Foto: www.shutterstock.coml |
"Muchas personas se muestran dispuestas a hacer cuanto sea necesario para solucionar
su situación personal, sin importarles el derecho
de los demás"
Hace unas semanas viví la experiencia de pasar dos días
en un aeropuerto tratando de encontrar un vuelo de conexión que me llevara de regreso a
casa después de un largo viaje. Comprendí que, definitivamente, es en los momentos en los que nos sentimos bajo presión, urgencia o necesidad cuando realmente mostramos nuestra verdadera personalidad, que muchas veces es distinta a la cara que le damos a la vida cuando nos sentimos a gusto, y disfrutando del día a día. La escena parecía sacada de
una película dantesca, donde recuperar cierto orden, para ser tratados con
respeto, educación y seriedad, parecía cosa imposible de lograr.
Lo primero que noté es que cada persona tiene su urgencia, es decir, que considera más importante su "necesidad" que las de aquellos que, con su cupo reservado, estaban en lista de espera porque no habíalugar en el avión, personas que estaban desde la noche anterior, familias con niños que estaban esperando por una solución. Muchas personas, más de las que imaginamos, se muestran dispuestas a hacer cuanto sea necesario para solucionar su situación personal, sin importarles el derecho de los demás. Algunos usan recursos indignos y tramposos, olvidándose que, en algún momento, la vida se encargará de ponerlos a ellos en el otro lado de esa situación, para que vivan la experiencia de ser objetos de abuso por aquellos que se sienten superiores, más vivos o más privilegiados.
La espera, en sí, es un maestro de la paciencia, que nos ofrece la oportunidad de reafirmarnos en nuestros valores de honestidad, respeto, consideración, solidaridad y buen trato hacia los demás.
Pero en el medio de esa situación caótica, también brillaron personas diferentes, afines con la manera de pensar y de actuar de la gran mayoría: estaban los poseedores de un gran sentido del humor, que amenizaban y distraían las largas horas de espera con sus comentarios divertidos y ocurrentes; aquellos que se auto nombraban protectores de los derechos de los demás y estaban pendientes de evitar que los abusadores se salieran con la suya; nuestros amigos y familiares, que pacientemente nos acompañaron hasta que conseguimos, al fin, el tan deseado boleto.
En algunos casos, el estrés, el cansancio, la impotencia y la frustración hacen mella en algunas personas que se pierden la posibilidad de tomar lo positivo de la situación y terminan convirtiéndose en parte del problema, agravando la situación con sus actitudes o sus comportamientos agresivos. ¡La vida es una escuela!
En casos como éste, necesitamos recobrar y mantener la cordura para no dejarnos afectar por el desorden y la dificultad de la situación, hasta el punto de actuar como tantas veces hemos pensado que deberían dejar de hacerlo los demás, pues siempre tendremos una justificación lo suficientemente grande como para sentir que no cometimos ningún error y que los responsables fueron otros. Ganémonos con nuestro buen comportamiento el derecho a tener una vida mejor. Seamos parte activa de la solución, promovamos, sobre todo con nuestro comportamiento, el orden, la honestidad, la solidaridad, el respeto y el cumplimiento de las reglas, aun cuando podamos vernos afectados por ellas, pues sólo así podremos aspirar a construir un mundo mejor.
Agradezco a cada una de las personas que suavizó mi experiencia, en especial a la gerente de una aerolínea diferente, que de forma amable, responsable, honesta y eficiente, le dio solución a la situación de espera de muchos de los que nos encontrábamos ahí… Son ángeles en la Tierra, que llegan a nuestra vida para recordarnos que hacer la diferencia, sí paga.
Consejos para
recuperar la felicidad
Llena tu vida de color
Descubre qué te apasiona. Tómate el tiempo necesario para definir
qué te hace sentir bien, qué te motiva, qué te gusta hacer, cuáles s
on tus intereses… y una vez que lo hayas hecho, dedícate a reunir
todos los recursos que te hagan falta para realizarlo.
Concéntrate en lo que quieres
Comienza a soñar de nuevo, enfócate en alcanzar tus metas. Escríbelas
en una tarjeta y colócalas donde puedas verlas todos los días.
Pregúntate: ¿Qué voy a hacer hoy para conseguirlas?
Reúnete con personas positivas
Es mucho más sencillo cambiar nuestra actitud y nuestro estilo de vida
si nos apoyamos o acompañamos de personas optimistas y entusiastas
que deseen lo mejor para nosotros. Déjate guiar y motivar por ellas.


"La felicidad surge cuando somos capaces de disfrutar de todo lo que nos rodea, de valorar las pequeÑas cosas que le dan alegría,
paz y bienestar a nuestros días"
Foto: www.shutterstock.com
|
El problema
¡Hola! Maytte. Al igual que tú,
yo era de las personas que creían
en que era posible encontrar la
felicidad. Pero el mundo se ha
vuelto muy convulsionado y difícil. ¿Podemos, en el medio de tantos
cambios, ser felices? Cada día me
parece más difícil conseguirlo, me desanimo y hasta me siento rabiosa
contra el mundo por quitarnos esta posibilidad. Quiero sentirme feliz,
tranquila y animada de nuevo. ¿Qué puedo hacer? M.T.D.
La solución
La vida se compone de momentos agradables y de otros que no lo son tanto, pero siempre representa una oportunidad para aprender, reflexionar, hacer cambios personales o reafirmarnos en una verdad. Cuando veo las noticias, muchas veces
me parece que sólo se resalta el aspecto negativo de lo que sucede en nuestro entorno. Pero, aún así, la vida sigue
siendo para mí una experiencia maravillosa, un regalo, y el mundo,
un lugar donde cada día más, a pesar
de lo difíciles y confusas que sean
algunas situaciones, está ocurriendo una transformación positiva en la conciencia
y en las condiciones de vida de una gran cantidad de sus habitantes, gracias
al trabajo consciente de muchas personas determinadas, constantes y comprometidas con lograr que todos tengamos un mundo mejor. ¡Para mí,
esto es muy emocionante y esperanzador!
Quiero invitarte a fijar tu atención en todas las iniciativas positivas, individuales
y colectivas que están tomando muchas personas en el mundo con la intención
de cambiar y mejorar las condiciones de vida de la gente; a que te animes
y sumes tu acción voluntaria a una de estas causas para que contribuyas
de alguna manera con su desarrollo y crecimiento positivo.
Ten presente que la felicidad no es una meta ni un lugar a donde ir… es un estado
de conciencia que nos permite buscar y resaltar los elementos positivos presentes dentro de cada situación. La felicidad surge cuando somos capaces de disfrutar
de todo lo que nos rodea, de valorar las pequeñas cosas que le dan alegría, paz
y bienestar a nuestros días: el placer de una buena caminata al aire libre, la sonrisa
o los comentarios de un niño, la comida especial que preparó tu pareja, el amanecer, tu almohada, observar la acción bondadosa de un desconocido, disfrutar de la compañía y el amor de una persona querida, estar saludables y vivos… En lugar
de dejarte contagiar por el temor, el desánimo y el pesimismo de otras personas, renueva en ti la esperanza y el optimismo frente a la vida y decide contagiarlos
tú a ellos, para que podamos, poco a poco, cambiar la interpretación que le damos
a cada hecho que vivimos. La clave está en convertir todo lo aparentemente
negativo en positivo.
¡Vamos, anímate! A veces las crisis producen crecimiento, madurez, conciencia
y cambios positivos para todos los involucrados. ¡La felicidad está en ti! |