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¡Aguerridas!
Adriana Gibbs
Las carreras de aventura -que combinan disciplinas
extremas en diversos escenarios naturales- son la nueva fiebre del
deporte. Conozca a cinco de las más destacadas competidoras
venezolanas.
Bordear el límite. Traspasarlo. Dejarse
atravesar por la vida misma al cruzar un río, ya avanzada
la noche. Mirar al miedo bien de cerca sin intimidarse. Estos son
algunos de los significados que tienen las carreras de aventura
para quienes participan en ellas. Los Eco-Challenge son su antecedente
más cercano. Les llaman también carreras de supervivencia
y consisten en travesías de largas caminatas, ciclismo de
montaña, velerismo, kayac y espeleología, entre otras
disciplinas. Darío González, organizador en el país
de las competencias conocidas con el nombre de Desafío, define
a la novel modalidad: "Es una carrera con obstáculos
naturales, en diversos climas y la particularidad que supone correr
en equipo, lo que implica trabajar en relación; no es una
carrera individual. Tiene un promedio de 100 kilómetros y
una duración que oscila entre las seis y 36 horas. Lo más
importante: no tienen formato fijo".
Hay quien dice que es el deporte del futuro. Integra disciplinas
-en su mayoría extremas- obligando al equipo a estar en permanente
coordinación. En cierto modo, es una carrera de estrategia.
Otra de sus particularidades es el elemento sorpresa. El recorrido
de la prueba siempre es mantenido en secreto por parte de la organización.
"Ninguno de los participantes sabe a ciencia cierta cómo
será el trayecto. Minutos antes de su inicio se le entrega
al equipo el mapa y un 'rutómetro' que indica las direcciones
a seguir", explica Luis Mesa, organizador de las contiendas
de nombre Odisea. "La heterogeneidad propia de esta competencia
y sus diversos grados de exigencia, posibilita a los corredores
de aventura el conocimiento real de su cuerpo", explica Darío
González. Son un termómetro para medir las propias
condiciones tanto físicas como mentales. Luis Mesa destaca
un valor agregado: "Los participantes adquieren habilidades
para manejar técnicas de trabajo en grupo, liderazgo, gestión
de conflictos, toma de decisiones y resolución de problemas".
En femenino
En nuestro país las carreras de aventura se realizan aproximadamente
desde hace tres años y, siguiendo la normativa internacional,
Darío González y Luis Mesa exigen la presencia femenina
en los equipos. Las mujeres han estado a la altura de las exigencias.
"En el país las hay durísimas, verdaderas aventureras".
Tamara Zagustín y Carolina di Buonoventura -dos margariteñas-
son todo un nombre en este tipo de competición. Otras féminas
que han dado de qué hablar son Ilenia Andrade, Carolina Bocardo
y María Gabriela Gil. La lista, lejos de agotarse, continúa.
Tanya Pacheco es la más joven de las competidoras
-cuenta con 21 años- y tiene apariencia de adolescente. En
una de sus primeras carreras, los organizadores le exigieron la
cédula para constatar que fuese mayor de edad. Su experiencia
en escalada -disciplina que practica desde los 17 años- le
asegura una buena ventaja en las pruebas de rapel. Se ha formado
en submarinismo, apnea, canotaje, y es una de las pocas chicas que
se ha atrevido a tomar la brújula y a manejarse en la orientación.
Se ha distinguido en los cruces a nado de los ríos Orinoco
y Caroní, varios maratones de calle y pista, y en varias
válidas de actividades subacuáticas. Quedó
en segundo lugar en el Eco Jarillo 2003 Las Tres Fronteras, carrera
en la que recorrió los estados Aragua, Vargas y Miranda.
En Desafío Urbano, realizado en el Distrito Capital, obtuvo
el cuarto puesto. Su punto débil es la bicicleta. "No
tengo una propia, lo que dificulta mi entrenamiento en ella; además,
le tengo miedo a las caídas". En una de las carreras
tuvo una seria caída que la inmovilizó durante unas
semanas. Pero se subió de nuevo al ring y mantiene su entrenamiento
para las carreras que vienen. "Cuando compito, mis amigos opinan
que estoy loca. Hay uno que me dice que si llego a casarme, será
con el Avila... me la paso allí metida".
Los 45 años de Onoria Barreto
están muy bien llevados (y corridos). Lleva 18 años
haciendo competencias continuas, llevándose distinciones
en carreras de trote, ciclismo de ruta y de montaña, duatlones
(ciclismo y trote), triatlones, montañismo y, desde 2002,
en carreras de aventura. Obtuvo el primer lugar en Odisea en la
laguna de Tacarigua, Eco Jarillo Las Tres Fronteras, y Eco Hatillo;
figuró, además, en tercer lugar en Desafío
en Margarita y Desafío en Ocumare de la Costa.
"Estas carreras -cuenta Onoria- han inducido mi aprendizaje
en manejos de cuerdas, kayac, orientación, trabajo en equipo
y manejo del cansancio en horas diurnas y nocturnas, sin contar
uno de los atractivos mayores: el contacto directo con los ecosistemas
naturales".
Para ella este tipo de carreras exige el máximo de la condición
física y de la mente así como una buena dosis de autocontrol
para no accidentarse: "La fortaleza mental y la madurez muchas
veces son más importantes que los propios músculos
o las habilidades físicas. Para llegar a la meta se necesita
destreza y estabilidad emocional para comunicarse con los compañeros
de equipo". Son travesías en las que el equipo está
solo en medio de la nada, lejos de la organización, de los
médicos y de los equipos de rescate. "Una de las cosas
que más me apasiona de estas carreras es el exponer mi cuerpo
al cansancio extremo. Cuando se es capaz de decir 'no abandono',
en un momento de debilidad, al final se sale fortalecida. El cuerpo
y el espíritu traspasan ciertos límites, y esto, definitivamente,
ayuda a templar el carácter y la personalidad", afirma.
Trote, kayac, pesas, natación y montaña son algunas
de las prácticas que contempla su entrenamiento. "No
siento miedo durante la carrera. Voy adelante, y punto", afirma
enfáticamente.
| Brújula en mano |
Luis
Martínez, corredor
de aventura y montañista
con 19 años de experiencia, destaca que la orientación
es fundamental en este tipo
de competencias. "Esta
disciplina desarrolla la
capacidad de poder interpretar un mapa y, en combinación
con una brújula, determinar
el sitio en el cual uno se
encuentra a fin de trazar un
camino, con miras a llegar a un punto determinado en el
menor tiempo posible, con el mínimo esfuerzo y la mayor
seguridad". "Al igual que otros deportes -continúa-
la orientación requiere de
conocimientos básicos para
su práctica y una constante preparación. Durante
las
carreras, el navegante es
la persona encargada de guiar al equipo, apoyándose con
mapas, brújulas, altímetro
y barómetros, entre otras
herramientas". Para interesadas e interesados en estas
lides, Luis dicta cursos de orientación. Más detalles
por el teléfono
0414-276.7956. |
| Coordenadas |
Carreras
Desafío
Organizador: Darío González Teléfonos:
731.5131
Carreras Odisea
Organizador: Luis Mesa
Teléfono: 993.6736
Web: www.bikepro.com.ve
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Mariana Sardi Centeno tiene en su haber
seis carreras de aventura. Estudió Publicidad y Mercadeo
y trabaja en la agencia de modelos de su madre, Mariela Centeno.
Ella comenzó a caminar por el Avila a los diez años
de edad. Luego se montó en una bicicleta, y aún sigue
pedaleando gustosamente en ella. Su primera competencia de supervivencia
la hizo en 2001. Alcanzó el primer lugar. "Recuerdo
que cuando la hice me dije 'yo nací para esto'. Disfruto
los paisajes y el hecho de que cada carrera es diferente a la otra.
El formato nunca se repite, siempre hay sorpresa y la expectativa
por los retos que vendrán". Fue campeona en Desafío
del Avila, y alcanzó el segundo lugar en Desafío de
la Tierra del Tambor.
Sus fortalezas son las actividades de caminata y de ciclismo. "Lo
más difícil es el kayac". Entrena seis veces
a la semana. "El plan de ejercicios lo decido en función
de lo que mi cuerpo me pide. Le hago caso a sus necesidades. Combino
el trote, la bicicleta y el Avila". Una de sus debilidades
ha sido la natación. "Debo practicarla más así
como la orientación. No me manejo cómodamente con
la brújula y mucho menos con el mapa". ¿Su miedo?
"Las alturas. Parece mentira, pero me intimidan. Cuando debo
afrontarlas trato de resolver mi temor, y avanzo".
Marisela González lleva dos carreras de aventura en
su trayectoria y, en la segunda, obtuvo el primer lugar. Pero, eso
sí, ella tiene toda una década dedicada al ciclismo
montañero. Ha sido en varias oportunidades campeona Nacional
y subcampeona de los famosos Circuitos Gatorade. "Las carreras
de aventura te permiten disfrutar de distintos paisajes. Son bien
rudas y hay que tener una mente guerrera. Se graduó en Administración,
y actualmente se desempeña como instructora de spinning y
de ciclismo. Es muy disciplinada con su entrenamiento, el cual comparte
con su pareja, Carlos Alvarez. "Los dos somos unos aventureros".
Valentina Guzmán debutó este año en
estas carreras. Ha participado en dos, y alcanzó el tercer
lugar en Desafío Urbano. Tiene 28 años y se inició
en natación a los siete años de edad. Sus padres son
excursionistas, y desde pequeña se ha internado montaña
adentro. Ha hecho cumbre en el pico Bolívar, el Cotopaxi
(Ecuador), cuya altura aproximada es de 5.897 metros, y el año
pasado ascendió el Monte Elbrus (5.492 metros), en Rusia.
En 1992 hizo su primer triatlón. En esta disciplina obtuvo
el tercer lugar en el Suramericano 1999 y el segundo lugar en el
Triatlón L de Margarita, entre otras distinciones. Es abogada
y trabaja en el Fondo de Garantía de Depósitos y Protección
Bancaria, Fogade. "En mi trabajo se impresionan un poco ante
mi afición. A veces me miran raro cuando llego con el pelo
mojado al trabajo. Me pongo mis faldas, pero siempre hay un objeto
o algún detalle que delata mi pasión, como el olvidar
quitarme el reloj que contabiliza mis tiempos de entrenamiento".
Practica yoga, corre en el Parque del Este, sube al Avila, y practica
ciclismo en Los Próceres, la Cota Mil y en Charallave. Sus
fortalezas son la bicicleta, la natación y el trote; tiene
resistencia para las distancias largas. Su miedo mayor en una carrera
de aventura fue el lanzarse a una piscina desde una altura de diez
metros. "Cuando la vi desde abajo no me intimidó, pero
una vez arriba empezó la duda... uno de mis compañeros
al final me empujó. Ellos me consienten mucho y están
pendientes de mí durante la competencia". El Aconcagua
es su próximo reto. "A la montaña la amo. Así
de simple. Puedo llegar triste a ella y salgo feliz. Prefiero las
carreras de aventura que incluyen muchas actividades de montaña.
Allí se compite con una mística especial, sin ese
recelo propio de otras competencias". l
FOTOS ESTUDIO:
GUILLERMO FELIZOLA. MAQUILLAJE: MIGUEL ANGEL DUQUE. VESTUARIO CORTESIA:
INDIANI. FOTOS EXTERIORES: ALEXIS ESCAMEZ / HENDGER S GONZALEZ
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