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FOTO: WWW.LATINSTOCK.COM.VE/CORBIS/MARKUS MOELLENBERG

En sus primeros pasos

Crecer contigo, un centro de estimulación que apoya a los pequeños en el desarrollo de sus capacidades cognitivas y motoras, acaba de inaugurar un servicio diseñado para atender a bebés con necesidades especiales. Conozca las ventajas de este plan, donde la rítmica y la conciencia corporal potencian las habilidades de los niños y fortalecen el vínculo afectivo con sus padres. María de los Angeles Herrera

Segun estimaciones de la Unicef, alrededor de 150 millones de niños padecen de algún tipo de discapacidad. Pensando precisamente en estas elevadísimas cifras, las creadoras del centro de estimulación Crecer Contigo —Nataly Núñez y Beatriz López— decidieron embarcarse en un proyecto que guiara los primeros pasos de pequeños que sufren trastornos como síndrome de Down, parálisis cerebral, autismo, espina bífida, ceguera y sordera.

Crecer Contigo Especial es el nombre de este programa, donde la música y los movimientos corporales son empleados para estimular los canales sensoriales de los niños con necesidades especiales, logrando el desarrollo de sus capacidades cognitivas y motoras. Además de los beneficios que obtienen los infantes, el plan ayuda a los padres en la tarea de aceptar la discapacidad que presenta su bebé.
Sandra Forero, facilitadora del programa de rítmica para niños especiales, explica que lo novedoso de esta propuesta radica en que los padres tienen la posibilidad de involucrarse directamente en el proceso de desarrollo de su hijo, a diferencia de lo que ocurre en las sesiones tradicionales de terapia ocupacional o de equinoterapia, opciones terapéuticas donde los padres sólo se encargan de llevar al pequeño a un encuentro con el especialista y luego deben esperar a que éste les informe los resultados logrados.

Según la especialista, egresada de la Universidad de Música y Artes Representativas de Viena, en Crecer Contigo Especial se maneja un concepto de grupo que resulta totalmente diferente: “Nosotros no trabajamos sólo con el bebé, buscamos hacerlo —en la medida de lo posible— con la triada papá, mamá y bebé, y crear un grupo de integración donde haya niños con diferentes tipos de discapacidad. A partir de esa condición común, tomar la música y el movimiento como herramientas para apoyarlos en sus procesos de desarrollo, ya que en el cerebro se van dando conexiones neurológicas que permiten el desarrollo de una gran cantidad de funciones mentales” .

Adicionalmente, este programa cuenta con la ventaja de los grupos de apoyo, equipos de padres que surgen de manera espontánea durante las sesiones, debido al ambiente de solidaridad y confianza fomentado por las terapistas. La idea, según explica Forero, es crear grupos pequeños —de hasta cinco niños— con discapacidades diversas. De esta manera, la experiencia resultará mucho más enriquecedora, pues los padres podrán conocer otras realidades y compartir sus experiencias, bajo la tutela de las facilitadoras, quienes se encargarán de responder las dudas comunes y de sugerir, en caso de que sea necesario, la visita a médicos de diferentes especialidades que apoyen la evolución de los pequeños.

Sonidos de todo tipo
“Explorar y estimular todos los canales sensoriales del bebé —la vista, el oído, el gusto, el olfato, el tacto—; trabajar su conciencia corporal y desarrollo motor, y apoyar, por supuesto, toda la parte cognitiva, lo que va a ser el desarrollo del lenguaje, la formación de conceptos, la creación de hábitos y rutinas, y todas las funciones mentales, como clasificar, ordenar, imaginar, discriminar… todo eso se puede lograr con canciones, juegos y rimas”. De esta manera define Sandra Forero sus exitosas experiencias con niños discapacitados, mediante las cuales ha podido darse cuenta de que la música no sólo es un puente seguro de comunicación entre los padres y sus hijos, sino que “es el único camino o el camino más eficiente a través del cual estos niños aprenden cosas que de otra manera no aprenderían”.

Debido a que “la música y el movimiento son un idioma que llega por otros canales” diferentes a los relativos al desarrollo intelectual, se convierten en una herramienta universal que le permite a los padres colaborar con la evolución motora y de lenguaje de su hijo, a tiempo que el pequeño con discapacidad logra comprender que cada sonido escuchado tiene una actividad a la cual está asociado, según las reacciones —muchas veces innatas— que poseen frente a ese estímulo externo. Con este programa, los niños aprenden que existen sonidos relacionados con cada uno de sus hábitos: mientras unos los convocan a jugar, otros los invitan a relajarse, y cuando son un poco más grandecitos pueden llegar a relacionar una tonada con el momento de recoger los juguetes o de ir a comer, por ejemplo.

Al hablar sobre el empleo de la música, Forero advierte que no necesariamente debe considerarse como tal el sonido emanado de un CD o de un instrumento musical, sino también los sonidos propios de la naturaleza, los que provienen de objetos comunes que se pueden encontrar fácilmente en la casa —desde envases plásticos hasta cucharas de madera— y, sobre todo, la voz de los padres y el lenguaje que deriva de sus cuerpos en movimiento.

Pero el trabajo realizado en las sesiones de rítmica no sólo beneficia a los niños con discapacidades. Los padres también aprenden técnicas de relajación que los ayudarán en el día a día con el pequeño, además de que se produce un intenso desarrollo creativo, pues deben ingeniárselas para estimular a sus hijos a través de la utilización de distintos tipos de sonidos.

Rutinas y movimientos
Dentro de Crecer Contigo Especial, Alaídes Gómez es la encargada de apoyar el desarrollo psicomotor de los bebés, dentro de las limitaciones impuestas por sus condiciones particulares. Como terapista ocupacional, Gómez también se encarga de enseñar a los padres técnicas para fortalecer la conciencia corporal, instruyéndolos, sobre todo, respecto a cuál es la manera correcta de manipular a sus hijos, debido a que muchos de ellos —por su discapacidad— deben ser cargados y es importante que al hacer este esfuerzo eviten lesiones en la columna.

A diferencia de los encuentros de rítmica, los talleres de conciencia corporal están más orientados a los padres que a los pequeños, pues se busca brindarles las herramientas para que se desenvuelvan en su cotidianidad. Areas como la alimentación (el paso de líquidos a semisólidos y de éstos a sólidos), la higiene bucal, el traslado, el aseo personal, la ropa, el cambio del pañal, la recreación y hasta el uso de férulas, son abordadas durante los encuentros bimensuales contemplados dentro de este programa, que se perfila como una nueva alternativa para explotar al máximo las potencialidades de los niños discapacitados durante sus tres primeros años de vida, tiempo de asistencia que Crecer Contigo Especial tiene estipulado. Llegado a ese punto, lo ideal es que los padres inscriban a sus hijos en terapias similares que les permitan continuar su proceso formativo y mejorar sus condiciones de vida futura. l

mherrera@eluniversal.com

TRABAJO EN EQUIPO

Antes de ingresar al programa Crecer Contigo Especial, los niños deben contar con un diagnóstico preciso de su padecimiento, aspecto que les permitirá a las facilitadoras diseñar un plan acorde con las necesidades especiales del pequeño, tomando en cuenta elementos como el tratamiento médico aplicado y las terapias a las que asiste.

Sandra Forero, especialista en rítmica y facilitadora del centro de estimulación Crecer Contigo, comenta que este tema “es complicado, porque hay muchas enfermedades, trastornos y síndromes que no se diagnostican sino después de los dos años, como el autismo… Hay otros casos donde el bebé, evidentemente, tiene algo, pero los médicos no pueden identificar qué le ocurre. En esos casos se podría estudiar si dejarlos participar o no dentro del programa”.

EN DETALLE

Crecer contigo (de 0 a 2 años)
• Deditos que hablan

Este servicio, apoyado en el masaje hindú Shantala, utiliza suaves toques que además de estrechar el vínculo entre padres e hijos, les permite a los bebés sanar algunos traumas posteriores al alumbramiento. La técnica se aprende en cuatro sesiones, impartidas una vez por semana.
Costo único: 100.000 bolívares
• Cha-cha-cha bebés
Propicia la estimulación infantil, a través de la música y el movimiento.
• Una vez cada vez
Un grupo de terapeutas ocupacionales logra el desarrollo psicomotor del bebé y lo apoya en sus primeros movimientos importantes, por ejemplo, cuando gatea, se sienta o intenta levantarse.
El paquete incluye una sesión semanal de cada servicio, que se traducen en ocho sesiones al mes.
Costo mensual: 120.000 bolívares

Crecer contigo especial
(de 0 a 3 años)

El paquete para niños con discapacidades —hasta los tres años— tiene una duración de dos meses e incluye dos sesiones individuales con el equipo de terapeutas y seis clases grupales (tres de rítmica y tres de terapia cognitiva).
Costo mensual: 400.000 bolívares.

COORDENADAS


Centro de Estimulación Crecer Contigo. Centro Plaza, torre C, piso 18, local G. Urbanización Los Palos Grandes, Chacao. Telfs.: 285.65.54 y (0416)812.00.75. Página web: www.crecercontigo.com.ve.

 

 
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