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Las verdades de
Daniela

Este año celebra dos décadas de carrera y protagoniza una novela en Venevisión. Aquí, la joven artista desmiente los comentarios sobre supuestas cirugías, explica que va al psiquiatra para aliviar el estrés y revela sus sueños de convertirse en la gran actriz de Venezuela. José Ramón Villalobos. Fotos: Dumont&Regalado

Alli esta Daniela, sentada en un café de Los Palos Grandes, ojeando la revista People, fumando un cigarrillo y sorbiendo los aguas dulcificadas de un refresco light. Su piel blanca -sin maquillaje- y su pelo negro -sin acomodos- la muestran natural, sencilla y alejada, a primera vista, de apariencia cosmética alguna. Porta una franela blanca casi colegial que la acerca tibiamente a la Danielita de años atrás. Allí está Daniela, minutos antes de lo acordado y distraída con las fotografías del magazín en cuya portada aparecen las estrellas de Hollywood premiadas en los Oscar. Daniela -lo confiesa minutos después- desea estar ahí: quiere pisar esa alfombra roja algún día.

Pero mientras acaricia esos anhelos, no descuida un presente que la colma de felicidades: está celebrando veinte años de trayectoria (sí, tiene 23 y empezó a los tres) y ya inició las grabaciones de la nueva novela que protagonizará en Venevisión -junto a Gaby Espino y Rafael Novoa- llamada Se busca príncipe azul. Por esos y otros motivos, hoy está jubilosa y dispuesta más que nunca a seguir cincelando el camino que la convierta en una gran actriz. Así lo dice en medio de este diálogo donde abre las puertas más secretas de su vida.

La actriz
Finaliza La Invasora y te contrata Venevisión para protagonizar. ¿Estás satisfecha con este cambio? ¿Qué nuevo o diferente veremos de ti?
"Sí, estoy contenta porque mi papel es muy distinto a los que he realizado anteriormente. En Se busca príncipe azul encarnaré a María Corina del Valle Palmieri, una mujer sifrina, exitosa, tragicómica, de gustos exquisitos. Por eso digo que en esta novela apareceré con una imagen diferente en maquillaje, en vestuario, en actuación. Es otra cosa. Y es divertido porque María Corina es mi antítesis, yo soy más bien relajada, no me levanto a las seis de la mañana para maquillarme ni secarme el cabello. Cuando leo el libreto sonrío y me pregunto: ¿de verdad existirá gente así?".

Pareciera que cada vez más se ciernen cambios sobre ti. En esencia, ¿qué quieres transmitir?
"Que puedes hacer lo que quieras, como actor, como animador, como periodista, como secretaria, en lo que te desempeñes. A veces no tenemos ni idea de las cosas que podemos lograr si realmente nos lo proponemos".

Y tú... ¿Qué has logrado?
"Mantenerme, y eso es muy difícil en este medio. Así como el respeto de la gente que trabaja conmigo o de los actores mayores que me dicen que les gusta mi trabajo. Esa es una de las cosas más increíbles que me ha pasado. ¿Sabes qué me dijo Marina Baura? 'Quiero trabajar algún día contigo', yo no supe qué contestarle, enmudecí".

Sí, se comenta mucho sobre tu solvencia histriónica, actoral... ¿Qué es lo mejor que te ha pasado en estos 20 años?
"Juana la Virgen, ya hace tres años que la terminé y aún me siguen entrevistando por ese trabajo. Es impresionante como marcó. Esa novela fue vista en Malasia, Puerto Rico, Turquía. Cuando estaba al aire no podía visitar un centro comercial. ¡Era increíble! Mariú, también, significó mucho en mi carrera".

¿Qué pasó con los planes de internacionalización?
"No se han cumplido, ni los de cine ni los de televisión y eso no me preocupa; no voy a forzar nada. Por ejemplo, lo de la película con Robert de Niro fue una gran mentira, me engañaron y en el caso de Telemundo hice un casting para un personaje y me llamaron luego para decir que haría otro distinto al acordado. Cuando llegué a Bogotá era el de una mujer de unos 30 años con un hijo de siete. ¡No podía aceptar eso, no se parecía a mí! Mis intenciones no eran protagonizar pero al menos hacer un personaje importante. Mira, estoy clara: no puedo ir para atrás como el cangrejo porque eso lo verán aquí. Y dirán: ¿Daniela se fue para hacer eso?".

¿Tomarías el camino de María Conchita Alonso de ir a Hollywood para conquistar otros mercados?
"No, a María Conchita la quiero y respeto mucho, pero prefiero el camino de Salma Hayek, quien llegó, tocó las puertas y dijo: 'Estoy aquí porque sirvo'. Me parece muy valiente y fascinante. Si me armo de valentía me voy y digo: 'Soy venezolana, tengo 23 años y 20 como actriz. Creo que tengo una ventaja. ¿Me pueden hacer un casting?'. Te soy sincera: yo le pido a Dios todos los días llegar ahí -lo dice mientras señala la revista People- con las oscarizadas de este año en portada y menciona sus nombres en un inglés melodioso e impecable".

De tus padres ¿Cuál ha tenido mayor influencia en tu trabajo? ¿Cómo es la participación de ellos en tu carrera?
"Ambos -Carmen Julia Alvarez y Daniel Alvarado- han tenido influencia en mi trayectoria. Primero debo decir que crecí en los estudios de televisión y consciente de que el trabajo de mis padres era como cualquier otro, sólo que la gente los veía distintos porque salían en televisión. Yo, además, los considero extraordinarios actores. En cuanto a mis proyectos, son respetuosos. Mi papá es más expresivo que mi mamá. El me deja unos mensajes afectuosos e increíbles en el celular cuando comenta mis actuaciones. Mi madre, a veces, me plantea algunas observaciones técnicas que considero en otras oportunidades. Mi relación con ellos es excelente".

¿Quieres ser querida o reconocida?
"Diría respetada, más bien, que incluye las dos. Quiero llegar a los 40 y que me respeten. Actualmente estoy arando un camino lento pero seguro para lograr esa meta. De verdad, sería un honor convertirme en la gran actriz de Venezuela".

Hermana, mujer, amiga
Nada parece desdibujar la naturalidad con que Daniela habla sobre su vida. Su prosa sugiere que es honesta con ella y sus interlocutores, y esa idea la certifica en medio de la entrevista: "Suelo ser clara con los periodistas. Nunca me he quedado con un cuento. Siempre digo la verdad", desliza derribando cualquier resquicio dudoso sobre la autenticidad de su discurso. Y ciertamente habla sin empachos de los tratamientos psicológicos a los cuales ha recurrido para manejar -entre otras cosas- el estrés, de las razones de su pérdida de peso, de los peluches de "Danielita" que aún conserva, de su deseo de tratar temas como la homosexualidad en las telenovelas.


Son numerosos los comentarios sobre los cambios de tu apariencia física. ¿Cuáles son verdad y cuáles son mentira?
"Me molesta muchísimo eso que hablan de la supuesta liposucción. ¡Yo no me he operado nada! He rebajado 15 kilos producto de un tratamiento médico porque sufro de gastritis desde los 18 años debido al estrés. La pérdida de peso ha sido progresiva y controlada. Cómo voy a someterme con 23 años a ese tipo de intervenciones. Pero siguen diciendo que pasé por un quirófano estético y eso es falso. Mira, quiero que quede claro: he perdido hasta el tamaño de los senos y la cola -se los tantea- pero es por ese tratamiento que sigo".

Proyectas esa sensación -poco común- de estar consciente de tus defectos y debilidades.
"Sí, reconozco todos mis defectos. No sabes cuánto, pues estoy consciente de mí, de quien soy, lo que quiero. Hasta de los físicos: a mi papá se le achica el ojo izquierdo y eso me sucede también, creo que es genético (risas). Bueno, soy muy expresiva con el rostro. En estos días mi psiquiatra me dijo que tenía más caritas que el Messenger".

Ah, ¿asistes al psiquiatra?
"Sí, para controlar el estrés. Fíjate que no me da vergüenza decirlo. Porque se debe buscar ayuda profesional cuando se necesita y especialmente para hablar con alguien que no te juzgue. Yo vivía amargada todo el día, y a raíz de ese tratamiento cambié completamente. Ahora no soy hostil, vivo más relajada y aprecio las oportunidades que me ofrece la vida".

Presumo que te habrá ayudado también a recuperar la confianza en los demás luego del episodio de la estafa millonaria de tu asistente.
"Después de eso -comenta mientras enciende de nuevo un cigarrillo- estaba paranoica con todo el mundo, pero en un momento me calmé. Me di cuenta de que no estaba sola, aprecié el apoyo de mi madre, de mi hermano, de mis amigos. Ahora me protejo más, estoy más pendiente del dinero, en qué se invierte, y ¡dejé de ser compradora compulsiva! Le estoy dando prioridad a la pintura, por ejemplo. Además, tengo amigos que adoro y que estuvieron conmigo como Jonatan Montenegro, quien es muy especial para mí, así como Adrián Delgado, Roque Valero, Erika Medina, Amílcar Ribero, Gaby Espino y tantos otros".

¿Pintas? ¿Qué otras actividades te gustan fuera de la actuación?
"Sí, me encanta pintar, lo disfruto, al igual que la lectura, ver películas en mi casa. Tengo una colección de títulos amplísima, desde cine de los 50 hasta Los Increíbles. ¿Sabes qué me atrae también? La Medicina, soy la doctora frustrada de mi casa, la que cura las heridas, la que inyecta. Cuando voy a los médicos pregunto muchísimo y eso me ha ayudado a la hora de grabar escenas en hospitales, pues sé cómo manejarme".

Hablas siempre de tu familia, tus amigos y ¿tu pareja?, ¿te has enamorado?
"En estos momentos no tengo pareja. Y sí, me he enamorado, pero ahora eso no está en mis planes, porque estoy dedicada a proyectos personales: me estoy mudando, empiezo esta nueva novela. Estoy feliz con lo que hago. Eso no significa que no desee casarme, tener hijos; sólo que hoy en día quiero estar tranquila".

Al término de la ronda de preguntas confiesa que está cansada de hablar "como una lora" y que se queda con la sensación de haberlo dicho todo y sin rodeos. De nuestra parte surge una inquietud final: ¿Qué conservas de Danielita? -se le pregunta-. Y ella revela: "Queda mucho, independientemente de que ya escondí las Barbies". l

En sus comienzos Con su hermano Carlos Junto a Carlos Montilla en la telenovela Mariú Con Simón Pestana en Angélica Pecado
En 2003 participa en la película El inmigrante Uno de tantos looks Con Juan Carlos García protagonizó La Invasora Así lucía en 2004


Ver también en Encuentros:
- El momento de los mandalas
- Ser asistente personal de una celebridad

 
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