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CRÍMENES MAX HAINES


CONDENAS SEVERAS
Un vistazo a la legendaria Unidad Cummins, en Arkansas


Robert Redford la hizo famosa en la película Brubaker, y aunque la prisión más corrupta de Estados Unidos ha mejorado, la Unidad Cummins, del sistema de penitenciarías del estado de Arkansas, aún es un lugar extremadamente duro. Max Haines visitó la conocida prisión para inspeccionar las condiciones del establecimiento en la década de los años noventa.

Grady, Arkansas. Éste es el condado de Brubaker, otrora sede de la prisión más corrupta en todo Estados Unidos. Detrás de estos muros, inescrupulosos directores y guardias controlaron las vidas de hombres condenados por una gran variedad de delitos, desde girar cheques falsos hasta homicidio calificado.

Los prisioneros eran sometidos a tortura y, presuntamente, muchos fueron asesinados. Una visita al teléfono en la Unidad Cummins no significaba una llamada de un ser querido. Se refería a colocar electrodos en los dedos gordos de los pies de un prisionero y conectarlos a un teléfono antiguo. Lo llamaban el teléfono Tucker por la Unidad Tucker, cárcel hermana de Cummins. Las descargas eléctricas resultantes enloquecieron a algunos reos, mientras que a otros los dejaron estériles.

La saga de Thomas Murton, director de la Unidad Cummins, fue inmortalizada en la película Brubaker, en la cual Robert Redford interpretó a Murton. En 1968, Murton asumió la dirección de la institución. Encontró que en la Unidad Tucker abundaban las golpizas, el robo de alimentos, el trabajo en condiciones de esclavitud y que algunos reos compraban su libertad condicional.

Se dice que Murton limpió la Unidad Tucker. Mientras intentaba hacer lo mismo en Cummins, se enteró de prisioneros que habían desaparecido misteriosamente. Decidido a llegar al fondo de los rumores, realizó excavaciones en los campos y encontró cuatro restos óseos. Se ejerció presión sobre Murton para que desistiera de su investigación, dirigida a descubrir delitos cometidos tanto por los guardias como por los reos. Dado que no dio marcha atrás a sus reformas, Murton fue despedido sin ceremonia alguna.

Murton, quien tenía un doctorado en criminología, escribió dos libros después de su destitución, Accomplices to the Crimes (Cómplices de los crímenes) y The Dilemma of Prison Reform (El dilema de la reforma carcelaria). Más tarde aceptaría el cargo de profesor de criminología de la Universidad de Minnesota.

El difunto Thomas Murton ha vivido en sus escritos y en la película basada en sus experiencias. Su recuerdo se cierne sobre las instalaciones penitenciarias de Arkansas hasta este día.

David White, del Departamento de Correccionales de Arkansas, considera que el legado de Murton es injusto con los gobiernos actuales. Él afirma: "Brubaker se basó sin mucho rigor en un libro, en el cual, a su vez, se reflejaba los hechos de manera aproximada. Muchos de los incidentes de la película sencillamente no son ciertos".

Cuando lo interrogué en torno a los esqueletos que encontró Murton, dijo: "Los encontraron en un viejo cementerio, que estaba identificado en los mapas del estado. Pero escuche, no intento decir que las prisiones del sur (de Estados Unidos) no eran lugares terribles para purgar una condena". Otros no comparten la opinión de White. Varios residentes de la localidad con los cuales hablé refieren que conocieron personalmente a varios de los viejos guardias de la prisión. "Te disparaban apenas te miraban. Enterraban los cuerpos por todas partes".

En Cummins hay 1.650 reos, quienes presentan riesgos de seguridad de medianos a máximos. Todos están encarcelados detrás de una cerca doble coronada con alambre de seguridad tipo concertina. Si algo se posa entre las cercas, un impulso eléctrico activa una alarma.

La enorme instalación cubre un área de 100 kilómetros cuadrados, muchos de los cuales están cultivados. No es una empresa pequeña. En 1990, los reos produjeron para su propio consumo más de 320.000 kilos de carne, 260.000 kilos de cerdo, 704.000 litros de leche y 281.000 docenas de huevos. Junto con otros productos, sumaban un valor de más de 3,5 millones de dólares. Además, cultivos como los de algodón, arroz, soya, trigo y nueces generaron ingresos por el orden de tres millones de dólares. La institución también cuenta con un matadero, una carnicería, su propia planta de procesamiento de leche, una unidad de confección de ropa y una fábrica que elabora productos de vinilo.

Debido al ahorro de dinero y las actividades productivas y rentables de los presos, cuesta menos mantener a un prisionero en las cárceles de Arkansas que en cualquier otro estado del país. El costo de 25,60 dólares por día, equivalente a 9.344 dólares anuales, es muy inferior en comparación con el de instituciones en otros estados, donde oscila entre 20.000 y 40.000 dólares por año.

En Arkansas, la filosofía que sustenta la rehabilitación es la ética laboral. No se purga una sentencia, se trabaja. El director Willis Sargent dice: "La ética laboral no está presente en otras prisiones. Arkansas es el único estado donde esto permanece. Aquí no tenemos mucha violencia. Nada es mejor para la rehabilitación que el trabajo".

Te disparaban apenas te miraban. Enterraban los CUERPOS
en todas partes

Afuera, mientras el abrasante sol del mediodía baña el fértil suelo del sureste de Arkansas, puede observarse a prisioneros vestidos de blanco poniendo en práctica la filosofía de la ética laboral. Un grupo de reos, en línea recta, pasa el azadón en un campo arado. Sus vigilantes, montados a caballo, usan sombreros de ala ancha para protegerse del Sol. Portan pistolas y bastones. La escena ha sido representada miles de veces en películas de prisiones. En Arkansas es algo rutinario. Dos mulas que cargan un bidón de agua llevan un poco del preciado líquido a los hombres. White explica que ésta es la escena que todos recuerdan y critican respecto de una cárcel de Arkansas. Pero esto tiene un motivo práctico. Los prisioneros están equipados con azadones, que podrían despedazar a un hombre. ¿Por qué no poner al guardia en un caballo, donde tiene una relativa seguridad?

Un prisionero que demuestra que no busca problemas y combina su buen comportamiento con hábitos laborales aceptables, puede ser transferido del trabajo físico a deberes menos severos. En el extenso complejo hay un gran número de puestos en las áreas de administración y mantenimiento.

Chester Allen Treadwell tiene actualmente 41 años de edad. Durante los últimos 17 años ha estado preso en Cummins. A los 24 años era drogadicto y necesitaba 400 dólares diarios para mantener su vicio. "Era mensajero de los narcotraficantes. Así me ganaba la vida. Una noche, un compañero y yo debíamos recoger 35.000 dólares de un vendedor. La cosa no marchó bien y discutimos. Le disparé al hombre y lo maté. Mi compañero me delató. Los dos fuimos encontrados culpables de asesinato y recibimos cadena perpetua sin posibilidad de salir bajo libertad condicional".

Una cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional en Arkansas es exactamente eso: toda la vida. Chester no ha recibido ninguna reducción de su sentencia por buen comportamiento. Pasará el resto de su vida en la cárcel, a menos que reciba una conmutación del gobernador de Arkansas.

Chester, quien parece un farmaceuta con su camisa y pantalones blancos, me estrecha la mano y desaparece rápidamente. No todos los presos son como él. Algunos nunca se adaptan. El 12 de marzo de 1990, Philip Wheatley se escondió debajo de un camión y logró escapar de la prisión en el vehículo. Phil, quien purga 40 años por robo agravado, tiene un historial de fugas. Logró llegar a Florida, pero en una inspección de sus pertenencias personales se descubrió la dirección de una novia en Tallahassee. Cuando establecieron contacto con ella, dijo desconocer el paradero de su novio. Comenzaron a vigilarla y finalmente Phil fue detenido.

La mayoría de los reos que escapan son atrapados, aunque no todos. Jerome Bargo logró escapar y mantenerse afuera. En mayo de 1988, Jerome, quien ha acumulado sentencias de 140 años por intento de asesinato e intentos de fuga previos, huyó de Cummins y nunca ha sido aprehendido.

Sargent explica: "Es difícil escapar de Cummins. No hay dónde ir y, por supuesto, tenemos nuestros perros". Los perros, otra tradición del sur de Estados Unidos, son animales altamente entrenados. Hay unos 30 en perreras muy bien mantenidas.

Cuando no se localiza a un reo, de inmediato se le clasifica como fugado. Se notifica a las autoridades estatales y nacionales. Los perros, guardias a caballo e, incluso, el director participan en la cacería humana. Los evadidos usualmente son capturados horas después de su huida.

Traducción: José Peralta.

Ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net

 
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