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Un aplauso para la vitamina C

El ácido ascórbico no sólo previene el resfriado; se demostró que también ayuda a combatir el estrés. Hara Estroff Marano

Es el suplemento vitamínico preferido de todos pues previene el resfriado común y se cree que también algunos tipos de cáncer. Por si fuera poco, la vitamina C se anotó otro punto recientemente, cuando se comprobó que ayuda a paliar los efectos tanto físicos como psicológicos que el estrés causa en las personas.

Quienes tienen un elevado nivel de ácido ascórbico o vitamina C en su organismo no muestran señales mentales ni físicas de estrés cuando son sometidos a extenuantes desafíos psicológicos. Es más, se recuperan más rápidamente de situaciones estresantes que las personas que tienen bajos niveles de esta vitamina en su sangre.
Investigadores alemanes sometieron a 120 voluntarios a una situación de gran estrés: hablar en público y resolver algunos problemas matemáticos mentalmente. A la mitad de las personas que participaron en el estudio les habían suministrado previamente 1.000 miligramos de vitamina C.

La manifestación de síntomas propios del estrés como elevados niveles de cortisol y un aumento de la presión sanguínea fue muchísimo más evidente en el grupo que no tomó el suplemento vitamínico. Los participantes a quienes les habían administrado ácido ascórbico respondieron que no sintieron casi estrés. De acuerdo con los investigadores alemanes, esta vitamina debería ser considerada una parte fundamental del manejo del estrés.

Ya se había demostrado que la vitamina C inhibe la secreción de cortisol en animales que son expuestos repetidamente a factores causantes de estrés. Esta es una de las hormonas que secretan las glándulas suprarrenales en respuesta a la tensión nerviosa. Cuando llega al torrente sanguíneo, esta hormona debe transmitir el mensaje de que existe estrés a todas las partes del cuerpo y la mente.

El cortisol activa la respuesta de lucha o huida ante el estrés que nos permite actuar cuando nos sentimos amenazados por el peligro. No obstante, al igual que muchos de los sistemas de emergencia-alerta, esta respuesta se obtiene a un costo muy elevado. Entre otros efectos, la exposición frecuente a altos niveles de hormonas del estrés agota los recursos físicos del cuerpo, afecta el proceso de aprendizaje y la memoria, y vuelve a las personas propensas a la depresión.

En experimentos realizados con ratas de laboratorio se descubrió que, luego de administrarles vitamina C y de someterlos a situaciones sumamente estresantes, los animales no registraron aumentos en los niveles de cortisol ni mostraron síntomas de estrés físico y emocional como la pérdida de peso corporal. En las ratas que no recibieron la dosis de ácido ascórbico el nivel de hormonas del estrés en la sangre fue tres veces mayor.

La dosis diaria recomendada (DDR) de vitamina C para los adultos es de 60 mg/día, una cantidad muy baja si se compara con los 1.000 mg suministrados en el estudio sobre el estrés. Sin embargo, se cree cada vez más que la DDR no se corresponde con los actuales requerimientos de este suplemento vitamínico. La dosis diaria de vitamina C fue determinada hace varias décadas sobre la base de la cantidad de ácido ascórbico que necesitamos para protegernos contra el escorbuto.

En la actualidad, los investigadores centran su objetivo respecto de esta vitamina en un aspecto totalmente diferente: la cantidad de vitamina C necesaria para potenciar la salud en diversas condiciones ambientales. Al parecer, la dosis debe ser muy superior a la que se requiere para evitar las consecuencias de su deficiencia en el organismo.
Por otra parte, hay pruebas que indican que el hombre de la prehistoria consumía elevadas cantidades de vitamina C gracias a una dieta tropical rica en frutas. De ser así, la constitución fisiológica que heredamos de ellos puede requerir de dosis diarias de vitamina C mucho más altas que la actual DDR, quizás 1.000 mg/día. l

Donde encontrarla

La vitamina C abunda en ciertas frutas y vegetales frescos, particularmente en el kiwi, los pimentones rojos y verdes, el perejil y, desde luego, en las frutas cítricas. Un vaso de jugo de naranja recién exprimido aporta 97 mg de esta vitamina.

Otras fuentes importantes son las fresas, las moras, las cerezas, el melón, la lechosa, el brócoli, los repollitos de Bruselas, los tomates y los espárragos. Esta vitamina no se encuentra en la carne, y sólo en pequeñas cantidades en el pescado fresco. Por ser una sustancia inestable, la vitamina C se destruye cuando los alimentos son cocidos y expuestos a la luz.

La vitamina C, que es el suplemento vitamínico más consumido en el mundo, viene en varias formulaciones. Pero la mejor puede que sea una preparación que se va liberando gradualmente en el organismo y cuyo efecto, por ende, dura todo el día. Vale la pena acotar que esta vitamina actúa rápidamente y en un breve período de tiempo. También se pueden ingerir los suplementos que ofrecen pequeñas dosis de ácido ascórbico, administrándolos en varias tomas a lo largo del día.

PSYCHOLOGY TODAY. DERECHOS DE EL UNIVERSAL / TRADUCCION: SERVIO VILORIA

 

 
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