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Feas por doquier
La telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea ha sido un boom a escala mundial: tiene nuevas versiones en México, Estados Unidos, España, Alemania, India, Rusia y Holanda. He aquí una revisión a estos alter egos de la heroína poco agraciada y una entrevista exclusiva al autor de su historia original: Fernando Gaitán. Pablo Blanco
Cuando en Venezuela —país por excelencia productor de dramáticos— RCTV estrenó la telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea, en 2002, las expectativas eran muchas. La mejor carta de presentación de esta producción de RCN Televisión es que había paralizado los hogares de 20 millones de personas, en la hermana república, durante sus 350 capítulos de emisión (desde octubre de 1999 hasta principios de 2001). Pero, ¿cómo era posible que una protagonista con enormes lentes de pasta, brillantes aparatos dentales, cejas pobladas y antiestética pollina lograra tal revuelo televisivo?
Lo cierto es que Fernando Gaitán, su autor, dio en el clavo y ya la historia ha roto récords de audiencia en más de 70 países. A esto se suma el hecho de que la Betty original tiene, hasta la fecha, siete versiones distintas: en México, España, Alemania, Estados Unidos, Rusia, India y Holanda.
La gringa
Ugly Betty (en español La fea Betty) es la apuesta de la cadena estadounidense ABC por —más o menos— el mismo cuento. El proyecto surge de una iniciativa de la respetada actriz mexicana Salma Hayek, quien asumió la producción ejecutiva del espacio que, en este caso, en lugar de una telenovela, pasa a ser una sitcom que se transmite todos los jueves, a las 8:00 pm, compitiendo con series exitosas como My name is Earl de la NBC y Survivor: Cook Island, de CBS. Entre otros realizadores de esta versión anglo, figura Rosy Ocampo, quien produjo la adaptación mexicana titulada La fea más bella. La dirección está a cargo de la cotizada Sarah Pia Anderson, quien ha conducido las riendas de series como Big Love (recientemente estrenada por la señal de HBO), y episodios de las exitosas Grey’s Anatomy y Ally McBeal, entre otras. Betty es América Ferrara, una actriz nacida en Los Angeles, pero de origen hondureño, con un currículum que incluye la protagonización de cintas independientes como Real Women Have Curves.
Pasando revista
La historia de Ugly Betty comienza cuando el magnate del mundo editorial Bradford Meade (Alan Dale), pasa las riendas de la publicación Mode —catalogada como una “Biblia del fashion”— a su hijo Daniel, un mujeriego incorregible. Estratégicamente, Bradford le contrata a Daniel (Eric Mabius), como asistente, a la única mujer con la que éste jamás se acostaría: la poco agraciada Beatriz Suárez (Ferrara), una diminuta y humilde latina de Queens, Nueva York. Esta dispareja dupla tendrá como enemiga a la temible Wilhelmina Slater (Vanessa Williams), una ejecutiva de Mode que esperaba, ansiosamente, obtener el puesto del improvisado nuevo editor. La villana tendrá como aliados a su oportunista asistente Marc (Michael Urie) y a Amanda (Becki Newton), una perversa secretaria. Betty, por su parte, contará con el apoyo de Cristina, una amable costurera que maneja información confidencial de la empresa y con su pequeño sobrino Justin (Mark Indelicato). Entre intereses e impasses llega el amor: Daniel cree estar obsesionado con Wilhelmina, pero a quien ama, con vergüenza, es a la fea Beatriz, quien, en silencio, le corresponde. Destacan, también, Hilda, la hermana de la protagonista, e Ignacio, su padre (Ana Ortiz y Tony Plana, respectivamente), presentados como unos “devora culebrones” latinoamericanos.
Esta característica permitió a los productores crear una historia secundaria: la telenovela, sintonizada religiosamente por la familia Suárez, en la que han participado, eventualmente, la propia Salma Hayek en el rol de desdichada sirvienta, y la venezolana Lupita Ferrer, icono del melodrama. A diferencia de las otras versiones, esta heroína no será “embellecida” al final de la historia, por decisión de los productores y porque Ferrara, según se ha reseñado, no es, precisamente, una Venus.
Sintonía en inglés
Ugly Betty está dirigida, principalmente, al público latino que vive en Estados Unidos. No obstante, la serie, según mediciones publicadas en distintos medios estadounidenses, ha obtenido óptimos resultados de audiencia tanto hispana como anglosajona. En su semana de estreno, la serie fue vista por 16.3 millones de personas. Nada mal si se toma en cuenta que, durante el mismo lapso, superó a espacios como ER, que obtuvo 14.4 millones de teleespectadores; Cold Case, con 11,1 millones; Smallville, con cinco millones; y Super Natural con 3,8 millones. Los presagios de la crítica son los mejores para esta serie que, probablemente, en el futuro, pueda competir con monstruos del rating como CSI: Crime Scene Investigation con una fanaticada conformada por 23,8 millones de televidentes y Grey´s Anatomy, que “paraliza” a 23,5 millones de personas. “Esta tragicomedia tiene lo divertido de Desperate Housewives en la primera temporada” se reseña en el diario The Orlando Sentinel. El Washington Post y Los Angeles Times coinciden en que Ugly Betty es “el mejor show del año”.
Humor a la mexicana
Televisa, de México, fue una de las primeras empresas que se encargó de crear una versión local de la historia original: La fea más bella —la cual transmite Venevisión— y es protagonizada por Angélica Vale, como Letty, y Jaime Camil, como don Fernando. La heroína se distingue de la original, además de por su marcado acento “cuate”, por algunos arreglos (anti) estéticos y gestuales: Leticia está un poco “engordada” y, cuando está nerviosa, se le brota un desagradable acné en la frente y cierra un ojo. Su risa —a diferencia de aquella suerte de “ronquidos” que emitía la Betty colombiana en sus carcajadas— es la de una infantil colegiala. Todo se desarrolla en Conceptos, una prestigiosa empresa de comunicaciones corporativas.
¿Mucha parodia y poca comedia?
Del elenco se mantienen, entre otros personajes, el célebre “cuartel de las feas”, así como la indeseable y, a la vez deseable, “peliteñida” —en este caso llamada Alicia— y su enamorado: el tonto Nicolás, el entrañable y feo amigo de la protagonista, que, esta vez, se llama Tomás. Si bien los fuertes de la versión original son, precisamente, sus simpáticos roles, en esta nueva Betty algunos no lograron convencer del todo. El amanerado diseñador Hugo Lombardi, originalmente construido por el colombiano Julián Arango, es asumido por el galán Sergio Mayer, quien dibujó una parodia del mismo personaje llamado Luigi Lombardi, más digna de un programa humorístico que de una interpretación que reflejara, verdaderamente, el estereotipo en el que fue inspirado el rol. Por su parte, el admirado cantante José José tampoco llega a transmitir esa imagen de padre autoritario de Betty: sus “gruñidos”, lejos de asustar, parecen maltratar seriamente su garganta. Sin embargo, estos pequeños desperfectos no han impedido sus altos índices de rating en su México natal y en parte de la población latina de Estados Unidos. De hecho, dados los numeritos, la producción fue alargada hasta marzo de 2007.
El mundo quiere a la fea
En el diario costarricense Nación se publicó un artículo titulado El mundo quiere a la fea, en el que la periodista Berlioth Herrera hace un resumen de todas las versiones que tiene la telenovela de Gaitán. Aparte de Ugly Betty y La fea más bella se menciona, también, Yo soy Bea, la adaptación española que transmite Telecinco. En este caso, Ruth Núñez es Beatriz Pérez Pinzón, una joven economista, que, tras dos años de entrega al cuidado de su padre viudo, decide buscar trabajo. Y aunque está muy bien preparada sólo consigue un puesto de secretaria en la revista Bulevar 21. Allí se enamorará de su jefe, Alvaro Aguilar, y debe lidiar con la prometida del mismo: la malvada Cayetana. En Rusia, la historia se llama Ne Rodis Krasivoy (que traduce algo así como No naciste bella), se transmite por CTC Network Russian y consta de 200 capítulos. La protagonizan la actriz Nelly Uravova —a quien esta producción lanzó al estrellato— y el galán Grigory Antipenko. La versión india, transmitida en 2003, se llamó Jassi Jassi Koi Nahin (No hay nadie como Jassi) y fue producida por Sony Entertainment Television India. La protagonista se llama Apurva Agnihotri y Rakhshanda Khan. Esta historia se basa más en la lucha de clases y está llena de intrigas. Jassi va a tener un hijo que heredará todo un imperio de la moda. La adaptación alemana se titula Verliebt in Berlin (Enamorada de Berlín) y se transmitió por la cadena Sat 1 Germany. Fue estelarizada por Alexandra Neldel en el papel de Elisabeth “Lisa” Plenske y Martin Kunzler como el galán David Seidel. En Holanda la historia se llama Lotte y la protagonizan Nyncke Beekhuyzen, en el papel de Lotte, y Arent Jan, quien encarna a Daniel, su enamorado. Grecia anunció, recientemente, su propia versión.
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Fernando Gaitán creador de Yo soy Betty, la fea |
Antes y después de Betty
El escritor colombiano Fernando Gaitán, de 46 años, bien puede dividir su vida en un antes y un después de su obra Yo soy Betty, la fea. Los cambios que vivió fueron contundentes: en medio del boom de esta producción, en la hermana república, se separó de su esposa, con la que tuvo dos hijas: un par de jóvenes a las que se refiere como sus “tesoros”. Profesionalmente, comenzó a ser llamado el “gurú” de las telenovelas, calificativo al que le huye. Según cuenta, además de escribir, monta su bicicleta por dos horas diarias, para “mantenerse activo”. Los fines de semana se transforma en un noctámbulo que visita su propio bar, El punto G, al que califica como “una inyección de vida”. A las 3:00 pm de Caracas y 2:00 pm de Bogotá, atiende su teléfono celular para responder estas preguntas:
¿A qué cree que se debe el fenómeno mundial de Yo soy Betty, la fea?
“El ego femenino es universal, por tanto, a partir del mundo de las feas hay mucha belleza que contar. Y Betty cuenta la historia de muchas mujeres, no sólo por su fealdad, sino por la discriminación y el rechazo de los que es víctima”.
¿Cree que pueda crear una historia que supere el éxito de esta telenovela?
“Siempre me lo preguntan y mi respuesta siempre es la misma: no lo descarto, pero el éxito siempre es excepcional, y es muy prepotente de mi parte decir que una historia va a quedar bien sólo porque yo la escribí. No me creo la fama ni los calificativos que me colocan como un ‘genio’ de la televisión. Y si hago una historia pensando que va a ser otra Betty, seguramente va a fracasar”.
¿Qué opina de las versiones que se han hecho de la historia?
“No dejan de sorprenderme gratamente. La versión rusa es, sencillamente, espectacular. Está muy bien producida, la dirigen seis reconocidos realizadores y el elenco está conformado por los mejores actores de cine y teatro de ese país. La alemana me pareció un poco fría, aunque igualmente impecable, metódica, lo cual funciona allá. En Estados Unidos eliminaron el personaje del mensajero porque, en ese país, no existe el cargo. En Holanda fue obviado el conflicto de una de las secretarias del cuartel de las feas que no recibe el cheque de su ex marido para sus hijos, por una sencilla razón: los hombres divorciados —o bien el Estado—responden por sus pequeños. En India supe que caló, perfectamente, el tema de la discriminación, el rechazo y la burla a la fea; al parecer es una problemática cotidiana”.
La adaptación mexicana ha sido muy criticada, ¿Qué opina usted de la misma?
“Entiendo que Televisa la tenía concebida para un público más infantil y por eso la estrenó a las 4:00 pm. Por eso las caracterizaciones de todos los personajes son un poco más exageradas. Pero el elenco es maravilloso, no hay estrellas, hay verdaderos comediantes. Y Angélica (Vale) está estupenda”.
¿Hasta qué punto se puede cambiar la historia en las versiones?
“Existen parámetros éticos que contemplan los derechos de autor. Por ejemplo, no está permitido que el personaje principal —Betty— cometa delitos como el robo, el asesinato o el narcotráfico”.
¿Qué tiene Ana María Orozco, la Betty original, que no tengan las demás?
“Creo que la mayor virtud de la Betty de Ana María es su ternura”.
¿Cuáles son sus referencias en materia de telenovelas?
“Mi mayor referencia es el maestro venezolano José Ignacio Cabrujas, a quien tuve el placer de conocer. Me abrió el conocimiento teórico del género. Sin temor a equivocarme, puedo decir que es el intelectual más integral de televisión que ha parido Latinoamérica. El fue mi mejor escuela”.
Sin embargo, muchos intelectuales denigran del género...
“Piensan que es un objeto comercial con el que se gana plata mientras se hace cine o teatro. Yo no estoy de acuerdo con eso. La telenovela, perfectamente, puede ser el vehículo cultural más poderoso de Latinoamérica. Betty… es sólo una pequeña prueba de las posibilidades que tiene el género de replantear millones de temas”.
¿Cuál es su telenovela favorita?
“Una de ellas es Esmeralda, la original, protagonizada por Lupita Ferrer y José Bardina. Es toda una alusión a mi época colegial, en plenos setentas. En mi casa nos reuníamos, en familia, a verla después del almuerzo. Recuerdo perfectamente al fiel amigo de la protagonista, su enamorado. Me recordaba un poco al jorobado de Notre Dame”.
Ya trabajó con la venezolana Sonya Smith en Guajira, ¿hay alguna otra a la que le escribiría una historia?
“Me encantaría trabajar con Ruddy Rodríguez, que aquí en Colombia es una consentida. Y, por supuesto, con Lupita Ferrer”.
¿Cómo sería una telenovela sobre su propia vida?
“Me la paso todo el día encerrado escribiendo, así que seguramente sería muy aburridona (risas)”.
En estos momentos, Gaitán escribe la nueva tragicomedia estelar de RCN Televisión, llamada Hasta que la plata nos separe. La historia surge de un accidente de tránsito en el que un hombre, muy pobre, choca con su viejo carro contra un auto lujoso conducido por una hermosa mujer, a la que éste estará endeudado de por vida. “Traté de reflejar, literalmente, el ‘choque’ de clases, para relacionar a dos protagonistas que, nuevamente, huyen de los estereotipos de la belleza televisiva. El trabajo vuelve a ser un contexto clave de la historia. Es que en el trabajo pasa uno la mitad de su vida”, comenta el autor. l
pblanco@eluniversal.com
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