Inmenso Eastwood
Gran Torino, el último filme que ha dirigido y protagonizado el eterno "Harry el sucio", fue un éxito de crítica y audiencia en Estados Unidos y ya se exhibe en las salas locales. Hay quien especula que podría ser su retiro como actor. Mientras tanto, él ya se ha embarcado en su próximo proyecto detrás de las cámaras: una cinta inspirada en Nelson Mandela
Para muchos, fue uno de los grandes relegados en la reciente entrega de los Oscar. Si bien su filme El Sustituto -dirigido por él e interpretado por Angelina Jolie- conquistó tres nominaciones a los premios de la academia -una para Jolie como mejor actriz-, su rol como actor principal en Gran Torino -película de la que también fuera ojo rector-, pasó desapercibido a pesar de los aplausos de crítica y audiencia. A estas alturas, sin embargo, nadie pone en duda que la carrera de Clint Eastwood, a punto de cumplir 78 años en mayo próximo, está bastante más allá de una que otra dorada estatuilla. En esta entrevista, el prolífico actor, director, productor y compositor conversa sobre su carrera y acerca de su papel en Gran Torino, donde interpreta con maestría al intolerante e irascible Walt Kowalski, un veterano de la guerra de Corea que termina siendo, en cierta medida, un compendio de varios de sus más significativos personajes del pasado. Según los rumores, ésta sería su despedida ante las cámaras. Si así fuere y en palabras de los especialistas: "por todo lo alto".
No protagonizaba un filme desde hace cuatro años, ¿estaba interesado en este papel particularmente?
"No particularmente. Los buenos papeles para hombres de mi edad no abundan, y después de Million Dollar Baby pensé que ya era suficiente y que no actuaría más. Pero resulta que este era un rol para alguien de mi edad, así que mi productor, Rob Lorenz, leyó el guión y me pidió que le echara un ojo pues le parecía interesante. Lo hice, y así era, y el momento resultaba perfecto para mí".
¿Qué le atrajo de Walt Kowalski, su personaje?
"Me gustó el hecho de que fuera un ser algo perturbado y ofensivo, un papel único que pensé conocía muy bien. Cuando era joven conocí a mucha gente así. Este hombre es un veterano de la guerra de Corea, quien pierde a su esposa al comienzo del filme. Su familia no le presta demasiada atención y la mayoría de sus amigos han muerto. Trabajó en la compañía Ford Motors por 50 años y sus vecinos, que solían ser personas vinculadas al negocio del automóvil, se han ido y han sido reemplazados por inmigrantes, así que los cambios que ve en su vecindario no le agradan. Walt es ese tipo de seres que han quedado fuera de sincronía con la sociedad y el mundo moderno. No sabe cómo relacionarse con la gente. Nada es igual y él mantiene una suerte de actitud cínica ante eso. Pero termina aprendiendo a ser tolerante a través de alguien que viene de un país del que él ni siquiera ha oído hablar".
¿Cómo se aproximó a este personaje que muestra rasgos de racismo?
"La trampa habría sido suavizarlo. Si no lo interpretas a fondo, tal cual es, se convierte en un personaje más de Hollywood. Walt no es políticamente correcto y eso está bien. Y claro que es un racista, pero también aprende a ser tolerante a medida que su relación con la familia Hmong va desarrollándose. Esta familia vive en la casa de al lado y él la desprecia al comienzo de la película. Eso cambia cuando él empieza a ayudarlos, tratando de salvar a Thao, el más joven de ellos, de llevar una vida como gángster".
¿Cuán difícil resultó actuar después de cuatro años sin hacerlo?
"Estuvo bien. He actuado por 55 años. Es como todo, le das forma al personaje en tu mente y más tarde estás allí interpretándolo. Y me sentí feliz de estar de nuevo ante las cámaras, fue divertido interpretar un rol tan bizarro".
Gran Torino es el primer filme americano que muestra a la comunidad Hmong de una forma tan preponderante, ¿qué sabía de ellos antes de hacer la película?
"No mucho. Tuve que aprender acerca de ellos. Vienen de Laos. Durante la guerra de Vietnam pelearon con los americanos contra los comunistas. Estos últimos, al finalizar la guerra, comenzaron a matarlos. El gobierno estadounidense se trajo a muchos al país. Grandes comunidades viven en Fresno, California, y también en Minneapolis-Saint Paul y Michigan, donde filmamos la cinta. Para darle autenticidad sólo quise tener gente Hmong en ella, lo que era complicado".
 |
| Eastwood alaba el talento natural del joven Bee Vang |
Escogió actores no profesionales... ¿Cómo hizo para lograr las actuaciones que quería?
"Escogí jóvenes, de entre 17 y 18 años, que nunca habían actuado, pero resultaron ser muy buenos y le brindaron una esencia realista al filme. Traté de darles mucha libertad y les dije que no tenían que recitar los diálogos literalmente. De hecho, cuando hablaban en Hmong, no entendía lo que decían. Lo que hice fue conducirlos al estado de ánimo de esos personajes para que pensaran acerca de sus motivaciones, lo que éstos dirían en esas situaciones, pero asimismo les pedí que no le dieran demasiadas vueltas al asunto y que dejaran que las cosas brotaran instintivamente".
Gran Torino fue un éxito de taquilla en Estados Unidos. ¿Esperaba que así fuera?
"Nunca esperé nada. Siempre me llama la atención qué motiva a la gente a ver una película o por qué no va a verla. Cuando Gran Torino se estrenó obtuvo buenas críticas, aunque eso no es garantía de nada. Pero cuando al público pareció gustarle también, me dije, 'buenísimo, bienvenido el éxito'. Siempre pensé que los adultos la verían y, quizá, encontrarían alguna similitud con algún familiar. Pero a la gente joven le gusta Walt porque es muy obstinado".

NO ES QUE NECESARIAMENTE BUSCO TEMAS OSCUROS, SÓLO ESTÁN ALLÍ... COMO EN RÍO MÍSTICO O EL SUSTITUTO
|
El éxito es siempre gratificante…
"Claro. Tener 79 años y estar en una película exitosa es agradable. Hizo más dinero que Million Dollar Baby, pero no sé por qué. Por eso es tan provocativo seguir trabajando en cine: nunca sabes lo que pasará y aprendes algo nuevo cada día".
La mayoría de sus filmes recientes se pasean por el lado oscuro de algunos tópicos, ¿qué le atrae de eso?
"Sólo sucede. A mí me gusta experimentar siempre con cosas diferentes, con distintos géneros, con historias que tengan un elemento dramático que pueda generar conflicto. No es que necesariamente busco temas oscuros, sólo están allí. Pero usualmente son historias que tienen su lado oscuro, como en La bandera de nuestros padres y Cartas de Iwo Jima, o como en Río Místico, Million Dollar Baby o El Sustituto. Lo que sí no quiero es copiar ciertas tendencias actuales o hacer filmes para teenagers. Deseo que la gente se quede con algo más yendo al cine".
Usted parece que no parara de trabajar, ha dirigido cinco películas en los últimos cuatro años. ¿Siente la urgencia de hacerlo así?
"No, ha sido un largo camino. Un día te despiertas y tienes 78 años. Hace poco le decía a mi esposa, hablando acerca de El Sustituto y de Gran Torino: '¿Qué estoy haciendo? Estoy filmando dos películas seguidas y componiendo música a su vez (para la banda sonora de la segunda). ¿Qué carrizo estoy haciendo?'. Entonces me eché a reír. Lo hago porque me gusta, por eso mismo. Y todavía puedo seguir aprendiendo algo nuevo todo el tiempo".
El realizador se rodeó
de verdaderos
integrantes de la comunidad Hmong |
 |
Cuarenta años atrás usted creó Malpaso, su compañía productora. ¿De qué se siente hoy más orgulloso?
"Del solo hecho de ser capaz de controlar mi propio destino. Cuando comencé a dirigir en 1970, no muchos actores lo hacían. Por aquella época parecía que era un salto difícil. Sabía que con Play Misty for Me (su primer filme como director), tenía que probarme a mí mismo y mostrarle al estudio que podía lograr una película decente. Si no hubiera tenido Malpaso, no creo que hubiese sido capaz de hacerlo, y todo funcionó muy bien al final".
¿Se arrepiente de algo?
"No, porque no soy una persona de arrepentimientos, no creo en ello. Hay muchas cosas que harías diferentes si las hicieras otra vez, pero no son cosas que vuelves a hacer así que no piensas en eso. Así es la vida en general. Tú sólo estás lidiando con el conocimiento que tienes en el momento. A los 20 años no sabes lo que sabes a los 50".
Todo el mundo se pregunta si Gran Torino será su último rol en la pantalla…
"Quizá me agradaría actuar muy de vez en cuando. Eso será suficiente. Y si no pasa de nuevo, no me romperá el corazón porque siempre me sentiré feliz estando detrás de las cámaras".
La gente se refiere a usted como un icono o como una leyenda. ¿Qué piensa de eso?
"Es agradable. Prefiero que me llamen así a que sea algo menos halagador. Lo principal es realizar cada proyecto como tú lo deseas, y si le llega a la audiencia, perfecto. Y si no, no hay nada que puedas hacer de todas maneras, así que no debes dejar que eso te preocupe demasiado. A un montón de buenas películas le ha ido mal y a un montón de malas películas le ha ido muy bien. No hay razones definitivas para una u otra cosa. Pero si has hecho lo mejor que tú puedes, siempre te sentirás bien con eso".
¿Qué puede adelantar de The Human Factor, su proyecto sobre Nelson Mandela, con Morgan Freeman y Matt Damon?
"Será un drama político y, asimismo, una historia acerca de cómo Mandela, en 1995, un año después de convertirse en presidente de Sudáfrica, se valió de la copa mundial de rugby y de su equipo nacional para unificar su nación. De qué manera repartió orgullo en su país y cómo eso le ayudó a resolver algunos problemas. Es muy temprano para saber si le irá bien, pero lo haré lo mejor que pueda…".
Y eso ya es bastante decir tratándose de Clint Eastwood.
texto: cortesia warner bros.versión: Enmar pÉrez. fotos: cortesía warner bros. pictures
|