|
foto:www.shutterstock.com / vgstudio |
Fotoprotectores MENÚ FAMILIAR
Resistentes para los más pequeños. Antiedad para usted. Que no empegoste para él. Sin grasa para
la niña. En crema, spray, loción, gel, stick, fluido... La oferta es amplia
y a la medida
de cada uno.
¿Lo llevas todo?
PARA MADRES
QUE SABEN CUIDARSE
Uno de los secretos de nuestro sistema de protección solar es que es finito. Tenemos una reserva limitada de melanina, que vamos agotando con la exposición al sol.
Cuantos más años tengamos, y cuantos más rayos hayamos tomado (sobre todo si no nos hemos protegido de la manera adecuada), más maltratado se habrá quedado ese capital. A partir de los 30, conviene escoger protectores que cumplan estas condiciones:
• Contener activos que estimulen la producción de colágeno para contrarrestar la flacidez.
• Incluir protección anti UVA alta. ¿Una buena pista? Si lo lleva, el símbolo UVA (los rayos causantes de la flacidez y las manchas en la piel) debe figurar en un lugar visible
del envase, rodeado de un círculo. La relación entre protección UVB y UVA es de 3 a 1.
Es decir, un solar de IP 30 tendría una protección 30 anti UVB y 10 anti UVA. Además, hay que comprobar que aparecen tres signos "+" tras la protección anti UVA.
• Tener fórmulas nutritivas para compensar la falta de hidratación que se da con el paso del tiempo y por la acción directa del sol.
• Ser capaces de actuar como maquillaje, pero también como crema con color para unificar la tez, e incluso como producto de día.
• Aportar una protección muy alta, sobre todo en los primeros días de exposición, para evitar alergias solares.
PARA NIÑOS INQUIETOS
Cuando nacemos, nuestro sistema de producción de melanina no está en pleno rendimiento. Por eso, todos tenemos el cabello más claro de pequeños y por eso se oscurece cuando llegamos a la adolescencia. Pero la misma falta de melanina que aclara el cabello deja la piel más desprotegida, ya que no puede olvidarse que el bronceado no es más que un sistema de defensa de la piel ante los rayos ultravioleta. El sol que los niños reciben ahora 'gasta' con especial intensidad su capital solar. De las quemaduras, mejor no hablar: existe una relación directa entre la cantidad e intensidad de éstas en la infancia y la aparición de cáncer de piel en la vida adulta. La fragilidad de la piel de los niños hace que su función barrera, es decir, la capacidad de la epidermis de ser un escudo resistente, esté comprometida y, por tanto, su piel sea más susceptible a las alergias. A eso se añade la resistencia de los más chicos, que entran y salen del agua todo el tiempo y se rebozan en la arena, a dejarse aplicar la crema.
Afortunadamente, existen ya muchos protectores hechos a la medida de los m ás pequeños: son resistentes al agua (waterproof). De allí que, tras unos 40 minutos de inmersiones, todavía se mantengan sobre la piel, al menos, 70% del producto. También tienen filtros físicos, minerales micronizados, como el dióxido de titanio, que protegen de los rayos reflejándolos, en vez de absorberlos como hacen los filtros tradicionales, y son resistentes a la arena, por lo que siguen allí mientras juegan en ella. Por último, sus índices de protección son altos, justo, los que necesitan los niños.
ADOLESCENTES
(SON LOS PEORES)
A partir de los 14 años, el sistema de producción de melanina funciona a pleno rendimiento. Está joven, fresco y con ganas de trabajar. Por eso, un adolescente no tardará en broncearse y tomará un color precioso. Sin embargo, contarles un futuro de manchas o de arrugas (de cáncer ya ni hablamos) es como mencionarles los agujeros negros del espacio: les suena totalmente ajeno.
A esa edad es común el acné, y a sus granos, aunque les pueda sentar bien el sol, no les vienen bien los protectores con grasa. Sin embargo, es vital que lleven fotoprotección para que esos mismos granos y las lesiones cutáneas que causan no dejen señal. Si hay un problema de acné, hay que recurrir a un fotoprotector libre de grasa, y para todo el cuerpo.
 |
| Estar bronceado NO da patente de corso para seguir tomando el sol sin protección |
PROTECCIÓN SIEMPRE
Un factor 15 bien aplicado es suficiente: un tiempo antes de salir al sol, reaplicando cada dos o tres horas y en una capa generosa.
Las chicas son más conscientes del riesgo del sol si se les explica que sus rayos les causarán celulitis en el futuro.
Los aceites y los productos con brillo o con olores a fruta les suelen gustar mucho a los adolescentes.
PARA LOS HOMBRES
¡QUE NO EMPEGOSTE!
A ellos no les atrae mucho la idea de ponerse cremas y geles. No sólo detestan el gesto de la aplicación sino que, además, les resulta muy desagradable cuando el producto se mezcla con el vello corporal. Y, sobre todo, rara vez se entretienen en realizar una aplicación meticulosa. Su acción se limita a un "plas, plas", ¡y listo! Por eso, les interesa un producto que se extienda rápidamente y con mucha facilidad y, si es posible, que no tenga una fragancia que les recuerde a las cremas femeninas. En su caso, son aconsejables:
• Los productos en spray, que se distribuyen casi solos sobre la piel, son los más indicados para ellos. Además, suelen ser transparentes ¡y requieren poca ayuda para aplicarlos en la espalda!
• Los geles ultraligeros y los protectores líquidos que no dejan sensación pegajosa ni untuosa y la piel los absorbe rápidamente.
• Y también para la cabeza... si tienen el pelo algo al rape, bastantes entradas, o bien han convertido la gorra en su aliada inseparable, lo mejor es recurrir a un protector solar de índice 15 como mínimo.
CON LA CREMA NO BASTA
• Se debe evitar las horas punta del sol, cuando la radiación UVB es más intensa. Se recomienda no tomarlo entre las 12:00 m y las 4:00 pm.
• Un sombrero de ala ancha protege de la insolación y, además, cubre tu cara y cuello del sol. Este verano están de moda, aprovéchalos.
• Los niños deben usar los primeros días camisetas y gorras para protegerse de la radiación ultravioleta.
• El sol atraviesa el agua clara y puede quemarte aun estando sumergida. |
©prisacom, s.a. / HACHETTE FILIPACCHI derechos de el universal
|