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Duro con las ratas

Los asuntos del corazón a veces llevan al asesinato.
Max Haines

Nuestro cuento de sexo, intriga y asesinato ocurre en una atmósfera parecida a un harén en un bungalow blanco en Baldwin, Nueva York.

Everett Appelgate, de 40 años, era un hombre con la actividad hormonal de uno de 18. Incluso tal vez más. Ev, quien se ganaba la vida en el Buró de Veteranos del Condado de Nassau, estaba casado con una mujer de 1.90 metros de altura que pesaba 125 kilos. Ada Appelgate se contoneaba alrededor del bungaló. En 1934, cuando se desarrolla nuestra historia, los Appelgate eran los orgullosos padres de Agnes, una niña de 11 años.

Un compañero de trabajo, John Creighton, le mencionó a Ev que estaba teniendo problemas para llegar a fin de mes con el dinero. Con la renta que tenía que pagar y el costo de sostener a una familia, era difícil continuar adelante. El buen intencionado de Ev le sugirió a John que se mudara al pequeño bungalow, junto con su mujer, Mary, y sus dos hijos, Ruth, de 16, y John Jr., de apenas un año de edad.

Se hicieron los arreglos para dormir. Ev y Ada dormían en una habitación, John y Mary en la habitación número dos. Agnes y Ruth dormían en el ático, mientras que John Jr. se hizo un lugar en el porche.

Ev le echó una mirada a Mary Creighton e inmediatamente se dio cuenta de que tenía todos los atributos que le faltaban a Ada. Tenía una complexión oscura, labios rellenos y sensuales y una figura que haría que un monje franciscano considerara dejar los hábitos.

Un día, Mary estaba enferma y se quedó en casa. Ev, perro astuto como lo era, supuso que los veteranos se arreglarían sin él por unas horas.

Regresó a la casa temprano del trabajo. Era muy natural para él observar a Mary. Hizo eso y mucho más. Mientras las cosas ocurrían ese día, él y Mary llevaron a cabo el antiguo ritual que Adán y Eva utilizaban, andando tranquilamente alrededor del jardín vistiendo nada más que hojas de higos.

El romance, el cual sólo puede describirse como tórrido, continuó sobre ruedas durante un año. Bien, no exactamente sobre ruedas, había un pequeño inconveniente. Ev descubrió, mientras leía un reporte de un viejo crimen, que su amante Mary y su esposo John habían sido inculpados de envenenar al hermano de Mary, Raymon, en Newark en 1923. Cuando encaró a Mary con esta desconcertante historia, ella ni siquiera parpadeó. Para empezar, eran viejas noticias. En segundo lugar, Mary y John habían sido absueltos, y, por último, su loco hermano no había sido asesinado para nada: se había suicidado y lo había hecho parecer un asesinato. Ev se sintió mucho mejor luego de oír la detallada explicación.

El romance siguió por su feliz camino. En varias ocasiones, Ev convencía a su esposa para que tomara una píldora para dormir. Mientras ella roncaba plácidamente, Mary se subía a la cama para pasar la noche junto a su amante. A Ev no le bastaba con una sola. No pudo evitar darse cuenta de que Ruth ya tenía 17 años. ¡Cuánta diferencia puede hacer un año!

La delgada niña que se había mudado al bungaló de los Applegate había adquirido en un año los atributos que la habían transformado en una mujer deseable.
Amigos, Ev sabía manejar a las mujeres. Ruth, quien pensaba que Ev era su tío, pronto descubrió que él tenía más que el simple interés de un pariente. Lo que es más, a Ruth le encantaba. No tomó mucho tiempo para que Mary se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo. Ev estaba despierto la mitad de la noche "chequeando a los niños en el ático", según él decía. Mary se dio cuenta de que estaba haciendo algo más que "chequear". Un día los siguió a él y a su hija detrás del bungaló y los pescó en el acto.

Mary estaba furiosa. Todo el mundo estaba tan avergonzado. Mary se llevó a su hija a un lado y mantuvieron una charla íntima. Ruth le dio la angustiante información de que las cosas eran aún más serias de lo que parecían en la superficie. Ella estaba embarazada. Mary, entonces, tuvo una charla con Ev. El dio la vuelta al asunto con la revelación de que estaba perdidamente enamorado de Ruth. Incluso se casaría con ella si no estuviera casado con Ada.

Rápido como un conejo, Mary tuvo una solución. Matar a Ada. No sería tan difícil. Después de todo, ella había matado a su hermano años atrás en Newark. Incluso su marido nunca supo la verdad sobre eso. Ev estuvo de acuerdo. Era lo que correspondía hacer. Asesinar a Ada, casarse con Ruth, legitimar al bebé y abandonar a su antigua amante Mary, quien se convertiría en su suegra.

Mary, quien obviamente tenía un don especial para estas cosas, buscó un abastecimiento de un pequeño y útil producto llamado "Duro con las ratas". Su ingrediente principal era arsénico.

Justo en esta etapa de planeamiento, una vecina ruidosa leyó un artículo de una revista sobre el viejo asesinato en Newark. No podía creerlo. ¡Mary y John Creighton acusados de asesinato! La vecina le contó a Ada, quien entonces se lo contó a Ev, que fingió sorprenderse. Corrió hasta Mary, la cual había mantenido una charla con la vecina explicándole, después de todo, que habían sido absueltos.

Usted creería que ahora que todo el mundo sabía que los Creighton habían sido sospechosos de asesinato, los conspiradores abandonarían su plan. Al contrario, apresuraron la operación.

A Ada se le añadieron grandes cantidades de "Duro con las ratas" en su medicina. Pronto, estaba vomitando y quejándose de extrañas sensaciones en las plantas de los pies. Una vez ingresada en el hospital, Ada mejoró muchísimo. Ya de regreso en casa, su condición empeoró. Irónicamente, en este punto crucial, Ruth le informó a su madre que la naturaleza le había jugado un truco. No estaba embarazada después de todo.

Pero las cosas habían ido ya muy lejos. Mary y Ev decidieron continuar con sus métodos venenosos. Mary estuvo de acuerdo en cuidar a Ada durante el día. Cuando Ev no estuviera ocupado con sus persecuciones, la cuidaría de noche. Ambos pusieron veneno en su medicina.

El 27 de septiembre de 1935, Ada murió mientras dormía. Mary y Ev celebraron el evento teniendo sexo, por última vez. Llamaron al doctor, quien firmó el certificado de defunción, diciendo que la causa de la muerte había sido "oclusión arterial coronaria".
Naturalmente, la ruidosa vecina, quien conocía el pasado de Mary, pensó que había gato encerrado. Llamó a la policía. Los detectives chequearon el caso de envenenamiento de Newark y se dieron cuenta de que tenían un sospechoso caso de muerte en sus manos.

Interrogaron a Ev, quien les aseguró que sus sospechas eran equivocadas. Para usar sus palabras, "las dos mujeres eran como hermanas". Los detectives también interrogaron al doctor que había firmado el certificado de defunción. El galeno dudó. Se pidió una autopsia del cuerpo de Ada.

Mientras tanto, la policía revisó la pequeña cabaña. Cuando Ev corrió a su casa para contarle a Mary que iban a hacer una autopsia, tomó la caja de un cuarto de "Duro con las ratas" y la lanzó sobre la cerca al montón de basura. Un policía alerta presenció este acto y tomó el veneno incriminatorio. Los resultados de la autopsia confirmaron lo que todo el mundo sabía: Ada había sido envenenada.
Interrogados de forma separada, los conspiradores confesaron y contaron la sórdida historia. Ruth agregó detalles jugosos. Mary Creighton y Everett Appelgate fueron a juicio y se les sentenció a cadena perpetua. Ambos fueron ejecutados en la silla eléctrica en la cárcel de Sing Sing. l

Ilustraciones: David Márquez

 
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