|
20
formas de ganar al perder (peso)
Entrenadores de Hollywood comparten sus
secretos Carol Mithers
La matemática elemental de la pérdida
de peso es sencilla -comer menos, moverse más-, pero si saber
eso fuera todo lo que se necesita, todos estaríamos en muy
buena forma. Los entrenadores personales Bob Harper y Jillian Michaels
han ayudado a definir los cuerpos de celebridades tales como Gwyneth
Paltrow, Ellen DeGeneres y Laura Dern. Harper dirige la Personal
Training Company, mientras que Michaels es copropietaria de Sky
Sport and Spa. Esto es lo que saben sobre dieta y una magnífica
condición física.
No
hay un secreto para estar delgado. Perder peso y no recuperarlo,
dice Jillian Michaels, "requiere un enfoque holístico
que combine una dieta adecuada, buenos entrenamientos, saber por
qué se come en exceso y entender cómo impulsarse hacia
el cambio". El deseo de cambiar, agrega, realmente debe venir
de adentro. "A veces la persona debe haber tocado fondo, como
darse cuenta de que no puede correr con sus niños sin quedarse
sin aliento", indica Jillian. "Si usted no está
listo para algo nuevo, no va a funcionar, sin importar de qué
se trate".
No
culpe a sus genes. Sí, todos tenemos una constitución
diferente, y algunos ganamos peso con más facilidad que otros.
Pero "decir que no se puede mejorar porque se tienen genes
de gordura es una tontería", señala Jillian.
"No es verdad y nos quita fuerza. Independientemente de cuáles
son sus genes, usted posee la capacidad de tomar las decisiones
acertadas en materia de dieta y ejercicio".
No
sea duro con usted. Lo más importante es hacer las
paces con su cuerpo antes de tratar de cambiarlo, dice Bob Harper.
"Muy bien, tiene sobrepeso. Pero, ¿hasta qué
punto?, ¿qué ha decidido hacer al respecto? Aceptar
dónde se encuentra en este momento aleja la sensación
de temor que puede minar su decisión: ¡Tengo que perder
peso! ¡Tengo que hacerlo! ¡Rayos, hoy no perdí
nada de peso! ¡He fracasado! Olvídenlo, ni siquiera
lo intentaré de nuevo".
Estudie.
Antes de levantar un dedo, haga sus investigaciones. "Usted
puede aprender sobre nutrición y dietas en sitios web tales
como howstuffworks.com o con libros como Nutrición para tontos",
dice Bob. La preparación también le ayuda a entrenarse
adecuadamente. "No puede simplemente comenzar un programa de
ejercicios sin saber qué está haciendo", indica
Jillian. "En el mejor de los casos perderá su tiempo;
en el peor caso podría lesionarse". Encuentre una clase
para principiantes o un instructor que le enseñe los elementos
básicos. También puede recurrir a libros, revistas
de acondicionamiento físico y videos.
Lleve
un diario honesto de todo lo que come. "Es algo esencial",
insiste Jillian. "Necesita registrar detalladamente lo que
come. No escriba 'maníes', sino el número exacto de
maníes. Y la hora del día, además de por qué
está comiendo justo en ese momento. Escribirlo delega en
usted la responsabilidad y hace que esté consciente, además
de ayudarle a identificar los errores que está cometiendo.
Quizás su nivel de azúcar en la sangre varía
a lo largo del día. Quizás se está saltando
comidas. Quizás siente que no está comiendo tanto,
pero al sumar todo resulta que ingiere 2.500 calorías al
día".
Experimente
para encontrar su propia dieta. Algunos alimentos están
obviamente prohibidos: las grasas, los alimentos procesados, el
azúcar blanco y el alcohol en exceso. Más allá
de esto, sin embargo, el cuerpo de cada quien es diferente, y sólo
por el hecho de que un libro de dietas está en la lista de
los más vendidos no significa que su programa le funcionará
a usted. "Algunas personas obtienen beneficios con una dieta
estricta alta en proteínas, mientras que a otras les va bien
con frutas, granos y frijoles", dice Jillian. Usted debe preguntarse:
'Cuando como carne, ¿me siento pesado o inquieto? Cuando
como fruta, ¿me siento satisfecho?' A veces se necesita mucho
ensayo y error para encontrar la combinación adecuada de
alimentos. Y como entrenadora, he aprendido que también se
debe tomar en cuenta la debilidad humana. Si usted no soporta la
idea de renunciar al pan, escoja el de harina integral y agréguele
algo de proteína". La proteína, explica, demorará
la digestión del pan, por lo que los carbohidratos de este
alimento no provocarán un aumento brusco del nivel de azúcar
en su sangre y luego -como suele ocurrir- un fuerte descenso, lo
cual le provocará ansias de comer algo con alto contenido
de almidón.
Nunca
pase hambre. Hacer dieta significa reducir las calorías,
pero menos no siempre es más. "Uno de los errores más
comunes que he visto es creer que mientras menos se come, más
peso se perderá", comenta Jillian. "Quizás
al principio. Pero su cuerpo pensará que usted se muere por
falta de alimento, y su metabolismo se ajustará al reducirse
al mínimo". La mayoría de las mujeres nunca deberían
comer menos de 1.200 calorías al día.
Sea
más listo que sus excusas para no hacer ejercicios.
Una rutina a la que usted realmente se ciña debe tener elementos
que le resulten atractivos. Si le encanta estar al aire libre, trate
de hacer excursiones o caminatas en lugares inspiradores -una playa,
un parque, una zona histórica de la ciudad. También
debe determinar qué le motiva a usted. Si se torna más
competitivo y se exige más cuando está alrededor de
otros, inscríbase en un gimnasio, una clase o practique un
deporte como tenis o natación. Si es bueno encontrando motivos
para no asistir a una sesión, haga una cita con amigos para
hacer algo, de forma que no pueda retractarse sin decepcionar a
todos.
No
se olvide de las pesas. La mejor rutina de acondicionamiento
físico incluye una combinación de ejercicios que aumentan
el ritmo cardíaco, tales como trotar o subir escaleras, y
entrenamiento de resistencia; es decir, levantar pesas o usar equipos
de un gimnasio. Los ejercicios cardiovasculares queman la grasa;
el entrenamiento de resistencia modela y aumenta la masa muscular,
y mientras más músculos tenga, más rápido
marcha su metabolismo, incluso cuando está descansando.
Comience
con pequeños pasos. Entrenar por 20 minutos al día
no es suficiente para convertirle en un entusiasta del ejercicio,
pero "incluso esa pequeña cantidad comenzará
a acelerar su metabolismo", señala Jillian. "Camine
hasta un restaurante local en la hora del almuerzo, saque el perro
a pasear, camine a la tienda. La idea es moverse". Bob está
totalmente de acuerdo. "Decirse 'No puedo estar en forma porque
no tengo dos horas al día para hacer ejercicio' es sólo
otra excusa para no hacer nada", dice. "Comience por lo
pequeño, porque lo pequeño no puede hacer más
que crecer. Comenzar en grande significa agotarse, extenuarse, lesionarse,
otro motivo para abandonar".
Sea
perseverante. Acepte que los primeros días del programa
de ejercicios pudieran no ser divertidos. "Simplemente debe
seguir adelante", dice Jillian. "Su cuerpo es una máquina
increíble. Después de dos semanas, la caminata que
le dejaba sin aliento ni siquiera le cansará. Para al final
del primer mes observará cambios muy significativos. Es entonces
cuando recibo llamadas de mis clientes: "¡Dios mío,
siento el hueso de mi cadera!".
No
espere que la drástica pérdida de peso continúe.
Dependiendo del punto en el cual esté comenzando, "durante
las dos primeras semanas de una nueva dieta y rutina de entrenamiento,
usted puede perder hasta siete kilos", señala Bob. "Después
de eso, se tiende a perder entre 500 gramos y un kilo a la semana.
Pero todos llegan a una 'meseta', lo cual significa que usted puede
hacer dieta y ejercicios religiosamente durante semanas sin perder
nada de peso. Uno debe mantenerse fuerte y resistir. La vida es
un flujo y reflujo, y si usted se ciñe a su programa, el
peso volverá a reducirse".
Mantenga
su cuerpo a la expectativa. Sorprender su cuerpo constantemente
le ayudará a evitar estancamientos en la pérdida de
peso y a salir de ellos si los experimenta. "Si mantiene fluctuante
su ingesta de comida, su cuerpo nunca se adapta del todo",
indica Jillian. "En el caso de las mujeres que desean perder
peso, me gusta variar su ingesta de alimentos cerca de 400 calorías.
Un día comen 1.700 calorías, luego bajan a 1.300 por
dos días, después dos días en 1.500 y uno en
1.700 nuevamente".
El mismo principio es válido para el
ejercicio. "Al principio está bien hacer lo mismo una
y otra vez", indica Bob. "Usted verá resultados,
lo cual le mantendrá motivado. Después de un tiempo,
sin embargo, unas cuatro semanas más tarde, usted necesitará
variar su rutina o su cuerpo se acostumbrará a lo que está
haciendo. Pero un pequeño cambio puede representar una gran
diferencia. Si se ha estado ejercitando en una caminadora por 30
minutos, disminuya su ritmo e incremente la inclinación.
Si se ejercita en una bicicleta fija en el modo manual, cambie a
un programa que emule subir por colinas".
Visualice
el cambio a largo plazo, no la privación. "Mis
clientes, particularmente los que tienen que perder mucho peso,
a menudo se ven muy acosados por la ansiedad cuando comienzan",
dice Bob. "Dicen: '¡Me van a quitar la comida que más
me gusta! ¡Me van a obligar a hacer cosas que no quiero hacer,
que es la razón por la cual nada me ha dado resultado!'.
Trato de que se relajen. No se trata de dejarles postrados en el
piso, sino de levantarles. Se trata de comprender por qué
su ingesta de comida se ha salido de control y de comenzar a pensar
de manera diferente respecto a los alimentos. De hecho, cuando mis
clientes se acercan a sus metas de peso, a menudo les doy un día
a la semana para que coman lo que quieran -cotufas, chocolates-
ya que perder peso y no recuperarlo significa equilibrio: no privarse
de golosinas por el resto de la vida".
Aprenda
a oprimir el botón de pausa. Parte del proceso de
cambiar sus hábitos dietéticos requiere que usted
altere sus reflejos. "Cuando se encuentre pensando 'Voy a comerme
una barquilla de helado porque he tenido un día muy pesado',
simplemente deténgase", dice Bob. "Tómese
un momento y piense, '¿Realmente tengo hambre? ¿Realmente
quiero esto? ¿Por qué quiero esto?' La pausa hace
que usted piense en lugar de sólo actuar impulsivamente".
Si resulta que lo que siente no es exactamente
hambre, agrega Jillian, dése un gusto no comestible. "En
lugar de comerse un helado, regálese una sesión de
manicura, masajes o un baño de burbujas. Haga algo positivo,
saludable; algo que le haga sentir bien y que no le perjudique".
Olvídese
de sus muslos. Trate de ver el ejercicio como algo que le
ayuda a aumentar lo que usted puede hacer, en lugar de algo que
le arregla una parte "defectuosa" de su cuerpo. "Siempre
que comienzo a trabajar con mujeres, comenta Bob, escucho quejas
tales como 'Mis muslos son demasiado grandes' o '¿Qué
puedo hacer con mi trasero?'. Una vez que se logra que alguien se
mueva, sin embargo, eso puede cambiar a 'Vaya, nunca supe cuán
débil estaba'. Estar consciente de un defecto puede ser bueno
para que usted comience, pero resulta más productivo pensar
en estar saludable y en buena condición física que
en nuestro aspecto".
Cuando usted se hace consciente de cuán fuerte físicamente
puede ser, agrega Jillian, "ello se transfiere a todas las
demás áreas de su vida".
No
tema tomarse un descanso. "Si siente sus piernas pesadas
y está constantemente con dolor, es que ha estado entrenando
en exceso", señala Jillian. "Tómese algún
tiempo de descanso, aumente su ingesta de calorías en 10%,
relájese. Deje que sus sistemas se recuperen". De lo
contrario, corre el riesgo de llegar a una "meseta" o
de agotarse y rendirse.
Considere
pedir ayuda profesional. Los entrenadores personales pueden
ser invaluables si usted es un principiante, es muy sedentario o
teme que no pueda mantenerse motivado por su propia cuenta. A veces
una o dos sesiones es todo lo que necesita para mantenerse en el
camino. Cuando busque un entrenador, verifique sus credenciales
y su formación profesional. "Busque referencias y compruébelas.
Una sesión de prueba puede indicarle si sus necesidades y
metas personales serán atendidas o si simplemente le someterán
a una rutina estándar para cualquiera. Finalmente,
usted debe preguntarse '¿Es esta persona alguien que me agrada?,
¿alguien que me inspirará?, ¿alguien que yo
quiera ver en las mañanas?'. Si está pensando en inscribirse
en un gimnasio porque ofrece entrenadores personales, "pida
unos días gratis de entrenamiento personal antes de firmar
el contrato", dice Bob. Y asegúrese de que los entrenadores
del gimnasio también tienen las credenciales adecuadas.
Ni
siquiera piense en esos aparatos. "Cualquier aparato
que le prometa un trasero y unos abdominales firmes como una roca,
con dos minutos al día, es un desperdicio de dinero",
advierte Bob. "Una buena condición física no
se obtiene de la noche a la mañana".
Mantenga
su perspectiva. No cuente con que
obtendrá el cuerpo espectacular de una estrella de cine,
a menos que, claro está, usted tenga una figura naturalmente
grandiosa. Y ciertamente no se culpe por no estar a la misma altura.
"Las celebridades tienen cocineros privados; entrenadores que
trabajan con ellos 24 horas al día, seis días a la
semana; y cirujanos plásticos que solucionan cualquier problema
adicional", dice Jillian. Además, está la buena
iluminación, los cosméticos aplicados con aerógrafo
y toda clase de trucos fotográficos. "Hollywood es una
parte muy pequeña del mundo. No es la realidad", agrega.
l
|