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Es un sentimiento
que impulsa al ser humano a dar lo mejor de sí mismo a los
demás, especialmente en momentos de dificultad y de necesidad.
Cuando nos conectamos al sentimiento del amor aflora la solidaridad.
La solidaridad aparece cuando dos o más personas se unen
desinteresadamente y con mucho entusiasmo y entrega, para conseguir
un fin común. Este es un valor esencial del ser humano que
aparece espontáneamente a lo largo de la historia y que nos
ha ayudado a sobrevivir y a salir delante de los más grandes
desastres.
Es tan grande el poder de la solidaridad que cuando se hace presente
en nosotros, nos hace inmensamente fuertes y capaces de afrontar
las más increíbles hazañas a favor de otros,
asumiendo sin miedo desafíos extremos, resistiendo casi sin
importarnos los embates de la adversidad.
La solidaridad persigue causas nobles y justas a favor de los necesitados,
y sin importarnos las diferencias entregamos todo y más,
por ayudar a nuestros semejantes, y así hacemos de este mundo
un lugar mejor, más habitable y más digno.
La falta de solidaridad denota indiferencia, egoísmo y falta
de sentimientos. Mezquino es el ser que se niega a ayudar de manera
desinteresada con quienes lo necesitan con urgencia.
La solidaridad debería actuar a través de nosotros
en todo momento, especialmente hacia nuestros seres queridos en
el día a día. ¿Cuántas veces sabes que
un amigo o un compañero de trabajo o un vecino tiene una
necesidad y tú evitas o postergas hacer algo al respecto?
El amor es acción y la iniciativa se llama solidaridad. Participar
e involucrarte en iniciativas o proyectos dirigidos a contribuir
con las mejoras de tu comunidad, de tu familia o de alguien en particular
es la muestra de una gran solidaridad.
Pero también eres solidario cuando te prestas a compartir,
apoyar o acompañar a un extraño que te necesita...
Algunas veces son tus pensamientos los que te impiden ser solidario
en un momento, mientras más piensas e imaginas el riesgo
y las consecuencias imaginarias de tu acción solidaria más
te estancas y apagas... No olvides que quien te devuelve lo que
entregas con amor es la Divinidad.
El individualismo exagerado y la competencia desmedida en el mundo
de hoy conducen a la insensibilidad humana, lo más fácil
es mostrar indiferencia y lo más difícil es tener
el valor y la convicción para actuar de una manera solidaria...
Seamos solidarios
Convierte tu buena intención
en acción
Muchas personas tuvieron la buena intención de hacer algo
bueno por alguien... pero sólo se quedaron en eso, en buenas
intenciones. Hay que dar los próximos pasos y encontrar la
manera más efectiva de ayudar. ¡Ponte en acción
y hazlo!
Haz el bien y no mires a quien. No
te preocupes, ayuda desinteresadamente, que tu mano derecha no sepa
lo que hace la izquierda, es la vida y no la persona a quien se
lo das... la que te recompensará en el momento en que más
lo necesites.
Vuélvete participativo. Participa
en alguna iniciativa, cercana o conocida dirigida a trabajar por
el bienestar de algo o de alguien. Participa en las reuniones de
la escuela de tus niños o en las reuniones del condominio
o en alguno de los muchos eventos que se realizan para recaudar
fondos o, simplemente, toma la iniciativa de crear y dirigir, una
campaña positiva y solidaria hacia alguna causa conocida
por ti...
Vence el temor.
Cuántas veces es el miedo a involucrarte, a lo que te pueda
pasar o el temor a no poder ayudar lo que te impide hacer un alto
para ayudar o apoyar a otra persona en un momento de dificultad..
¡Vence el temor con el amor y entrega tu mejor sentimiento!
Decide compartir.
No seamos insensibles con aquellos que han sido menos favorecidos.
Seamos conscientes de su situación y no cerremos los ojos
frente a sus problemas y necesidades. Déjate llevar por el
impulso de compartir para suavizar la vida de los demás.
Llénate de amor. Recuerda
tu sentimiento de amor, hacia algún ser querido y agradece
silenciosamente su presencia en tu vida. Llénate de ese sentimiento
de amor y gratitud, fortalécete internamente y convierte
en una acción amorosa y concreta tu iniciativa. Experimentar
amor y compasión por otros eleva nuestra frecuencia de vibración
y, además, renueva nuestros valores y fortalece nuestros
buenos sentimientos.
Recuerda que:
"Todo nos afecta a todos". El pensar que todo lo que no
nos afecta directamente, no es problema nuestro... es un obstáculo
para que fluya el sentimiento de solidaridad. l
maytte@maytte.com
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