Ser
asistente
personal de una celebridad
Los ayudantes de los ricos y famosos hacen
de todo: desde comprar regalos hasta contratar los servicios de
un plomero, pasando por la revisión de la correspondencia.
He aquí algunos entretelones de este oficio. Kate
Hilpern
¿Se imagina ser el asistente personal
de una estrella del mundo del espectáculo? Recuerde que no
es lo mismo trabajar como asistente de alguien famoso que ser un
asistente con ínfulas de celebridad. Si usted es de esas
personas que no pueden recordar esto, es evidente que no puede desempeñar
semejante trabajo -algo que Jane Andrews, ex asistente personal
de la Duquesa de York, aprendió por las malas. Fue empleada
de Fergie durante ocho años y la despidieron intempestivamente.
Aún se desconocen los motivos, pero el hecho de que Andrews
empezara a vestirse como Fergie y a darse aires de grandeza al referirse
a sí misma como "Lady Jane" sin lugar a dudas no
ayudó para nada. Rompió la regla de oro de las asistentes
personales: hirió los sentimientos de su jefa.
"Un ego servil acompañado por una
voz baja y una forma de vestir poco llamativa es a menudo lo que
las celebridades buscan en una asistente", explica Bonnie Kramen.
Quién más que ella para saberlo. Fue asistente personal
de Olimpia Dukakis -quien fue galardonada en 1988 con un premio
Oscar a la mejor actriz de reparto por la película Hechizo
de luna. Kramen también es una de las fundadoras de New
York Celebrity Assistants (NYCA), una asociación cuyo objeto
es ayudar y proteger a las personas consideradas como la mano derecha
de los ricos y famosos. Los miembros se reúnen periódicamente
para discutir temas que incluyen desde "cómo elegir
regalos únicos para la persona que lo tiene todo" hasta
"revisar la correspondencia que envían los fanáticos".
Además, la organización ofrece cursos de capacitación
para quienes deseen desempeñarse en este campo. Después
de todo, hay muchos más empleos de este tipo que estrellas
en sí, y se dice que algunas celebridades contratan a más
de seis asistentes.
Dada
la creciente obsesión por el mundo del espectáculo,
esta carrera ha ganado notoriedad en países como el Reino
Unido. No es de extrañar por tanto que la UK Organization
of Celebrity Assistants (Ukaca), recientemente creada, haya obtenido
una popularidad inmediata. La organización recibe un número
cada vez mayor de solicitudes de capacitación para asistente
personal de una estrella. "Este tipo de trabajo te asegura
el acceso inmediato al mundo de las fiestas, los eventos sin costo
alguno y el glamour. ¿Qué hay de malo en eso?",
afirma Mark Frith, editor de la revista Heat. "Si no
puedes ser una superestrella -o simplemente no te gusta el alboroto-
entonces puedes convertirte en asistente de una de estas celebridades".
Los salarios de estas personas generalmente
superan los ingresos de los asistentes personales convencionales.
En el Reino Unido, varían entre 34 mil y 134 mil dólares,
si bien las anécdotas acerca de jefes como la conductora
de televisión Oprah Winfrey, quien supuestamente le paga
a su asistente un millón de dólares por permanecer
en su puesto, no son muy comunes fuera de EEUU.
"He
tenido experiencias maravillosas viajando y alojándome en
lugares como el Trump Hotel, así como también instalando
a una celebridad en una nueva casa en Florida", indica Deborah
Shaw, quien ha trabajado con Charlton Heston, entre otros. "He
hecho de todo, desde comprar ropa interior hasta buscar a los niños
en la escuela, además de manejar la agenda y entendérmelas
con contadores, abogados y publicistas".
Merryl Futerman, asistente del actor cómico
británico Julian Clary, coincide en que la mayoría
de los atributos que se requieren de un asistente no pueden enseñarse.
"Por naturaleza, debes ser flexible y saber solucionar problemas",
dice. "Sin duda alguna no es un empleo a tiempo completo. No
trato con la vida profesional de Julian, esa es responsabilidad
de su agente. En cambio, me encargo de su vida personal y su casa
y, como tal, es probable que me llamen a las 11 de la noche para
arreglar una tubería o un domingo a las 10 de la mañana
para comprar urgentemente un regalo de cumpleaños".
Paula Davie, entre cuyos jefes destacan James
Brown, creador de la revista Loaded, y Matthew Vaugh, director
de la película Layer Cake, tiene anécdotas
similares. "Una vez uno de mis jefes iba a ofrecer una fiesta
importante, y yo sería la anfitriona. El tenía una
irritación en una parte íntima y no podía usar
ropa interior. Me pidió que saliera y le comprara una crema
para la pañalitis".
En
opinión de Davie, los asistentes de los famosos tienen que
ser indiferentes a las críticas. "Incluso las celebridades
más simpáticas suelen ser extremadamente exigentes",
sostiene. "Viven en un mundo en el que están acostumbrados
a conseguir lo que desean, y nuestro trabajo es proporcionárselo.
También es necesario ser una persona muy enérgica
y, ante todo, estar preparado para dejar tu vida social en segundo
plano. Son muchas horas de trabajo, incluso a altas horas de la
noche y algunos fines de semana".
Tanto la oportunidad de relacionarse con otras
personas que ocupan el mismo empleo como la ayuda en línea
que ofrece Ukaca son quizás los recursos más vitales
con los que cuentan los asistentes personales. Gareth Owen, director
de la página web de esta organización y asistente
personal de Sir Roger Moore, explica: "Los asistentes personales
de las estrellas del mundo del espectáculo a menudo tienen
tareas excéntricas. Por ejemplo, el año pasado Roger
Moore recibió el título de caballero por su labor
como embajador de Unicef, y yo no podía encontrar a un fabricante
que se encargara de elaborar la armadura tan especial que necesitaba.
Así que envié un correo electrónico a la página
web de Ukaca y, en cuestión de minutos, cuatro personas me
escribieron recomendándome el nombre de varios fabricantes
que ellos habían contratado. Encontré una solución
instantánea a algo que, de lo contrario, pudo haberse convertido
en un gran problema".
Futerman
coincide, pero no tarda en enumerar algunos de los agradables encargos
que le piden cumplir. "He comprado obras de arte a nombre de
Julian Clary en Christie's, algo que, de no ser así, jamás
habría hecho". Explica que tras haber trabajado para
él por más de seis años nunca regresaría
a un puesto en una oficina. "Es una persona adorable, amable
y generosa, y no cambiaría mi trabajo por nada". Felizmente,
Clary tiene la misma opinión. "No sé cómo
me las arreglaba antes de trabajar con Merryl, y con certeza no
podría ingeniármelas sin ella", afirma.
Cuando las celebridades
atacan. En noviembre del año pasado, supuestamente
se armó un alboroto luego que la modelo Naomi Campbell despidió
a Amie Castaldo con la excusa de que no estaba a la altura de las
circunstancias. Se dijo que Castaldo había escuchado sin
intención cuando Campbell la calumniaba frente a su estilista
Quentin Harding en su apartamento de Nueva York.
En 2001, Simone Craig, otra de las asistentes
personales de Campbell, afirmó que había sido mantenida
como rehén en un hotel y que su jefa la había golpeado,
lanzado en un sofá y arrojado violentamente un teléfono.
El abogado de Campbell negó las acusaciones.
Hilary
Levy, quien fue asistente personal de la actriz Shirley Bassey por
15 años, afirma que Bassey la abofeteó, maltrató
y llamó "ramera judía" en medio de una borrachera.
En 1998, Levy perdió el caso, pero su abogado afirmó
que su cliente "había alcahueteado por 15 años
cada uno de los caprichos de Shirley Bassey. Ella sufría
mucho", indicó Levy. "La verdad es que pensé
que todo se solucionaría sin necesidad de recurrir a la ley.
Sólo estaba reclamando una indemnización de poco más
de 14.000 dólares, la cantidad de dinero que Shirley muy
bien puede gastarse en una tienda Chanel en una tarde". l
Ver también en Encuentros:
- Las verdades de Daniela
- El momento de los mandalas
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