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Cuando atravesamos por un período lleno
de preocupaciones, tensiones, trabajo o temores, el agotamiento
nos impide disfrutar de los aspectos positivos que tiene nuestra
vida, inclusive nos quita la claridad mental que necesitamos para
realizar acciones o tomar decisiones claras en un momento dado.
Muchas veces la necesidad de cumplir un horario forzado, el exceso
de responsabilidades, el enfrentar una situación difícil
de aceptar, la cantidad de actividad que nos imponemos... supone
una carga difícil de manejar. Por esta razón es bueno
parar la velocidad que lleva nuestra vida, a tiempo de preguntarnos
si podremos continuar con ese ritmo por mucho más tiempo.
Generalmente nos obligamos a continuar adelante
con nuestra actividad sin detenernos a descansar un poco para recuperar
nuestra energía física y mental. Le exigimos a nuestro
cuerpo la vitalidad que en muchos momentos ya no puede darnos, producto
del cansancio en el que nos encontramos. Reaccionamos constantemente
a los cambios y a las exigencias de nuestro entorno. El tráfico
nos desespera, los exámenes nos inquietan, una pérdida
nos atemoriza, la situación económica nos quita el
sueño... cuando el estrés y la tensión sobrepasan
el límite que podemos manejar, nuestra salud comienza a quebrarse.
Perdemos vitalidad muy fácilmente, cuando tenemos varios
asuntos por resolver. Estemos conscientes o no, cada uno de ellos
envía órdenes a los músculos para realizar
alguna función. Aun cuando tratemos de evitarlo, la tensión
muscular ya está instalada y comienza a aparecer el cansancio.
Las emociones también nos hacen perder
energía inconscientemente. Cuando nos dejamos llevar por
la preocupación, la rabia, la frustracion, la tristeza, la
envidia... estas pueden consumir rápidamente la energía
que teníamos guardada en nuestro cuerpo. ¿Sabías
que sólo unos pocos minutos de rabia pueden hacernos gastar
más energía que un día de trabajo físico?
Lo primero que tenemos que aprender es a relajarnos.
Esta es una de las herramientas por excelencia que podemos usar
para bajar el desgaste de nuestra energía vital. Respirar
lenta y rítmicamente antes de dejarnos llevar por una oleada
de emoción negativa puede ayudarnos a bajar la intensidad
de la misma. También podemos practicarla para darle un respiro
a nuestros órganos vitales que se ven afectados por la tensión
que acumulamos adentro.
Otra de las herramientas importantes, es la
organización. Para una persona que sufre de ansiedad y preocupación
o que trabaja demasiadas horas al día, no hay vitaminas o
inyecciones suficientes para darle una solución inmediata
a sus problemas. Así que es muy importante comenzar por reorganizar
su estilo de vida, haciendo una lista de todas las responsabilidades
y los compromisos que ya ha adquirido para realizar una agenda tomando
en cuenta el tiempo y las distancias que tomarán para cumplir
con cada una de ellas. Todo esto sin asumir más compromisos
por el momento, hasta que hayamos resuelto todo lo que teníamos
pendiente.
Clave para reactivarnos
1 Tranquiliza tu mente. Evita darle
vueltas en tu cabeza, una y otra vez, a aquellas situaciones que
te preocupan o que te afectan. Practica dejar de pensar por unos
minutos concentrando tu atención en cada cosa que haces.
Trae tu mente al presente cada vez que sea necesario.
2 Practica la aceptación.
Cuando te encuentras en situaciones difíciles o inevitables,
es importante que asumas tu realidad sin fantasear o imaginar que
será distinto. Esto te ayudará a enfrentar el problema
con fortaleza y optimismo, confiando en tus capacidades y en la
presencia de la Divinidad a tu lado para ayudarte a superarla con
el tiempo.
3 Usa tu libre albeldrío.
Cuando te encuentres involucrado en una acción que no te
reporta ningún beneficio y que solamente te desgasta y consume
energía, recuerda que puedes elegir dejar de hacerla. Pregúntate:
¿Por qué estoy haciendo esto? Seguramente descubrirás
que puedes cambiar de actitud y dejar de repetir ese hábito
o esa accción que te causa tanto daño.
4 Mantén una
alimentación sana y equilibrada. Hoy en día
está comprobado que mantener una dieta rica en vegetales,
proteínas y cereales integrales, con baja azúcar,
puede ayudarnos a mantener la vitalidad. Aprende a comer sin estrés,
sin prisa, masticando muy bien tus alimentos, para que puedas disfrutarlo.
5 Ten buenas noches. Dormir
profundamente durante la noche te da una oportunidad de descansar
y recuperar parte de la energía que has perdido a lo largo
del día. Darte una ducha antes de acostarte puede ayudarte
a soltar las tensiones y a preparar tu cuerpo para el descanso.
Evita conectarte a las noticias negativas antes de dormir.
Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente,
la vida es maravillosa y todo va a salir muy bien.
La Fundación Compartir te invita
el domingo 3 de octubre a las 10:30 am a escuchar a Maytte en El
Parque Miranda, Caracas. Entrada Libre. 0212- 614.0500 l
maytte@maytte.com
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