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Foto: www.shutterstock.com/Oleksii Abramov

Venas
A FLOR
DE PIEL


Aunque todos las vean como un asunto de estética, lo cierto es que las várices implican una serie de molestias físicas. Además, tarde o temprano traerán consigo otras complicaciones para la salud. Si usted las lleva como su cruz, entérese de cómo hacerles frente
Por Annie Suárez

 

 

Calambres, pesadez, calor, picor y enrojecimiento, son algunos de los síntomas que acompañan a esas venas que parecen haberse hecho más visibles y hasta sobresalientes en los miembros inferiores. Ciertamente son antiestéticas, pero más allá de eso, su apariencia es reflejo de que no están cumpliendo de manera correcta su función de conductos sanguíneos, están dilatadas y concentran la sangre por más tiempo del debido. Lo peor del caso es que, tarde o temprano, esas venas, ahora convertidas en las indeseables várices, podrían traer consigo otros problemas. Así que no las subestime.

El dermatólogo venezolano Eduardo Laya conversó con Estampas acerca de los factores que contribuyen a la aparición de las várices y de cómo combatirlas una vez que se han hecho presentes.

De venas a várices
En opinión de Laya, las várices pueden manifestarse por una deficiencia en la función de las venas. "Éstas conducen la sangre desde los miembros inferiores hasta el corazón y poseen unas válvulas que son las encargadas de impedir que la misma se devuelva. Cuando esas válvulas están dañadas, la sangre no asciende y la vena se dilata. Este problema en las válvulas de las venas puede tener origen congénito. Si esto es así, la gente empieza a sufrir de várices desde temprana edad".

El especialista señala que si la madre, el padre o algún antecesor en la familia padecen de várices, es muy posible que los hijos también lo evidencien en sí mismos. "Podría tratarse también de una cuestión genética".

De igual forma, el dermatólogo establece que otro de los factores que contribuyen a la dilatación permanente de las venas en los miembros inferiores es mantenerse de pie o sentado por largos períodos de tiempo. "Esto sucede, sobre todo, por el oficio que se desempeña. Las várices son muy comunes en peluqueras, barberos, odontólogos y cajeros, por ejemplo".


Foto: www.shutterstock.com/Gina Sanders

Más en ellas que en ellos
Laya toca el aspecto del género al referirse al problema de las várices. "En las mujeres es mucho mayor la posibilidad de que se manifiesten. Considero que por cinco mujeres que padecen de várices, sólo un hombre las manifiesta".
El dermatólogo también menciona que algunos medicamentos ingeridos por ellas son responsables de la aparición de várices. "Los anticonceptivos orales, hechos a base de estrógenos y progestágenos sintéticos, pueden hacer que proliferen esas venitas pequeñas que son de color vino de Oporto".

El experto indica que durante el embarazo, debido al efecto de los estrógenos, las mujeres aumentan de peso, y se alteran las funciones relacionadas con la circulación, lo cual puede hacer que las venas de las piernas se dilaten más de la cuenta. "Una vez que pasa el embarazo, muchas de ellas se vuelven a reacomodar, pero es posible que quede una que otra por allí más gruesa de lo normal".

La edad de las várices
De acuerdo a Laya, las várices pueden aparecer a temprana edad si se tiene predisposición, pero, por lo general, a partir de los 25 años se hacen más evidentes entre quienes tienen tendencia a padecerlas. "Esto puede variar dependiendo de los estilos de vida. Por ejemplo, si la madre y el padre evidenciaron en sus extremidades inferiores venas dilatadas, y a esto se suma que la persona es del género femenino, trabaja de pie todos los días, ha tenido varios embarazos y tiene sobrepeso, es muy posible que en sus extremidades inferiores las venas se ensanchen con mayor facilidad y se conviertan en várices rápidamente".

El especialista indica que las várices también son un hecho asociado con el envejecimiento, porque en personas mayores, éstas pueden hacerse más visibles. "Esto sucede porque los tejidos que las sostienen se vuelven más flácidos con el paso de los años y éstas se hacen evidentes con más facilidad. Además, cuando estamos viejos, no sólo se ven las venas y los vasitos, sino también se presentan moretones. Esto es lo que se conoce como púrpura senil".


Foto: www.shutterstock.com/Kovalev Serguei

Maneras de retrasar su aparición
Aunque en algunos casos las várices son un hecho que, sin duda, en algún momento de la vida se consumará, de acuerdo a Laya se puede retrasar su aparición si se siguen algunas recomendaciones y se controlan algunos hábitos.
En primer lugar, el especialista recomienda hacer ejercicio. En su opinión no hay pretexto para no tomarse unos minutos para ello. "El ejercicio, cualquiera que sea, es bueno para la circulación. Caminar es muy beneficioso, ya que el hombre camina sobre una esponja que se comprime a cada paso. Con esto quiero decir que el aplastamiento de las venas del pie impulsa la sangre, de ahí que el uso de calzado de tacón alto por las mujeres, impide el funcionamiento normal de esta esponja. En espacios muy pequeños se puede caminar en la punta de los pies, ya que al hacerlo los músculos actúan como una bomba, comprimiendo las venas, enviando la sangre hacia arriba, hacia el corazón. Montar bicicleta y nadar también son ejercicios recomendables".

Otra manera de ayudar a la circulación, según el experto, es colocar las piernas en alto durante 15 minutos al día. A esto, Laya suma el uso de vendas de compresión elásticas en el caso de las personas que se sientan o están de pie por largas jornadas. "Existen vendas de diferentes gradientes de presión: leve, moderada y máxima. Esto se expresa en milímetros de mercurio. En la mayoría de los pacientes es suficiente entre 20 y 30 mm Hg. Hay medias fabricadas en función de este principio, pero a la gente le incomoda utilizarlas. Es cuestión de acostumbrarse".
Otras maneras de retardar la presencia de várices es mantener el peso estable, evitar el cigarrillo, usar ropa holgada, utilizar calzados cómodos. Si ya se sabe que se tiene tendencia a padecer este problema, es preciso hacerse un chequeo anual.

Asunto serio
Para algunas personas las várices sólo son un problema de estética. No obstante, este problema no debe ser subestimado debido a que las venas dilatas originan:
• Insuficiencia circulatoria venosa.
• Dolor en la pierna afectada, a menudo descrito bajo los términos de pesadez o cansancio.
• Aparición de úlceras.
• Flebitis y coágulos sanguíneos intravenosos.
• Hemorragias (Fleborragias).
• Los coágulos intravenosos de las venas profundas pueden originar embolia pulmonar.

Tipos de tratamiento
Entre los tipos de tratamiento se encuentran las medidas quirúrgicas: ligadura de la vena insuficiente y fleboexerésis (strippin). En esta última, el cirujano hace una incisión en el tobillo y otra en el extremo de la ingle, precisando la vena varicosa, para luego extraerla con un fleboextractor halándola por debajo de la piel. Este procedimiento es aplicable a venas grandes y requiere de anestesia general y reposo de varias semanas, dependiendo del paciente o del caso. Otra manera de hacer este procedimiento es realizando incisiones quirúrgicas pequeñas sobre las venas individualmente para extirparlas.

El dermatólogo, partiendo de su experiencia, recomienda la aplicación de la técnica de la escleroterapia, que consiste en inyectar en las venas un líquido con propiedades esclerosantes (polidocanol), el cual no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios de relevancia. Este es un procedimiento ambulatorio, no produce dolor y el paciente puede reincorporarse a su rutina normal de inmediato.
De acuerdo al experto, existen dos maneras de realizar la escleroterapia. La primera, definida como el modo convencional, consiste en inyectar esta sustancia de manera líquida. "Particularmente, prefiero hacer uso del polidocanol, porque produce menos dolor. Aunque sentir dolor o no, depende del paciente. Por otra parte, en algunas personas pueden aparecer manchas en la piel después de la inyección, pero esto no es culpa del médico ni de la sustancia que se aplica ni de la técnica. Puede tratarse de cierta predisposición a un trastorno pigmentario. Lo bueno es que no le sucede a todas las personas. En mi opinión éste es el método más seguro hasta el momento".

La segunda manera de introducir el polidocanol en la vena es aquella conocida como técnica de la espuma. "En este caso, tengo que decirlo, todavía es un procedimiento relativamente nuevo e implica el riesgo de producir trombosis cerebral o pulmonar, y es posible que promueva la formación de muchos más coágulos después de su aplicación", asevera el especialista.

Para ambos tratamientos es fundamental la pericia del operador. "Si el especialista no está en capacidad de agarrar la vena, todo está mal. Debe tener mucha experiencia. Lo que da efectividad y resultados satisfactorios es que se proceda bien".

De igual forma, Laya se refiere al uso del láser, el cual también brinda el beneficio de una rápida recuperación. "Existen distintos tipos, de CO2, de argón, el Neodimio-Yag, entre otros".

Con relación al tratamiento del láser, Laya hace algunas aseveraciones a considerar: "Es una novedad tecnológica como una herramienta para el tratamiento de las várices, pero tiene limitaciones: deben ser venas extremadamente delgadas y a flor de piel, puede dejar pigmentaciones y su costo es elevado. Por otra parte, existe una aplicación del láser intravascular con resultados exitosos, que consiste en introducir un catéter en la vena varicosa para lograr que la luz emitida la cauterice internamente".

Costos de tratamiento
El dermatólogo explica que el precio de un tratamiento para las várices varía mucho, ya que depende de varios factores a evaluar para cada caso. El costo de cada consulta puede oscilar entre 190 y 400 bolívares fuertes. "Particularmente, nosotros cobramos 190 bolívares fuertes la primera consulta y posteriormente 150 bolívares fuertes. Sin embargo, hay quienes cobran por paquetes, pero no estoy de acuerdo con esto. Lo considero antiético, porque no se le puede decir a un paciente que en un determinado número de sesiones su tratamiento estará terminado. No se puede curar a un paciente en cinco consultas, eso es falso. Tengo pacientes que traté hace años y están de nuevo en consulta, porque se aplica tratamiento para las várices que están visibles, pero no para las que aún no se han hecho presentes. Eso también depende del estado del paciente. Hay personas que necesitan más tratamiento que otras. Así que no se puede fijar un número determinado de veces en las que deberán venir a consulta".

Tipos de várices

Grado 1
Tan sólo son un problema de tipo estético, aunque en determinadas ocasiones pueden producir sensación de pesadez y cansancio en las piernas. Tienen la apariencia de un estallido de cohete o cabeza de medusa; generalmente, estas várices no presentan ningún tipo de sintomatología, razón por la cual, de una manera equívoca, el paciente frecuentemente no les presta atención.

Grado 2
Son más visibles, dilatadas y tortuosas. Un alto porcentaje de los pacientes presenta sintomatología. Este tipo de várices ya empieza a ser un problema para la salud. Normalmente, con la edad, suelen producir flebitis superficiales dolorosas o pequeñas fleborragias (sangrado de una vena).

Grado 3
Son de mayor dilatación y tortuosidad. El paciente refiere presencia de "cables" en sus piernas. La sintomatología en estos casos tiende a ser más intensa e incapacitante.

Grado 4
Similares a las de grado tres, pero van acompañadas de algunas complicaciones como cambios tróficos en la piel, úlceras, etcétera.

¿Várices internas?
Laya señala que aunque en el argot popular se tiende a hablar de "várices internas", éstas, en su gran mayoría, son externas. No obstante, recuerda un caso fuera de lo común que le tocó tratar. "Una vez una señora vino a mi consulta y tenía las piernas muy gruesas. Recuerdo que cuando le hicimos una flebografía tenía varices internas. Fue un caso particular, pero puede ser que existan otros similares". Por otro lado, no necesariamente las venas que se ven con facilidad son várices, según explica Laya. Ante la presencia de cualquier síntoma, debe hacerse un diagnóstico clínico. "Antiguamente se hacía una flebografía o venografía, que consistía en inyectar un líquido especial que servía de medio radiopaco de contraste, para que al realizar una radiografía se reflejara el estado de las venas. Eso ya no se utiliza. Ahora el método a seguir es la ecografía doppler, que consiste en emplear ultrasonido para examinar el flujo de sangre en las arterias y venas grandes que irrigan los brazos y las piernas. No es un procedimiento molesto".

Coordenadas
Eduardo Laya, dermatólogo. Director de la Clínica
de Várices Kowalenko. Av. Vollmer, Edificio Normandie,
piso 1. San Bernardino.
Correo: lwkowalenko@hotmail.com
Telfs.: (0212) 574.1019 / 1997

Fuentes consultadas
Medline Plus

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/
Mundo Várices
www.mundovarices.com

asuarez@eluniversal.com

 
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