La vitamina
del embarazo
El ácido fólico juega un papel
esencial en el desarrollo de una gestación sin complicaciones. Conozca cuáles son sus beneficios, dosis adecuadas y mejores fuentes. Betzy Barragán
Desde hace más de una década
se conocen los beneficios que tiene
el consumo de suplementos de ácido fólico antes y durante los primeros meses de embarazo; sin embargo,
hoy en día, son muchas las mujeres
en edad fértil que parecen no saberlo. Una buena cantidad de féminas
admite conocer sus bondades,
pero muy pocas lo añaden
a su dieta.
En 1991, un grupo de investigadores británicos descubrió que los folatos –otras de las denominaciones del
ácido fólico– reducían en gran
medida (70 por ciento aproximadamente) las probabilidades de que un neonato sufriese de espina bífida o de algún otro padecimiento del tubo neural. A raíz de
estos resultados, muchos integrantes de la comunidad médica se preocuparon
por recomendar la ingestión de suplementos a todas las mujeres que quisieran
encargar un bebé.
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Las investigaciones en torno a este complemento, también conocido como vitamina B9, prosiguieron. La clave era averiguar en qué consistía su acción en la disminución de los problemas del tubo neural ya mencionados. La respuesta apareció en un artículo publicado en The New England Journal of Medicine: “Las pacientes que han tenido un hijo con espina bífida presentan una sustancia que se interpone entre el ácido fólico y los receptores celulares encargados de captarlo. De ahí que necesiten un exceso de la vitamina para, en cierto modo, burlar al compuesto entrometido”.
Pero ¿cuál es este compuesto entrometido? Aparentemente, es un “autoanticuerpo” que produce el sistema inmune y que ataca a las moléculas —del propio organismo— receptoras de folatos. Esta fue la conclusión a la que llegaron científicos de la Universidad Estatal de Nueva York, después de haber sometido a estudio las muestras de sangre de un grupo de mujeres que había sufrido este problema, en comparación con otras cuyos embarazos transcurrieron sin complicaciones, o que aún no habían tenido hijos. Sin embargo, los expertos recalcan que este es un estudio piloto que requiere de más investigaciones.
Con la dosis correcta
Según algunas cifras, 50 por ciento de los embarazos no son planificados, lo que significa que muchas mujeres quedan encinta y se enteran ya pasadas algunas semanas. Tal porcentaje es motivo de preocupación en la comunidad médica, ya que los defectos congénitos que desarrollan ciertos bebés se originan en los primeros días de la gestación. De allí la sugerencia de tomar ácido fólico, incluso, antes de la concepción.
A pesar de que este compuesto puede encontrarse en ciertos alimentos como frutas, granos, verduras y vegetales, es difícil obtener la concentración necesaria para el organismo sólo por esta vía, sobre todo en aquellas personas con riesgo de deficiencia. Por esta razón es que los Centros de prevención y control de enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), recomiendan tomar 400 microgramos diarios de ácido fólico en su forma sintética —que además es más fácil de asimilar de esta manera que en su forma natural— y que después de iniciarse el embarazo, se debe aumentar la dosis a 600 microgramos diarios.
Otros beneficios
Los bebés que están dentro de la pancita no son los únicos que se benefician del ácido fólico. Las madres también aprovechan sus buenos efectos. Durante la gestación se necesitan dosis adicionales de folato para ayudar a la producción de células sanguíneas. También el ácido fólico favorece el rápido crecimiento del feto y de la placenta, y es igualmente necesario en la producción de ADN a medida que se van multiplicando las células. Sin la cantidad adecuada de esta vitamina, la división celular puede verse afectada, ocasionando un desarrollo insuficiente del feto, con lo que aumentan las probabilidades de que nazca antes de término o que presente bajo peso.
Por otra parte, algunos estudios sugieren que puede ayudar a prevenir otras malformaciones de nacimiento como el labio leporino y la fisura palatina. Pero además, adolescentes, hombres y mujeres de otras edades, se favorecen de esta vitamina: otras investigaciones señalan que las personas que presentan un número bajo de glóbulos rojos –anemia megaloblástica– pueden recuperar los valores normales con el consumo de este suplemento. También, recientemente se ha conocido que el ácido fólico podría ayudar a prevenir padecimientos cardíacos y accidentes cerebrovasculares, ya que este compuesto es capaz de disminuir la concentración en sangre de una sustancia denominada homocisteína, la cual creen responsable de aumentar el riesgo de sufrir las afecciones mencionadas.
Y si bien los estudiosos acotan que se necesitan más investigaciones que avalen su efectividad en casos de cáncer, también sugieren la intervención de esta vitamina en la prevención de algunos tipos como el de colon, estómago y mamas.
Los suplementos de ácido fólico son económicos y se encuentran fácilmente en el mercado. Sus beneficios pueden ser aprovechados por muchos; sin embargo, no deje de consultar a su médico, pues dicha vitamina, en dosis muy elevadas, puede causar problemas neurológicos, producir insomnio, vómitos, diarreas e interferir en la absorción de zinc. •
Ladrones de folatos
Ciertos fármacos y agentes químicos pueden entorpecer
la correcta utilización de los folatos por parte del organismo. Entre estos se
encuentran:
• Alcohol
• Cigarrillos
• Antiácidos y medicamentos contra las úlceras
• Anticonvulsivos
• Algunos medicamentos contra
el cáncer
• Determinados antibióticos y agentes antibacterianos
• Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como aspirina,
ibuprofeno y acetaminofen
• Agentes hipoglicémicos orales |
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| Las mejores fuentes |
Aunque la recomendación sea ingerir suplementos de ácido fólico, especialmente durante la gestación, no está de más que prefiera los alimentos que ofrecen mayor concentración de esta vitamina. He aquí una lista con las cantidades de folatos expresadas en microgramos.
• Auyama. 1/2 taza cocida, 11 mcg
• Aguacate. Unidad, 117 mcg • Remolacha. 1/2 taza cocida, 45 mcg
• Brócoli. 1/2 taza cocido, 38 mcg
• Coliflor. 1 taza hervida, 57 mcg
• Acelgas. 1/2 taza cocida, 64 mcg
• Espinaca. 1/2 taza cocida, 110 mcg
• Batata. 1 taza cocida, 36 mcg
• Calabacín. 1 taza cocida, 30 mcg
• Berro. 1 taza, 83 mcg
• Maíz. 1 taza, 74 mcg
• Zanahoria. 1 taza,17 mcg
• Yuca. 1 taza, 55 mcg
• Pimentón. 1 taza, 20 mcg
• Cebolla. 1 taza, 30 mcg
• Tomate. 1 taza crudo, 27 mcg
• Célery. 1 rama cruda, 17 mcg
• Papas. 1 taza cocida, 15 mcg
• Perejil. 1 taza, 91 mcg
• Cambur. 1 mediano, 21 mcg
• Melón. 1 taza, 27 mcg
• Toronja. 1/2 , 15 mcg
• Naranja. 1 mediana, 39 mcg
• Fresas. 1/2 taza, 20 mcg
• Plátano. 1 taza cocido, 40 mcg
• Lentejas. 1/2 taza cocinada, 179 mcg
• Caraotas negras. 1/2 taza cocinada, 128 mcg
• Caraotas rojas. 1/2 taza cocinada, 63 mcg
• Soya. 1/2 taza cocinada, 43 mcg
• Nueces. 2 cucharadas soperas, 27 mcg
• Maní. 2 cucharadas soperas, 35 mcg
• Semillas de girasol. 2 cucharadas soperas, 60 mcg
• Yogur. 1 taza, 27 mcg
• Leche. 1 vaso, 9 mcg
• Huevo. Unidad, 17 mcg
• Carnes rojas. 1/2 kilo, 23 mcg
• Aves. 1/2 kilo, 27 mcg
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Señales que atender
Los principales síntomas que
se presentan cuando hay déficit
de esta vitamina son:
• Anemia megaloblástica
(se presenta un número muy
reducido de glóbulos rojos)
• Debilidad
• Palidez
• Adelgazamiento
• Falta de apetito
• Aparición de aftas en la lengua
• Náuseas
• Taquicardia
• Diarrea
• Depresión
• Falta de memoria
• Mal humor
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Fuentes consultadas
www.nacersano.com
www.saludhoy.com
www.consumaseguridad.com |
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