático o un hombre de ciencias, tienes que entender que, si entre un trillón de personas hay al menos una que diga tener historias de fantasmas y experiencias más allá de la vida, entonces habrá que pensar que está diciendo la verdad”.
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