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La renovada Oprah Winfrey
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Relájese
Tomarse las cosas con calma es la mejor
receta para lucir radiantes. Según Oprah Winfrey la serenidad
y el sosiego son la última y más barata fórmula
de belleza
Una vida sin estrés sería bastante
aburrida. Pero una existencia con demasiada presión resulta
deprimente y peligrosa. El estrés es la forma en que el individuo
reacciona cuando se ve atrapado entre la espada y la pared y, con
frecuencia, se origina en el cambio.
En ocasiones es la buena suerte la que resulta abrumadora -un nuevo
bebé genera exigencias que nunca pudieron preverse. A veces,
sencillamente uno se encuentra atascado en el tráfico, preocupado
por llegar tarde. De vez en cuando el destino se torna cruel y arrincona
a la persona: su médico le participa un diagnóstico
alarmante; su esposo queda desempleado. A menor control sobre las
propias circunstancias, mayor el estrés que se experimenta.
La mente reacciona inundando el cuerpo de hormonas del estrés
-el cortisol y la adrenalina- cuyo propósito es estimular
suficientemente al individuo para sacarlo de la terrible situación
en que se encuentra. Si somos suficientemente afortunados, nos forzamos
a salir del paso o nos adaptamos y el estrés disminuye. No
obstante, si no es posible escapar o adaptarse, el estrés
se hace crónico -y las hormonas del estrés se tornan
tóxicas. Se acelera el corazón, se olvidan las cosas,
se sufre de insomnio y se debilita el sistema inmunológico
por causa de la fuerte presión.
En el mundo tan vertiginoso en que vivimos, resulta imposible evitar
el estrés, pero ir aprendiendo a superarlo es, por otro lado,
una de las acciones más saludables y embellecedoras que podemos
emprender.
La popular figura del entretenimiento Oprah Winfrey comparte su
secreto para verse cada vez más saludable y bella. "Darse
un baño sin apuros, con un delicioso jabón líquido,
frotarse el cuerpo con una esponja, disfrutar de un champú
mentolado, aplicarse un enjuague o masajear un poco el cuero cabelludo
con una mascarilla capilar... disfrutando del sencillo acto de la
limpieza y el consentimiento personal es un secreto de belleza infalible
y, además, no demanda mucho tiempo. Pero, ¿por qué
detenerse allí? Ponerse unas finas rodajas de pepino frío
sobre los ojos, después de aplicarse un buen aceite corporal
o una fresca crema humectante, y recostarse por unos minutos dejando
la mente vagar es una de las cosas más extraordinarias y
simples de la vida. Este acto de respeto y consideración
personal lo transformará por completo. Se trata de un simple
gesto de belleza, sin grandes inversiones ni cosméticos de
última generación, usted verá el efecto renovador
y estimulante de un momento dedicado exclusivamente a su persona".
No obstante, las rutinas de belleza, los tratamientos cosméticos
y las manos diligentes de los profesionales del área son
recursos sumamente efectivos y placenteros, pero lo que no se puede
olvidar es la capacidad humana de detenerse unos minutos y dedicárselos
a sentirse y verse mejor. Si no puede eliminar totalmente el estrés,
puede al menos -luego de un día especialmente terrible- disfrutar
de una ducha tibia y relajante aunque sea de diez minutos. l
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