| Increíble historia
Esta chica engañó a policías,
doctores y jueces, y envió a un hombre inocente a prisión
. Max Haines
Cathy
Crowell, de 16 años de edad, tenía mucho miedo de
quedar embarazada. Cathy había sido educada por padres adoptivos
la mayor parte de su vida. Ahora, si de hecho estaba embarazada,
sería enviada a una institución estatal. No habría
escuela normal, no habría futuro. Su vida quedaría
destruida.
Cathy y un muchacho del vecindario no habían
tomado precauciones esa noche de verano del día 8 de julio
de 1977. El chico esperó hasta que los padres de Cathy se
durmieran para escalar por la ventana y meterse en su habitación.
No era la primera vez que pasaba, pero en esta ocasión fue
diferente. El insistente pensamiento de un embarazo no deseado no
abandonaba la mente de Cathy.
A la noche siguiente, un oficial de policía
que patrullaba el suburbio de Beverly en Chicago se cruzó
con una adolescente sollozando. La muchacha desarreglada y con ropas
rasgadas tenía marcas de haber sido violada. Fue trasladada
a la comisaría. La adolescente asustada contó su historia
a la oficial de policía Anna Carroll.
Entre lágrimas, relató la historia
de cómo la habían seguido tres hombres en un auto.
Ellos habían salido del auto arrastrándola hasta el
vehículo. Un hombre le sujetó las piernas y otro la
violó. Cathy había luchado. Había arañado
la cara y el pecho de uno de los hombres. El violador se puso furioso
y le pegó a la chica. También le rajó el abdomen
con el vidrio roto de una botella de cerveza vacía, antes
de lanzarla fuera del auto, con sus ropas.
Cathy fue conducida a un hospital, donde se
le descubrieron varias heridas y magulladuras. También eran
evidentes algunas magulladuras en su estómago. Después
que un doctor tomara algunas muestras de su vagina, la dejó
marchar a casa.
Unos días más tarde, se llamó
a Cathy a la comisaría de Homewood, donde se le mostraron
cientos de fotografías, pero fue incapaz de identificar a
su atacante. Un artista policía estuvo horas con ella, preguntándole
detalles sobre la posible apariencia de su violador. Poco a poco,
salió un dibujo de un hombre bien afeitado y rubio. Todo
el mundo quedó satisfecho con el resultado tan detallado
del dibujo.
Más tarde, se le mostraron más fotos a Cathy. Esta
vez, señaló una que se parecía al dibujo. Después,
fue capaz de elegir a alguien en una alineación de hombres.
Su nombre era Gary Dotson.
Cathy repitió su historia durante la
audiencia para celebrar el juicio contra Gary Dotson. La volvió
a repetir el 22 de mayo de 1979, donde apuntó con su dedo
acusador a Dotson desde el estrado. En esos momentos Cathy estaba
regularizando su relación con David Webb, con el que más
tarde se casaría. Debido a sus apariciones ante los tribunales,
Cathy tenía que contarle a David que había sido violada
dos años antes, en 1977, y que ella esperaba que este hecho
no fuera a arruinar su relación. David le aseguró
que la amaba y que no importaba lo que hubiera ocurrido en el pasado.
Durante el juicio de Dotson, Cathy dio detalles
explícitos de la descripción física de su atacante,
confirmando que su cara no estaba a más de medio metro de
la de ella. Describió sus ropas, hasta incluso su cinturón
blanco.
El veredicto fue rápido y claro: culpable.
Gary Dotson fue sentenciado a entre 25 y 50 años en prisión.
Un violador enviciado había sido apartado de las calles.
Sin embargo, había algo que resultaba
ser terriblemente incorrecto. Gary Dotson podía ser posiblemente
inocente. El siempre proclamó que nunca había visto
a ninguna Cathy Crowell antes de sus apariciones ante el tribunal.
Más tardé, la chica confirmó
haber fabricado los hechos, engañando a la policía,
doctores, abogados y jueces. Aquí está su historia.
Esa noche de julio de 1977, Cathy se quedó
petrificada al pensar que podría estar embarazada. Para cubrir
un posible embarazo, se rompió sus ropas y se autohirió.
A ella siempre le resultaba fácil herirse. Fue ella misma
quien se rasgó la barriga con el cristal de la botella de
cerveza rota.
Cathy continuó contando mentiras, pensando
que nunca nadie sería llevado a juicio, ya que, al fin y
al cabo, el violador no existía.
Incluso cuando escogió a Dotson, ella
pensó que él dispondría de una coartada y se
levantarían las suficientes dudas como para absolverle. Pero
la historia de Cathy construyó un muro de culpabilidad alrededor
del hombre acusado, un muro lo suficientemente convincente no sólo
para que lo declararan culpable, sino también para que lo
sentenciaran a una larga condena.
Los años pasaron. Nadie pensó
mucho en Gary Dotson. Cathy, de hecho, olvidó su nombre,
pero afirma haber tenido siempre presente un nudo en el estómago
ante la idea de haber mandado a un hombre inocente a prisión.
Cathy se casó con David Webb. Se asentaron
en New Hamshire, donde Cathy tuvo dos niños. Nadie pensaba
mucho en Gary Dotson, excepto Cathy. A raíz de ello se volvió
profundamente religiosa.
El hecho de haber enviado a un hombre inocente
a prisión ocho años antes se había convertido
en un acto impensable. Cómo rectificar lo injusto se convirtió
en una obsesión que la consumía, pero no tenía
una solución fácil.
Tras pensárselo mucho, Cathy se lo
contó a su pastor y a su marido. Su gran miedo de perder
a su esposo, si se llegaba a enterar, era infundado. David Webb
permaneció al lado de su mujer durante los ocupados meses
que le siguieron.
Los Webb contrataron a un abogado con la expresa intención
de recobrar la libertad de Dotson. El abogado tuvo éxito
al conseguir una audiencia para Dotson la primavera de 1985. El
juez no creyó la historia de Cathy y devolvió a Dotson
a la prisión.
Siguiendo
el consejo de sus abogados, los Webb estuvieron de acuerdo en que
algo de publicidad jugaría un papel importante para recobrar
la libertad de Dotson. No tenían ni idea de que el resultado
del asunto Webb-Dotson tocaría un punto delicado con la prensa.
El público no se cansaba de escuchar cosas sobre el caso
de la chica que mandó a un hombre inocente a prisión.
Y lo que era más extraño, Dotson no le guardaba rencor
a la chica que le había arruinado la vida, pero apreciaba
que finalmente revelara la verdad, incluso aunque le hubiera llevado
ocho años.
La historia de Cathy apareció en varias
revistas nacionales. Apareció en varios programas televisivos
como Today Show y Good Morning America.
Mientras tanto, el abogado de Gary Dotson
pidió al gobernador del estado y a la Junta de Revisiones
de Prisioneros de Illinois que le otorgaran una Audiencia Ejecutiva
de Clemencia. También presentó el caso para que se
pudiera liberar a Dotson bajo fianza de 100.000 dólares.
En mayo de 1985, la Junta de Revisión
Estatal escuchó el sensacional caso de Webb-Dotson. Las audiencias
fueron televisadas nacionalmente. El 12 de mayo, el gobernador del
estado le concedió a Dotson una conmutación de sentencia.
Dotson estaba libre, pero no vindicado. Todavía era un violador
convicto.
En abril de 1989, la oficina del Procurador
Estatal anunció que los cargos contra Dotson habían
sido retirados. Habían pasado doce años desde el ficticio
ataque contra Cathy Crowell. l
Ilustraciones: David Márquez
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