Meryl Streep
"Hasta las comedias son políticas
por todo lo que nos hacen olvidar" Bajo la dirección de Robert Redford, la actriz regresa en el rol de una incisiva periodista en Leones por corderos, un drama que versa sobre
los conflictos bélicos y el manejo del poder.
Texto y fotos: Cortesía 20th century Fox.
Traducción: Alix Hernández
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"Fue una experiencia agradable porque jamás había trabajado con él como director, sólo como actor;
él entiende mejor los
dilemas que enfrenta un
actor, cosa que otros directores no siempre
logran", comenta Meryl
Streep acerca de Robert Redford. "Asimismo, es
muy organizado y sabe claramente lo que quiere.
Eso es algo que inspira mucha confianza", añade
la actriz.
La última vez que Streep
y Redford se unieron en
la gran pantalla fue en el
film Memorias de África (1985), que terminó
ganando siete premios
Oscar. En la película, ambientada en la Kenya colonial, la gran Meryl interpretó el papel de la escritora Karen Blixen,
quien sostenía un conflictivo romance con el cazador Denys Finch Hatton,
interpretado por Redford.
"Fue maravilloso. Los seis meses en África, durante la filmación, representaron días fuera del tiempo. En esa época las películas se hacían lenta y profundamente. Ahora las cosas son más rápidas, no creo que se vuelvan a hacer de aquella manera".
En Leones por corderos Robert Redford dirige un reparto estelar, en el que, además de él mismo, se encuentran Tom Cruise y Streep en un drama intenso y provocador que tiene a la guerra como telón de fondo. Así las cosas, Cruise interpreta al senador Jasper Irving, un convencido creyente en la lucha contra el terrorismo, quien informa
a la periodista Janine Roth (Streep) sobre la más reciente iniciativa para expulsar a las fuerzas insurgentes de Afganistán. Mientras tanto, dos soldados, Ernest (Michael Pema) y Arian (Derek Luke), quienes se alistaron en el ejército porque deseaban servir a su país, se ven embarcados en una peligrosa misión que pone su vida en permanente riesgo. A la par de estos hechos, en el West Coast College, el doctor Malley (Redford), un profesor desencantado, otrora idealista, confronta a un alumno aventajado, pero desmotivado, llamado Todd (Andrew Garfield), quien ha descuidado sus estudios y sus responsabilidades para dedicarse a una vida de hedonismo, alcohol y chicas.
Para Streep, el film busca que la audiencia reflexione sobre las cosas que ocurren
en el mundo hoy día, particularmente acerca del conflicto en el Medio Oriente.
Comprometida
¿Cómo llegó al elenco de Leones por corderos?
"Como sabrás siempre te mienten para que creas que eres la primera opción (risas). Mi agente me llamó, me habló del guión y me dijo que Redford estaba interesado en que yo lo considerara.
Lo leí y me encantó. Así fue como me involucré".
¿Qué le llamó la atención
del proyecto?
"La película te pide que reconozcas
tu propio lugar en el escenario
mundial en la actualidad. Cualquiera puede sentirse identificado".
A grandes rasgos, ¿tiene que ver con la capacidad de comprometerse?
"O con la falta de ella, con el distanciamiento irónico, premeditado, o, simplemente, con optar por evadir la responsabilidad de los hechos que están ocurriendo
(en el mundo) en nuestro nombre".
También trata sobre la educación y los medios de comunicación.
Su personaje, en particular, representa a los medios. ¿Cómo lo abordó?
"Fue un dilema interesante. Soy adicta a las noticias y por eso observo a muchos periodistas. Efectivamente, estuve atenta al desarrollo de la guerra en Irak y observé cómo los corresponsales más responsables estaban dispuestos a ceder y a dejar de lado su escepticismo (ante la guerra); yo no entendía el porqué. En aquel entonces había varias voces que se alzaron desde un principio, pero estaban solas y no tenían apoyo; existía una especie de entendimiento implícito en cuanto a que si alzabas
tu voz entonces no estabas apoyando la verdad. Siempre me ha parecido que la responsabilidad de los líderes es escuchar la voz de una oposición creíble, lo cual parecía no ocurrir. Realmente confiamos en que la prensa alce su voz, aunque sea una voz no elegida, y que haga preguntas, lo cual no ocurrió al grado que quizás debió haber ocurrido. Así me sentía con respecto a mi propio personaje y esto me llevó a reflexionar sobre qué podría evitar que alguien, con recelos y escrúpulos, se levantara y dijera: "¡Epa!, un momento…".
¿Y a qué puede obedecer eso?
"Usualmente, a intereses personales. Pero otra cosa que evita que la gente tome partido, y que no abordamos en la película, se relaciona con Internet, que es un medio muy nuevo. Pareciera que la gente fija posición más fácilmente cuando siente que no está siendo escuchada. La gente usa Internet en lugar de hacerse visible en las calles y tomar acciones mayores porque tiene una válvula de escape en los blogs y las salas de chateo. De esta manera pueden ventilar sus sentimientos y luego ir a ver una película o a cenar y olvidarse de todo".
¿Cree que la audiencia la verá como una película política?
"Creo que todo es político. Creo que hasta las comedias son políticas por todo aquello que nos hacen olvidar. Todas las decisiones que tomamos son políticas, ese es mi enfoque personal. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene un impacto en el mundo sin importar si eliges pensar en eso o no. Pero creo que el film es responsable dada la forma en que presenta un argumento verosímil de ambos lados. Estamos en un punto en que las personas sólo se gritan unas a otras".
El papel de Tom Cruise es difícil, ¿cómo fue su desempeño?
"Sí que es difícil, el asunto de la política no es fácil de llevar. No es fácil transmitir todo lo que los políticos deben reunir hoy en día para ser ganadores; deben ser carismáticos y tomar posiciones apasionadas. No hay lugar para la debilidad o las medias tintas. Afortunadamente, Tom tiene una posición que no tienen muchos actores: tiene una compañía productora, es un empresario, está vinculado a las altas jerarquías del poder y es respetado en esas jerarquías en Los Ángeles, Nueva York y en cualquier lugar donde se toman las grandes decisiones de este negocio. De forma tal que él realmente entiende todo esto y sabe negociar sus intereses con una especie de optimismo innegablemente atractivo. Eso es lo que realmente hace un líder, al menos en la política estadounidense de hoy en día. Pero es algo que no todo actor puede aportar a su personaje. Tom entra en un lugar y se apodera de él. Lo hizo muy bien".
Usted ha participado en gran cantidad de films en los últimos años,
¿lo disfruta como siempre?
"Sí, yo creía que mi carrera estaría acabada a los 40, así que me siento realmente emocionada".
¿En realidad creía eso?
"¡Oh, sí! Tenía muchas razones para pensarlo. Cuando llegué a los 40 no había muchos guiones interesantes. Tal vez uno cada 12 meses, lo cual era muy poco para el promedio de actrices de mi edad; creo que ahora eso está empezando a cambiar".
¿Por qué podría estar cambiando?
"Quizás hay más mujeres en altos cargos dentro del sistema de estudios cinematográficos, y si bien no son ellas quienes dan luz verde para que se realicen los proyectos, sin duda los echan para adelante y los defienden ante los ejecutivos".
¿Entonces es justo decir que ésta es, quizás, la época más gratificante
de su carrera?
"Cualquier actor que esté trabajando te dirá que está feliz. Pero también contribuye
el hecho de que las cosas que he estado haciendo han sido satisfactorias. No sé
por qué ha sido así, tal vez sólo es producto de la casualidad. Pero, como decía
mi madre, 'a caballo regalado no se le mira el colmillo'".
| Ninguna como ella |
Meryl Streep nació en Summit, Nueva Jersey, y estudió actuación en la Escuela de Arte Dramático en Yale. Después de graduarse en la universidad captó la atención por primera vez con Julia (1977) y el año siguiente fue nominada al Oscar por su papel en El Francotirador al lado de Robert De Niro, Christopher Walken y John Cazale; ese fue el inicio de un asombroso récord de 14 nominaciones, de las cuales la más reciente fue por El diablo viste a la moda (The Devil Wears Prada). Ha ganado el premio de la Academia en dos ocasiones, por Kramer vs. Kramer en 1980 y por La decisión de Sofía en 1983. Su notable lista de créditos incluye La mujer del teniente francés, Sylkwood, Plenty, Memorias de África, Los puentes de Madison, El ladrón de orquídeas (Adaptation) y Las Horas, entre muchos otros. |
Ver también en Encuentros:
- Valientes más allá del escenario
- 2007 visto con otros ojos
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