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Dos
lecturas
Teoría
de conflictos. Hacia un nuevo paradigma, de Remo
F. Entelman. Este libro ofrece nuevos instrumentos conceptuales
tanto para la prevención como el manejo de situaciones
de contraposición de intereses y necesidades.
Manual
de prevención y resolución de conflictos,
de Eduard Vinyamata Camp. Esta investigación responde,
entre otras inquietudes, en qué consiste el conflicto,
cuáles son sus bases teóricas y cuáles
son los métodos más utilizados cuando ocurren
en la familia, en la escuela y en el trabajo.
Disponibles
en librerias Aproupel
(El Paraíso), Tecni Ciencia, Vdlbooks
Un click
www.solomediacion.com
Este site español ofrece información actualizada
sobre el tema
Y un ring
Si se requiere de orientación psicológica en
estas lides, se puede llamar a la Red de Apoyo Psicológico
de la UCV a los teléfonos 605.2920/2917/2918.
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Construir la tolerancia
Adriana Gibbs
La infancia es el momento apropiado para
cultivar los valores de paz y sana convivencia. Si bajo este espíritu
los adultos asumen el papel de mediadores en las situaciones de
conflicto se estará forjando una ciudadanía abierta a la diversidad
.
¿Cómo se deben manejar
las conductas agresivas de niñas y niños en un salón
de clases? ¿Qué tratamiento pueden tener los conflictos
originados por las actitudes y conductas sexistas de los niños
en los diferentes espacios y actividades? ¿Cuál es
la respuesta de los compañeros ante la nueva incorporación
de un niño con minusvalía en el aula? Estos son algunos
de las tantos desafíos que se plantean a diario en los planteles
educativos.
Para la docente e investigadora Julia Boronat, la infancia es precisamente
el momento idóneo para iniciar a los niños en el desarrollo
de los valores y competencias sociales, mediante la resolución
de los pequeños y grandes problemas que cotidianamente surgen
en la escuela. "El conflicto es algo consustancial al ser humano,
puesto que como ser social tiende a discrepar y a tener intereses
contrapuestos a otras personas. En ocasiones se soluciona, pero
en otras, si no se canaliza, crece y se expande, siendo difícil
de manejar, desembocando en situaciones marcadas por la agresividad
y la intolerancia", destaca Boronat en su estudio La mediación
del profesor en la solución de conflictos en los espacios
de educación infantil.
Explica que las conductas intolerantes se pueden manifestar de diversas
formas. Están las intolerancias irracionales, alimentadas
por la ignorancia y los prejuicios. La más común es
la xenofobia, considerada como el odio u hostilidad hacia los extranjeros.
Otro tipo son las intolerancias ideológicas, que se erigen
en defensoras de la verdad de forma exclusiva/excluyente. "Los
fanatismos sólo admiten su propia verdad. Los racismos, sexismos
y nacionalismos exacerbados se apoyan en la creencia de la desigualdad
entre los seres humanos, sobre la base de una supuesta superioridad
de determinadas razas o grupos étnicos", destaca. Otra
modalidad son las intolerancias cotidianas que, de forma imperceptible,
van minando los cimientos de una convivencia pacífica.
"Las posturas intolerantes se dan porque se juzgan los hechos
desde una sola perspectiva. Pero el mundo no es ni blanco ni negro;
por el contrario, miles de pinceladas decoran la tierra para formar
un conjunto plural, multicolor y multiétnico. Todos los seres
humanos sean extranjeros, negros, blancos, ancianos, niños
y personas de distintas creencias proporcionan su aporte a la diversidad.
Sin embargo, no todos asumen esta evidencia", señala
Boronat.
El conflicto como
punto de partida
El término conflicto, en general, tiene un sentido peyorativo.
De hecho, existe la idea de que es negativo y, por tanto, algo que
debemos eludir. "Cuando se piensa en él, se relaciona
con la forma en que habitualmente se suele enfrentar o resolver:
violencia, anulación o destrucción de una de las partes
y no una solución justa y mutuamente satisfactoria; el problema
subyace porque no hemos sido educados para abordarlo de una manera
positiva", explica Boronat.
El reto de los educadores, de acuerdo con la investigadora, es cómo
aprender a enfrentarlo de una manera constructiva y no violenta.
En la vida cotidiana de las aulas resulta habitual detectar situaciones
conflictivas. El hecho de no abordarlas, propicia que se acrecienten
paulatinamente, generando situaciones de desconfianza, temores y
malentendidos. Y cuando llega el momento crítico, el conflicto
estalla, desembocando en manifestaciones violentas que pueden ser
verbales, físicas y psicológicas.
Un maestro debe asumir en su tarea cotidiana ser mediador en la
resolución de conflictos, trabajando de manera indisociable
con la familia, uno de los entornos sociales más influyentes.
Ella sugiere el papel de mediador desde la cultura de la paz y de
la tolerancia con propuestas orientadas hacia la formación
ciudadana. En tal sentido, formula las siguientes recomendaciones:
l Propiciar ambientes educativos
en donde sea posible el abordaje de los conflictos y la convivencia
entre sujetos diferentes. La vivencia, por parte de los niños,
de sus propias diferencias y modos de entender la vida, puede contribuir
a la creación de este clima.
l Hacer reflexionar tanto a los
niños como a los jóvenes sobre sus comportamientos.
La amonestación no es buen recurso; en cambio, la incorporación
del diálogo a las situaciones cotidianas propicia el respeto
y la consideración de las diferentes formas de ser, pensar,
hacer y sentir.
l Predicar con el ejemplo por parte
de quien se pronuncia a favor de la tolerancia. Incluso, más
que se predique, resulta más eficiente que se practique.
Por ello, cuando el docente se enfrenta a situaciones conflictivas,
es bueno que mantenga la serenidad y el dominio de sí mismo.
ll Habituar a los niños desde
pequeños a convivir con personas de otras culturas, costumbres,
con niños de diferentes capacidades. Motivarlos hacia el
respeto e integración de las minorías.
l Analizar casos de intolerancia,
ya que el debate contribuye a agudizar la sensibilidad ante los
casos de injusticia.

En la casa...
y en la escuela
En nuestro país se han venido llevando a cabo talleres para
padres, docentes y personal de las instituciones educativas, con
la idea de construir un ambiente de tolerancia y sana convivencia.
En el Centro Educativo de la Asociación de Profesores de
la UCV, CEAPUCV, un equipo de cuatro psicólogas viene desarrollando
el proyecto Educar en crisis, con la idea de diseñar
propuestas que permitan desarrollar, a corto y mediano plazos, un
programa de educación ciudadana que privilegie valores de
paz, tolerancia, diálogo y respeto a la diferencia y a la
convivencia democrática. Mireya Lozada y Ana Lisett Rangel,
dos de las especialistas, ofrecen algunas recomendaciones a tomar
en cuenta en la escuela y en la familia:
l Proteger los espacios de cohesión
y/o encuentro social -hogar, escuela, comunidad- de la polarización.
l Realizar actividades de índole
física, social o espiritual, que propicien el encuentro de
un lugar de paz dentro de sí mismo y en comunión con
otros.
l Propiciar el diálogo evitando
la confrontación. Respetar el punto de vista de los interlocutores,
exponiendo las propias ideas sin intentar hacerlos cambiar de opinión.
Explorar la posibilidad de encontrar puntos comunes en esa interacción.
l Intentar mantener el humor -constructivamente-
y la serenidad, aun en situaciones difíciles. Buscar un tiempo
para la recreación y el entretenimiento.
l Propiciar espacios de encuentro
en el hogar, escuelas y comunidades que permitan compartir puntos
de vista en torno a la situación actual, las dificultades
cotidianas y estrategias para manejarlas. Debe procurarse enfocar
los aspectos positivos de cada situación. Promover la confianza
en las capacidades potenciales de cada uno para encarar los problemas
colectivamente.
l Realizar actividades grupales
donde se transmitan mensajes referidos a aspectos culturales, geográficos
o religiosos -por nombrar algunos- que unan y diferencien a los
venezolanos, para ilustrar la diversidad dentro de la convivencia
democrática.
l Tratar de no exponer a los niños
a expresiones de violencia surgida entre personas que defienden
puntos de vista opuestos. Los niños tienden a imitar y a
repetir estos comportamientos entre compañeros y familiares.
l Alentar a los niños a hacer
preguntas y a expresar sus inquietudes miedos y preocupaciones.
Responderles impulsando el respeto a la diferencia y a la pluralidad
de opiniones.
l Promover experiencias lúdicas
o de encuentro en el hogar, escuela o trabajo, que ofrezcan la posibilidad
de compartir malestares, inquietudes, temores y esperanzas. Es conveniente
ofrecer apoyo afectivo a quienes confronten mayores dificultades
y sugerir la búsqueda de ayuda profesional de un especialista
cuando la situación no pueda ser manejada en casa.
l Diseñar estrategias que
favorezcan la educación ciudadana, destacando valores de
paz, tolerancia, diálogo, respeto a la diferencia y que privilegie
la convivencia. Dar prioridad a la prevención, no a la defensa
y la agresión.
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