 |
La
prueba
Las mujeres deberían someterse a exámenes de la
tiroides cada cinco años a partir de los 35, según
Lewis Braverman, jefe de endocrinología en el Boston
University Medical Center. Hay otro test denominado prueba TRH,
que prefieren algunos médicos y terapeutas alternativos
por considerar que ofrece una forma más exacta de diagnosticar
desórdenes sutiles. Sin embargo, este test es costoso
y pocos médicos recurren a él porque consideran
que la prueba TSH es igual de buena. Uno u otro debería
ser aplicado a las siguientes personas:
l
Mujeres que presentan, sin que haya explicación, dolores,
intolerancia al frío, pérdida de cabello, problemas
de sueño, fatiga, piel seca, estreñimiento, aumento
de peso, olvidos o períodos menstruales dolorosos
l
Hombres con estos síntomas. Aunque las mujeres son hasta
diez veces más propensas a sufrir problemas de la tiroides,
los hombres no son inmunes.
l
Mujeres con problemas para concebir o que hayan sufrido un aborto
l
Cualquiera con el colesterol alto
l
Mujeres con depresión.
l
Mujeres que han dado a luz recientemente o están entrando
a la menopausia. La enfermedad de la tiroides a menudo es desencadenada
durante períodos de cambios hormonales.
l
Mujeres con antecedentes familiares de desórdenes de
la tiroides u otras enfermedades autoinmunes. |
Delicado equilibrio
Alice Lesch Kelly
¿Siente cansancio? ¿Está
ganando peso? ¿Está triste? Pudiera pensar que es
depresión, pero podría tratarse de su tiroides, una
de las partes menos conocidas de la anatomía humana.
"Usted está deprimida",
me anunció mi médico hace tres años. Después
de pronunciar este veredicto, me entregó tres hojas de papel:
una prescripción para un antidepresivo, otra para somníferos
y una referencia para ir a un terapista. "Si esto no funciona,
regrese en un mes". Por supuesto que estaba deprimida -tenía
insomnio. Durante semanas había dormido sólo dos o
tres horas cada noche. Apenas podía trabajar o atender a
mis hijos. Me sentía demasiado cansada como para hacer ejercicio
y estaba ganando peso. ¿Quién no se deprimiría?.
"¿Está seguro de que no es mi tiroides?",
le pregunté a mi doctor. Como redactora de artículos
sobre salud, sabía un poco sobre la mayoría de los
problemas médicos comunes, aunque mi esposo le dirá
que sé tanto como para imaginar que tengo todas las enfermedades
sobre las cuales escribo. Pero estaba segura de que mi insomnio
tenía una causa fisiológica.
"No es su tiroides", dijo el médico. "Usted
es demasiado joven". (Yo tenía 36 años.) "Además,
no tiene antecedentes familiares de enfermedad tiroidea". Comencé
a tomar las pastillas para dormir, pero me abstuve de los antidepresivos
y el terapista. Dos semanas después, tras una menstruación
inusualmente larga y agotadora, estuve incluso más segura
de que mi problema no era psicológico. Realicé cierta
investigación y concluí que debía ser mi tiroides.
Volvía al consultorio de mi médico e insistí
en un examen de sangre.
Un par de días después, mi doctor me llamó.
"Tenía razón", admitió tímidamente.
"La actividad de su tiroides es muy baja". Los niveles
en la sangre de la TSH (la hormona que estimula la tiroides), que
es segregada por la glándula pituitaria, normalmente alcanza
de 0,5 a 5,0 microunidades por mililitro. Mi TSH era bastante elevada
-28-, lo que significaba que la glándula pituitaria estaba
trabajando tiempo extra en un intento por impulsar mi tiroides a
la acción.
El diagnóstico oficial era tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad
autoinmune y la causa más común de hipotiroidismo.
Mis propios anticuerpos estaban destruyendo gradualmente mi tiroides,
haciéndola incapaz de producir cantidades adecuadas de hormonas.
Cuando su tiroides produce demasiadas hormonas tiroideas, usted
tiene hipertiroidismo. Los síntomas incluyen irritabilidad,
nerviosismo, temblores musculares, pérdida de peso, problemas
de sueño, depresión, intolerancia al calor, períodos
menstruales irregulares y los ojos lucen rojos, irritados o hinchados.
La gente con hipertiroidismo generalmente es tratada con iodina
radiactiva, otros medicamentos o cirugía.
Entre los 12 a 15 millones de estadounidenses que presentan desórdenes
de la tiroides, 70% tiene hipotiroidismo, según la Thyroid
Foundation of America. Es tan extendida que el Synthroid (levotiroxina),
el fármaco más empleado para su tratamiento, ocupó
el tercer lugar entre las medicinas más recetadas en 2002
en EEUU.
Entonces, ¿por qué mi médico no la detectó?
Parte del problema es que el hipotiroidismo causa sueño en
exceso, no insomnio, además de síntomas tales como
fatiga, depresión, aumento de peso e intolerancia al frío.
Sin embargo, hay algo más implícito. "Cuando
una mujer le describe a su médico estos síntomas,
es probable que él les reste importancia por considerarlos
síntomas de envejecimiento", indica Lewis Braverman,
profesor de medicina y jefe de endocrinología, diabetes y
nutrición del Boston University Medical Center.
El hipotiroidismo es apenas uno más en una serie de enfermedades
de la mujer (las féminas son diez veces más propensas
a sufrirlo que los hombres) que ha recibido poca atención
por parte de la comunidad médica. "El sistema está
parcializado y tiende a no estar muy interesado en cosas que afectan
a las mujeres de edad avanzada", señala Mary J. Shomon,
autora del libro Living with Hypothyroidism. "La gente
asume que a medida que envejece, se supone que aumente de peso y
se canse. Pero ése no es el caso".
Cerca de una de cada ocho mujeres desarrollará un desorden
de la tiroides en algún momento de su vida. Sin embargo,
no podría decir dónde está mi tiroides (se
encuentra en el cuello, justo debajo de la manzana de Adán)
o qué hace (regula el metabolismo y produce hormonas que
influyen en todos los órganos, tejidos y células del
cuerpo). Y si bien la mayoría de los pacientes tiene 50 ó
más años, el hipotiroidismo es común entre
mujeres cuarentonas, treintañeras y veinteañeras.
La enfermedad de la tiroides puede diagnosticarse fácilmente
mediante un examen de sangre y, en la mayoría de los casos,
tratarse únicamente con una pastilla diaria. Sin embargo,
hasta diez millones de estadounidenses -quizás más-
presentan este padecimiento sin que les haya sido diagnosticado,
lo cual puede ser un verdadero infierno. "Usted puede estar
condenado a una vida de enfermedad crónica", señala
Shomon. Los problemas pueden incluir enfermedad cardiovascular,
infertilidad, aborto y una clase de coma que podría ser fatal.
Por fortuna, la conciencia sobre los problemas de la tiroides está
aumentando. Organizaciones tales como la American Association
of Clinical Endocrinologists y la American Thyroid Association,
y gente preocupada por los pacientes, como Shomon, están
alentando a los médicos a administrar pruebas de sangre para
tiroides a cualquiera con síntomas o factores de riesgo (tales
como antecedentes familiares de enfermedad de la tiroides o padecimientos
autoinmunes). También están recomendando a las mujeres
que presionen a sus médicos para que las sometan a estos
exámenes cuando sospechen de un problemas con la tiroides.
Cuando mi médico cambió mi diagnóstico de depresión
a hipotiroidismo, cambié la prescripción de antidepresivos
por una pastilla diaria de Synthroid, que tomaré por el resto
de mi vida. En una semana o dos me sentí mejor. Mi sueño
regresó a la normalidad, mi energía se incrementó
y mi depresión desapareció.
En general, gracias al descubrimiento y tratamiento de mi hipotiroidismo,
soy yo misma nuevamente -descansada, energética y feliz de
haber confiado en mis instintos e insistido en un examen. l
|