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| Preguntas
más frecuentes |
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Materiales:
Se trata del híbrido de protección (Kevler),
una mezcla de fibras de alta tecnología basada en poliéster
y nailon que absorbe la energía del proyectil.
Precios: Van desde los 100
hasta los 800 dólares, dependiendo del nivel
de confección. Un traje a la medida está en
los rangos más costosos.
Certificados: Certificado de
gestión de calidad del Instituto Colombiano de Normas
Técnicas. Y el certificado que otorga el Departamento
de Justicia de Estados Unidos, por calidad, seguridad y avances
tecnológicos.
Contactos: Calle 71 N. 15-88.
Bogotá. Colombia. Telf: (571) 347.8199.
Correo: Miguelcaballero@yahoo.com www.miguelcaballero.com
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Moda a prueba de balas
Aurora Blyde
Las armaduras ya eran piezas de museo cuando
aparecieron los primeros chalecos antibalas y estos podrían
correr su misma suerte. Hoy la seguridad es camuflada bajo las últimas
tendencias de la moda, porque para estar seguro no hay nada como
pasar desapercibido y mucho mejor si se puede lucir bien.
Numerosos politicos, altos ejecutivos y sus
esposas, fiscales, un sinnúmero de comerciantes, gente de
farándula y hasta el propio presidente de Colombia, Alvaro
Uribe Vélez, han caído ante la tentación de
usar alguno de los diseños de Miguel Caballero.
Son clásicos, muy discretos y siempre respetan las últimas
tendencias de la moda. No se exhiben en pasarelas sino en espacios
cerrados en los que se hacen demostraciones especiales de tiro al
blanco. Y a pesar de que casi todos los modelos son prendas de vestir
masculinas, Noemí Sanín no dudó en encargar
una gabardina. Pesa unos dos kilitos de más -como todos los
trajes-, pero ese mínimo exceso de peso es lo que la hace
tan especial: está blindada.
Su línea, generosa, abarca -además de los tradicionales
chalecos antibalas- chalecos ejecutivos, blazers, gabardinas, sweaters,
impermeables, ropa interior y chaquetas de jeans, cuero o gamuza
e, incluso, trajes de gala.
"Diseñamos prendas blindadas para clima frío
o cálido y para todas las ocasiones, desde sweaters de lana,
hasta chaquetas de jeans. Además, toda la ropa está
elaborada partiendo de un análisis de los diferentes roles
de los clientes", explica Caballero al hacer un inventario
de los productos que confecciona.
Y agrega: "Nunca es igual un empresario los fines de semana,
que de lunes a viernes, y tampoco es lo mismo un comerciante que
un político".
Los diseños no sólo son para quienes tienen "enemigos
naturales o de trabajo, sino para todo aquel (gente de carne y hueso)
que se enfrenta día a día a la delincuencia común",
dice. De allí que en su empresa, líder del mercado
colombiano, las ofertas son tantas y tan dispares como son las demandas
de resguardo de los clientes.
De hecho copian modelos de grandes firmas, confeccionan trajes a
la medida y se preocupan por lanzar constantemente líneas
prêt à porter, que disimulan debajo de la tela ese
híbrido de seguridad, elaborado con tecnología de
punta, que absorbe la energía de los proyectiles, únicamente
para complacer a un país que lleva más de cuarenta
años lidiando con la violencia.
Lo llaman "el Armani de la moda blindada", y todo porque
este bogotano comprendió hace ya 10 años que la moda
y el confort no tenían que estar divorciados de la seguridad.
"Tenía una amiga en la universidad que iba con escoltas
y siempre me fijé que ellos dejaban los chalecos antibalas
en el vehículo y se colocaban sus chaquetas de cuero. Y pensé
por qué a nadie se le había ocurrido incluir las dos
cosas. Y eso fue lo que hicimos: combinar la moda con la seguridad
y ofrecer esta opción como un estilo de vida
Porque
pasar lo más desapercibido posible es vital para la seguridad".
Caballero insiste en que no se sirve de la violencia, sino que intenta
prevenirla o, al menos minimizarla, sobre todo en un país
que se acostumbró a convivir con la guerrilla, los paramilitares,
los sicarios y con el narcotráfico, un país donde
los legisladores deben sancionar casi obligatoriamente con chalecos
antibalas y los candidatos a cargos públicos son víctimas
constantes de secuestros y asesinatos.
Y cuenta algunas anécdotas ligadas a la protección
fallida: "El candidato presidencial Luis Carlos Galán
murió y llevaba un chaleco blindado. Cuando levantó
los brazos para saludar durante un mitin político, dejó
su estómago sin protección. Entraron las balas porque
la prenda era demasiado corta".
"Lo que más se protege en cualquiera de los trajes es
la zona del abdomen y la espalda. Hay piezas como las gabardinas
en las que las estructuras de protección abarcan mucho más,
y tenemos incluso calzoncillos blindados a prueba de armas blancas,
diseñados especialmente para las cárceles".
Nuevo
mercado. Caballero enfoca hoy su mirada en Venezuela, porque
lamentablemente se ha convertido en un buen mercado para la moda
a prueba de balas. La razón es una combinación un
tanto inusual: por un lado, dramático, los saldos rojos que
cada día se elevan de manera espeluznante y, por el otro,
un extremo más bien frívolo, que roza con el eterno
afán del venezolano por lucir bien.
Sólo en los últimos tres años -asegura Caballero
alarmado- han sido secuestradas en este país 367 personas.
Una cifra récord que tiene que ser vista junto a los muertos
de los fines de semana, las riñas en los barrios, los robos
a mano armada y los ya cotidianos "accidentes" que se
tiñen de tendencias políticas.
Y a pesar de que son muchos los que tienen hoy necesidad de protegerse
-incluyendo políticos y periodistas- hasta ahora en Venezuela
son empresarios extranjeros, representantes de trasnacionales, los
que están solicitando los trajes blindados del bogotano.
Caballero, quien comenzó hace 10 años con un socio
especialista en blindaje de vehículos y con 10 dólares
que le prestó su madre, fabricaba sacos de cuero reforzados,
pero las prendas tenían algunos defectos técnicos
que se fueron perfeccionando con el tiempo.
La demanda creció, y tanto, que dos años después
no sólo habían mejorado la tecnología protectora,
sino que habían ampliado su gama de productos a trajes para
ejecutivos, vestidos de fiesta para damas y hasta smokings.
"Incluso hemos recibido pedidos de túnicas blindadas
para sacerdotes", agrega Caballero. En Colombia -explica- los
sacerdotes de las misiones son víctimas constantes de sectas
satánicas, y muchos de ellos se han visto forzados a oficiar
misas con sotanas a prueba de balas.
Entre las creaciones de la empresa -única con dos certificaciones
internacionales- hay también piezas un poco más especializadas,
como botas blindadas para minas antipersonales, trajes especiales
para la desactivación de minas, chaleco de asalto blindado,
cascos a prueba de balas para motociclistas y chalecos de cacería
blindados.
Lo más novedoso, aparte de la primera guayabera blindada
del mundo que le regalará al presidente Uribe, es la línea
antipuñal: ropa interior, camisas, chaquetas y camisetas
que tienen un costo más económico que el blindaje
antibalas y un sobrepeso que no supera el kilo y medio.
Nunca sabrá Caballero a cuántas personas les ha salvado
la vida, pero lo que sí tiene claro es que un saco de vestir,
una camisa de bluejeans o una guayabera blindada, en vez del aparatoso
chaleco antibalas, es algo que siempre se agradece. l
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