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Sueños premonitorios
Max Haines

No es común que un sueño sea clave para resolver
un asesinato, pero así sucedió

Algunos crimenes se distinguen de otros porque son resueltos de una manera inusual. Un caso así, ocurrió en una pequeña villa llamada Polstead, en Inglaterra, en 1827.
María Marten, de 24 años, era la hermosa hija de Anne y Thomas Marten. La familia vivía en una granja cerca de la finca de los Coder, y a María le gustaban los hijos de la familia vecina. Thomas, el mayor de los hijos, solía encontrarse con María detrás de la pila de leña. Estos encuentros dieron como resultado un pequeño varoncito.
Desafortunadamente, Tom no vivió para disfrutar los primeros pasos de su hijo. Poco después de este bendito evento, Tom se ahogó en el lago de la villa. Por su parte, James y John Coder fallecieron de tifus y tuberculosis antes de que María tuviera la oportunidad de compartir sus encantos con ellos.
Estos hechos dejaron el camino libre al más pequeño, William, quien odiaba la vida del campo y amaba a María. Bueno, amigos, no pasó mucho tiempo para que Willie y María encontraran un espacio cómodo en el que compartir sus pasiones. Así, María tuvo otro niño. Esta última y pequeña adición a la familia Marten-Coder levantó algunos rumores. La pequeña criatura falleció poco después de nacer, y como no hubo funeral, las malas lenguas de Polsted aseguraban que la joven pareja había enterrado a su bebé en el campo. Alguien dijo que ambos habían propiciado la muerte del bebé, pero nada se comprobó de estas habladurías.
Era algo esperado que María y Willie se casarían. Luego, como sucede a veces, comenzaron a tener pequeñas discusiones. Por ejemplo, a Willie le encantaba leer e, incluso, escribía un poco. Se consideraba a sí mismo un intelectual y no un granjero, pero todo parecía indicar que su vida se iba a desperdiciar en la granja.
Los padres de María presionaban a Willie para que se casara con su hija. Cuanto más lo presionaban, más obstinado se volvía él.
Un día, Willie caminó desde la granja Coder hasta la casa de María. Ella lo abrazó y Willie le susurró al oído: "Casémonos de inmediato". María estaba excitada, y para no armar un escándalo, y para escapar de la villa sin ser vistos, él le dio ropa de hombre para que se vistiera.
María se puso la ropa, pero cuando salió de su casa, Willie le dijo que podrían ser vistos, y sugirió que se quedaran hasta que cayera la noche en el granero rojo, propiedad de los Coder.
Ahora bien, el granero rojo amerita una explicación. Era algo así como un fenómeno local. Cuando el sol se ponía cada atardecer sobre la granja Coder, lo hacía de tal forma que daba un brillo colorado a este granero en particular. Algunos lo creían aterrador, otros romántico. Era conocido en todo el distrito como el "granero rojo".
María fue vista por última vez caminando hacia el granero rojo con Willie. Nunca más se le volvió a ver.
Willie le dijo a la familia Marten que María estaba en Ipswich, esperando la licencia de matrimonio y haciendo algunas compras para el casamiento. Fue gracias a la capacidad de Willie para mentir y a la credulidad de los Marten que el muchacho logró tranquilizar a todo el mundo durante el verano de 1827 con esta explicación tan ilógica.
Finalmente, Willie abandonó Polstead con el pretexto de ir a Ipswich a casarse con María. Contrariamente, se fue a Londres y buscó a su antigua amiga Kathleen Moore, una dulce, inteligente y atractiva colegiala.
Esto era mucho mejor, pensó el intelectual de Willie. La pareja unió lazos oficialmente en la iglesia de St. Andrews en Holborn. Luego, se establecieron y manejaban un colegio en Ealing.
El invierno de 1828 pasó. En Polstead la creencia era que los desconsiderados de Willie y María se habían casado y habían abandonado la villa para siempre.
Una noche, algo extraño ocurrió y marcó la diferencia entre este caso y todos los demás.
La señora Marten tuvo un sueño en el que vio el cuerpo de su hija enterrado en el granero rojo de los Coder. Tuvo el mismo sueño durante varias noches sucesivas hasta que le rogó a su marido que fuera a mirar. Thomas Marten excavó en el lugar exacto en el que su mujer había visto a su hija en sus sueños. Tal como se lo imagina, el cuerpo de María se encontraba allí.
La policía rastreó a Willie hasta Ealing y terminó en un juicio por asesinato. Coder aseguraba que él y María se habían peleado en el granero rojo. El salió fastidiado del granero, y mientras lo hacía escuchó un tiro. Volvió corriendo y vio que María se había suicidado con una pistola. Sabiendo que sería acusado como sospechoso, enterró el cuerpo allí mismo.
Le tomó al jurado sólo 30 minutos encontrar culpable a Willie.
Dos horas antes de ir a la horca, Willie confesó. Dijo que habían discutido y que él le había disparado a María. Sus últimas palabras mientras la soga era puesta alrededor de su cuello, fueron: "Merezco mi destino".l

 
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