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Fascinación
por las cuadrículas
Andrés Palacios
pasa la mayor parte del tiempo en su estudio, buscando la mejor
forma de hacer coincidir palabras dentro de las rejillas blanquinegras
que domingo a domingo publica Estampas, para el deleite de
todos sus lectores. María de
los Angeles Herrera
Más que por su trabajo como comunicador
social especializado en el área publicitaria, Andrés
Palacios es conocido por retar cada domingo a los crucigramistas
venezolanos con un pasatiempo lleno de claves que no considera ni
fáciles ni difíciles, sino simplemente diseñadas
para despertar la curiosidad y el deseo de aprender de todos aquellos
que se atreven a aceptar el desafío.
Con 20 años a cargo de una de las secciones
fijas más esperadas de la revista, Palacios logra despertar
los comentarios más disímiles dentro del particular
entorno de los aficionados a los juegos de palabras. Semanalmente
recibe decenas de correos electrónicos de quienes lo felicitan
por su labor, le consultan dudas sobre alguna definición
o simplemente le comunican que han encontrado algún error
de construcción, luego de la escrutadora evaluación
de sus creaciones.
Detrás de la
rejilla
Un examen de lapso en cuarto grado basado en un crucigrama pleno
de conceptos vistos durante el año escolar, le reveló
a Palacios el fascinante mundo que hay detrás de los crucigramas.
Muy temprano descubrió que era interesante ver cómo
"se tramaban letras y salían palabras que se cruzaban
unas con otras", de allí en adelante comenzaría
un largo camino que lo llevaría a surtir con sus pasatiempos
a distintos medios impresos venezolanos, entre ellos El Universal,
Así es la Noticia, Notitarde y El Ucabista.
Su vida ha transcurrido entre la lectura, el
mundo de la publicidad, el ejército, las oficinas del Banco
Obrero y las aulas de la Universidad Central de Venezuela; quizá
sea esto lo que le permite ostentar un amplio nivel cultural. En
sus inicios, Palacios concibió un crucigrama con 29.199 definiciones,
y aunque no logró obtener un récord mundial por su
titánica labor, consiguió numerosos reconocimientos
en el país.
Su trabajo dentro de Estampas, que comenzó
formalmente en 1984, fue precedido por la publicación de
un crucigrama para conmemorar el bicentenario del nacimiento de
Simón Bolívar. Muchos de sus fanáticos comenzaron
a seguirle la pista a partir de ese momento.
Sin vacíos
Palacios cuenta que para crear un crucigrama comienza a trabajar
"a partir de plantillas que tienen una cantidad determinada
de cuadros en blanco", así va armando un diseño
regido únicamente por los patrones de la simetría,
buscando agradar en todo momento a sus exigentes seguidores.
Finalizada esta primera etapa, Palacios comienza
a rellenar los espacios en blanco, colocando las palabras más
largas primero, para luego cruzarlas con las más cortas.
Confiesa que él también ha pasado por numerosos aprietos
cuando se encuentra con dos letras a las que no puede conseguirle
una acepción. "Es allí donde comienza el trabajo
de hormiguita, de buscarle un significado a esas dos letras para
no dejarlas guindando", porque para él la idea de un
crucigrama es no dejar vacíos, pues le quita seriedad al
pasatiempo.
Sin darle importancia extrema al tiempo que
dedica a cada una de sus obras, el acucioso crucigramista señala
que la práctica le ha dado la rapidez que necesita para elaborar
más de sesenta crucigramas al mes, que debe entregar a sus
distintos clientes. Aunque se ha ido integrando a la era digital,
admite su preferencia por el rellenado manual de las rejillas que
construye, quizá por ser un periodista de la "vieja
escuela", donde todo se resolvía con lápiz y
papel en mano.
Enigmas que motivan
Perseverante en la búsqueda de nuevas descripciones para
términos que emplea comúnmente en sus crucigramas,
Palacios permanece atento a cualquier suceso, expresión o
palabra que sea susceptible de ser incluida dentro de una cuadrícula:
"Si descubro algo que me llama mucho la atención y que
yo veo que no es usual, ni digerible tan fácilmente por la
gente que tiene por costumbre leer periódicos o revistas,
hago la referencia", pero es enérgico al recalcar que
nunca ha colocado una palabra cuya existencia no pueda ser probada.
A Palacios le satisface ver cómo
la gente rastrea su trabajo. Piensa que a sus seguidores los motiva
"el hecho de aprovechar bien el tiempo, de tener un poco más
de conocimientos sobre algo que desconocen", además
de permitirles incrementar su agilidad mental a través de
definiciones que retan constantemente a la memoria. En su opinión,
"el crucigrama es en cierto modo es un elemento que tiene un
contenido didáctico muy profundo" y que promueve la
culturización de aquellos que se sienten motivados a descifrar
sus claves.
| Nada es imposible |
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Para aquellos que pasan horas devanándose
los sesos tratando de resolver los múltiples enigmas
horizontales y verticales publicados semanalmente en Estampas,
Andrés Palacios brinda una serie de recomendaciones.
De esta manera pretende dar respuesta a las personas que lo
critican por la aparente dificultad de sus creaciones.
Animo, paciencia, perseverancia
y curiosidad son cuatro condiciones básicas para cualquiera
que se dé a la tarea de resolver los crucigramas elaborados
por Palacios, aunque independientemente de eso es necesario
tener a mano algunas herramientas útiles, entre ellas
un diccionario especializado para crucigramistas, el Almanaque
Mundial y una enciclopedia como la Encarta o la publicada
por la Editorial Sopena.
En cuanto a la resolución
en sí, Palacios sugiere comenzar por las definiciones
de poca dificultad, debido a que las letras sueltas pueden
ser útiles a la hora de adivinar cuál palabra
es la que realmente debe ocupar el espacio en blanco.
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| Pasatiempo en masa |
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Venezuela cuenta con una considerable
cuota de aficionados a los crucigramas, algunos practican
por su cuenta, mientras que otros han conformado grupos que
les permiten competir entre sí, mientras enriquecen
su cultura general.
Carmen Lozada, ama de casa de 79
años, disfruta resolviendo juegos de palabras y ha
seguido a Palacios desde sus inicios en la revista Estampas.
Piensa que este ejercicio mental la mantiene activa y le permite
interactuar con sus hijos y nietos, a los que recurre cuando
se queda trancada en una palabra.
Carlos Daza, un comerciante caraqueño
de 74 años de edad, formó una peña con
unos amigos socios del Club Campestre Los Cortijos. Pese a
que ha recibido los embates de varios accidentes cerebrovasculares,
su fascinación por los crucigramas sigue intacta, al
punto que ha adquirido todos los libros y enciclopedias utilizados
por Palacios, porque para Daza lo interesante de estos pasatiempos
está en el nivel de ilustración que se adquiere
al encontrar respuesta a las claves y definiciones poco comunes.
Luis Romero, profesor de matemáticas
retirado de las aulas, cuenta que su afición le viene
de familia. Ahijado de Daza e integrante de su grupo de crucigramistas,
confiesa que a sus 55 años los crucigramas le permiten
conservar la mente lúcida y despierta. En su técnica
es bastante meticuloso: comienza a resolverlos por cuadrantes,
porque incluso en esos momentos no puede pasar por alto su
inclinación matemática.
Iván Nava Landaeta, director
general del Instituto Juncal, es fanático de los crucigramas
desde que estudiaba en la universidad. Se tarda en resolver
el pasatiempo dominical de Estampas, pues atiende al
estricto orden en el que vienen dadas las claves. Nava define
las creaciones de Palacios como acuciosas, llenas de conceptos
que constantemente facilitan la adquisición de conocimientos
en áreas diversas.
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| Práctica regenerativa |
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Se ha descubierto que resolver
crucigramas es beneficioso para las personas de la tercera
edad, incluso para aquellas que presentan cuadros iniciales
de Alzheimer y otros padecimientos relacionados con la demencia
senil.
Según un estudio publicado
en el New England Journal of Medicine, la práctica
periódica de actividades que implican un considerable
esfuerzo mental contribuye con la formación de neuronas
y la realización de numerosas conexiones cerebrales,
retardando los efectos degenerativos producto de la aparición
de estas enfermedades.
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Ver también en Encuentros:
- Pura maravilla
- La dramática vida de Roman Polanski
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