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Vida
misteriosa
El extraño joven, que apareció
como de la nada en el medio de la ciudad, causaba revuelo.
Max Haines
La mayoria de las personas aman el buen
misterio. ¿Anastasia fue ejecutada con el resto de la familia?
¿Qué fue de la tripulación de María
Celeste? No tan conocido como estos misterios, pero igual de fascinante,
es la historia de Kaspar Hauser.
En mayo de 1928, un oficial de policía en Nuremberg, Alemania,
detuvo a un joven en las calles de la ciudad. El chico era distinto
por muchos motivos. Tartamudeaba pero no parecía capaz de
hablar. Cuando el policía lo interrogó, el joven se
acobardó, como si asociara el hablar con algún tipo
de abuso. El cabello del chico estaba sucio y su ropa eran harapos
hechos en casa.
El delgado chico fue llevado a la estación.
Se le quitó la ropa y se le hizo bañar. Cosida al
interior de su chaqueta, la policía halló una nota
fechada 16 años atrás. Decía: "Soy una
niña pobre y no puedo cuidar a mi niño. Su nombre
es Kaspar Hauser. Ya ha sido bautizado. Su padre está muerto.
Era soldado. Cuando tenga 16 años, le ruego que lo mande
al Sexto Regimiento de Caballería de Nuremberg. Su padre
pertenecía allí".
La carta sin firmar fue examinada y resultó
ser fraudulenta. La tinta de la carta era del tipo usado en el momento
y la escritura no se había borrado, como debería haber
ocurrido si hubiera tenido 16 años.
Un doctor examinó al chico, quien
ahora era conocido como Kaspar Hauser, y confirmó que el
joven tenía alrededor de 16 años. También dijo
que nunca le habían enseñado a hablar. Existían
algunas dudas de si habría caminado mucho. Se caía
hacia delante como lo hace un infante inseguro que da sus primeros
pasos. Las plantas de sus pies eran suaves, como las de un bebé.
Lloriqueaba y tenía poco control de sus dedos.
El extraño joven que apareció
en el medio de la ciudad de la nada, causó revuelo. ¿Quién
era él? ¿De dónde venía? ¿Cómo
llegó a Nuremberg? Las respuestas a estas preguntas resultaban
frustrantes porque el sujeto de esta conjetura, Kaspar mismo, no
podía aclarar nada sobre su origen.
Kaspar fue puesto bajo cuidados especiales.
Gradualmente desarrolló un vocabulario. Era obvio que era
un chico inteligente con una buena memoria. Mientras se le enseñaba
a hablar, le contó a las autoridades todo lo que sabía
de su vida anterior. Había vivido en un lugar subterráneo
oscuro. Un hombre le llevaba comida dos veces al día, pero
nunca le hablaba. Cuando era más joven, el hombre a veces
le daba juguetes de madera. No había sido golpeado, pero
había vivido en la mugre, siendo capaz de lavarse en pequeños
intervalos de tiempo que no tenía forma de medir.
Kaspar le dijo a las autoridades que
un día fue liberado de su prisión subterránea
y se fue a caminar por el bosque. Tuvo mucha dificultad para caminar
y luego de un corto tiempo cayó exhausto. Su guardián
lo encontró y lo ayudó a buscar una ruta, donde lo
esperaba un carruaje cerrado. Kaspar entró a la fuerza en
el carruaje, y anduvo un largo rato hasta que la puerta se abrió
y fue arrojado en las calles de Nuremberg, en un mundo del cual
él no sabía absolutamente nada.
Tanto el público como la policía
estaban fascinados por la extraña historia de Kaspar Hauser.
El jefe de policía inició una gran investigación
sobre el pasado del chico. En el curso de estos interrogatorios,
un pescador mostró una botella que había encontrado
dos años atrás. Dentro de la botella había
una nota. El escritor de la nota, Hares Sprauka, aseguraba ser un
prisionero dentro de una caverna subterránea cerca de Lauffenburg
en el Rin.
La carta no tenía importancia
particular hasta que el pescador descubrió que al reacomodar
las letras de Hares Sprauka, se formaba Kaspar Hauser.
La carta no podía haber sido escrita
por Kaspar porque él no sabía escribir. Luego de la
aparición de la nota hubo un intento para asesinar a Kaspar.
Alguien entró en su habitación mientras él
dormía y lo acuchilló en el pecho. De todas formas
Kaspar sobrevivió al ataque.
Pasaron cuatro años en los que
Kaspar recibió educación. Obtuvo empleo en una oficina
de abogados. Los profesores trataron de descubrir su verdadera identidad
a través de una investigación. Varias teorías
resultaron de estos esfuerzos, la más prominente involucraba
al Príncipe de la Corona de Baden, quien había fallecido
durante su infancia en 1912, el supuesto año del nacimiento
de Kaspar. La madre del príncipe, la Gran Duquesa Stephanie,
más tarde sospechó que había habido un engaño.
El bebé murió durante una tormenta una noche y fue
rápidamente enterrado sin que el cuerpo fuera visto por la
madre. A la Gran Duquesa Stephanie se le dijo que su hijo había
muerto por una enfermedad contagiosa.
Algún tiempo después de
la muerte, un sirviente dijo que había visto a una mujer
entrar a hurtadillas en el Palacio de Karlsruhe con un bulto, el
cual parecía ser un niño. Luego se le vio pasar al
lado de dos enfermeras que roncaban y salir del palacio con otro
bulto. En la opinión del sirviente se había remplazado
al bebé muerto por el príncipe. La sucesión
al trono entonces pasó al niño de la Condesa von Hochberg.
Cuando la triste madre trató de
investigar el rumor e interrogar al sirviente descubrió que
era muy tarde. El sirviente había muerto. Las cosas quedaron
así durante 20 años. Ahora, los investigadores se
preguntaban si Kaspar Hauser podría haber sido el niño
secuestrado y si había sido secuestrado por los cómplices
de la Condesa von Hochberg.
Había pocas esperanzas de descubrir
la verdad luego de 20 años. De todas formas, decidieron informar
a la Gran Duquesa Stephanie de la posibilidad de que sus sospechas
hubieran tenido fundamento. Su hijo podría estar vivo. Podría
ser Kaspar Hauser.
Se le envió una carta a la Gran
Duquesa, relatando la historia de Kaspar y la investigación
de los profesores en detalle. La Gran Duquesa Stephanie inmediatamente
estuvo convencida de que su hijo, el que se creyó muerto
alguna vez, estaba vivo y sano. Hizo arreglos para viajar 45 kilómetros
de Nuremberg a Anspach, donde estaba trabajando Kaspar como empleado
legal.
Mientras
que la Gran Duquesa estaba en camino para lo que ella creía
era una gloriosa reunión con su perdido hijo, la tragedia
llamó a la puerta.
Kaspar recibió una nota anónima
informándole que la persona que la enviaba podría
aclarar de una vez por todas el misterio de su nacimiento. El autor
sugería un encuentro en un parque cercano.
Kaspar caminó hasta el parque
público, donde se le acuchilló hasta que murió.
En su bolsillo los investigadores encontraron la nota que lo había
llevado a su muerte. Momentos luego de su asesinato, la Grand Duquesa
Stephanie llegó al pueblo bavariano, sólo para descubrir
que el joven muchacho estaba muerto. El asesinato de Kaspar nunca
fue resuelto.
Se hicieron obras de teatro y se escribieron
libros basados en la historia de Kaspar Hauser, pero el misterio
continúa. Lo ven, nadie realmente sabe la respuesta a la
pregunta: ¿Quién era Kaspar Hauser? l
Ilustraciones: David Márquez
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