|
Serenidad
en su habitación
Valentina Bracho
El dormitorio es el sitio donde recuperamos nuestra
energía.
A continuación, algunas consideraciones del Feng Shui en
torno a un espacio que debe, ciertamente, invitar al reposo.
El Feng Shui es, en realidad, la búsqueda
de la armonía en los espacios. Trabajamos enfocados en el
vacío, percibiendo el movimiento en él, considerando
nuestro bienestar no sólo en los planos físico y emocional,
sino también en los planos psíquico y espiritual.
Anteriormente hemos hablamos del chi, la esencia del Universo, energía
vital o prana, y su capacidad de manifestarse en el espacio. El
Feng Shui persigue la conexión con la armonía, liberando
las tensiones en el espacio. Percibiendo y estudiando el chi podemos
dirigir las energías para lograr espacios armoniosos, serenos
y estimulantes con la finalidad de apoyar las actividades a desempeñarse
en ellos.
Uno de los espacios en donde pasamos gran parte de nuestras vidas
son las habitaciones. A diferencia de las demás actividades
que desarrollamos en la casa, a través de las cuales generamos
mucho movimiento y de las que estamos conscientes, dormir es una
actividad pasiva (yin). Dormimos para recuperar energía,
para dejar que la mente descanse, es un estado natural del ser humano.
Mientras dormimos no estamos en control de nuestros pensamientos
y movimientos, y por esto somos vulnerables. Para dormir bien necesitamos
el apoyo de un espacio íntimo, estable y protegido. Nuestra
habitación no debe ser solamente un ambiente físico
en donde se encuentra la cama, sino también un lugar que
nos brinde estabilidad a nivel emocional y psíquico.
El Feng Shui brinda soluciones en este sentido. Uno de los aspectos
que consideramos, por ejemplo, es la protección de la cama.
Tomamos en cuenta la ubicación de ésta dentro del
espacio.
A continuación evaluamos algunos movimientos de energía
definidos por su posición y por las formas que la rodean.
1. Es muy importante considerar la forma de la habitación.
Si la forma es muy irregular, con ángulos que crean espacios
residuales, no invitan a la suavidad necesaria que apoya el balance
de nuestro estado interno. Las formas puras y claras atraen pensamientos,
sensaciones y energía serena y estable.
2. Es recomendable que las entradas a las habitaciones se protejan
de cualquier elemento directamente apuntando hacia ellas, y también
de escaleras que se encuentren en línea recta con la puerta.
En estos casos se pueden colocar plantas entre la puerta y estos
elementos.
3. Nuestra cabeza necesita el respaldo de una pared: es imprescindible
para protegernos cuando dormimos y para lograr un descanso real.
Este respaldo se denomina simbólicamente "Montaña",
con la idea de crear un apoyo estable. Cuando encontramos este respaldo,
nos relajamos naturalmente y nos sentimos cómodos. Por esta
razón no es recomendable tener ventanas directamente detrás
de nuestras cabezas, esta apertura lleva la atención hacia
afuera. Difiere de lo que se busca en un ambiente "yin":
resguardado, tranquilo y reposado.
4. Es importante poder ver la puerta de entrada del cuarto cuando
uno se encuentra acostado, sin tenerla directamente frente a uno.
No es conveniente tener la puerta detrás de donde recostamos
la cabeza, ya que no tenemos control de quien entra.
5. No es conveniente tener más de una puerta de entrada a
las habitaciones. Al dormir recogemos energía para el cuerpo
y de esta forma se nos hace más difícil retenerla
mientras dormimos, porque las entradas o salidas crean movimiento
y no ayudan a contener la energía.
6. Las superficies lisas son recomendables para evitar tensiones
y pesadez mientras dormimos. Los techos, en particular sobre la
cama, deben ser lisos, sin quiebres o vigas muy bajas. Estas últimas
características, cuando se encuentran muy cerca de la zona
donde dormimos, nos afectan en el plano más sutil. En el
Feng Shui se denominan "flechas escondidas". l
|