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El diablo de Utah
se disfraza

Un recolector de textos mormones
era el responsable de las bombas
en Salt Lake

Mark Hofmann nació en el seno de una familia de mormones en Salt Lake City, Utah.

En 1973 se graduó en la escuela secundaria Olympus y, como
es costumbre en su religión, partió de su hogar para dedicarse dos años a la labor misionera. Mark prestó servicio en Portsmouth, Inglaterra, y allí fue donde
se interesó por los libros y documentos antiguos pertenecientes a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.

En 1976, tras haber culminado su misión, regresó a Estados Unidos e ingresó en la Universidad del Estado de Utah. Allí profundizó en la historia de su religión y contrajo nupcias con Dori Olds el 14 de septiembre de 1979; ella abandonó sus estudios para mantener a su esposo, quien cursaba la carrera de Medicina. Mark aportaba unos cuantos dólares por la venta de monedas y documentos mormones antiguos.

Aproximadamente un año más tarde, Hofmann alegó que había descubierto un documento antiguo en una vieja Biblia de Cambridge del siglo XVII; tenía la firma de Joseph Smith y contenía jeroglíficos que supuestamente había copiado de las Planchas de oro del Libro de Mormón. Llevó los valiosos papeles al departamento de archivos de la iglesia, donde el descubrimiento causó gran sensación. De esta manera, él se convirtió en el bienamado del mundo de los coleccionistas. Abandonó sus estudios para dedicarse a rastrear, comercializar y vender documentos de la fe mormona, así como material original.

En 1983, Mark Hofmann consumó la mayor transacción de su carrera: tenía en su poder una carta escrita por Martin Harris; ésta contenía la asombrosa información de que, en 1823, cuando Joseph Smith halló las Planchas de Oro que habrían servido de fundamento para el Libro de Mormón, se topó con una salamandra que se convirtió en un espíritu. Este hallazgo causó gran controversia entre los líderes eclesiásticos, ya que difería de la teología oficial mormona; ésta sostenía que Smith había recibido las tablas del Angel de Dios. Steven Christensen y su colaborador Gary Sheets eran dueños de una firma de bienes raíces. Ambos hombres, mormones devotos, se abocaron a convalidar la carta que apuntaba directo al corazón de la religión mormona. En su momento, Christensen le compró a Mark la Carta de la Salamandra por 45.000 dólares. El 12 de abril de 1985 la donó a la iglesia. Entretanto, Mark se movía y negociaba, a menudo en sociedad con algunos inversionistas. Compró cartas escritas por Daniel Boone, donde narraba su difícil expedición hacia Kentucky. El se fue metiendo cada vez más profundo. Los negocios se habían estropeado.

La sociedad de Christensen y Sheets también adolecía de precarias inversiones, por lo que escogió este momento para echar a rodar la historia de que había localizado
un grupo de documentos denominado el Libro de Doctrina y Convenios de McLellin. Estos escritos eran candentes; sembraban dudas sobre la doctrina básica eclesiástica. Steve Christensen, en calidad de representante de la iglesia, le compraría los polémicos documentos.

Mark necesitaba efectivo; tenía mucho dinero invertido en documentos y acababa de comprar una casa por 650.000 dólares. Se las ingenió para ponerse en contacto con Hugh Pinnock,
alto funcionario de la iglesia mormona e integrante de la junta directiva del Banco
de Utah y así obtuvo 185.000 dólares prestados, con la promesa de que las cartas de McLellin se entregarían al banco en calidad de fianza. Todo esto llamó la atención de Christensen, a quien Mark le debía 100.000 dólares y le había prometido la invaluable colección. Por más que lo intentara, Christensen no podía comunicarse con Mark. Las facturas del préstamo hipotecario de Mark se vencieron, así como los pagos por el préstamo bancario de Pinnock. A eso de las 8:00 am del martes 15 de octubre de 1985, Mark se dirigió hacia la oficina de Steve; llevaba un paquete y pasó por delante de Bruce Passey, quien estaba empleado en el mismo edificio y quien se fijó que la encomienda iba dirigida a Steve Christensen; Mark prosiguió hacia la oficina del destinatario del paquete, que no estaba abierta y lo dejó en la puerta. Minutos más tarde llegó Christensen y recogió la encomienda. El edificio se estremeció con la explosión; la mitad de su pecho voló y murió en el acto.

Por su parte, la esposa de Gary Sheets, Kathleen, de 50 años, acababa de hacer sus operaciones bancarias y ya estaba a punto de entrar en su garaje a eso de las 9:30 am cuando observó una caja afuera. Después de estacionar su carro, recogió el paquete dirigido a Gary Sheets. La bomba estalló, matando a Kathleen instantáneamente. Al principio, la policía entrevistó a todos los que pudieron haber visto al hombre que llevó el paquete a la oficina de Steve. Dieron con Bruce Passey,
él pudo describirlo: era de mediana estatura y complexión, tenía bigote y vestía una chaqueta verde del equipo de atletismo de la secundaria Olympus a la que le faltaba una letra.

Al día siguiente, un miércoles, el principal tema de conversación en Utah era las explosiones de bombas en Salt Lake City. Se dispuso que Mark Hofmann entregara
la colección de McLellin a los funcionarios eclesiásticos esa tarde. Estaban convencidos de que los dos incidentes, aunque trágicos, de ninguna manera guardaban relación con los polémicos documentos. Mark nunca se presentó.

Exactamente a las 2:41 pm, una bomba estalló cuando Mark entró en su vehículo Toyota. Lo interrogaron en el hospital, donde se encontraba moribundo. Les dijo a los detectives que cuando abrió la puerta de su auto, una caja había caído al piso. El foco de toda la investigación ahora apuntaba hacia una conexión con la compra y venta de documentos históricos valiosos. Muy pronto, el precario estado financiero de Mark se hizo del conocimiento de la policía. Funcionarios bancarios y eclesiásticos informaron a los oficiales sobre la inminente entrega a la iglesia por su parte del preciado Libro de doctrina y convenios de McLellin. Bruce Passey identificó a Mark como el hombre que había depositado el paquete a las puertas de la oficina de Steve Christensen; la policía localizó a un amigo de Mark que había comprado la carga de dinamita para él. El hombre, quien se recuperaba en el hospital, se convirtió en el principal sospechoso por los homicidios.

El 31 de octubre, Mark fue dado de alta del hospital. Para finales del año, los expertos revelaron que la Carta de la Salamandra, su trampolín hacia una refulgente carrera, resultó ser una farsa. Fue arrestado y acusado de doble homicidio, así como otros cargos por fraude y falsificación de documentos.

El 7 de enero de 1987 se reunieron el fiscal y el abogado defensor y sellaron un pacto. Mark se declaró culpable de dos cargos de homicidio en segundo grado y una acusación por prácticas fraudulentas en relación con la venta de la Carta de la Salamandra. A cambio se le retiraron todos los demás cargos por fraude. Además, la acusación por la muerte de Sheets quedaría reducida a homicidio simple si revelaba todos los detalles que le solicitaban las autoridades; él accedió y les dijo cómo fabricó las bombas. Confesó que había matado a Steve para que no se concretara el trato con el documento McLellin y destinó la segunda bomba a Sheets para que las autoridades creyeran que los asesinatos estaban relacionados con el negocio de bienes raíces y no con sus documentos falsos. Hofmann fue sentenciado a cadena perpetua en la prisión de Utah por recomendación del juez de la causa para que pasara el resto de su vida detrás de los barrotes. l

Traducción: Conchita Delgado.
ilustraciones: David marquez. davidmarquez@cantv.net

 

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