SUPERMAN
REGRESA CON TODO
Un superhéroe renovado y hasta enredado en un triángulo amoroso viene a conquistar la taquilla de la mano del director Bryan Singer, el mismo de X-Men y X-Men 2. Esta moderna mirada que Hollywood le da a su justiciero globalizado, ya puede verse en las pantallas venezolanas. Idalia De León / Ciudad de México. Enviada Especial
En mejor momento no pudo haber llegado Superman a México. La nación azteca llevaba tres días en vilo esperando los resultados oficiales de las elecciones presidenciales que dieron por ganador a Felipe Calderón con un mínimo margen sobre Andrés Manuel López Obrador. La metrópoli Ciudad de México exudaba una inquietante tranquilidad que se reflejaba en los titulares de prensa, los cuales denunciaban que la situación política del país estaba metida, literalmente, en una olla de presión. Así las cosas, y ante la incertidumbre y la posibilidad de un fraude electoral, los mexicanos (los de a pie) no vacilaron en invocar —medio en broma medio en serio— a su paladín de la justicia, a su héroe particular —el Chapulín Colorado— con la emblemática frase “¿Y ahora, quién podrá defendernos?”. Su siempre cumplidor justiciero no apareció; pronto se dieron cuenta de que quien sí lo hizo fue el mismísimo Superman, el más globalizado de todos los salvadores del mundo creados por la ficción.
Superman, claro está, no llegó a Ciudad de México para inmiscuirse en vericuetos políticos, aunque la prensa de ese país se empeñó —en vano— en llevarlo a ese terreno. Llegó sí para decirle al mundo —por lo menos a la comunidad latinoamericana— que él todavía estaba vivito y coleando, y que a ellos (los mexicanos), les ofrecería un poco de circo.
Inmortal. La cosa empezó hace unos dos años, cuando al director Bryan Singer (Sospechosos Habituales y X-Men), fanático del superhéroe trajeado de azul y rojo, se le metió entre ceja y ceja que el hombre de acero, con sus 68 años a cuestas (la primera historieta se publicó en 1938), tenía todavía mucho que hacer por el bien de la humanidad, y para comprobar, una vez más, que una buena historia puede ser mil veces contada y seguir embrujando al público con el encanto de la novedad.
“Creo que no hay un país en el mundo al que uno vaya y la gente no conozca a Superman”, expresa Singer durante un encuentro realizado con la prensa internacional en la capital azteca. En efecto, la historia del extraterrestre con aspecto de humano, quien llegó a la Tierra para convertirse en un superhéroe que se esconde tras la tímida imagen del reportero del diario El Planeta, Clark Kent, ha sido contada de todas las maneras posibles en dibujos animados, series de televisión, películas y más de 35 títulos de video y DVD. Ahora, con los avances tecnológicos a disposición y un presupuesto de más de 200 millones de dólares, Singer se esmera en hacer totalmente creíble para el ojo exigente del espectador contemporáneo, una historia fantástica que, puede decirse, es la descendiente espiritual de la primera y segunda películas de Richard Donner, Superman La película y Superman II, pues, además de estar dedicada al fallecido Christopher Reeve, echa mano de partes desechadas de esas películas —la última fue hecha 23 años atrás— como la actuación de Marlon Brando como el padre de Superman, Jor-El.
“Superman es parte de la mitología del siglo XX, creo que representa la verdad de la justicia angloamericana que predica la libertad, que aspira a ciertos ideales. El es como lo máximo, es el hombre con las que todas se quieren casar porque es bueno, porque es un superhéroe que no viene de la ira”, dice Singer, hoy de 40 años, cuya especial mirada del superhéroe había recaudado hasta hace un mes atrás unos 160 millones de dólares, solamente en Estados Unidos.
Historia sin fin. Después de cinco años de ausencia, Superman (Brandon Routh) vuelve a la tierra para conseguirse con que su acérrimo enemigo Lex Luthor (Kevin Spacey) ha salido de la cárcel con el plan de robar sus secretos tecnológicos, para su gloria y beneficio personal. Por su parte, Luisa Lane (Kate Bosworth), reportera estrella del diario El Planeta y amor verdadero de la vida de Superman, ha reanudado su vida tras la sorpresiva desaparición del hombre de acero. Ahora la periodista —quien se ha ganado el Pulitzer por un reportaje titulado Por qué el mundo no necesita a Superman— está comprometida con el sobrino del editor del diario y tiene un hijo pequeño. La mesa está servida para el éxito: el planteamiento de un triángulo amoroso —nada más actual—, de una madre que trabaja —actualísimo—, remoza la historia creada por Jerry Siegel y Joe Schuster a finales de los años treinta, época a la que la dirección artística del film rinde un claro homenaje en medio de las modernidades del nuevo siglo.
Singer siempre sintió una afinidad especial con el personaje de Superman, y tenía muy claro lo que quería hacer con él en esta película. Por ejemplo, aunque la cinta no se devuelve al origen del superhéroe, el director no pudo resistir la tentación de mostrar brevemente el momento en que un Superman adolescente descubre sus poderes. “Este toque de Smallville era necesario en la película”, refiere. “Superman y yo fuimos niños adoptados e hijos únicos —señala Singer—. Esas dos coincidencias hicieron que yo siempre sintiera una conexión especial con él. Para mí era muy importante contar su historia a mi manera. Si yo no hubiese tenido el nivel de fanatismo por Superman que me caracteriza no hubiese sabido cómo hacer la película”.
Para que el público de hoy (que lo ha visto todo) pudiese entregarse a la fantasía de este ser que podía volar, Singer se abocó por casi ocho meses a encontrar un actor que se sintiera Superman y que lograra impactar hasta a quien lo viera en el set de filmación. Finalmente dio con Brandon Routh, de 27 años, quien sólo había tenido pequeñas apariciones en series de televisión como Gilmore Girls, Cold Case y Will & Grace. Además de su físico, Brandon tenía un elemento a su favor: era un perfecto desconocido. “El actor que representara a Superman —dice Singer— no debía arrastrar con él el peso de ser una estrella conocida. Yo necesitaba a alguien que actuara y se viera tal cual lo recuerda la memoria colectiva que todos tenemos de Superman”. Pero resulta que la memoria colectiva tenía en mente al Superman del fallecido Christopher Reeve, así que fue difícil para el público —por lo menos para el estadounidense— no relacionar a Brandon con el desaparecido actor.
Con todo. “Creo que mi parecido con Christopher Reeve es más bien positivo porque, de lo contrario, hubiese sido difícil para la audiencia verme como Superman. La semejanza física ayuda a cerrar la brecha”, explica Brandon Routh, de 1.91 metros, y quien despertó una histeria entre las mexicanas sólo comparable con la que provocó su enemigo en la cinta y dos veces ganador del Oscar Kevin Spacey.
El novel actor agrega: “Superman fue difícil para mí porque uno tiene que imaginarse qué se siente ser el ser más poderoso de la Tierra. Fue un reto exigente porque yo soy un poco torpe, aunque esta condición me ayudó a construir a Clark Kent”. Mayor reto, dirán las féminas, es saberse enamorada de Superman y que éste, además, corresponda a ese amor. Al respecto, la única que puede opinar sobre el tema es Luisa Lane, bueno, Kate Bosworth, conocida por su participación en Wonderland: “Vi muchas películas de Katherine Hepburn, a quien admiro muchísimo, para lograr mi personaje, pues mi Luisa Lane es bastante diferente a la que interpretó Margot Kidder en su momento”, expresa la muy delgada actriz, quien compitió para el rol con Keri Russell (Felicity) y Keira Knightley (Orgullo y prejuicio). “La Luisa Lane de antes no había sufrido, pero ahora, como ha vivido la pérdida de un amor, también ha perdido su inocencia. Ahora es madre, y está más madura”, agrega. Esta tecla no la toca Bosworth por casualidad, tiene conciencia de que sobre sus hombros recayó un aspecto importante en la modernización de la trama de Superman Regresa. “Hay una historia de relaciones mucho más compleja entre Superman y Luisa Lane, que puede llevar mucho más lejos a los protagonistas y creo que puede dar pie a una continuación”.

Sospechoso habitual. La fotogenia no es una virtud que acompañe a Kevin Spacey. Esta condición, sin embargo, en la personalidad de este actor estadounidense de 47 años, más que una debilidad podría decirse que es uno de los elementos que lo ayudan a construir personajes oscuros e inquietantes. En persona, el malo de Superman Regresa, muestra una imagen tan luminosa que bien podría encarnar esos papeles de galán bueno para nada que tanto le gustan a su tocayo Kevin Costner. Los adjetivos de “atractivo” e “interesante” que siempre se le achacan con discreción, palidecen ante un hombre que, cuando no hay lente de por medio, puede llevar muy honrosamente el calificativo de buenmozo.
Presentarse a las sesiones de entrevistas vestido de negro, con un vaso desechable de contenido insospechado, y encender dos cigarrillos sin pedir permiso, es los más oscuro que mostró Spacey durante su encuentro con la prensa. Y las preguntas, claro, siempre se enfocaron en ese álter ego que el público prefiere ver de él y en el motivo que lo llevó a México. “No disfruto hacer el papel de villano más que otros personajes. Hay cierta libertad cuando tienes un personaje con parámetros muy abiertos, y eso es lo que me gusta de Lex Luthor, su teatralidad, que tiene muchas características y cualidades diferentes. En todo caso siempre trato de divertirme haciendo todo tipo de papeles. Si el director me describe bien qué es lo que quiere de la escena, hay un instinto que se apodera de mí, una sensación, un humor, una sensibilidad que se refleja en los ojos”.
Apartando lo contento que está por el éxito de la cinta en Estados Unidos, Spacey se siente muy complacido por haber podido trabajar con Marlon Brando, así sea por las bondades de la tecnología. “La escena de la película que más me gusta, nada más por razones sentimentales, es la que hago con Marlon Brando. Recuerdo que cuando salió el primer film de Richard Donner (Superman, 1978), todos los de mi clase de actuación corrimos a verlo, y la verdad es que nunca me imaginé que en algún momento mi nombre aparecería al lado del suyo en los créditos”.
También está satisfecho de haber vuelto a trabajar bajo las órdenes de Bryan Singer, quien lo dirigió hace once años en Sospechosos Habituales, donde encarnó a un pillo inteligentísimo, Roger ‘Verbal’ Kint, papel por el que mereció el Oscar como Mejor Actor de Reparto. “Si Singer decide hacer otra secuela de Superman y me convocan para el film, para mí sería una delicia hacerlo”. Porque claro, Kevin no tiene ningún prejuicio con los remakes o las secuelas. “Muchas veces son simples oportunidades para hacer dinero y en otras se convierten en películas maravillosas porque detrás hay gente verdaderamente interesada en la historia”.
Spacey también corrió al cine a ver Superman en 1978 porque el personaje de la caricatura igualmente era su superhéroe de la infancia. Un superhéroe por el que las mujeres sienten especial atracción aunque digan que van a verlo sólo para complacer a su novio. “Apartando el hecho de que puede volar, es difícil saber cuál es la verdadera razón por la que Superman haya permanecido por tantos años en la mente del colectivo —señala—. Hace poco hice un programa sobre Superman (Look Up on the Sky, The Amazing History of Superman), sobre los cambios que ha sufrido a través del tiempo, su historia, sus orígenes, y allí me di cuenta de que esta idea persistió a través del tiempo de una manera muy poderosa no sólo en la cultura del mundo. Pienso que esto se debe a que hemos necesitado creer en algo, en ideas heroicas, en gente que hace cosas por el bien. En este mundo que se está convirtiendo en un lugar cada vez más peligroso, más cínico, a lo mejor la gente captura en la historia de Superman el sentido de la maravilla y siente que debe creer en eso”. •
DE HEROES Y VILLANOS |
Superman
Brandon Routh
Después de cinco años de
ausencia el hombre de acero y su álter ego, Clark Kent, vuelven justo cuando su principal enemigo, Lex Luthor, sale de prisión. A él se enfrentará nuevamente y utilizará todos sus superpoderes para salvar a la humanidad de la catástrofe que se avecina.
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Lex Luthor
Kevin Spacey
El malo de la película se apodera de la herencia de una anciana, y se dispone, otra vez, a ponerle la vida de cuadritos no sólo a la humanidad sino a Superman, al hacerse cargo de otro enemigo del superhéroe, la kriptonita.
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Luisa Lane
Kate Wosworth
Superman la abandonó sin decir adiós; así que la periodista estrella decidió rehacer su vida. Tuvo un hijo y, además, tiene por pareja a un hombre con mil cualidades
al que sólo le faltaría volar. Con el reportaje Por qué el mundo no necesita a Superman, Lane logra ganarse el Pulitzer.
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Jimmy Olsen
Sam Huntington
Al igual que en las versiones anteriores del superhéroe, Olsen, fotógrafo del Diario El Planeta, se cuela en la historia para contarle a Clark Kent todo lo que ha ocurrido en su ausencia, sin pasar por alto el detalle de que Luisa Lane encontró su camino.
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Kriptonotas
• La cinta fue filmada durante ocho meses en los Estudios Fox, ubicados en Sydney, Australia.
• Para filmar, el director optó por una cámara creada conjuntamente entre Sony y Panavision que contiene un chip de 12 millones de mega-pixeles (calcule que una cámara fotográfica digital estándar sólo tiene unos ocho mega-pixeles).
• Superman Regresa es la primera película no animada en ofrecer escenas (20 minutos) en 3D. Por eso, lo ideal es verla en una pantalla Imax.
• Para que el atuendo característico del hombre de acero siempre luciera como recién
estrenado se confeccionaron 80 trajes, 100 capas, 30 pares de botas y 90 cinturones.
El logotipo característico de Superman se repite en todo el traje del superhéroe a manera de trama. La capa, por su parte, es más grande que en las versiones anteriores de la película y prescinde del logo.
• El actor Brandon Routh debió usar el traje de 10 a 12 horas diarias, lo cual le resultó agotador debido al peso de la capa.
• En la primera escena de la
película aparece una anciana, Gertrude Vanderworth, en su lecho de muerte. Se trata de la actriz Noel Nelly, quien encarnó a Luisa Lane en la película Superman (1948) y en la serie de televisión de los años cincuenta, Las aventuras de Superman. También, el actor Jack Larson, barman de una cafetería cercana al Diario
El Planeta, quien aparece en una escena de diálogo entre Clark y Jimmy Olsen, representó a éste último en la serie
Las aventuras de Superman.
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KEVIN SPACEY Y BRYAN SINGER |
• La foto del actor Glenn Ford, quien encarnó a Jonathan Kent en la versión de Superman de 1978, se puede ver en un portarretrato ubicado sobre un piano en la granja de los Kent.
• Bryan Singer pensó en una breve aparición de Christopher Reeve en la película, pero
el actor falleció justo antes
de empezar la filmación. Singer decidió, entonces, dedicar
la cinta tanto a Reeve como
a su esposa Dana.
• El protagonista de La Pasión de Cristo, James Caviezel, se mostró muy interesado en el papel de Superman; sin embargo, Bryan Singer necesitaba un actor completamente desconocido, y Caviezel ya era demasiado famoso por su participación en la polémica película de
Mel Gibson. |
FOTOS CORTESIA WARNER BROTHERS
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