| Una pieza clave
El sofá-cama es un mueble fundamental cuando se trata de ahorrar espacio, además es una solución muy práctica cuando se necesita una cama extra.
 Aprovechar el espacio es una de las consignas de las nuevas tendencias decorativas. Los objetos versátiles y las piezas multiusos han ganado terreno en el gusto de los consumidores y se han convertido en los aliados predilectos de muchos hogares del planeta. El sofá-cama es uno de esos muebles que siempre son bienvenidos en la casa, para la sala de televisión o para el cuarto de los niños. Muchas familias agradecen la utilidad de este invento.
Esta especie de camas disimuladas son la opción perfecta para esos espacios que por el día son lugares colectivos y por la noche tienen que funcionar como dormitorios. El mercado ofrece una gran variedad de diseños y modelos, aprenda a reconocer el estilo que mejor se adapte a su espacio y presupuesto.
l El tipo tradicional. La cama suele ir debajo de la estructura del sofá de dos puestos y casi siempre cuenta con patas plegables.
l El estilo extensible. Suelen ser camas individuales. Con el asiento y el respaldo forman una pieza única. Se abren halando una pequeña pestaña del borde del asiento hacia el frente. Este tipo es ideal para cuartos infantiles.
l Los extraíbles. En estos diseños la cama se oculta plegada dentro del sofá, justo bajo los asientos. Basta retirar los cojines y poner a funcionar un mecanismo para sacarla. Suelen ser los modelos más resistentes y confortables.
l El futón. La cama de tradición oriental es un colchón —sumamente pesado— elaborado en algodón y otros materiales. Suele estar posado sobre una tarima de madera y cuando no se utiliza para dormir puede enrollarse y funciona como un sofá.
| Antes de comprar |
1. Al decidirse por un modelo confirme que la pieza tenga
una estructura fuerte, lo que
se puede comprobar levantando un lado del sofá. Si es bastante pesado significa que está hecho en madera de buena calidad. También hay que tomar en cuenta que las patas estén fijadas directamente a la estructura, pues así tendrá una mayor estabilidad.
2. Es preferible que la base del colchón sea de láminas de madera, son más resistentes que las cintas de goma y menos
indeformables que las mallas metálicas. El colchón puede ser de goma espuma, siempre que cuente con el suficiente grosor.
3. No se arriesgue a invertir
en un mueble frágil y de poca calidad, el resultado será
lamentable más rápido
de lo que se imagina. Este tipo de piezas se deteriora con mucha rapidez y su uso constante se traduce en un deterioro
evidente, si no es un sofá-cama resistente y bien diseñado. |
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