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Buenos muchachos

Ellos han entendido que a la escuela no sólo se va a aprender matemáticas o historia. A su corta edad, estos pequeños llevan el servicio público a sus aulas y están dando clases de ciudadanía que no les vendrían mal a unos cuantos adultos
Por Efraín Castillo. Fotos: Javier Gutiérrez

El Dato
Según la ONG ambientalista Vitalis, en Venezuela se producen más de 18 millones de kilos de basura, de los cuales se recicla menos de 17%.
De izquierda a derecha: Nicole Guerrero, Génesis Rojas, Daniel Pacheco y Yeiner Ahumada

Guerreros ecológicos

No llegan a nueve años de edad, pero, con sus gorros verdes y sus sonrisas, estos cuatro muchachos del segundo grado "A" de la Escuela Municipal José Antonio Páez, en Santa Cruz del Este, crearon una brigada ecológica y junto a 40 de sus compañeritos salieron a las calles de este populoso sector de Baruta para exigir a los adultos que mejoraran su manejo de la basura. Con el apoyo de sus maestros, realizaron dibujos y afiches y expresaron sus opiniones sobre la contaminación ambiental.

"A veces nos enfermamos porque se hacen montañas de basura", dice preocupada Nicole Guerrero, de nueve años. "Cuando recogemos la basura ayudamos a la Tierra. Y si no contaminamos, evitamos infecciones", agrega Génesis Rojas, de ocho años. "Muchas personas tiran la basura en la calle o fuera de los containers. Eso es muy malo, porque trae olores desagradables y afea nuestra comunidad", comenta Daniel Pacheco, también de ocho años. "Cuando salimos a la calle gritábamos 'no a la basura' y pegamos los afiches con nuestras ideas en las paredes. La gente nos aplaudía y muchos aseguraron que iban a ayudarnos", relata Yeiner Ahumada, igualmente de ocho años.

Los brigadistas están aprendiendo la importancia del reciclaje y esperan compartir la experiencia con sus 400 compañeros de colegio. "La gente piensa que la basura se bota y ya. Pero hay que clasificarla: el vidrio en una papelera, el cartón en otra, el aluminio en una bolsa, porque cuando se la llevan así pueden usarla para hacer otros productos. Y contaminamos menos el ambiente", reflexiona Nicole.

Mientras tanto, estos "guerreros ecologistas" ya empezaron sus batallas contra la contaminación en casa. "El otro día mi mamá y yo veníamos caminando y ella colocó su bolsa de basura fuera del lugar que correspondía y yo le dije que por favor la metiera en el contenedor. Ella me miró, se devolvió y así lo hizo. Ahora siempre la echa donde va", dice Yeiner. "Aunque la gente dijo que va a ayudarnos, ya estamos viendo otra vez la comunidad sucia. Por eso creo que vamos a tener que volver a salir a la calle para que nos escuchen", anuncia Génesis.

SEMILLAS QUE DAN FRUTOS
"La falta de conciencia en la disposición de los desechos sólidos en Santa Cruz del Este es muy grave, porque la escuela está muy cerca de grandes vertederos de basura de la zona y nuestros niños corren el riesgo de contraer muchas enfermedades. Decidimos crear la brigada ecológica para que los muchachos aprendieran a enfrentar los problemas que los aquejan", dice la profesora Elsa Mendoza, coordinadora del proyecto ambiental y quien se siente muy satisfecha de los resultados. "Después de que salimos a la calle a concientizar, la propia alcaldía mandó la maquinaria necesaria para remover la basura acumulada. Además, la comunidad se volcó y las montañas de desecho que veíamos han disminuido. Ya la gente echa la basura en los contenedores y en bolsas cerradas. Y eso es muy estimulante para los muchachos. Ahora aspiramos continuar sembrando la conciencia conservacionista en ellos, para que entiendan desde chiquitos que la naturaleza no necesitó de nosotros para formarse, pero nosotros sí necesitamos de ella para poder seguir viviendo".


El Dato
Según MinInterior, las denuncias de violencia escolar han crecido 25%. "Los delitos más comunes son lesiones, robos y peleas organizadas", reseñó El Universal.
Gabriela Medina y Omar Arrechedera

La paz sea
con ellos

En la escuela municipal Juan De Dios Guanche del sector Pedregal en Caracas, 33 niños de una sección de quinto grado les están dando lecciones de no violencia a sus 740 compañeros de colegio, así como a sus padres y maestros. Con un proyecto denominado Evitar la violencia es educar para la paz, comenzaron a reducir los insultos y enfrentamientos en su propio salón y lograron instaurar una semana anual de la paz en su comunidad.

"La violencia era un tema que nos preocupaba mucho", dice Gabriela Molina, de 11 años de edad y una de las alumnas que encabezó el proyecto. "Si cualquiera pasaba al pizarrón, los otros compañeros lo insultaban. Por cualquier cosa, unos y otros discutían o se agarraban a golpes y por eso, junto con la maestra, comenzamos a aprender sobre la violencia verbal y física, recibimos información sobre normas de convivencia y, luego, ejecutamos un plan para cambiar la situación, que incluyó charlas a nuestros padres y compañeros, campañas, un club de diálogo y hasta una semana de la paz con actividades culturales".

Diálogo, respeto e igualdad fueron las herramientas utilizadas por Gabriela y sus compañeros para lograr sus objetivos. Omar Arrechedera, de 11 años de edad y otro de los participantes del proyecto, es una prueba del impacto del plan. "Desde que comenzó el proyecto yo mismo he cambiado. Antes, por cualquier cosa, discutía y le alzaba la voz a la profesora. Ahora he reflexionado sobre lo malo de las peleas y quiero llevar estas ideas a otros salones. Yo he hablado con mis hermanos y les he dicho que no peleen en las calles, que hablen, que discutan sus problemas. Mi mamá está orgullosa y me dice que siga adelante, porque ella no quiere que sea violento cuando sea mayor".

Rosa Guevara, la maestra que guió a los niños, está muy satisfecha. "No sólo bajó la violencia en nuestro salón sino en otros grados. Además, se involucró toda la comunidad, desde el personal obrero hasta padres y maestros. Esto ha mejorado mucho las cosas, porque hay mayor convivencia, mayor rendimiento escolar y mayor motivación para todos".

Los integrantes del quinto "B" esperan que no sólo los niños aprendan la lección. "La paz es respetarnos unos a otros -dice Gabriela- y el respeto empieza en casa. Los padres deben aprender a dialogar con sus hijos en vez de gritarles o castigarlos para resolver los problemas, porque cuando agreden a un niño están creando una semilla que en el futuro puede dar más gritos y golpes".

ENSEÑANDO A VIVIR
"La idea es darle poder al niño para que él mismo sea responsable de la resolución de sus problemas", dice Josefa de Centeno, coordinadora de proyectos de la Dirección de Educación de la Alcaldía de Chacao, organismo que gerenció este proyecto junto con la ONG Civitas Venezuela. "Los valores no se decretan. Son producto del modelaje de la conducta. Con estos programas estamos preparando a los jóvenes para que mañana no sean delincuentes, porque estamos desarrollando sus habilidades de convivencia dentro de su hogar, su escuela y su comunidad".

Civitas de Venezuela mantiene convenios con 115 escuelas en todo el país y ha capacitado a 150 docentes y más de 3.500 estudiantes. A través de su "Proyecto Ciudadano", la ONG brinda asesoría en la realización de planes de "capacitación y formación en educación para la democracia", según se lee en su página web.

Si desea hacer llegar estos programas a su escuela, comuníquese por el teléfono (0212) 577.6103 o visite la página web www.civitasvenezuela.org

El Dato
Los accidentes de tránsito son la quinta causa de muerte en Venezuela. Según el Ministerio de Salud, en las vías mueren diariamente 25 personas.
Cristhian Villarreal y
Horacio Correa

La ley
y el orden

Horacio Correa tiene 10 años de edad y Cristhian Villarreal, 11. Ambos empezarán en breve el quinto grado en el colegio Santo Domingo de Guzmán de Caracas. Además de jugar fútbol y hacer sus tareas, estos dos muchachos conocen al dedillo las señales de tránsito, pues decidieron convertirse en dos de los 10 patrulleros escolares de su colegio para velar por la seguridad de sus compañeros y enseñarles normas como futuros conductores.

"Pedimos a los alumnos que se desplacen correctamente en los pasillos y a la salida los cuidamos para que no salgan corriendo -dice orgulloso Horacio. Ayudamos a los más pequeños a montarse en el carro y les decimos que usen el cinturón".

Formados en el programa de educación vial que desde 1998 emprende el Instituto de Tránsito, Transporte y Circulación de Chacao en las escuelas del municipio, tanto Horacio como Cristhian esperan con ansias ponerse su uniforme. "Cuando me eligieron, casi me puse a llorar -apunta Cristhian. Ser como un policía que ayuda a otros y hace que se cumpla la ley significa mucho para mí".

Sus tareas no se limitan al colegio. "Les recordamos a nuestros familiares que deben usar el cinturón, respetar las señales de tránsito y los límites de velocidad", comenta Cristhian, quien ya "regañó" a su papá. "Le he dicho que no hable por celular. Una vez casi chocamos y cuando le reclamé, se sorprendió, pues su hijo de 11 años estaba corrigiéndolo. Ahora no usa el teléfono mientras maneja".

Sus maestros dan fe de los logros. "Creo que lo más importante es que estos niños están aprendiendo valores como disciplina y responsabilidad", dice Silvia de Cabrera, coordinadora del programa en el colegio. Ellos resumen así lo que han aprendido: "Cuando me toque, voy a manejar respetando las leyes", dice Horacio, a lo que Cristhian agrega: "Podemos ayudar a que los demás sean más responsables en el volante, pero también sabemos que no estamos en la cabeza de nadie. Manejar bien y evitar los accidentes al final es responsabilidad de cada conductor y depende de su conciencia".

MULTIPLICANDO CONCIENCIA
Mejorar el comportamiento de los conductores y bajar los accidentes viales son las metas del Programa Patrullero Escolar que adelanta el Instituto de Tránsito, Transporte y Circulación de Chacao (IATTC) desde 1998. Hasta ahora, casi 4.000 niños de 4to. y 5to. grado de las escuelas del municipio capitalino han sido graduados como patrulleros, recibiendo capacitación teórico-práctica en señalización vial, normativa de tránsito y conducta al volante. "El impacto ha sido muy positivo -asegura Francisco Gabriele, vicepresidente de circulación del IATTC- porque los patrulleros han servido de multiplicadores de información entre sus compañeros y miembros de su comunidad. Además, estamos formando a los conductores del futuro. Queremos que ellos vayan generando una base educativa que les haga internalizar la importancia de respetar las normas y ser responsables al tomar un volante". El proyecto ya se exportó a escuelas de otros municipios del área metropolitana y se inició un acercamiento a los adolescentes, mediante la conformación de brigadas juveniles de tránsito, "de manera de corregir conductas de quienes están por tomar el volante". Si quiere llevar este programa a su escuela, puede comunicarse por el teléfono (0212) 276.4112.

El Dato
Según Datanálisis, el púber criollo hace lo que sea para ser aceptado, por lo que puede involucrarse en actividades dañinas para sentir que pertenece al grupo.
Rebecca Oramas

Líder en gestación

Rebecca Oramas tiene 14 años, recién culminó el séptimo grado con casi todas las materias eximidas y un promedio de 17,4 puntos en su boleta. Sin embargo, en breve asumirá un reto que va más allá de su preparación académica: integrar el programa de formación de líderes del Colegio El Ávila, institución privada ubicada en Caracas. "Sé que esta preparación me servirá en el futuro. Lo que aprendas en valores puedes llevarlo a la universidad, a tu casa y a tu medio de trabajo, y así servir de multiplicador de lo que te han inculcado".

Tolerancia, empatía, confianza y honestidad son algunos de los valores que, según Rebecca, necesitan ser reforzados en los adolescentes y los cuales espera poder compartir con sus compañeros. Quiere hacer énfasis en el aprendizaje de herramientas de mediación de conflictos. "Si queremos ser buenos ciudadanos, tenemos que comenzar a cambiar desde la escuela, porque es el espacio donde más tiempo pasamos. Tenemos que aprender a convivir, a entender al otro, a ponernos en su lugar, a respetar su punto de vista y escucharnos. La gente necesita líderes que le ofrezcan ejemplos positivos de comportamiento y no sólo guiarse por la popularidad o la belleza".

Solidaridad es otro tema que Rebecca espera replicar con fuerza. Está conformando un grupo denominado "Manos Abiertas", con el que pretende hacer acción social desde su aula. "En el colegio nos enseñan que si quieres ayudar a alguien, debes empezar por los que están más cerca de ti". Por eso, ella y varios compañeros ya están preparando un proyecto para enseñar algunas materias al personal de mantenimiento del colegio que, por una u otra razón, no ha podido estudiar, además de que quieren encabezar un programa de donación de medicinas a una escuela pública de Petare. "Nosotros somos privilegiados y ayudar a quienes lo necesitan nos cambia la perspectiva de la realidad, porque nos hace entender lo que, a lo mejor, sólo vemos desde la ventana del colegio. Cuando te acercas a los problemas de otros y contribuyes con susolución, de verdad que te sientes mejor persona".

EL PODER DE SER BUENO
Desde 2008, la dirección del Colegio Integral El Ávila viene formando a los delegados de curso de la institución y a todos aquellos alumnos que tienen madera para ser líderes, con ejemplos positivos. "Corremos el riesgo de que nuestros adolescentes se sumerjan en un círculo vicioso de querer hacer las cosas mal para pertenecer a un grupo -comenta Carlos Cedeño, director de la institución. Nuestro esfuerzo está dirigido a darles poder a los buenos, para que 'ser bueno' esté de moda. ¿Cómo lo hacemos? Estamos escogiendo a los muchachos con potencial y deseos de superación, dictándoles talleres de liderazgo, formándolos en el manejo del tiempo y en la gerencia de proyectos. Además, los estamos entrenando en negociación para que puedan mediar en situaciones de conflicto".

Según Cedeño, el programa está generando un efecto "bola de nieve" entre los 600 estudiantes del colegio. "Hemos puesto a estos muchachos en la onda de ser cada vez mejores y al ver todo lo que están logrando, quienes no han podido participar piden incorporarse. Y cuando preguntan cómo hacerlo, les respondemos de la siguiente forma: 'si quieres ser líder, el primer requisito es ser bueno y cumplir con tus obligaciones'. Al final, el objetivo no es que sean los mejores estudiantes, sino los mejores seres humanos posibles".


Cinco razones para criar "niños con causa"

LOS HACE SENTIR CIUDADANOS
"Concientizan que tienen derechos, deberes y que eso implica responsabilidades. Los niños constituyen casi la mitad de la población y, al sentirse ciudadanos, tienen oportunidad para opinar, expresarse, hacer propuestas y ser parte de la dinámica que viven. La participación les da sentido de pertenencia con su familia, su comunidad y su país".

SE HACEN ACTIVOS SOCIALMENTE
"Tomando en consideración sus talentos, conocimientos y habilidades, se motivan a incidir sobre su entorno, aprenden a exigir lo que les toca por derecho y sienten que no sólo son espectadores o víctimas de sus problemas, sino agentes de solución".

LOS AYUDA A CRECER
"Los niños activos socialmente fortalecen su personalidad y ganan autoestima. Además, reciben valores constructivos que pueden poner en práctica en la vida real. La solidaridad es un valor, pero un niño puede confundirla con complicidad. Por eso, cuando se involucran en actividades cívicas bien encausadas, internalizan muy bien lo que es bueno y malo a través de la práctica".

LOS CONVIERTE EN REFERENTES SOCIALES
"Cuando un muchacho se hace exitoso por su labor de servicio público, se convierte en inspiración para otros niños que se identifican con él y dicen: 'Si él pudo hacerlo, yo también'. Eso es muy positivo, porque el ejemplo se vuelve un referente que puede contribuir a modelar conductas".

ALEJA LA VIOLENCIA
"La violencia es el camino que consiguen muchos muchachos para hacerse visibles socialmente. Por eso, la acción cívica es una excelente herramienta contra ella, porque a través de la participación constructiva los muchachos canalizan positivamente sus energías y tienen la posibilidad de expresar lo que sienten, lo que son y lo que desean, utilizando caminos diferentes al de la agresión".

Oscar Misle insiste en la necesidad de que padres y maestros den respaldo a la formación social de los niños y adolescentes, de manera que las iniciativas sobrevivan en el tiempo. "Hay que integrar permanentemente la acción social en el proyecto pedagógico de los colegios, porque si no cuentan con el apoyo de la comunidad, estas acciones pueden quedarse huérfanas y no tener continuidad. Y sin continuidad, sólo serán iniciativas bonitas o quijotescas sin posibilidad de multiplicarse socialmente".

Cecodap ofrece asesoría a escuelas y comunidades organizadas. Si usted desea información, visite www.cecodap.org.ve o llame al teléfono (0212) 951.4079.

 

efcastillo@eluniversal.com

Ver también:
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